Recuerdo que la primera vez que la vi en su consultorio, al ir con su tradicional bata, no pude ver sus curvas ni sus piernas marcadas.
Ella se llama Claudia, en ese tiempo tenía 42 y yo 26, la verdad no la veía con atracción ni nada, casi siempre las citas me las daba por la tarde, durante las cuales las pláticas eran triviales y cortas, en una de esas citas llegue casi a la hora, y ella estaba en la puerta de su consultorio (casa).
Sin su bata y ahí la pude ver con más detalle, sus piernas bien firmes y marcadas, sus nalgas redondas y firmes que con el pantalón que llevaba ceñido a la cintura, se le veía mejor su cadera, ah sus tetas de tamaño mediano que resaltaban con el brasier a media copa, y su blusa un poco suelta pero con un escote que permitía ver sutilmente su piel apiñonada y suave, cuando me vio sonrío un poco y:
Claudia: Hola Alejandro, pensé que no llegaba, casi siempre llegas unos 10 o 15 minutos antes.
Yo: hola doctora Lo sé, sólo que se me pasó el tiempo en las canchas de Básquet y apenas y me dio tiempo de bañarme.
Claudia: ah ok, con que juegas básquet eh, y jugaste mucho o por qué caminas así.
Yo: ¡la verdad si jugué un buen rato, solo que en el la última reta, me torcí el tobillo!
Claudia: ¡por eso, ven pasa que te checo rápido!
Al ir hacia el consultorio, ella iba por delante de mí, y su caminar era más marcado y movía su cadera muy sensual, al llegar a la puerta del consultorio, la abrió y al momento de entrar fingió que se resbalaba y se hizo para atrás, pegando sus nalgas a mi cuerpo.
La sujete de la cintura con un brazo y con el otro una mano.
Claudia; ¡gracias por no dejarme caer, se movió el tapete muy feo!
yo: es lo que vi, ¿no se lastimó doctora?
Se separó de mí, y se dio media vuelta, le iba a soltar la mano y ella me sujeto más fuerte, se acercó más a mí y me miró fijamente:
Claudia: no me digas doctora, soy Claudia, Alejandro.
Yo: ok Claudia.
No espere más y la bese, pensé que me iba a decir algo, pero ella comenzó a morderme el labio inferior, le regrese ese pequeño mordisco en su labio y dio un pequeño suspiro, se separó de mí y sin soltarme la mano me llevo a su escritorio, donde me recargo y volvió a besarme, sus besos eran más húmedos y ambos jugábamos con nuestras lenguas, yo aproveche para comenzar a tocar todo su cuerpo, comencé por sus tetas con ambas manos, ella respondía con pequeños suspiros y quejidos muy leves, ella metió una de sus manos debajo de mi playera y tocaba mi pecho, de arriba a abajo, por todos lados, y con la otra sobaba mi pene que ya estaba erecto y con ganas de salir del pantalón.
Le seguía sobando sus tetas, y baje mi mano izquierda a su cintura y la metí un poco por debajo de su pantalón, donde toque su ropa interior, que era de encaje, seguí un poco más abajo y note que sólo le cubría la mitad o menos de sus nalgas, eso me excito más, y sin decir nada, la solté e hice que ahora ella quedara en el escritorio y la senté, ella abrió sus piernas y me jaló con ellas hacia ella, con ese movimiento quedamos muy pegados y frotaba con su pelvis mi pene, llevaba el ritmo muy sensual, y no dejábamos de besarnos, cada vez más húmedos y no perdíamos momento para tocarnos por todos lados.
Le quite su blusa y con su respiración entrecortada…
Claudia: ¡no me quites lo demás, ya no están tan firmes como antes!
Yo: ¡por mí no hay problema!, diciendo esto, le quite el brasier y me pegue a una de sus tetas como bebé, se la soltaba y tomaba la otra con mis labios, las alternaba, se repente se las mordía en la parte superior y a un lado, ella gemía cada vez más fuerte y me sujetaba del cabello.
Claudia: ahhh, que ricooo, mmmm… no pares…
Seguía con sus tetas y de repente le besaba el cuello, se lo lamia desde sus tetas hasta su oreja, note que le gustaba mucho eso.
Claudia: ahhh ¡eso me vuelve loca! ¡No sigas!
Sólo me separe por unos segundos de su cuello y le sople por donde había pasado mi lengua, su cuerpo se erizo y le dio un escalofrío, aproveche esto para seguir combustibles tetas y comencé a bajar hacia su abdomen dando pequeños besos, ella me apretó más fuerte con sus piernas…
Yo: ¿por qué me detienes?
Claudia: no me gusta mucho como tengo mi piel ahí.
Yo: tu piel es perfecta para mí, está muy suave y eres una mujer muy bien cuidada.
Claudia: gracias pero…
No la deje terminar y aprovechando que aflojó un poco sus piernas, le sujete su pantalón con ambas manos, y la cargue hacia el sillón donde trabajaba, me apretó de nuevo para no caerse y volvimos a los besos, la recosté con cuidado y al estar así le comencé a bajar el pantalón, ella me ayudó subiendo ligeramente su cadera para que saliera sin problema.
Su ropa interior de encaje negro ya estaba muy húmeda de tanto cachondeo, se la deje puesta y comencé a besar sus piernas, desde sus pies hasta la rodilla, me senté entre sus piernas, ella recostó más el sillón e intentó atraparme de nuevo con sus piernas que la verdad que las tenía fuertes, bastante firmes y marcadas, como pude le sujete una y la subí a mi hombro, comencé a besarla y se la lamia también, sus quejidos eran de nuevo suaves y cortos, con mi otra mano comencé a sobarle sus labios vaginales, la humedad era bastante sobre su panty..
Claudia: mmm… métemela ya por favor, ahhh…
Yo: espera un poco aún no termino de disfrutar tu cuerpo.
Claudia: ¡anda! ¡que hace mucho que no siento una dentro de mí! Ahhh…
Me resbale un poco hacia abajo, sin soltar su pierna y le comencé a comer su panocha, ella se retorcía y gemía más fuerte, movía su pelvis de arriba a abajo y me sujetaba fuerte mi cabeza, parecía que me quería ahogar con su panocha, le hice a un lado su panty, y saboreé su humedad, la pasaba la lengua a los lados de su clítoris que ya estaba hinchado y bastante sensible, le soplaba suavemente.
Ella se retorcía más, acerque un par de mis dedos a la entrada de su vagina y al momento de entrar en ella sus piernas temblaron un poco, si cuerpo se erizo de nuevo y suspiro, comencé con el “Ven a mi” dentro de su vagina, mientras le chupaba su clítoris, y ella explotó en un orgasmo muy húmedo y largo, cuando terminó, gritó y su cuerpo se relato por completo, sentí todo el peso de su pierna en mi hombro, no se la solté y seguí mamando su humedad.
Cuando recuperó un poco la fuerza, aún con su respiración entrecortada y con su cuerpo sudado…
Claudia: ¡eso estuvo de maravilla, hace mucho que no me venía así!
Deje de mamar y cuando me incorpore, me jalo hacia ella y me beso, saboreando su humedad, me pasaba la lengua desde mi mentón hasta mi labio superior.
Claudia: ¡Que rico me hiciste venir Alex! ¡Ahora te toca a ti!
Se incorporó y me senté donde estaba ella, me acostó y me bajo el pantalón con todo y bóxer, al llegar a la altura de mi pene, que ya estaba bastante hinchado por tanto cachondeo se lo metió a la boca y comenzó a mamarlo muy rico, me besaba la cabeza, me pasaba la lengua de arriba a abajo, jugaba con sus uñas mis testículos, eso me ponía más cachondo y también sentí como se erizo mi piel, ella lo sintió y de una se metió todo mi pene en su boca, lo hacía muy bien, siguió por un par de minutos, le sujete su cabeza y la cogía por la boca, movía mi pelvis hacia ella, se la comía toda sin esfuerzo era toda una pro, cuando sentí que estaba a punto de venirme..
Yo: ¡espera que me quiero venir dentro de ti! Ahhh…
Claudia: ¡es lo que quiero!
Se subió sobre mí y de una se metió mi pene hasta el fondo…
Claudia: ¡aahh! ¡Que rico es tener una verga dentro! Mmmm… Esta riquísima.
Comenzó con el sube y baja, primero lento, se sacaba hasta la mitad y se bajaba despacio, así por unos minutos, mientras yo le besaba sus tetas de nuevo y le mordía ligeramente sus pezones, eso la prendió más y comenzó con movimientos circulares y de arriba a abajo, ella llevaba el ritmo y profundidad, la sujete de la cintura y…
Yo: ¡estoy a punto de venirme! Mmm..
Claudia: ¡siii, dame toda tu leche!
La bese y le deje ir toda la leche en su vagina, sentí como me apretó con su vagina y me exprimió todo, se recostó sobre mí y así nos quedamos, hasta que mi pene perdió firmeza y se salió sólo. Recuperamos un poco el aliento, nuestros cuerpos estaban sudorosos, pero no me dejaba de abrazar.
Claudia: Me encantó como me cogiste Alejandro, hace mucho que no me sentía así. Lo disfrute mucho.
Yo: yo también lo disfrute mucho, estas riquísima, no había visto bien tu cuerpo, siempre tienes puesta tu bata y pues ni idea de tus curvas y tus piernas ni se diga eh!
Claudia: gracias por eso!!
Así como estábamos, me volvió a besar y se paró, para ir por papel para limpiarnos y acomodar todo. Le ayude a recoger y cuando estábamos por vestirnos, tome su panty del suelo y me la lleve a mi nariz, inhale todo lo que puede, al ver eso se me acercó me tomo la mano y me llevo a su habitación, pero eso es otra historia.
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