Conforme iba avanzando hacia la puerta trasera del camión, podía notar la firmeza de sus nalgas, lo suaves que se veían con esos leggins y como se marcaban como si no trajera ropa interior. sentí una excitación tremenda al saber que usaba tanga. Era la única manera para que se vieran así de marcaditas y antojables esas nalguitas juveniles.
Ella iba habiéndose paso entre toda la gente del pasillo pidiendo permiso de manera inocente y yo (siempre cargo una mochila, así que con ese pretexto), llevaba la mochila en la mano a la altura de mi cadera. Entre tanto empujón iba rosando su trasero de manera discreta. Ya a un paso de la puerta y a punto de tocar, me repegue detrás de ella. No pasó nada. ningún rechazo, ninguna respuesta. Solo su silencio y mi verga completamente a punto de explotar debajo del pantalón.
Tocamos el timbre y el camión se detuvo. Bajamos y comenzamos a caminar hacia unas calles adentro. Ella me tomó del brazo como solía hacerlo a veces cuando estaba con su tía.
Francamente no le puse mucha atención a lo que me venía platicando ya que yo venia cautivado por toda ella y en la fantasía de todo lo que podría llegar a ocurrir.
Llegamos a mi loft. La hice pasar y le dije que se pusiera cómoda. Le pregunte que si deseaba tomar un vaso de agua y ella me pidió una cerveza (se me hizo extraño pero abrí la puerta del refri, tome una que tenía y se la pase.) yo solo me serví un refresco y la invite a sentarse en el sillón de la sala.
-Pues ahora si sobrinita, cuéntame todo. Bueno, no se si deba seguirte diciendo sobrina, ya prácticamente no somos nada, jejeje
-No me molesta, por mí, siempre serás mi tío favorito.
-Vale pues hija, me parece genial. Pues cuéntame, ¿Qué pasa?
-Fíjate, tío, tú siempre me has dado confianza y sé que contigo puedo hablar de cualquier cosa. Ves que te había dicho que había un chico en la escuela que me gustaba y que me andaba pretendiendo, pero pues no me había decidido a estar con el todavía. Un día fuimos a una fiesta y nos pusimos bien pedos, pero yo aun no estaba perdida y nos empezamos a dar unos besos y él se calentó mucho se sacó la verga enfrente de todos y me quiso hacer que se la chupara ahí mismo. ¿puedes creerlo?
-Que pinche patán, como crees, y ¿tú qué hiciste?
-Pues obvio me espante, yo nunca he chupado un pene y menos lo iba a hacer enfrente de mis amigos. Me paré muy encabronada y me salí como pude. Me fui a mi casa y mi mamá me regaño por haber llegado borracha, pero ni siquiera quiso escucharme.
-Te entiendo, seguro estas muy frustrada por todo eso.
-Si tío, bastante, pero sabes que es lo peor, me quede con la espinita de cómo sería.
-¿de cómo sería qué?
-Pues eso…
-¿eso?
-Ay, tío, no me hagas decirlo. Tú sabes a que me refiero.
-Te juro que no – mentira. Si sabía cuál era su curiosidad, pero quería ver hasta donde podría llegar.
-Pues tengo curiosidad de que se sentirá chupar un pene (se rio y se sonrojo tapándose la cara con ambas manos)
-Ah ok, es eso solamente
-¿solamente? Ay no tío, como cree. Pues me da mucha pena decirlo. Imagínese que se entera mi mamá, mi hermano o mi tía. De zorra no me bajaría.
-Pues te agradezco la confianza y si en algo puedo ayudarte sabes que cuentas conmigo.
-¿Ayudarme? Ni modo que se la chupe a usted -ambos reímos, pero yo sabía que esto iba a suceder y una erección empezó a notarse.
Cabe hacer mención de que yo llevaba un pants puesto y mi sudadera. Intencionalmente había bajado mi bóxer por debajo del pants para que el pene quedara muy notorio y más sensible al roce. Cuando ella dijo eso yo solo estire las piernas y seguimos riendo, pero la verga se empezó a poner muy dura y se veía perfectamente debajo mi pantalón.
Ella al notarlo me volteo a ver y se quedó callada, pero con la vista fija en mi entrepierna.
Dejé que pasaran unos segundos y le dije.
-Perdón sobrina, es que la sola idea de como lo dijiste me puso así. Se que no es correcto y que no viniste a eso, sino a platicar ya que te aconsejara pero es inevitable no ponerse así. Estas bien bonita y tienes un cuerpazo. Disculpa por favor, No quiero incomodarte
-Tiito, no digas eso, solo que no pensé verte así nunca. Me sorprende eso. Jejeje, no pasa nada. Es que solo antojas.
-¿antojar? ¿De verdad se te antoja? Ahora si me dejas con la boca abierta
-Estamos igual. Si se ve así debajo de tu pants, ¿Cómo se verá en vivo?
Perdí la cabeza en ese momento. Ya no podía pensar como un adulto. Solo me deje llevar por el instinto y la pasión que esta joven me despertaba.
Sin decir nada bajé mis pantalones hasta las rodillas y dio un brinco mi miembro hacia afuera, pulsante, brilloso, duro. Ella se quedó atónita viendo. Sin decir palabra tomé una de sus manos y la puse en mi verga. Ella se dejó llevar. Le pedí que la empezara a frotar suavecito, hacia arriba y hacia abajo.
Me acerqué más a ella y le empecé a quitar la blusa. Usaba un bra muy bonito. Me acerque a ella y mientras le besaba el cuello le desabroché el bra y lo retire despacio dejando caer los tirantes de sus hombros, quedando las copas sujetas a esas tetas que ya se veían tan deliciosas. Ella ayudo con un movimiento de sus manos y lo retiro. Ahí estaban dos pezoncitos rositas y erectos, esperando a ser besados. Presto y dispuesto llevé mis besos hacia esas aureolas y las metí a mi boca cual bebe con hambre. las devoré mientras ella apretaba mi verga y de manera inexperta trataba de masturbarme.
La puse de pie frente a mí. empecé a besarle su abdomen rodeando su ombligo mientras que mis manos bajaban de su cintura hacia sus nalgas, las apretaba gentilmente mientras escuchaba como su respiración se hacía más agitada.
Dejé que mis besos bajaran a la par de mis manos. Fui bajando su tanga hasta que su pubis quedo por completo expuesto, tenía algo de vello recortado inexpertamente pero no dejaba de verse divino. Me llegó un olor a sexo, pero algo de orina también. Pese a lo que pudieran imaginar, ese olor me hizo calentarme demasiado.
Intercambiamos lugares. La acosté en el sillón. Puse una de sus piernas sobre mi hombre y la otra a un costado. Comencé a darle besos por el interior de los mismos, dejando que mi lengua jugara libremente por esa piel que se estremecía a cada caricia. Fui subiendo poco a poco hasta llegar a su vello púbico. Pase mi lengua por todo el borde superior de sus labios mayores y escucha un gemido mas fuerte, un pequeño espasmo en su espalda y apretó mi rostro con sus piernas.
Sin darle tiempo a más, hundí mi lengua entre sus labios hasta encontrar el clítoris, el cual empecé a devorar de manera afanosa y pasional. Ella se retorcía y apretaba sus piernas muy fuerte, pero, no me importaba. Yo estaba extasiado probando una vagina virgen, con su olor natural de joven.
Sin avisar sentí un chorro que salió y me llenó la cara. No puedo mentir, lo bebi por completo, como un elixir, como la mejor bebida del mundo. No quería dejar ni gota.
Ella quedo exhausta recostada en el sillón. Me puse de pie frente a ella y sin darme tiempo de nada se puso de rodillas, tomo mi miembro con ambas manos y lo llevo a su boca.
De verdad parecía una experta. Lo chupaba de tal manera que no lo hubiera imaginado. Yo de pie, viéndola, como succionaba como llevaba toda su boca con mi verga estaba extasiado. Levantó la vista y seguía mamando. Esa imagen tan angelical pero tan erótica me hizo temblar y en un segundo salió un chorro directo al fondo de su garganta, ella saco mi pene y tragó para evitar la arcada, pero sin dudarlo lo volvió a meter a su boca y siguió chupando comiéndose todo mi esperma caliente, bebiendo esa leche de hombre que nunca había tenido.
Ambos caímos al sillón en calidad de bultos.
Me acosté a lo largo y ella se acostó sobre mí. Puse una mano sobre sus nalgas y nos quedamos dormidos.
![]()