Conociendo a la gerente de RH, el sueño de todo maduro

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Soy un hombre maduro, casi rondando los 50 años. Por motivos de mi trabajo, se suspendió el proyecto donde estaba y me regresarían mi trabajo en 6 meses. Francamente no quería buscar mucho porque era un buen trabajo así que decidí conseguir algo temporal. Un amigo me dijo que en un corporativo de santa fe (CDMX) estaban buscando un guardia de seguridad para un pequeño conjunto de oficinas. La paga no era mala. El trabajo era relajado y sobre todo y lo más importante era que estaba lleno de chicas jóvenes y bonitas, fresas en su mayoría pero también había señoras de muy buen ver, según mi conocido.

No perdí más tiempo, decidí ir a la entrevista y de verdad que no se equivocó. Desde que el trayecto me di cuenta de que sería genial trabajar en ese lugar. En el camión que sale de Tacubaya hacia santa fe se subían chicas guapas. Me imaginaba todo el abanico de posibilidades a la entrada y salida. Los tráficos, las lluvias. Como niño en parque de diversiones.

Ese día me fui de traje, bien arreglado, barba bien delineada, ropa adecuada, loción de la mejor que tenía y con la mejor actitud.

Las oficinas estaban cerca del centro comercial. La cita era a las 9 y llegue antes como era mi costumbre en todos lados. Me presenté con la recepcionista y me indicaron sentarme en la sala mientras salía quien me iba a entrevistar.

Saqué un libro y me dispuse a leer mientras esperaba. Después de unos 15 minutos salió una chica como de unos 28 años que me dejó con la boca abierta.

-¿El señor Hugo?

-Hola, muy buenos días – Me puse de pie y le estiré la mano para saludarla.

-Mucho gusto, soy la licenciada Georgina, la gerente de RH. Acompáñeme por favor.

-Con mucho gusto, yo la sigo.

Ella avanzó rumbo hacia su oficina, yo no pude evitar escanearla por completo. Deje que mi mirada la recorriera y se grabara cada detalle de esta señorita tan hermosa. Media aproximadamente 1.70, de piel blanca, cabello negro largo hasta media espalda, completamente lacio, usaba una falda negra algo entallada que le llegaba arriba de la rodilla, pero dejaba ver perfectamente unas caderas de ensueño y adivinando, unas piernas que llegaban a la gloria misma. traía un saco negro ajustado que dejaba ver una cintura pequeña que contrastaba con esas nalgas perfectamente marcadas en su falda. Traía unas zapatillas color hueso que contrastaban con la ropa pero que hacía que se viera perfectamente sexy.

Al llegar a su oficina, abrió la puerta y me invitó a pasar. Cuando pasé cerca de ella pude percibir un perfume que de inmediato me generó una micro erección. Estaba en un sueño.

Se sentó y abrió su laptop para revisar mi CV. Su escritorio solo era la tabla donde se apoyan las cosas y una estructura metálica simple. Sin ninguna protección, por lo cual no hacía falta esforzarse mucho para poder echar un vistazo. En un segundo de distracción bajé la vista y me di cuenta que tenía las piernas cruzadas y pude ver unas pantorrillas tan perfectas. Bien torneadas, echo que decía que, hacia ejercicio recurrente, perfectamente depiladas ya que se veían completamente lisas y tersas. Traté de concentrarme por que de verdad quería trabajar ahí.

-Pues bien, señor Hugo, cuénteme de usted. De su experiencia.

-Gracias Licenciada por la oportunidad primero que nada y pues que le puedo decir. Me he desempeñado como paramédico, seguridad privada, docente, instructor. Me gusta mucho el trato con la gente, me considero proactivo y me gusta aprender. Estoy abierto a hacer lo que sea necesario por mejorar y crecer en la empresa.

-Veo que usted es maestro. ¿ por qué no ha ejercido?

-Si ejercí pero en el medio privado. Dando clases particulares, sobre todo a chicos con problemas de atención que se les dificulta ir a la escuela. Pero eso no es necesario ponerlo en el CV.

-Ya veo. Pues le comento de la vacante para que usted nos diga si le parece bien. Veo que su perfil cubre perfectamente con lo que necesito.

Yo la miraba mientras hablaba y no podía aquietar mi mente. Tenía unos ojos cafés obscuro de mirada penetrante pero había algo en ella que me parecía extremadamente sensual. Los labios pintados de color carmesí y casi nada de maquillaje le daban un toque de dulzura sexosa que no podía pasar por alto. Cuando ella volteaba hacia su pantalla, yo bajaba la mirada como de rallo hacia su escote y pude ver cómo se asomaban unos pechos turgentes, no exagerados pero tampoco pequeños. Se percibían deliciosos.

-Sus funciones serían las de estar en la recepción de la oficina. Darle acceso solo al personal de la empresa y registrar a los visitantes. No dejar pasar a nadie que no pertenezca aquí. Dará recorridos en las oficinas para verificar que cuenten con todo lo que protección civil pide, formar parte de las brigadas. Estar al pendiente de las cámaras y reportarme cualquier cosa. El sueldo es de 18,000 mensuales y me reportaría directamente a mí.

Mas perfecto no se podía. Esta diosa seria mi jefa y además estaría al pendiente de todo en la oficina, con acceso a las cámaras. ¿Qué más podría pedir alguien que ama observar y deleitarse con la belleza femenina?

-Pues ya solo sería ver donde firmo – dije y sonreí en seguida. Ella devolvió la sonrisa y me dijo que si estaba de acuerdo y si traía todos mis papeles podría iniciar con mi proceso de contratación.

-Señor Hugo, gusta esperar en la sala de espera por favor y en unos momentos le llamo cuando tenga todo listo.

-Sera un placer Licenciada. Muchas gracias. – le estire la mano nuevamente tratando de grabar en mi piel y en mi memoria la sensación de su calor, de la suavidad de sus manos.

Ya en la sala saqué mi libro de nuevo porque quería tener mi cabeza tranquila (al menos la de arriba), pasaron unos 30 minutos y volví a escuchar esa voz hipnótica:

-Señor Hugo, pase por aquí de nuevo.

La seguí a su oficina deleitando mi vista nuevamente. Entramos y nos sentamos. Me mostró los papeles y ya para firmarlos la pluma choca con su laptop y cae al piso. De inmediato me agache y le dije que me permitiera recogerla. En una fracción de segundo gire la mirada hacia sus piernas y quede impresionado, pude ver un poco más arriba de la rodilla y pude notar que era perfecta esta chica. Sus piernas se veían maravillosas. Recogí la pluma y algo nervioso la estire hacia ella. Me dijo que era para mí, para la firma de mis papeles.

Estaba firmando cuando me dijo de repente:

-Señor Hugo. Hay algo que quisiera pedirle. ¿Tiene problema en empezar hoy mismo? Es que la chica que está en la recepción realmente está en otra área y me estaba apoyando, pero sería genial que ya pudiera regresar a sus funciones.

-Licenciada, no venía preparado, pero sería un placer empezar de inmediato. Solo quiero preguntar si alguien me dará alguna inducción o capacitación.

-De eso no se preocupe. Yo misma me encargo de eso. De verdad le agradezco mucho la disposición. Si gusta esperarme aquí en la oficina para ver todo lo necesario y que ya pueda iniciar hoy mismo.

-Yo aquí la espero.

Se salió de su oficina y me quede ahí adentro, inmerso en el aroma de su perfume que llenaba todo el cubículo. Observaba todo alrededor. Tenía perfectamente ordenada. En su escritorio solo había un portapapeles, un portaplumas, su laptop y un par de teléfonos. Supongo que era el cel. del trabajo y el personal. Después de unos minutos empezaron a llegar notificaciones a uno de los teléfonos y no pude evitar la curiosidad. Me acerque al escritorio como para recargarme mientras esperaba y al llegar las notificaciones se encendía la pantalla dejando ver su foto de portada. Totalmente diferente a lo que había visto en persona. Me dejó más que intrigado y excitado.

Salía en una selfie tomada con otro tipo de ropa. Solo un bralette negro, una falda corta. Se veía exquisita.

Estaba embobado viendo la foto cada que se prendía la pantalla cuando ella entró de rápido, no tuve tiempo a quitarme de ahí. Me puse algo nervioso y le dije.

-Licenciada su celular no ha dejado de sonar, quizá pueda ser algo importante, perdón por la intromisión.

-Ay que pena don Hugo, olvidé los teléfonos aquí. -tomo ambos teléfonos y se sentó en su lugar. Abrió el del trabajo y no había notificaciones. Abrió el otro y lo guardo de inmediato en su bolsa. Se sonrojó un poco pero no quise hacerle ver que lo había visto, así que me hice el disimulado.

Me empezó a explicar como funcionaba el conmutador, el directorio, el organigrama. Me dijo del sistema de cámaras. Realmente eran funciones muy sencillas así que le dije que no se preocupara, que podría irme en ese momento a mi lugar y que cualquier duda le avisaría.

Vi su expresión de alivio y me dirigí hacia la recepción junto con ella. Me presentó a la chica que estaba ahí y ya instalado me senté a ver las imágenes que aparecían en la pantalla de la compu. Quería ver donde había cámaras.

Había una en la recepción, una en la sala de juntas, otra afuera de los baños, una mas en el comedor, en la entrada y afuera de la oficina de la licenciada Georgina.

Preparé todo lo necesario y me dispuse a ver cómo funcionaba la oficina.

No paso nada extraordinario durante el resto de la mañana, pero yo no podía dejar de ver la cámara que daba a la oficina de mi jefa. Justo antes de la comida pude ver que sacó el cel. de su bolsa y empezó a ver las notificaciones. Se recargó en su silla y sonreía ocasionalmente, en algún momento se mordió el labio y siguió viendo su cel.

Cuando el personal empezó a salir a comer se iban de la oficina, casi nadie ocupaba el comedor así que prácticamente se quedaba vacía. Obviamente yo no me fui a comer, decidí quedarme a seguir viendo a la gerente en su oficina. Ahora con mas libertad ya que no tenía la presencia de nadie en la oficina. Después de unos momentos vi que volteo a todos lados y al ver que ya no había nadie se abrió un poco el saco, acomodo su blusa jalándola hacia abajo y su escote se hizo aún mas pronunciado. Mis latidos comenzaron a aumentar al igual que el bulto entre mis piernas. Ella llevó su teléfono hacia su lap y se tomó una foto.

Después de acercó un poco mas como para que sus tetas fueran mas visibles y se tomó otra foto. Después se puse de pie, acomodo el teléfono y lo dejo recargado en su compu. Se puso de pie, retrocedió un poco y levanto su falda unos centímetros, sacó otra foto. Para ese momento yo ya tenía una erección bastante fuerte y no daba crédito.

De repente dirigió su mirada hacia la cámara y bajó de inmediato su falda, se acomodó la blusa y salió de su oficina. En un segundo cambie la pantalla a otro archivo, tome mi libro y me puse a leer según yo.

Ella llegó a la recepción y me pregunto un tanto sobresaltada:

-Señor Hugo, pensé que se había ido a comer, ¿Por qué no se fue?

-Perdón licenciada, es que no tengo hambre y quería quedarme a conocer el manejo de la oficina, pero me puse a leer un ratito. No se preocupe, mañana ya me salgo a comer o me traigo comida. ¿usted no sale a comer?

-No, a veces como antes o ya mas tarde.

-¿se siente bien? La noto algo nerviosa.

-Todo está bien, solo que pensé que ya se habían ido a comer, -sonrió nerviosa.

A partir de ese momento me propuse seguir deleitándome con esta diosa hecha mujer.

Seguiré subiendo la continuación del relato.

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