Esta historia es real cambiando solo el nombre de mi prospecto. Sucedió en Ciudad Juárez, Chihuahua, México, cerca de un centro comercial de la avenida Mesa Central.
Después de mucho tiempo sin probar un pito, me armé de valor y puse un anuncio en una página de contactos.
Entre todos los prospectos hubo uno que si mostró interés de verdad y después de como dos semanas de estarnos mensajeando, intercambiamos números de teléfono y así todo ya fue más rápido.
Él me invitó a su departamento que compartía con su hermano y padre de ambos.
Me aseguró que nadie iría, que estaríamos solitos, pero apenas empezamos el agasajo y empezaron a tocar la puerta, era el hermano que iba por algo que se le había olvidado.
Recuerdo que lo tenía en cuatro y se la estaba empezando a meter. Pero tuvo que interrumpir la culiada para ir a abrir, solo que su hermano ya se había brincado una ventana y por poco entra a la recámara y nos encuentra en plena acción.
Con lo sucedido se me bajó la erección y estaba por irme y regresar después, pero Erick insistió en que siguiéramos. Accedí a su petición y ya después de un buen rato que nadie volvió a molestar, otra vez lo puse en cuatro y le di, primero despacito y conforme empezó a gemir y moverse le aumenté el ritmo.
Él tiene muy ricas nalgas que las disfruté amansándolas y dándole de nalgadas. Luego se cansó y lo presioné para que quedara tendido en la cama con las piernas abiertas y le di un buen ratito como a una iguana. Después hicimos el 71 y cuando sentí que ya iba a terminar lo empujé hacía enfrente para que quedara en cuatro y así me vacié dentro de sus entrañas. Me quedé adentro hasta el último espasmo de mi orgasmo y me salí con mucho cuidado, envolví mi verga con papel higiénico y me quité el condón repleto de semen.
Enseguida fue mi turno de nena. Me puso de cucharita para que no me doliera tanto. La verdad aunque me embadurnó toda mi raja con lubri, aun así, me dio algo de dolor pero era más la calentura y resistí para muy pronto solo sentir placer puro.
Ya con mi culo bien acostumbrado a su verga, me puso de perrito y me la metió sin piedad hasta sentir sus bolas alrededor de mi culo que pedía más y más. Cambiaba frecuentemente de ritmo y de dirección, a veces me la metía con fuerza hacia arriba, luego hacia la izquierda o derecha o hacia abajo, toda una delicia. Estando así muy pronto se corrió dentro de mi culo y fue maravilloso sentir sus embates y jadeos.
Yo pensé que sería todo, pero no fue así él quería culearme otra vez y muy pronto ya la tenía de nuevo como roca bien firme y deseando mi culo .
Me puso en 71 y me la dejó ir, me hacía sentirme en las nubes. Me inundaban las mariposas por todos lados. En lo que me cogía me daba nalgaditas, me besaba el cuello, me jalaba el cabello, me acariciaba con sus manos los pezones y etc.
Después me puso en el filo de la cama con mis pies sobre sus hombros y de nuevo me la volvió a ensartar. Después, ahí mismo hicimos un 21. Yo el dos sobre el filo de la cama y él, el 1 estando de pie enculándome a su antojo. Después de un rato me empujó hacia adelante, se subió a la cama y quedando yo en cuatro el asumió la postura de estar sentado en una silla y me bombeo mi culo hasta chorrearse dentro de mí. Fue tan placentero que me hizo sentir un doble orgasmo, uno al hacerme eyacular y otro con unas contracciones fuera de serie en mi culo.
Pero eso no fue todo, seguimos en el cachondeo y al rato otra vez ya estaba como semental y me volvió a empalar de nuevo, hicimos varias posiciones incluida la de sentarme sobre su verga y darme de sentones, igual la de cabalgar sobre el acostado tanto de frente como dándole la espalda para que viera como la metía. Como ya me había cansado de tanto perrito, así solo lo hicimos un ratito y le pedí que me pusiera de iguana y así me la metió hasta terminar provocándome otro doble orgasmo.
Me hizo tan feliz esa tarde que se pasaron como tres horas y era de noche. Y claro que esa felicidad me hizo volver varias veces. Siempre me lo cogía yo al principio pero él me daba mis dos o tres palos.
Las últimas veces ya su verga era para mi una necesidad e iba solo que me culeara. Con él empecé a disfrutar mucho ser penetrado.
Su verga es como de unos 17 cm y unos 4 cm de grosor. Eso sí muy suave, venosa y dura como una barra metálica. Yo en ese tiempo de 45 años y quizá él de unos 28. Más o menos misma estatura 1.70 y de complexión regular. Todo siempre lo hacíamos con limpieza y condón.
Después él se casó y le perdí la pista.
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