Abrí la puerta; estaba sola cómo casi siempre; alguna vez algún cliente despistado que piensa que aquello estará lleno de viejas putas esperando su dinero y otras, alguna puta que busca un momento de cierta tranquilidad lejos de la actividad diaria antes de retirarse a casa…
-Que tal, María Jesús…
-Hombre, Igor, ¡cuánto tiempo! Ya ves, aquí… a ver si pasa alguien, aunque hoy me parece a mí que… ¡ja ja ja!
Ese día llevaba puesto ese vestido que a mí tanto me gustaba, un vestido de verano, liso, de color azul, por encima de las rodillas, con un escote que permitía apreciar el principio de las tetas y tan fino que se notaba la forma del sujetador que las moldeaba de una manera muy sugerente para alguien de su edad.
Se había teñido el pelo de rojo caoba e iba maquillada con una sombra de ojos que acentuaba su tez blanquecina; sus labios, carnosos, pintados de un tono granate le daban ese toque a puta barata que siempre me daba tanto morbo…
-¿Qué te pongo entonces? -dijo. ¿Una cervecita?
-Sí, una media, gracias -respondí, observando su culazo mientras se inclinaba a coger la cerveza de la nevera; se le notaban las bragas, que no llegaban a cubrirle las nalgas por completo, y me imaginé a mi mismo levantándole el vestido allí mismo y metiéndole la mano entre el coño y las bragas y a ella cediendo a mis deseos mientras se agarraba a la barra y me pedía que la penetrara… Me llevaría al piso de arriba y follaríamos en el viejo camastro donde dormía hace años Seyma mientras ella gritaba mi nombre y suplicaba a Dios que no parara…
Se sentó como siempre en la esquina de la barra, lo que me permitía admirar sus tetas cuando tenía ocasión mientras ella hablaba sin parar y yo dejaba volar mi imaginación.
-Pues el otro día hablé con Seyma, que había tenido a uno de los niños malo y…
-Sí, claro, ya… -respondía yo.
La conversación divagaba por derroteros sin ningún tipo de interés mientras la miraba a la cara, fijándome en sus labios y en cómo sería que me la chupara aquella boca que no paraba de soltar una verborrea sin fin; puede incluso que nunca se la hubiera chupado a nadie, ni siquiera a marido, que a su edad siguiera siendo virgen, oralmente hablando…
-Y para colmo no se qué pasó en el ordenador que quería conectarme para hablar con ella y no me funciona… y Daniel que es el que entiende de estas cosa no vendrá hasta el lunes, así que…
-Hombre, yo si quieres le puedo echar un vistazo
-Noo… ya cuando venga Daniel lo mira y…
Finalmente cerró el bar y montamos en su coche los dos camino de su casa. Ella seguía dándole al palique, yo me imaginaba a los dos follando en la parte atrás de aquel viejo R5 en cualquier camino apartado, con ella a horcajadas mientras le iba comiendo las tetas y…
-Hemos llegado -dijo, sacándome de mi fantasía
-Sí
Ya había estado en su casa en otra ocasión, visitando a Seyma; pasamos al salón y me mostró el ordenador explicándome que le pasaba…
-Pues es que…¡no sé qué le pasa!… el otro día funcionaba perfectamente y ahora…
-Tranquila, seguro que es cualquier tontería, a ver…
-Mientras miras eso voy a quitarme esto y de paso me doy una ducha, que estoy… ¡baldada! jajaja
-Ah… sí, ¡tranquila! ¡Ya aquí me apaño sólo!
-Bueno, pues enseguida vuelvo, ¿eh? ¿Y si eso te traigo algo de beber, vale?
-¡Nada mujer, tranquila! ¡Gracias!
La escuché meterse en la ducha; estaba en su casa, en su salón, a solas sin nadie más; saqué la polla y me empecé a frotar mientras miraba fotos que tenía por toda la sala. Me quedé especialmente con una en que salía abrazada a Seyma y pensé cómo sería tirarme a la madre y a la hija juntas, meterle la polla a la madre a cuatro patas mientras la hija, de rodillas a mi lado, me daba de comer sus grandes tetas; unas tetas más grandes que las de su madre; después intercambiaría sus posiciones para follarme a la hija mientras la madre, a su lado metía la lengua en su boca, y a continuación en la mía… Finalmente la madre me acabaría con su mano mientras veía a su hija recibir todo mi semen directamente en su cara…
Sentí cerrarse la ducha y me guardé rápidamente la polla, que por entonces ya estaba a reventar.
A los pocos minutos apareció.
-¿Qué? -me dijo.- ¿Ya has descubierto qué le pasa?
Se había puesto una bata amarilla encima y unos calcetines blancos con unas zapatillas; supuse que no debía llevar más que la ropa interior debajo.
-¡Pues no doy con el fallo María Jesús! Esto no debería salir aquí -le dije señalando la pantalla.
Se puso unas gafas y se sentó a mi lado. Se inclinó sobre la pantalla y al abrírsele un poco el cuello de la bata vi que no llevaba sujetador… la muy puta llevaba las tetas fuera, rozando contra la bata.
-¡Esto no es muy normal, la verdad… -le dije
-¿Por qué?, ¿qué es lo que le pasa? -contestó
-Al ordenador nada, me refiero a ti
-¿A mí…? -dijo confusa.- ¿que quieres dec…?
-Esto. -Metí mi mano en su bata y se la aparté dejando sus tetas a la vista
-¡¡Que haces!! -gritó tapándose de nuevo
-No llevas sujetador…
-¡¡Pero tú que te has creído!!
-Que eres lo suficientemente puta como para invitarme a tu casa y no ponerte ni siquiera el sujetador. ¿Qué crees que pensaría tu marido si se enterara?
-Yo no te he invitado para..
-Eso díselo tú -respondí.
-Te digo que… ¡¡¡PARA!!! -volvió a replicar mientras volvía a pasar mi mano debajo de su bata y le agarraba suavemente una de las tetas- No sigas… por favor…
Le acaricié las tetas, una vez una, seguidamente la otra; me incliné sobre ella y le empecé a lamer los pezones.
-¿No te gusta?
-Mmmh… Igor… no… no…
Le aparté la bata de las piernas, llevaba unas bragas blancas, lisas. Introduje mi mano y rocé su clítoris muy despacio; abrió más sus piernas invitándome a continuar.
Se había dado por vencida; tenía a la madre de mi amiga medio desnuda, en su propia casa, metiéndole el dedo en el coño mientras ella hacía un instante que me había abierto el pantalón y me acariciaba la polla.
Me puse entre sus rodillas y le bajé las bragas
-Qué… qué vas a hacer… -preguntó
No respondí y le lamí el coño.
-Aaaah… jo-der…
-Eso después -dije.
-Igor… no… por favor… para… para… por favor… -insistía- Para o… aah…
-¿Qué? ¿Qué es lo que quieres? -dije sin dejar de comerle el coño.
-Di-Dios… que… me… folles… no aguanto más…
-Todavía no -le dije.
-Mmmh… ahh… ¿por qué…?
-Quiero que te toques.
-¿Qu-qué..? ¡Ahh…! -Dijo excitadísima, su coño chorreaba ya.
-Siéntate en ese sofá y tócate, quiero verlo
-Pero…
-¡Hazlo! -le ordené.
Se levantó y fue a sentarse en una butaca enfrente mía; se abrió la bata a los lados mientras se cogía las tetas con una mano, con la otra se acariciaba el clítoris ; simplemente delicioso.
Mientras, en la otra butaca yo la observaba, saboreando el momento y pensando en el plato fuerte que todavía estaba por llegar…
-¿Te gusta…? -dijo tímidamente- ¿Lo estoy haciendo bien?
-Lo haces muy bien María Jesús, muy bien
Me levanté y fui hasta ella; la tomé del brazo y le quité las gafas; agarró mi polla empezó a frotármela.
-¿Sabes lo que me gusta? -pregunté
-Te gusta que te menee la polla. Te pone que una mujer de 60 años te menee la polla… -me susurró al oído,y a continuación me metió la lengua en la boca; la besé cogiendo su nuca con mi mano; le acaricié el pelo húmedo y nos besamos con más pasión todavía mientras mi polla palpitaba entre sus dedos; se agachó y se metió mi polla en la boca, hasta el final.
-Jodeeer…
Me la chupaba lentamente, de principio a fin, sin pausa, mientras yo sujetaba entre mis manos sus suaves tetas, sintiéndolas balancearse al compás de su mamada.
-¿Te la sigo mamando o…?
-Ponte las manos a la espalda -dije
-¿qué vas a hacer?
-Atarte. Vamos date la vuelta -le respondí recogiendo las bragas del suelo.
-Yo… no sé si esto…
Cinco minutos después la tenía dándome la espalda contra la pared aguantando mis embestidas.
-¡aaaah! ¡agh! ¡ehh! ¡joder! ¡si! ¡igor! ¡diossss!
-Ahora fóllame tú a mí -le dije agarrándola por las bragas que le ataban las manos.
Me quedé quieto mientras ella movía su culo adelante y atrás a lo largo de mi polla.
-¿Así? mmmh… dime..-me decía mientras mecía su culo sobre mi polla. Más rápido; más rápido; más rápido aún.
Uf…
-Igor… uff… me voy a… Dios… yo…
-Para; ha llegado el momento. Llévame a tu dormitorio
-¿A mi dormitorio? ¿quieres follarme en mi propia cama?
-Así es, quiero follarte en la misma cama que te folla tu marido.
-Eso no… no puedo
-Tu marido no está aquí -le dije mientras la penetraba otra vez.
-¡Ahh!… ¡Aaaah ¡está bien! -dijo- Va… vamos…
Me condujo a una habitación con una cama de matrimonio, un armario algo pasado de moda, una cómoda algo pasada de moda, y dos mesitas a ambos lados de la cabecera algo pasados de moda. En la esquina había una pequeña silla a la que inmediatamente le encontré una finalidad.
Abrí el armario y busqué entre su ropa interior; cogí unas medias largas negras con encaje.
-¿Y esto?, ¿las sueles usar mucho?
-Sólo cuando llevaba falda; ahora ya nunca las uso…
-Pontelas -le dije quitándole las bragas de las muñecas.
-Sí…
A continuación elegí un sujetador a juego con las medias y se las di también.
-Tienes que estar presentable para la ocasión.
Se dejó caer la bata, se sentó en la cama y se sacó las zapatillas y los calcetines blancos. Se puso las medias y se disponía a subirse el sujetador cuando pensé que quizás no era buena idea tapar aquellas tetas tan bonitas.
-Espera -le dije.
-¿Sí?
-He cambiado de opinión, no quiero dejar pasar la oportunidad de seguir viendo tus preciosas tetas María Jesús.
Me senté en la silla y me quedé allí mirándola; desnuda, sólo con las medias que le llegaban hasta la mitad de los muslos; con las manos cogidas delante del coño; empecé a meneármela.
-¿Qué piensas de esto, María Jesús? -pregunté
-¿Sobre qué?
-Sobre que te folle alguien de la edad de tu hijo; en especial un amigo de tu hija.
-No lo sé… no sé qué pensar -dijo agachando la mirada.
-Sí lo sabes. Te gusta.
-… yo…
-Te pone, igual que te pone que lo hagamos en tu dormitorio mientras tu marido está de viaje.
-¡No digas eso!
-¿Entonces por qué estamos aquí…?
-Porque…
-… porque vas a venir aquí y te vas a sentar encima de mi polla. Vamos. Ven.
Se acercó hasta ponerse justo encima de mis piernas. Le cogí las manos y entrelacé mis dedos con los suyos. Ella aproximó sus tetas a mi cara para que se los besara y no lo pensé dos veces; me encantaba besarlas, mordisquear los pezones, arrancarle gemidos de placer “mphh… hmm”.
La punta de mi empalmada polla rozaba su coño. Más bien ella rozaba su coño contra mi empalmada polla…
-Hazlo -le dije.
-¿El qué..?
-Ya lo sabes. Hazlo. -le dije mientras la besaba
Flexionó las rodillas. Su culo fue descendiendo sobre mi polla. Lentamente.
-Así, Chus… así…
-mmh…
Apretó mis manos más fuerte y comenzó su cabalgada salvaje. Apretaba los labios y tenía la cara tensa, los ojos cerrados. Echó la cabeza atrás y la melena le colgaba sobre los hombros.
Subía y bajaba constantemente a lo largo de mi dura polla.
-¿Por qué? -me preguntó.
-¿Por qué el qué?
-¿Por qué yo?… mmmm… mmmm… aff… por… ah… qué… una mu… ah… mujer tan mayor c-como… yo…?
-Porque sigues siendo una mujer bella… y eso me pone aún más Chus… -respondí.
-Llévame a la cama… quiero que lo hagamos en mi cama… -me dijo. Se levantó dejando salir mi polla lentamente de su coño, caminó de espaldas hasta dejarse caer en la cama.
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Hay mi argollita empapadisima
Una buena pija y una comida de conchita qué rico me masturbo mmmm que polvazo