Delicioso regalo

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Este 14 de febrero fue maravilloso, nos vimos platicamos, tomamos un refresco, botanas, pero como siempre el tiempo estaba en nuestra contra, no importa cuánto tiempo, lo mejor es verte.

La despedida fue un lindo y largo beso; ya casi para bajarte del carro me pediste cerrar a los ojos, me pediste que no hiciera trampa y no los abriera, indicaste que pusiera ambas manos enfrente, así lo hice pusiste algo sobre mis manos y pediste que adivinara qué era, solicitaste que lo tocara que lo explorara y te dijera qué era, yo estaba sorprendida y la vez muy emocionada, en el momento no pude decir qué era, sólo podía sentir el metal frío, era pequeño y tenía una forma extraña.

Después me dijiste que podía abrir los ojos, me sorprendí a ver que tenía en la mano un pequeño dildo anal con un hermoso diamante rojo, ¡wow!, jamás esperé un obsequio así, me dijiste que esperabas que me gustara y que haríamos una videollamada donde lo usaría para ti. Nos despedimos con un beso largo y cachondo.

El mejor regalo por el día de la amistad, todo el camino de regreso a casa imaginaba lo que se sentiría tener ese diamante rojo en mi ano, nunca he usado algo así, pensaba en si era doloroso o molesto, llegue a casa hice mis labores y ya en la noche saque el regalito, ese hermoso dildo anal con diamante rojo, inmediatamente surgió la idea de probarlo, de sentirlo, busque el lubricante, le puse gel en la punta, delicadamente baje mi pijama, mis panties, busqué la mejor posición para usarlo y a la vez poder verme en el espejo de la habitación, poco a poco lo fui introduciendo en mi ano, al principio sentía dolor y deseo de sacarlo.

Poco a poco esa sensación cambio, se volvía placentero sentir ese dildo ahí, contraje mi ano, sentí como se movía dentro de mí, cada movimiento me excitaba más, fue una sensación única, seguí moviéndolo, de repente ¡wow! empezó a salir agüita de mi vagina, pequeños chorritos salían, sentía como se escurría en mis piernas, fue fabuloso, mi vagina se contraía, tuve un delicioso orgasmo, al terminar, la cama quedó empapada; me asee, cambie las sábanas y al descubrir el colchón estaba super mojado, esa noche dormí en el sillón, cansada, extasiada y feliz.

Ahora solo espero con ansias el momento de usarlo para ti, espero sea pronto. ¡Gracias por éste lindo regalo!

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