Economista y prosti: En el campo, padre, marido, suegro y Sam

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La idea para ese domingo era un simple día en nuestra casa de campo con Tommy y Tomás, su padre, y también con mi papá y Sam. Nada más que compartir asado y revisar las obras, ya casi finalizadas, de la ampliación de nuestra casa. Suficiente para que nuestras madres, mía y de Tommy, se fueran a Punta del Este a preparar respectivamente el apartamento y la casa que allí tienen nuestras familias, para cuando el 30 o 31 de diciembre nos instaláramos todos allí.

Nos reunimos el domingo muy temprano, pues Tommy regresaría en domingo al fin de la tarde, para trabajar el lunes temprano, trayendo a Montevideo a ambos padres.

Yo me quedaría para limpiar un poco y pensar opciones de decoración, y me volvería a Montevideo el lunes, a tiempo de recibir al dúo de clientes recomendados por Sam.

Así se cumplió todo. Salvo un detalle.

Recién llegados al campo, Tommy recibió una llamada de Fred, el ingeniero. Le extrañó que no me llamara a mí, pero pronto se entendió todo.

Fred le agradeció a Tommy el hecho de “permitirme tener clientes” y de ser prácticamente mi cómplice en ese juego. Luego, le expresó su gusto y alegría porque no le quedan dudas de que soy “la mejor y más cara” ja ja.

Prácticamente le dijo que había estado excepcionalmente bien tratado, y, la razón de que él llamara a Tommy: “Tommy, ¿sería incorrecto o quizas te molestaría si quisiera estar con Sofía cada poco tiempo?” “Por supuesto, que con el mayor de los respetos hacia ti y sin intenciones ocultas”

Tommy le dijo que ya está acostumbrado, que yo estaba feliz de cómo me había cogido el día antes y de su liberalidad ante el grupo. “Es más, se me ocurre algo que consultaré con Sofía y te diremos el resultado”.

Cuando Tommy me contó todo eso, mi cuerpo se estremeció, ¡Fred quiere más! Y honestamente, yo también. Ya veremos el tema económico (al fin y al cabo soy economista y prosti ja ja).

Y la propuesta de Tommy. Ya que él debe trabajar el lunes de mañana y se iba a Montevideo con nuestros padres, ¿por qué no invitar a Fred a pasar esa noche conmigo? Me haría compañía. Y Tommy entendía que Fred y yo lo disfrutaríamos.

Esa propuesta me enterneció, lo besé con desesperación; mi marido me entiende y me complace, sabe que mi cuerpo puede recibir gozo de diferentes personas, pero mi amor es solamente de él, y eso es lo que importa.

Acepté encantada. Y llamé a Fred. Fue tremendamente gentil cuando comenzamos a conversar… y entró en éxtasis cuando le dije que lo esperada a eso de las 9 pm para pasar la noche juntos, y que en vista de su generosa oferta por mí del sábado, se tomaba esa noche como extensión de lo ya pago.

Recorrimos la obra, toda un ala nueva perpendicular a la casa original. Está la casa original, luego el propietario anterior agregó perpendicular a un extremo la barbacoa con amplio lugar habilitado como comedor, y una cocina auxiliar

Ahora, perpendicular al otro extremo de la casa, agregamos un dormitorio más con baño en suite y vista al río, y a continuación una sala de juegos y un cambiador/vestidor para la piscina que construiremos en el patio central de la casa que ahora se va a parecer a una U. Lo más destacable es toda una galería, de tres metros de ancho, a lo largo de toda esta nueva ala. La galería mira hacia el patio interior, (y la piscina, cuando esté lista a fines de enero), su ancho protege perfectamente de la lluvia. Y cuenta con la posibilidad de segmentarla a lo largo o cerrar su frente con cortinas plásticas para caso de lluvias o calor, pues pusimos aire acondicionado para casos extremos, el cierre de plástico no es hermético, pero igualmente se mantendrá temperatura razonable.

La piscina estará terminada en mediados o fines de enero, con agua templada para días fríos.

Se hizo el asado y me ocupé de que no faltara la cerveza sin alcohol, pues Tommy y Sam conducirían, más tarde. Por supuesto, me había vestido con un vestido suelto de algodón, la temperatura ya es alta en diciembre, y noté que durante el café post almuerzo había penes semi erectos que marcaban bulto.

Terminada la ronda de café, les dije que “ahora solamente falta limpiar un poco más el ala nueva de la casa, lo haré mañana, pero ahora a lo mejor se nos ocurre algo lindo para pasar la tarde”.

Papá, que estaba en uno de los sofás grandes del living, me pidió que me acercara a él, quedé parada enfrente, y me dijo:

—¿Después de lo que nos han contado que te hicieron ayer, serás capaz de atendernos a los cuatro?

—Papá, no solamente seré capaz, lo haré con gusto.

Me atrajo casi hasta él, levantó mi vestido y como yo estaba a su frente, quedó accesible mi concha para que la chupara, y para ayudarlo abrí levemente las piernas.

Papá mantenía el vestido levantado, el resto no resistió mi culo a la vista. Sam se acercó y me quitó el vestido, suegrito y Tommy me chupaban las tetas mientras Sam comenzó a restregar su verga entre mis nalgas.

Comenzaron a alternarse a besarme de lengua Tomás, Tommy y Sam. No pude reprimir un jadeo de excitación.

“Te quiero tener como en tu noche de bodas” dijo papá, refiriéndose a la posición en que Tommy, desesperado, me cogió en nuestra noche de bodas.

Me moví al posa brazos del sofá y doblé mi cuerpo, las piernas al piso, abiertas para mostrar mi cuevita; mi torso cayendo hacia la parte de asiento.

No había dudas, pasaríamos la tarde en el sofá, que por suerte es de cuero lavable y tiene una funda anti polvo pues casi nunca estamos allí.

Papá vino por detrás, y estuvo restregándome la verga un rato en los labios entreabiertos de la concha. Me encanta sentirlo tan mío, tan íntimo y cariñoso, y tan entusiasmado de poseer a su hija.

Me la metió a fondo (ninguna de las vergas de ese día es muy grande), y de tan mojada entró deslizando sin resistencia. Tomó la iniciativa de hacer reiterados “mete saca” y estuvo delicioso.

Cuando fue evidente que iba a acabar, la metió a fondo y a fondo hizo pequeños movimientos de vaivén para dejarme la leche bien adentro.

“Así voy a preñarte” me dijo mientras soltaba su tibio licor de vida en mi matriz. Fue un momento de tremendo goce, disfruté todo, su dulzura, su deseo, nuestra relación supuestamente prohibida de padre e hija…

Cuando se salió, mi suegro no dudó, sin tiempo a moverme, me la guardó con entusiasmo. Con la verga adentro, también dobló su cuerpo y me dijo en vos baja (aunque todos lo oyeron) “¡siempre les agradeceré que me dejen cogerte!”

Su cogida fue lenta, entraba y salía siempre igual, la metía hasta el fin y luego la sacaba hasta el borde de la cabeza para volver a entrar. De alguna manera, Tommy metió su cara bajo mis tetas y me las chupaba. Sam se contentaba con darme a chupar sus dedos.

Así llegamos al momento en que mi suegro se vino dentro de mi, y vaya que lo sentí, hacía casi un mes que no cogíamos y estaba absolutamente lleno de leche.

Era inevitable, aunque me la dejó bien adentro igual que papá, empecé a chorrear al piso ja ja…ya lo limpiaría.

Y el siguiente fue Sam.

También me la metió a fondo, esa pose permite meterla bien hasta los huevos, y su respiración era entrecortada, a veces me daba rápido, a veces lento, siempre a fondo.

Me daba palmaditas en las nalgas, jugó un poco con un dedo en mi culo, un aviso para la segunda ronda.

Y según me dijo “para ver como te chorrea mi leche putita” me acabó prácticamente en la entrada de mi concha. Y el piso recibió lo que escurrió que fue casi todo.

—Su turno Sr. Director, agradezco la gentileza, dijo mirando a Tommy.

—Gracias Sr. CEO, dijo Tommy a las risas.

Me la dio a chupar unos segundos y fue su turno de meterla. Lo conozco, hizo lo tradicional, metía un par de centímetros y la sacaba, luego repetía metiéndola cada vez más, y yo le pedía “Más, más, métela toda” eso lo motiva y le encanta.

Recibí tantas pijas que me acabé y luego acabó mi esposo. Sin exagerar, ya había un pequeño charco en el piso.

Tommy se tiró al sofá, y yo encima de él. Exhausta, créanme.

Nos refrescamos nos hidratamos. Y nos pusimos a jugar. Manos que iban y venían. Lenguas desesperadas por trenzarse a la mía.

Salivas que dejaban caer en mi boca abierta.

Vergas para chupar y vergas para acariciar. Lenguas que me lamían el culo y la concha, aún con restos de semen, sin pudor alguno.

Hasta que Sam tiró al piso dos almohadones. No tuve dudas, sería el primero en culearme.

Me puse en cuatro y levanté el culo, “adentro no, les dije, en las tetas y en la cara, al final, todos juntos” así fue mi pedido.

Sam me salivó el culo dejando caer una buena cantidad de saliva espesa. Un dedo tanteó el orificio y lo encontró dispuesto, bien ensalivado.

Apoyar el glande y empujar hasta meter la verga entera fue cosa de cinco segundos.

Yo estaba dispuesta y queriendo, lo gocé sin dolor. Me daba fuerte, a veces alguna palmada, se salió antes de acabar y pasó a esperar para acabarme todos juntos.

Tommy tomó su lugar mientras papá se tiró bajo mi cara para besarnos mientras Tommy me cogía. Nunca pensé que ocurriría lo que pasó: Mi suegro se posicionó sobre mi cuerpo por delante de Tommy, flexionó las piernas y apoyó la cabeza de la pija en mi culo penetrado por Tommy, vio que podía llegar y se escupió la cabeza, de vuelta en posición empujó.

Yo, que he sido varias veces cogida en doble vaginal, sentí esto y pensé que no sería posible.

Tommy dejó de hacer vaivén y quedó quieto, su padre empujaba. Me dolía pero quise probar y no me quejé. Entró y me brotó un “Ahhh”, comenzaron a moverse sincronizados. Sentía mi esfínter tirante, pero soporté y gocé uno o dos minutos, hasta que para no acabar, se salieron.

Seguí besándome con papá para que mi culo se recompusiera. Que papá me la metiera, fue un mero trámite. Y al rato se salió.

Me arrodillé frente a ellos, bromeando acerca de que muy pocas mujeres en el mundo habrán tenido dentro de su esfínter a su marido y a su suegro a la vez.

Los cuatro se masturbaban frenéticamente. Les ofrecí mis tetas y mi cara. Y empezaron a chorrear sobre mi.

No eran acabadas demasiado abundantes, pero me cubrieron alrededor de la boca y buena parte de las tetas.

Acabados por masturbación, sus pijas se ablandaron rápidamente.

—¡Vamos a la ducha, todos! Dije.

Llegué a la ducha y nuevamente me arrodillé. —Papá, Suegro, ahora viene la pre ducha y quiero que participen…

—Sí, dijo Tommy, ¡acérquense! Y él y Sam comenzaron la pre ducha, tibia, abundante…

Tomás no se acercaba. Papi se acercó, me miró y me dijo solamente: ¡Que puta sos!

Y con la verga en la mano se sumó. Y ante eso, Mi suegro también lo hizo.

Ya casi limpia de semen, nos duchamos, se alternaron a jabonarme y manosearme.

Yo moría de alegría, objetivo cumplido.

Tomamos algo fresco, les conté cuanto me está comenzando a gustar la “pre ducha”, y estuvieron encantados de decirme que me la seguirán haciendo, mientras voy perfeccionando mi desempeño y que tarde o temprano deberé abrir la boca.

Sobre el fin de la tarde se fueron, y quedé sola esperando a Fred para pasar la noche juntos. La noche y la mañana siguientes, con Fred de noche y con don Roque, inesperadamente, de mañana fueron espectaculares, y se los contaré en el próximo relato.

Pido perdón pues las vacaciones y trabajo de enero en Punta del Este y en el campo me dejan poco tiempo para ponerme al día.

Besos a mis queridos lectores.

Sofía.

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