Un enorme chorro le salió de su vagina, lo lanzo con tanta fuerza que llego hasta el tocador que estaba en frente.
–¡Magda, Magda me voy a desmayar!
Otros chorros fueron lanzados. ¡Se estaba viniendo!
Magda no cabía en su asombro, con la mirada recorría la distancia entre Zule y el tocador donde había llegado el chorro de caldos.
–¡Peque! Que chorro sacaste –dijo sorprendida–.
Zuleica se tiró en la cama. Limpio sus lentes con la sabana de la cama.
–¡Ay que rico es esto! –Murmuraba Zule–. ¡Que rico!
–De lo que te has perdido amiga. ¿Y cómo ve a su alumna jefe? –Pregunto Magda–.
–¡Muy bien, Zuleica aprende muy rápido! –Dije mientras me ponía de pie–. Como viste su vagina creo que ya está quedando, ahorita vamos a darle a su colita y le decía a Zuleica que va a tener que perderle el asco al semen.
Magda miro a Zuleica con su clásica expresión juguetona y picaresca.
–¡Que niña tan aplicada! Así es, si quieres que tu marido nunca te deje tienes que mamársela muy bien y si se viene en tu boca tienes que disfrutar su lechita.
Tome a mi alumna y la puse en cuatro, lengüetee su ano dejando toda la saliva que pude. Zule tomo aire pues sabio lo que le esperaba.
–Aún me duele mi colita por lo ayer jefe –dijo tímidamente–.
–No te preocupes, lubricare bien y seré cuidadoso.
Magda muy atenta me paso el lubricante, el cual unte bien en el fundillo de la chica.
–Cogeré tu culo, y en cuanto me quiera venir lo voy hacer en tu boca, así que tienes que estar atenta, ¿De acuerdo?
–¡Si jefe!
–Vas a retener el semen en tu boca, lo vas a saborear, lo vas a degustar tranquilamente. El semen no es dañino al tragarlo no te preocupes.
–Lo sé, investigue al respecto –me dijo con una sonrisa y me guiñó –.
Sabía que Zuleica no disponía de mucho tiempo así que solo tendríamos una oportunidad. Me puse un poco de lubricante en mi venuda polla, y empecé a buscar su estrecho fundillo.
–¡Suelta el cuerpo amiga! –Le dijo Magda mientras le sobaba la espalda.
Aun así se me dificulto que la punta de mi polla entrara, Zule agarro con fuerza las sábanas y empezó a gemir ahora ya sin complejos.
–¡Ay mi culo!
El lubricante hizo lo suyo y mi banano fue penetrando la carne de Zule como una perforadora entra en la tierra suave. Poco a poco se metía, mientras ella seguía gimiendo. Magda seguía sobando ahora con más fuerza la espalda y cuello de su amiga consolándola.
–¡Tranquila bebe!
Se le fue toda, me acomode y empecé a moverme poco a poco, muy suave. Sujete fuerte las caderas de la novata para que mi verga pudiera entrar y salir.
–¡Ay Dios mío! ¡Ay! –Se quejaba la futura desposada–.
–El placer era inmenso, su suave pero apretado fundillo recibía a mi polla babeante. Alcance sus pechitos y los empecé a sobar estirándolos del pezón. Poco a poco su ano se adaptó al vaivén y llego el momento en que ya no pude más, sentí que en cualquier momento estallaría. Se la saque y le dije.
–¡Listo, me vengo!
Y ella rápidamente se colocó, él tome de la cabeza y empecé a masturbarme para darle toda mi leche. Un fuerte chorro de semen salto directo a su cara, para que no se regaran metí la punta de mi verga en su boca. Ella luchaba por retener todo el esperma pero se le empezó a escurrir de la boca. Rápidamente Magda se acercó y puso sus manos para recoger el preciado líquido.
Saque mi verga por que vi que ya no podía pues tenía llena la boca de leche.
–¡Saca un poco acá en mis manos! –Dijo Magda–.
También ella se había dado cuenta que Zule no podía retener toda. La novata abrió la boca y tenía un buen de leche.
–¡Disfrútala! Saborea su sabor, piérdele el asco –decía Magda–.
Zuleica retuvo el semen, se enjuagaba la boca con el líquido viscoso como si nada.
–¡Trágalos! –le dije–.
Y lo hizo sin hacer ningún gesto. Se trago todos.
–¡Golosa! –Dijo Magda con su sonrisa pícara–.
Me aleje un poco y Magda tomo la leche que había juntado en sus manos y la dejo caer en la boca de la principiante, la cual recibió sin ningún problema. Jugo un momento con la esperma entre su boca y se la volvió a tragar. Magda le acerco sus manos y Zule con la lengua le limpio las manos no dejando ni una gota.
–¡Cerdita golosa! –dijo Magda sonriendo–. Eres bien tragona.
No hizo ni gestos. Sin duda Zuleica estaba decidida a realizar un buen papel con su futuro esposo.
–¿Ya está lista? –Me pregunto Magda–.
–Pues como en todo lo que necesita es práctica, pero creo que ha avanzado rápido y así como la veo, sin duda va salir todo bien.
–Solo tengo hasta el día de mañana ya que a partir del domingo voy a centrarme en los arreglos finales para la boda y ya no voy a poder escaparme –Comento Zule–.
–¡Pues mañana es tu graduación! –dije–.
–Fíjese jefe que estaba platicando con Zuleica y su novio salió hoy por la mañana con sus padres a realizar unas compras y regresan pasado mañana, y a sus papas les toco apoyar en un retiro de su templo y se van mañana temprano y regresan también pasado mañana, así que estaba pensando que mañana estaría bien para no andar a las prisas reunirnos después del trabajo y pues pueden practicar toda la noche.
–¡Perfecto! –dije–.
Todos estuvimos de acuerdo.
Al otro día en el trabajo nos veíamos con Zule y Magda y sonreíamos como tres cómplices y en realidad así lo éramos. Como que ya habíamos entrado en confianza y no era para menos. Pensé en que esa noche nos fuéramos a un motel de tal manera que fuera una buena clausura de la capacitación de mi dulce alumna, así que saliendo y ya en el auto se los propuse y ellas encantadas aceptaron.
Me pidió Magda que pasáramos a su departamento pues había preparado unas cosas para su amiga, así que rápidamente fuimos y regreso con una pequeña maleta y muy sonriente dijo.
–¡Es la “cajita feliz” al rato se las muestro! –dijo.
Alquilamos una habitación VIP del mejor motel de la ciudad con jacuzzi, tubo, potro del amor, cadenas en la cabecera de la cama e instrumentos para el sometimiento.
El encargado del motel nos miró con mucho morbo al ver que llegue con las dos chicas, subí con las dos a la habitación después de estacionar el auto, al entrar Magda saco de su “cajita feliz” un traje de encajes color negro bien sexy.
–Mira Zule, te vas a poner esto, te vas a comprar uno igual para tu noche de bodas, con esto tu maridito se va a poner como loco.
Saco unas zapatillas de tacones altos negras también, un liguero y un velo blanco y guantes de novia, le entrego a Zuleica las prendas para que se cambiara, la novata obedeció de inmediato y fue al baño. Cuando Zule entro a cambiarse Magda con una maléfica mirada me mostro la “cajita feliz” y en el fondo quedo un enorme dildo transparente, con la forma de una enorme verga arrugada.
–¡Te pasas! –le dije–. Con eso la vas a matar.
–¡Vamos a darle una buena tunda a esa vagina! –Dijo Magda–mi amiga tiene que quedar bien lista para su noche de bodas, voy a maquillarla. ¡Prepárese jefe!.
Y se metió al baño para apoyar a Zuleica. Me quite los zapatos y la ropa, me puse cómodo, iba a buscar el canal erótico en la tv pero en eso salió Magda del baño jalando de la mano a la inocente Zuleica.
¡Que sorpresa tan cachonda!
–¡Me quedo bien puta! Jajá –dijo Magda–.
Y si, Zuleica con sus pantimedias negras, sus zapatillas de tacón alto, bragas, liguero, y brasier todo negro, se levantó el velo descubriendo su carita bien maquillada, sus labios rojos, sus pestañas largas. ¡El maquillaje era espectacular!. Se veía encantadora, dulce y muy sensual.
–¡Toda una zorra! –Volvió a decir Magda y me dio su mano–. ¡Pues toda suya jefe!.
–Bueno Zule hoy es tu graduación, Magda será tu madrina –dije en broma–tu madrina de graduación. Así que vamos a practicar, haz de cuenta que estas en tu noche de bodas y ya vas entrando a la habitación con tu esposo, lo vamos hacer real.
Y la cargue simulando que éramos recién casados. Magda tomo su teléfono y nos empezó a grabar diciendo en broma también.
–¡Vivan los novios!
Puse a Zule junto a la cama levante su velo.
–¡Corazón! No te reprimas, disfrútalo. Hazlo por tu novio. Ya sabes que hacer.
Sentí un gran deseo de besar esos labios rojos, ella recibió los míos, mordí su boca, nuestras lenguas se buscaron desesperadas, pude sentir el latido de su corazón muy acelerado. Tome su carita entre mis manos, besando todo su rostro, su cuello, metí mi lengua en sus oídos, mordí sus lóbulos, recorrí su cuello.
Magda tomaba videos y fotos, acerco la cámara de su teléfono casi hasta pegarla con nuestras bocas para captar como nos besábamos. Solté su carita y ella se puso de rodillas, quedando su cara frente a mi polla, la cual saco y tomo con sus manitas. Era hermoso ver mi verga entre sus manos con sus guantes blancos y como si llevara días de práctica la empezó a masturbar, suave subía y bajaba la mano, descubría el glande de mi pene y con la punta de su lengua jugaba con la punta de mi verga.
Abrió a lo máximo su boca para poder meterse mi polla la cual empezó a mamar, si bien no lo hacía como una profesional, en verdad en unos días había mejorado muchísimo.
La tome de su cabecita y empecé a empujar mi verga en su boca, más y más profunda, sentía como la punta tocaba ya su garganta. Zule lo hacía con esmero, lo disfrutaba, empuje hasta que su boca topo con el tronco de mi verga, se la tragaba toda. Le embarre mi polla en la cara y ella como una gatita golosa buscaba atraparla con su boca de la cual escurría el exceso de saliva.
Puse su cara en mis huevos, los empezó a lamer, jugaba con ellos con su lengua. Mi pene estaba tenso, parecía una espada templada. Me recosté en la cama, la jale y puse sus pechos cerca de mi pene, ella entendió y empezó a frotar con sus tetas mi verga al mismo tiempo que con su boca mamaba la punta. Magda acercaba el teléfono para grabar.
Se puso encima de mí, busque su raja la cual estaba completamente mojada, ella tomo mi polla y se la acomodo en la entrada de su vulva, por lo lubricado que estaba tanto su vagina como mi verga, esta resbalo sin ningún problema hasta lo más profundo, unos gemidos escaparon de la garganta de Zuleica cuando sintió que mi pene entro de lleno en sus entrañas.
Magda saco del bolso el enorme dildo transparente y acerco su rostro mirando de cerca como la vagina de Zuleica caía en mi polla quedando ensartada, con una mirada malévola y lujuriosa le empezó a untar lubricante al juguete sexual, empezó a acariciar la espalda de su amiga, bajando a sus caderas.
Puso lubricante en el fundillo de Zule, este volteo dándose cuenta de las intenciones de su amiga.
–¡Ay! ¿Qué es eso? –Dijo sorprendida el aprendiz–.
–¡Es lo que se va a comer tu colita! –Digo Magda con su sonrisa malévola–.
Zuleica volteo a verme, la abrace y le dije.
–Tu ano tiene que quedar bien preparado.
Ella volvió a voltear observando que Magda se acomodaba para usar ese enorme instrumento del placer.
–Tranquila nena, tranquila –dijo Magda–.
Reanude el vaivén metiéndole toda por la vagina y a la vez abrazándola dejando expuesto su culo a merced de su amiga.
Magda metió la punta a la vez que acariciaba las nalgas de Zule. No tuvo piedad, metía el consolador como si acomodara el relleno de algo.
–¡Ay! ¡Despacio! –Grito Zuleica–. Volteando hacia su amiga.
La sujete fuerte y seguí metiéndole la verga por la vagina, estaba atrapada.
Magda ya metía la mitad del dildo, metía y sacaba a la vez que movía el instrumento en círculo para agrandar el fundillo de la novata.
–¡Ha! –gemía–.
Sentí que el cuerpo de Zule se estremecía al sentir que el aparato se abría paso en su estrecho culo.
Magda sin piedad metía y sacaba. Miraba por encima de la chica para ver cómo le entraba el consolador y vi que ya casi se le metía todo. Zuleica gritaba en una mezcla de placer y dolor, luchaba por zafarse de mis brazos pero yo la apretaba más fuerte, sometiéndola.
Busque su boca, la cual la abría para tomar aire y poder resistir el dolor que le provocaba que el enorme dildo le taladrara el fundillo, metí mi lengua buscando la suya a la vez que empujaba mi verga a lo más profundo de su vagina.
Magda logro meterle todo el vibrador, era una como una doble penetración, metía todo hasta el fondo como si penetrara mantequilla, Zule parecía que recibía cientos de descargas eléctricas.
–¡Ya viene! –Dijo Zuleica–¡Ya viene!
Y ya sabíamos de lo que se trataba. La separe de mí, quedo con el dildo ensartado en el culo.
–¡Ya viene!–.
Enormes chorros salieron de su vagina, sus tetas erectas y duras. Parecía convulsionarse por el placer. Lanzo varios chorros más.
¡Quedo exhausta!. Magda retiro el pene artificial, como un torero retira la espada del toro moribundo.
Me monte sobre su pecho, y me empecé a masturbar para venirme en su boca. No fue necesario jalármela mucho, ya tenía mis depósitos a punto de estallar y así fue. Le avente mi leche caliente en la cara, calculando que se le fueran a la boca, ella abriendo a más no poder para capturar lo más que se pudiera. Con su mano junta lo que le había quedado en la cara y en el cabello y se lo llevo a su boca reuniendo una buena cantidad la cual se la trago sin hacer ningún gesto más que los gestos de placer.
Magda con sus dedos le ayudo a juntar los residuos de semen que Zule tenía en sus hombros y pechos y se los ponía en su boca, Zuleica lamia los dedos de su amiga como si mi leche fuera un elixir sagrado.
Me tire en la cama junto a Zule la cual se quejaba silenciosamente. Me sentí relajado que por un momento dormite no sé cuánto tiempo, a la novata le paso lo mismo.
Cuando abrí los ojos vi que Magda servía unas copas. En el frigo-bar del cuarto había unas cervezas, le pedí a Magda que me pasara una y casi sin respirar me la tome hasta el fondo, Zuleica ya se incorporaba. Magda hizo que brindáramos, también la copa me la tome sin respiro y vi que mi alumna de la misma manera se la tomo de trago.
–Pensé que no bebías –le dije–.
–¿Lo dice por mi religión? Jejeje. La verdad de vez en cuando lo hago, sin excesos claro, y por supuesto que mi pastor no lo sabe.
–Seguido nos tomamos nuestras copas –dijo Magda nuevamente con su pícara sonrisa–.
Magda nos sirvió otra copa esta vez más cargada, en el frigo bar había también unas fresas las cuales degustamos entre los tres, se sirvieron otras copas más, eran ya más de las doce de la noche. Por un momento la plática se hizo amena, ahí me entere que las dos amigas seguido se escapaban solas a diferentes lugares sobre todo a sitios de baile pues a la novata le encantaba bailar. Zule cubierta con una de las sábanas de la cama yo con una toalla y nuestra amiga con su uniforme del trabajo. Magda nos mostró las fotos y videos que había tomado.
Continuará.
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