Nota: Recomiendo ampliamente leer la parte 1 para entender mejor este relato.
Faltaban varias horas para las 6 pm y verme con papá en el parque, la verdad no sé para que acepté, es muy obvio lo que sucederá, nuevamente me pedirá disculpas, le echará la culpa al clima, o a la ciudad, o a la luz, o a lo que fuese, yo le diré (otra vez) que sí que está bien, que ya pasó y que sigamos adelante con nuestras vidas en casa y en el trabajo.
No sé para que otra cosa quiera verme, bien pude decirle que mejor me enviara un mensaje o un correo con sus disculpas y listo y ahorrarnos esa ida al parque, pero bueno, en fin, ya acepté y no queda de otra más que acudir.
Se acercaba la hora y habíamos dado como pretexto para poder ir al parque de decirles a mamá y a Andrea que íbamos a sacar a pasear a los perros y así lo hicimos.
Teníamos dos perros Beagle muy tiernos y lindos que nos sirvieron para que papá y yo saliéramos al mismo tiempo cada uno con un perro y su correa.
Mientras caminábamos las calles que separaban la casa del parque, yo seguía sin hablarle a papá, pero reflexioné que tal vez estaba más enojada conmigo misma que con él, seguía sin entender cómo es que yo le había correspondido ese beso, debí de haberlo previsto, desde el elevador ya presentía que algo iba a pasar, aunque nunca me hubiera imaginado eso que sucedió, no había forma de preverlo ¿o sí?
Aunque admito que fue algo que en ese preciso momento me hizo sentir bien, un sabor rico, una sensación agradable e incluso sus palabras resonaron en mi cabeza:
“me gustas mucho, no tienes una idea de cuánto pienso en ti, de las emociones que me causas, de cuanto quiero cuidarte”.
¿Cómo es que papá tuvo el valor para decirme eso?, ¿Qué significan cada una de esas palabras?
Le gusto es obvio, sino no hubiera pasado lo de Monterrey.
Que no tenía idea de cuánto pensaba en mí, ¡así es! no la tengo y no debería de tenerla, ¿pensaba en mi cada cuánto?
Las emociones que le causo, ¿qué tipo de emociones?, ¿sentimentales?, ¿amorosas?… ¡¿sexuales?!… No me lo quiero ni imaginar, ¿desde cuándo? ¿es reciente? ¿ya tiene tiempo?
Cuanto me quiere cuidar… quizá esa era la frase que más me interesaba y más curiosidad me daba, ¿a que se referirá con eso?
De todas formas cuando se disculpe por lo sucedido ya todo eso quedará en el pasado.
Sacudí mi cabeza de esos pensamientos ya que estábamos entrando al parque y papá que venía atrás de mi me dijo que siguiéramos adelante hasta una zona donde había unas bancas y pudiéramos sentarnos.
Llegamos, nos sentamos, me le quedé viendo directo a los ojos.
-Y bien ¿para qué tanta insistencia?
-Antes que todo Mar gracias por aceptar venir, esto que voy a decir es muy importante para mí, bueno…emm….para los dos….-
Pensé: si, si, ya, deja el preámbulo y discúlpate para ya poder regresarnos.
-Mar… emm… yo… emm… quiero que me des una oportunidad
-¿De disculparte? si adelante, que para eso hemos venido ¿no?
-Creo que no me has entendido
-Claro que sí, quieres disculparte y estoy esperando que lo hagas
-Quiero que me des una oportunidad, pero de conocernos mejor, más allá de la relación padre-hija que tenemos
-¡! -Abrí enormemente los ojos.
-Lo he pensado muy bien y no me voy a disculpar ni por lo que hice, ni por lo que dije, es más lo vuelvo a sostener, Mar me gustas mucho, déjame por favor consentirte, protegerte, cuidarte, dame una oportunidad de que nos conozcamos de forma diferente –
-¿Quééé? – el alma se me fue a los pies, yo esperaba unas disculpas y esto me dejó estupefacta, sin habla.
-Es lo que tú te mereces, a un hombre que te trate como la dama que eres, que te valore, te respete, te haga sentir bien, te consienta, te de confianza, en pocas palabras… yo… emm… quiero que me des la oportunidad de cortejarte…
-Cor… cor… te… ¿Qué? – nerviosa solo atiné a tartamudear.
-Cortejarte, o sea invitarte a salir, pero no como tu papá, sino como Arturo y tú no como mi hija, sino como como Marlene, de escribirte cartas, de darte regalos, flores, de ser lindo contigo
-¿Has perdido la cabeza?
-Si la he perdido, pero por ti, no tiene ningún caso negarlo y después de lo de Monterrey hizo que se presentaran todos esos sentimientos que siempre he tenido por ti
-¡Estás loco! – intenté pararme y darme la media vuelta, pero no pude, papá me sostuvo del brazo.
-Mar no te vayas… veme a los ojos y dime que no te gustó el beso que nos dimos en el pasillo del hotel, dímelo a los ojos, dime también que el paseo ese día en el parque Santa Lucía no te sentiste bien, anda dímelo
Bajé la mirada todavía sorprendida por lo que estaba pasando, y si pensé en decírselo para ya irme.
-Mar dime que las horas y horas que pasamos platicando no te agradan, dime que los momentos cuando estamos juntos en la oficina, o en la casa, o donde sea no la pasas bien, dime que cuando estamos juntos no te sientes plena
Papá sabía dónde apretar, por supuesto que sabía de mi forma introvertida de ser y además sabía que desde las infidelidades de mis exnovios me había retraído tanto que solo con él pasaba gran parte del tiempo de forma agradable, sería mentirme a mí misma si negara que él me hacía sentir bien.
-Pe… pe… ro soy tu hija y t… tú eres mi papá
-Sí, pero también soy un hombre y tú una mujer
No supe que contestar ante ese argumento.
-¿Y mi mamá y mi hermana? ¿Qué no has pensado en ellas?
-¿Que le debes a las dos?, tu mamá no es cercana a ti, nunca lo ha sido y lo sabes. Tu hermana y tú son como el agua y el aceite
El comentario de mi hermana no me importó mucho, pero el de mamá sí, es verdad, ella poco me había atendido y eso era un dolor en mis sentimientos, ¿Qué acaso no me quería? ¿Por qué esa distancia para conmigo?, seguía sin poder levantar la mirada y menos con ese comentario.
-No sé cómo piensas hacer todo eso que dices con ellas en la casa
-Mar, será algo privado entre tú y yo, algo muy íntimo y personal solo entre los dos, ellas no tienen por qué saberlo, además tu mamá casi nunca está, Andrea también casi siempre está afuera, será algo lindo y selecto
Vaya… parece que papá tiene respuesta para todo… de todo lo que he dicho de todo ha dado argumentos.
En ese momento me di cuenta que esto no es algo improvisado, que ha de haber requerido en él mucho tiempo de meditación y sobre todo mucho valor para decirme todo esto. Que esos sentimientos que dice tener no son nuevos, han ido germinando y ya no ha podido contenerlos más. Tuve por primera vez fuertes sentimientos encontrados.
-Papá… yo… emm… esto no tiene sentido… emm… que pasa si acepto y no funciona, te perderé a ti y nuestra relación jamás será la misma, tú eres muy importante para mí. Además tú sabes lo mal que me ha ido con mis exnovios y lo que me han lastimado emocional y sentimentalmente, yo no soportaría que eso pasara contigo, sería devastador
-Si no funciona, pues no funciona y listo, yo siempre seré tu papá y tu mi hija eso nada del mundo lo cambiará y al menos lo habremos intentado… Pero… ¿y si funciona? ¿Y si descubrimos que somos compatibles?, ¿qué somos dos personas que se entienden mutuamente? Si no lo intentamos nunca lo sabremos, nos perderíamos esta oportunidad única que nos brinda la vida.
Si, sé lo mal que lo has pasado con ellos, pero yo sería incapaz de lastimarte, como lastimar a lo que más quieres, como engañar a la persona que tanto has deseado, eso nunca sucederá conmigo, te lo prometo
Pasé saliva… ¿de dónde papá había sacado este lado “romántico”? estaba impresionada, nunca nadie me había hablado así.
-Papá… yo… es que… – volví a pasar saliva.
-Mar dame solo 3 meses, bríndame esa ventana de tiempo, si en tres meses de cortejo no he logrado que nuestras almas se comuniquen, o simplemente descubrimos que no somos compatibles entonces regresaremos todo como estaba, no te niegues la oportunidad de ser tratada como te mereces
Me sentía con la cara roja como tomate, otra vez la presión en las sienes, otra vez el corazón a mil, sudaba de las manos, la piel erizada.
No tenía caso seguir argumentando, me sorprendí ahora a mí misma con las palabras:
-Pa… papá… es… está… bi… bien… emm… tres meses…
Regresamos a casa, entré y con lo primero que me encuentro es de frente con mamá, nos quedamos viendo, siento que ella puede leer mis pensamientos, es algo absurdo, pero así me siento, no hay forma de que pudiera saber de la reciente conversación en el parque, de esa especie de pacto que es a sus espaldas, no puedo ni verla a los ojos, así que subo apresurada a mi habitación para encerrarme.
Me pongo a reflexionar por varias horas, no entiendo cómo le dije que sí, ¿fue solo el momento?, no creo, ¿la sensación de encontrar y estar con alguien compatible, que me haga sentir bien?… me quedé dormida con eso en la mente.
Desperté, me arreglé para ir a trabajar, antes de salir encuentro bajo la puerta de mi cuarto una nota… ¡de papá!… tiene un mensaje lindo de buenos días para mí, me sonrojo al leerlo, ¿es esto parte del “cortejo”?
Los primeros días en la oficina pasan de forma normal, eso me tranquiliza, nada raro acontece, en casa algo ha cambiado, cada día hay alguna nota breve, me hace sentir como si estuviera otra vez en la escuela… una de ellas dice que me invita a salir este viernes.
Mi pulso se acelera, que significa eso ¿salir? ¿Cómo se supone que nos debemos de comportar? ¿es esto una cita?, ¿la primera cita entre él y yo?
Le respondo, aceptando, también en notas.
Llega la tarde del viernes, se supone que me tengo que empezar a arreglar, no sé ni cómo, ni que ponerme, me pruebo una cosa, no me gusta, me la cambio, me pruebo otra, tampoco, al final recuerdo que le gustó lo que me puse en Monterrey, así que elijo unos pantalones pegados al cuerpo, me pongo una blusa apretada, ¿no está muy escotada?, ¿me la cambio?, cansada de haberme probado varias cosas decido que no, que esa está bien.
Dan las 6 de la tarde mamá está trabajando, Andrea tampoco está en casa, papá había dicho hace media hora que tenía que salir, ¿a dónde se supone que fue? si ya deberíamos de estar saliendo.
Estoy sola en la casa, suena el timbre, bajo a abrir.
Mis latidos se aceleran al ver a papá arreglado con un ramo de flores en la mano.
-Buenas tardes señorita Mar
– Bue… buenas tardes… – atino a decir mientras siento como papá me recorre con la mirada, y yo solo me fijo en las flores, que lindas están que sorpresa el detalle.
Papá se acerca y me da un beso en la mejilla, mientras me toma de la mano.
-¿No las vas a poner en agua? ven te acompaño
Después de buscar un florero y ponerlas en mi cuarto salimos papá y yo tomados de la mano hacia su carro, me abre la puerta y partimos.
Llegamos a una exposición nocturna de pinturas en el museo de arte, a los dos nos gustan esas exposiciones así que pasamos varias horas tomados de la mano viendo cada uno de los cuadros, a veces papá me dejaba ir un poco delante de él y siento nuevamente su mirada ahora hacia mi cintura, mis glúteos, mis piernas.
El tiempo se me pasó volando, al salir pensé que nos regresaríamos a casa, pero papá insistió en que fuéramos por una copa de vino.
Llegamos al lugar, papá estaba como hipnotizado viéndome.
-Mar que bella eres
-Gra… gracias papá
-No me digas papá, dime Arturo
-Emm… yo… no puedo… al menos no todavía… me siento más cómoda llamándote papá
Así pasó nuevamente el tiempo, hasta que regresamos a casa ya entrada la noche, en la cochera ya estaban los carros de mamá y de mi hermana. Papá estacionó el carro y nos quedamos un momento los dos ahí sentados.
Papá me tomó de la mano.
-Pasé una muy linda velada contigo
-Si… emm… yo también, gracias por haberme invitado- dije mientras me disponía a salir del carro.
-Mar no te bajes… espera… yo…
Papá se fue acercando poco a poco a mí… yo sabía lo que iba a pasar…
Y ahí adentro del carro nos dimos nuestro primer beso de “novios”. Me besó tan lindo, sentía su lengua recorriendo suavemente la mía, le correspondí también buscando la suya, me gustó su sabor y la forma en que se habían entrelazado, la forma en como nuestros labios hacían contacto, su mano apretando la mía, su otra mano tocando levemente mi mejilla.
Noté algo en mí, calor, mucho calor, la piel se me erizó, los pezones se me endurecieron como rocas.
Estuvimos un rato besándonos, nos separamos para no pasar tanto tiempo en el carro y despertar alguna sospecha si es que alguien seguía despierto.
Me metí a mi cuarto, al cambiarme noté algo, ¡mi panty estaba empapado!, había una mancha de jugos que yo había dejado por estar besándome con papá, me revisé, ¡estaba chorreando!
Me desnudé completamente y me vi al espejo, mis pezones seguían erectos y puntiagudos.
Me acosté en la cama, quería quedarme dormida, no pude, estaba muy inquieta con las emociones a flor de piel, quise continuar excitada pensando en algún galán de TV o en experiencias pasadas, no funcionaba, pero de solo recordar lo recién vivido hacia que mi piel se calentara, no quería tocarme pensando en eso, como si algo en mi interior quisiera negármelo, sin embargo, mi mano se dirigió hacia mi clítoris, estaba hinchado y duro, mi vagina palpitaba, mis dedos se mojaron del flujo que salía, empecé a estimularme lento, suave, después más rápido.
Empecé a respirar a otro ritmo, me sentía hervir, con la otra mano me masajeaba un pezón rosado, su aureola clara había aumentado de tamaño y ambos pezones parecían dos botones, cerré los ojos, mi cadera se movía al ritmo de mis dedos… uffff que placer… estaba a nada de venirme, pero me detuve, quería seguir, no tenía con que limpiarme la mano y mis jugos seguían saliendo, retomé el ritmo, abría mis piernas, las cerraba, las apretaba, todos mis músculos estaban tensos, las volvía a abrir, no sé cuánto tiempo estuve así prolongándome el orgasmo, hasta que en un movimiento.
Y de forma espontánea no pude aguantar más, mi cuerpo se tensó al máximo, volví a cerrar los ojos, sentía como si mi cama temblara, mi clítoris gritaba: “¡me vengo! ¡me vengo!” mmmm, tuve que reprimir mis gemidos mordiendo las sábanas mientras emergía un orgasmo intenso… largo… húmedo…
Todo mi cuerpo estaba muy sudado. No solo con la mano empapada sino también tenía hilillos de flujo vaginal que llegaban a mis muslos, por diosss pero que orgasmo… como si me hubiera sacudido un mini terremoto…
Mi cuerpo se empezó a relajar, demasiadas emociones, me empezó a dar mucho sueño, no quería moverme, pero tenía que secarme los jugos con algo, no encontré nada a la mano así que tuve que tomar una almohada que tenía muy cerca, me limpié la mano y luego me la puse entre las piernas, noté que mi clítoris había quedado muy sensible, pero la suavidad de almohada me ayudó… me quedé dormida casi al instante…
Desperté, el sol ya entraba de lleno en mi habitación, la almohada seguía entre mis piernas, deduje que no me he de haber movido casi nada durante la noche, la vi más manchada de jugos de cómo la había dejado ¿Qué acaso durante la noche mientras dormía la seguí mojando?
Me levanté con esa sensación de relajamiento, pero con cargo de conciencia por el “motivo” que me llevó a excitarme anoche, debido a eso no quería encontrarme con nadie de la familia en el desayuno, pero tenía tanta hambre, quizá ya hubieran acabado de desayunar y si yo bajaba y tomaba algo rápido de la cocina y regresaba a comérmelo a mi cuarto nadie me vería.
Me equivoqué… ahí estaban todos en la cocina viendo una película y terminando de tomarse el café, me iba rápido a dar la media vuelta para que no me vieran, pero escuché el sonsonete de Andrea:
-¡Vaya! pero miren quien se dignó a bajar a desayunar, si es la princesa del valle de México
Que desagradable, no me quedó de otra que entrar de lleno en la cocina.
-Buenos días, solo vengo por algo rápido y me lo llevo a mi cuarto- dije, ignorando el comentario de mi hermana.
-Así que no desayunas con nosotros los plebeyos
¿Y ahora qué le pasa a Andrea? está más insoportable que de costumbre. Me le quedé viendo.
-Mar siéntate aquí a desayunar por favor- dijo mi mamá con voz de autoridad, en su tono no dejó espacio para replica.
Me senté y no pasaron ni cinco minutos cuando Andrea volvió a la carga.
-¿Y donde estuviste ayer Mar? Tenía siglos que no salías un viernes por la noche –
-Eso no es de tu incumbencia
– Creo que al fin alguien tuvo la nobleza de volver a invitarte a salir. Fuiste al museo de arte a la exposición nocturna ¿o me equivoco?
¡Mi corazón dio un vuelco!, ¿cómo lo sabía? Diosss, ¿que acaso nos vio?
Papá que estaba distraído viendo la película volteó inmediatamente para ver a Andrea.
-Y… y t… tu como s… s… sabes
-Solo alguien tan ñoña como tú escogería ir a un lugar así el viernes por la noche en vez de ir a bailar, a una fiesta o a un concierto, y la persona con quien saliste ha de ser igual de ñoña que tú… tal para cual… en fin… Mamá me pidió tirar la basura y cuando saqué la bolsa del bote vi dos boletos que solo podían haber sido tuyos
Me volvió el alma al cuerpo al oír la razón de cómo es que ella sabía, papá esbozó una sonrisa y se volvió a girar para seguir viendo la película, de seguro se sintió igual que yo. Sin embargo, ese fue un error mío, al salir del museo papá me dio los boletos y yo los tiré al momento que llegamos a casa.
-Así que ahora ese es tu nuevo hobby Andrea, hurgas entre la basura, te va bien ¿sabes? es muy de tu estilo
-Deja que te conozca bien ese con quien ahora sales y de seguro te abandona o te es infiel, ya que eso sí que es muy de tu estilo Mar – me reviró mi hermana visiblemente molesta.
Me dolió muchísimo lo que me dijo, pero no quería que lo notara así que también le contesté.
Si querías ganarte unos pesos recogiendo basura para después venderla mejor me los hubieras pedido a mí, con mucho gusto te los hubiera dado para que con eso te hubieras ido de fiesta con esos tipos tatuados y vagos con los que sales
Mamá intervino – ¡cálmense! Mar deja en paz a tu hermana
También me dolió que ella no le dijera nada a Andrea.
Pero Andrea no se aguantó el coraje.
-Eres una imbécil – me dijo poniéndose roja de la cara.
En ese momento papá se volteó nuevamente.
-¡Andrea! ¡en este instante te disculpas con Mar!… ¡pero ya! – exclamó tronando los dedos. Nunca lo había visto así.
Ante los ojos de furor y el vozarrón de papá, Andrea volvió a cambiar de color y ahora se puso pálida, mamá no se lo esperaba, yo estaba sorprendida.
Mi hermana solo se levantó y salió de la cocina, mirándome con ira.
Papá se iba a levantar también, pero mamá lo detuvo.
-Arturo ya, suficiente, déjala ir
Subí a mi cuarto, mala la hora que bajé a desayunar, las palabras de Andrea resonaban en mi mente, tenía razón, mis relaciones sentimentales habían sido un fracaso y probablemente con papá estaba destinada a que sucediera lo mismo, duras puñaladas las palabras de mi hermana… se me aguaron los ojos…
Pasaron los días y papá y yo seguíamos saliendo, quisimos vernos los sábados, pero nos dimos cuenta que era difícil porque mamá estaba en casa y a veces también Andrea, por lo que salir los dos al mismo tiempo podía levantar sospechas, entonces yo tenía que salir con algunas horas de anticipación, papá me alcanzaba y solo podíamos estar fuera por poco tiempo sino a mamá se le haría raro la tardanza de su esposo.
Así que optamos por los viernes, era mucho más fácil ya que ambos salíamos de trabajar y podíamos aprovechar la tarde-noche para seguir fuera, es por eso que los viernes los esperaba con ansia y aunque constantemente el recuerdo de la premonición de Andrea llegaba como un fantasma a mi mente yo me arreglaba diferente que los demás días, quería que me viera bonita, arreglarme solo para él y para nuestras citas, me di cuenta de que los hombres me volteaban a ver, pero si yo estaba con él agarrada de la mano me sentía tranquila y segura, también me di cuenta que si por alguna razón no podíamos vernos yo sentía una especia de vacío en el estómago… lo empezaba a extrañar.
Y así una tarde de viernes que estábamos en un restaurante me besó por primera vez en un lugar público fuera del auto (que se había convertido en nuestro privado lugar para besarnos) y entonces desde ahí nos besábamos en los lugares a los que íbamos alejados de casa.
Después de eso pasamos a las caricias (esas si seguían siendo en la privacidad de su auto). La primera vez que sentí sus manos tocándome papá dijo:
-Mar que cuerpo tan firme y ceñido tienes, déjame tocarlo, déjame acariciarte, déjame sentir tus curvas y la dureza de tus pechos y de tus piernas
Yo sentía con todo eso como si me recorrieran mil voltios por el cuerpo.
Él me decía que también podía tocarlo, así que tocaba sus fuertes brazos, su espalda, la primera vez que llevó mi mano hacia el bulto de su pantalón eso se sentía duro como una roca, me pareció fascinante como se le había puesto, ya anteriormente me había fijado en eso cuando me besaba y yo de reojo lo veía, y es que si era mi novio pues empecé a pensar que era natural también excitarme con eso, imaginaba que si hubiera sido una tira cómica su pene hubiera roto el pantalón y lo hubiera traspasado sin problema.
Cada vez después de que fajábamos y yo me iba a acostar a mi cuarto terminaba quitándome la ropa tocándome una y otra vez durante la noche.
No quiero relatar todos los días que vivimos así, ya que me extendería todavía más, pero fueron lindos momentos, cartitas y detalles que él me enviaba, idas a cenar, al teatro, cine, juegos de boliche, paseos en el bosque, a bailar también fuimos,. Nos besábamos, nos tocábamos sobre la ropa.
Y así llegó el cumplimiento de los famosos 3 meses y como si el destino supiera algo en esa semana mamá iba a salir de viaje jueves en la noche para asistir a una convención al día siguiente y Andrea pasaría también esa noche fuera con sus amigos.
Papá al saber esto me dijo que deberíamos preparar algo especial, que el universo conspiraba para que celebráramos en esta fecha.
Continuará.
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Que excelente relato, me transporta a tus vivencias espero con ansiedad la 3 parte abrazos
Fascinante la manera en que lo relatas y desarrollas tus sentimientos, veamos a dónde nos lleva los siguientes capitulos
Necesito la parte 3 esta emocionante