Nota: recomiendo leer la parte anterior.
Desde ahí me empecé a poner nerviosa, o sea que es eso de “especial ¿?”.
No es lo mismo pasar con tu propio padre de unos besos y caricias a “algo más”. Una cosa es besarse y otra muy diferente pues… seguir todo “el camino”. Quien no lo ha vivido no sabe lo que es esa sensación, ese conflicto de sentimientos.
Llegó el jueves y al regresar de la oficina papá y yo nos encontramos con que ya la casa estaba sola.
-Mar déjame consentirte y yo preparo la cena, porque no tú te pones algo lindo, un vestido, la ocasión lo amerita, ¿no crees?
Me metí a bañar y fue una ducha larga… larga, me arreglé como si fuéramos a salir a un restaurante fino.
Bajé a la sala con la sorpresa de verla decorada con velas en la mesa, copas de champagne, una botella enfriándose y música suave, papá también ya se había arreglado, se veía muy guapo, no lo voy a negar.
-Mar… pero… estas divina – dijo papá con los ojos clavados en mi escote y luego en mi cintura y piernas.
-Tú… emmm también… emm… te ves bien… y todo esto tan lindo que hiciste… – le respondí visiblemente sonrojada.
-Es una parte de las sorpresas de hoy y es por ti y para ti, ven Mar siéntate, déjame hacer todo hoy.
La cena fue estupenda, la comida que preparó estuvo deliciosa, la conversación fue tan divertida y la botella de champagne fluyó rápidamente.
Acabada la cena y la sobremesa papá me tomó de la mano diciéndome:
-Ven acompáñame.
Me llevó a subir las escaleras, y yo ya me empezaba a poner más nerviosa…
La puerta del cuarto de mis papás estaba cerrada, nos dirigimos hacia ahí, me dijo que cerrara los ojos.
Escuché que abrió la puerta, me dijo que ahora los abriera.
Abrí los ojos y con la boca abierta vi que el cuarto de mis papás estaba lleno de flores, todo decorado, en vez de luz de foco también había velas, y en la cama había pétalos tendidos con la palabra “Te amo Mar”.
Estaba anonadada, impactada por la calidad de los detalles.
No salía de mi asombro cuando papá me tomó de la cintura y me plantó un beso largo y profundo.
-Ven Marlene, pasa, entra al cuarto
– P… papá… yo… n… no puedo creerlo, es lo más lindo que alguien ha hecho por mi… – tartamudeaba mientras me quedaba inmóvil todavía en el borde de la puerta, sin entrar.
-Te dije hermosa que me dieras tres meses para cortejarte, estos se han cumplido y dime mirándome a los ojos si es que no he logrado hacerte sentir bien.
De los nervios seguía completamente inmóvil, sin dar un solo paso hacia el cuarto.
-Mar, ya nos conocemos sentimentalmente, ya nos conocemos emocionalmente, lo que hemos vivido ha sido increíble.
-Si… pero, es que… emm… es… la cama de ma… má, donde tú y ella… emm… duermen… es algo surreal esto – logré balbucear, quedándome en el mismo lugar.
-Mar somos compatibles en todo, lo sabes, y es el momento de que nos conozcamos íntimamente, que nos conozcamos sexualmente, no podemos avanzar en esta relación si no sabemos si sexualmente somos o no compatibles. Ven toma mi mano entra al cuarto
Me sudaban las manos, me temblaba todo el cuerpo sobre todo las piernas.
Pasé saliva varias veces… di un paso al frente… entré al cuarto.
Papá tomó mi mano, yo la apreté, después me tomo de la otra mano, se acercó a mí me volvió a besar y yo le correspondí, buscaba su lengua, su sabor, la sensación besándome me agradó mucho.
Me tomó de la cintura, empezó a tocarme despacio y sus manos subían y bajaban por mi cuerpo mientras nuestros labios no se desprendían.
Yo entrelacé mis manos en su cuello, no sé cuánto tiempo duramos así, pero mientras eso pasaba yo pensaba en lo lindo que había sido él conmigo, en toda la paciencia y esfuerzo que él había puesto para que yo siempre estuviera bien, para que siempre me sintiera como una princesa, la forma en que me defendió de Andrea, de cómo me cuidaba de la mirada de otros hombres cuando salíamos en nuestras citas, nada de eso se me olvidaba.
El detalle de las cartas, las cenas, las pláticas, las risas, los abrazos, las caricias, los besos…
Papá se separó un poco de mí, me dijo:
-Mar, quiero ver tu piel entera, déjame por favor quitarte la ropa-
-Papá… emmm… es… espera… yo… emm… me da un poco de vergüenza que me veas desnuda…tiene muchos años desde la última vez, yo era muy chica y era cuando me cambiabas la ropa.
Así es Marlene, quien diría que después de todos estos años pasaría de cambiarte y ponerte la ropa a ahora quitártela, además mira cómo has crecido… ufff… ya eres toda una mujer, con un cuerpo tan desarrollado, tan bien cuidado.
-G… gracias, pero de verdad papá, por favor, no quiero que me veas, al menos no esta noche y a pesar de las velas y de que estamos a media luz de todas formas el cuarto lo percibo muy iluminado… lo siento… no te enojes conmigo por favor… – dije, bajando la cabeza muy apenada de mis propias palabras.
-Jamás me enojaría contigo Mar, no tienes nada de qué avergonzarte, tu cuerpo es bellísimo, como hombre te lo digo, tus formas son la envidia de muchas mujeres. De solo verte me tienes excitado desde hace muchos años
-Yo no sabía que me veías así todo este tiempo
-Tengo años recorriéndote con la mirada, años Mar. Si apago las velas y quedamos completamente a oscuras ¿te sentirías más cómoda?, ¿a sí me dejarías desnudarte?
-S… si
Papá se separó de mí y fue apagando una a una las velas. Me sentí más cómoda y sus últimas palabras quedaron resonando en mí, o sea, papá tenía años fijándose en mí cuerpo, tenía años que yo le gustaba…
Se volvió a acercar y sin decirme ya nada posó una de sus manos en mi hombro izquierdo justo en el hilo que sostenía mi vestido, despacio y con suavidad me lo hizo a un lado, inmediatamente después con su otra mano hizo lo mismo en mi hombro derecho, ocasionando que mi vestido ya no tuviera ningún soporte y cayera completamente a mis pies, con esto saltaron mis pechos al aire libre que ya estaban con los pezones duros y parados, así como también quedaron a la vista mis bragas de color negro.
Aunque no había luz yo de forma instintiva con una de mis manos me cubrí las tetas, papá se encontró con esa barrera cuando me quiso tocar, de forma tierna me la tomó y la bajó, dejándolas nuevamente al descubierto.
-Hija no tengas pena, déjame tocarte- decía eso mientras yo sentía como me acariciaba y al fin sus manos las sentía sobre mis pechos.
-Mmm… las tienes durísimas Marlene, jamás me imaginé tenerlas en mis manos de esta forma.
Mientras eso sucedía yo todavía sentía que esto que me estaba pasando estaba fuera de la realidad, como si no fuera yo misma la que estuviera viviendo esto. Por eso no me di cuenta cuando papá dirigió su boca hacia mis pezones, fue hasta que sentí la sensación de su lengua que volví a la realidad.
Parecía como si estuviera lamiendo un caramelo y lo hacía de diferentes formas, eso me prendió muchísimo… cerré los ojos…
Sentí como sus manos se dirigieron hacia mis bragas, despacio y con un movimiento lento me las bajó… ¡¡quedé completamente desnuda frente a él!!
Papá parecía poseído.
-Mar… hija… pero que belleza… yo… no sé qué decir… veo que estas completamente depilada, me encanta… ¿Quieres quitarme la ropa?
-Emm… prefiero que mejor tú lo hagas.- Estaba muy nerviosa como para hacerlo bien, por eso preferí que él lo hiciera.
Papá se quitó su camisa botón por botón dejándola caer, se quitó sus zapatos, se quitó el cinturón y se desabrochó el pantalón que también cayó a sus pies dejando ver su bóxer y el bulto que ya tenía más que bien marcado.
Aun con la nula luz que había en el cuarto supongo que nuestros ojos ya se habían acostumbrado y por eso podíamos ver en las penumbras, las sombras, las protuberancias, los contornos.
Papá dejó caer su bóxer y fue cuando su pene enhiesto saltó para al fin respirar.
Me le quedé viendo el contorno… me puse todavía más nerviosa… no se lo podía ver completamente por la falta de luz, pero papá tomó mi mano y la llevó hacia él.
Di un pequeño paso hacia atrás, sin embargo, fue demasiado tarde… se lo toqué… diosss… esa cosa se sentía como un hierro caliente, duro y apuntando hacia mí, me guío hacia su cabeza… ¡¡¡pude sentir que estaba babeando!!! Quise retirar mi mano, pero papá solo me apretó un poco más para que le masajeara el tronco.
-Mar mira como me has puesto
-P… papá que cosa tienes ahí- dije, sintiendo que mi cara estaba más roja que un tomate.
-¿Quieres que prenda la lámpara para que lo veas en todo su esplendor?
-N… o… así está bien… – titubee
-Estamos completamente desnudos amor, porque no vienes a la cama y me dejas que te haga sentir algo muy lindo
-Pero papá vamos a estropear el arreglo de flores que hiciste para mí
-Cierto, ayúdame por favor a quitar la cobija así completa como está y la ponemos en el suelo, ven, tu agárrala de un extremo, yo del otro
Vi a papá, o más bien a la sombra de papá dirigirse a la cama y agarrar la cobija.
-¡¡Como puedes caminar así, en ese estado!! ¿No te duele? – Inmediatamente me arrepentí de haberle preguntado eso, ¿qué clase de pregunta le hice? Me hacía ver como si yo fuera una completa ignorante de estas cosas, pero es que me salió sin pensar, de forma totalmente espontánea.
Hija, amor, lo único que siento es un placer indescriptible, ahora por favor quiero que me ayudes a quitarla para que te puedas acostar en la cama-
La agarré del otro extremo y la depositamos en el suelo íntegra para conservar los pétalos sin modificar con el “Te amo Mar”.
Papá nuevamente me tomó de la mano y me dirigió hacia la cama, hizo que me sentara para después acostarme casi en el borde, tomó mis piernas y las abrió. El guiaba todos los movimientos, creo que si no hubiera sido así yo me hubiera quedado petrificada sin mover un músculo.
Cerré fuerte los ojos, estaba segura que papá me penetraría en ese momento… me quedé esperando… pero no aconteció, en realidad no pasaba nada… fueron largos segundos de espera así que los abrí para saber que sucedía y vi a papá que había prendido una vela y la tenía en la mano, él se había arrodillado a unos centímetros de mi vagina, solo la estaba viendo embobado, así como a mi clítoris, mis labios vaginales, mis jugos saliendo.
-Qué lindo color hija, rosita claro, como una galleta de fresa, es infinitamente mejor de cómo me la había imaginado en incontables noches de pensar de cómo tendrías tu zona íntima
Como un reflejo cerré las piernas.
-Papaaá habíamos quedado que sin luz
-Mar te prometo que la voy a apagar, solo déjala un minuto, es todo lo que pido- decía mientras nuevamente con sus manos me las volvía a abrir.
Y como si fuera cámara lenta lo vi, vi su lengua saliendo de su boca, ¡¡¡la pegó a mi clítoris y dio el primer lengüetazo!!… la separó unos centímetros y pude ver como ¡¡un hilillo de jugo salió de mi clítoris y formó un arco hacia la punta de su lengua!!… me estremecí… por diosss… ¡¡pero que lamida me había dado papá!!, todavía no había reaccionado de ese primer encuentro cuando nuevamente sentí su lengua jugar conmigo, para luego recorrer todo el contorno de mi vagina y luego introducirse en mi hueco, no pude decir nada, solo solté un largo gemido….
-P… papá… mmm… estoy… mmm… a punto de venirme…
Dicho esto él se detuvo inmediatamente, apagó la vela y como un resorte se puso de pie.
-Pe… pero, por que te paraste ¿dije algo malo, es porque me iba a venir?, yo.,. discúlpame por favor…
-No tienes por qué disculparte Mar, si me detuve de seguir tomándome tu néctar es porque el primer orgasmo que tengas conmigo no quiero que sea con mi lengua, sino que sea producto de mi verga en tu interior, además quiero honrar tu petición para que te sientas más cómoda y he apagado la vela tal y como te lo prometí.
Me pareció muy lindo que al fin haya respetado lo que le pedí, pero también me quedé sorprendida, jamás había oído a papá hablar así, utilizar la palabra “verga” nunca lo había oído de su boca.
-Además se te ha puesto el clítoris tan parado, tan duro y haz soltado tantos jugos vaginales que estás lista para recibirme.
-¡¡¡Papá espera!!!, ¿pero es que no se te olvida algo?
-No, nada- decía papá mientras se subía a la cama y se empezaba a encaramar encima de mí.
-¡¡Espera!!… no te has puesto condón…
-No me lo voy a poner, estaría loco si lo uso para esta sublime experiencia, te quiero sentir así, carne con carne
Papá ya estaba sobre mí, tuve que apoyar mi mano en su pecho.
-¡¡Pero es que no estás pensando bien!!
-Hija por favor confía en mí, me sé controlar, en el momento justo en el que me corra lo saco, confía por favor
-Papá es que… -no me dejó decir más debido a que su peso venció la resistencia de mi brazo y me estaba besando nuevamente, pude sentir toda su boca y alrededores muy mojados, sin duda eran mis jugos que tenía él en toda su cara.
-Marlene abre tus piernas lo más que puedas para que mi verga entre lo mejor posible y pueda penetrarte
De lo nerviosa que me había puesto (más todavía) no pude moverme, así que él fue quien nuevamente me las abrió.
-Papá hace mucho que no estoy con un hombre, estoy muy muy nerviosa…
-Hija, seré sincero contigo, sin duda será profundo, y te estremecerás fuertemente, pero sabré como irlo metiendo, lo llevaré poco a poco, no será todo de golpe, será por partes para que te acostumbres
Entonces vi como su pene se quedó a centímetros de mi vagina, sentí su cabeza en mi entrada, la expectativa me había puesto a mil, mi excitación era tal que hasta sentí que en cualquier momento podía hacerme pipí, no sé cómo me contuve, rogué porque no se me saliera nada.
Y entonces sucedió… ¡¡lo sentí!!… ¡¡lo sentí!!… sentí… como su cabeza entraba poco a poco, abriendo mis labios vaginales, abriendo mi vagina misma… todo mi cuerpo se tensó… sentía como iba avanzando milimétricamente.
-Mar estas mojadísima, está entrando bien y de forma suave, dime que sientes, ¿más despacio o me detengo?
Yo no podía ni hablar. Sentí como su cabeza ya había entrado completamente, para mí con eso hubiera sido suficiente.
-Hija, ahora viene el tronco, no vayas a cerrar las piernas
Papá empujó suavemente y empezó a entrar más, lo mojé, percibí como lo mojaba. Se sentía hirviendo, esa cosa me iba a derretir por dentro.
C… creo que hasta ahí e… está bi… bien…
-Marlene aguanta un poco más, creo que podemos ir un poco más profundo
Papá me acomodó las piernas, quería abrírmelas, pero ya no se podía, mis piernas no podían abrirse más… él se dio cuenta de eso, así que hizo un movimiento de caderas de tal forma que con ese pequeño empujón logró meterlo un poco más… yo al sentir que otro pedazo había entrado me provocó un largo gemido que se ha de haber escuchado en toda la casa.
-Mar creo que ya he tocado la entrada del cuello de tu útero, ahora si no puedo avanzar más. Vamos a tener que coger constantemente para que tu vagina se amolde a mi verga y que te pueda entrar todo el tronco hasta que mis testículos toquen tus nalgas.
Voy a empezar a moverme ¿está bien?
Le contesté como pude con la voz temblorosa:
-N… no… es… espera, no te muevas todavía… de… déjame sentirlo así… sin moverlo…
-Tranquila, no me moveré hasta que te acomodes un poco mejor
Por mi mente pasaron mil cosas, pero la excitación no me dejaba pensar bien, solo quería sentirlo, solo quería liberar toda la tensión sexual, quería correrme y que fuera largo y tendido, no me importaba si lo mojaba todo, a su pene, a él, a las sábanas de la cama, no me importaba.
Instintivamente no me pude quedar quieta mucho tiempo así que empecé a moverme un poco, papá lo sintió y sin decirme nada él también empezó a moverse, poco a poco su pene empezó a recorrerme ida y vuelta.
-Mar… ufff… te estoy cogiendo… al fin… es un sueño lo que estoy viviendo
Tomamos un ritmo delicioso, las caderas de papá y las mías empezaron a sincronizarse, a cada embestida no podía evitar gemir, intenté cerrar un poco las piernas.
-Mar estás muy estrecha, me estás apretando mucho la verga, si las cierras no sé si tú puedas aguantarme
El ritmo se tornaba cada vez más intenso y más constante, sentía oleadas de placer, estaba a nada de correrme, mi respiración aumentó frenéticamente al igual que mis gemidos, papá y yo estábamos sudando a chorros, solo un poco más… unos segundos más… pero…
¡¡Papá desaceleró y me lo sacó en un instante!!… nooo… Diosss… nooo…
-¿Qué haces? Por qué me lo sacasss- le reclamé viéndolo a los ojos.
Hija, yo, lo siento, me estabas mojando mucho la verga, me la estabas empapando y quiero aprovechar justo eso para seguir cogiéndote, pero ahora en otra posición.
-Pero es que mira como me tienes.
-Lo sé y es por eso que ahora quiero que te subas encima de mi verga, que me cabalgues y que el peso de tu cuerpo ayude a que tengas el mejor orgasmo de tu vida.
-¡¡Pero es que si me subo encima de esa cosa me vas a empalar!!
-No Mar, yo te ayudo a controlar tus subidas y bajadas, a que solo el peso correcto baje para que no te entre toda de golpe.
Dicho esto papá se acostó boca arriba, con su pene empapado pensé que podría funcionar.
-Marlene introduce mi verga tu sola, vamos amor, tómala con tu mano, súbete encima y dirígela adentro de ti, yo cuido que tu cuerpo no baje todo.
Si con la penetración de “misionero” sentí su pene muy duro, ahora lo sentía extremadamente duro, como si tuviera un mástil entre sus piernas. Empecé a bajar poco a poco, ¡¡Qué sensación!!
Sin luz y en las penumbras de su cuarto papá me comenzó a empalar, mientras yo lo cabalgaba, subía y baja, él controlaba mi peso con sus muslos y con sus manos agarrándome mis caderas.
-Hija, pero que cinturita tienes, bien formada, curvilínea, y la forma y dureza de tus nalgas, algún día las aporrearé con mis huevos, solo es cuestión de que te penetre mucho más profundo.
-¡¡Papá concéntrate!! ¡¡No me dejes caer toda por favor, siento que me estás partiendo en dos!!
Intenté zafarme un poco, pero él me tenía totalmente agarrada de la cintura, y no solo eso, ahora el también empezó a moverse, me sentía como si estuviera en la edad media.
No podía más, era demasiado el peso de mi cuerpo sobre su pene erecto, él me decía que aguantara, que el empalamiento acabaría pronto.
Y como si tuviera boca de profeta nuevamente sentía la sensación electrizante en todo mi cuerpo, el sudor, las palpitaciones a mil, estaba (por tercera vez) al borde de correrme, pero ahora de forma mucho más potente, arquee la espalda, mis espasmos vaginales ya eran incontrolables, mis músculos se pusieron como piedra, cerré y apreté los ojos… diosss… diossss… diosss… ¡¡exploté… con todo!!… mojando todo lo que podía mojar, gimiendo y volviendo a gemir… fue tan intenso que me llegó un leve mareo… me dejé caer rendida a sus brazos.
-Ufff amor, me dejaste todo mojado, creo que también impregnamos las sábanas de tu mamá, gemiste muy fuerte ¿estás bien?
Ahora nuevamente no podía ni hablar.
Papá me sacó su pene para dejarme descansar, yo no tenía cabeza ni pensamiento para nada después de lo que acababa de pasar, sin embargo, no había que ser una genio para ver que esto todavía no había terminado, él seguía con esa cosa apuntando al techo, pero yo no tenía fuerzas para volverme a subir ahí.
Lo ha de haber notado, porque si bien me dejó reposar un breve instante, nuevamente se puso encima de mí y tomando la iniciativa me dijo:
-Hija estoy yo también a nada de venirme, deja que te penetre otra vez.
Y mientras decía esto y sin esperar respuesta sentí como lo tenía adentro una vez más.
Él se movía sin prisas, pero sin pausas, diciéndome lindas palabras de amor al oído, yo estaba todavía sensible por el mega orgasmo que había tenido pero aun así me volví a excitar rápidamente y también empecé a moverme, papá siguió acelerando, era cuestión de segundos para que ahora le tocara a él venirse, mientras yo sentía placer y más placer, era tal su bombeo que de forma repentina y sin avisar alcancé un delicioso segundo orgasmo mojándolo todo nuevamente y gimiendo fuertemente.
Debido a eso mi mente quedó en blanco y me di cuenta ya muy tarde que papá cerró los ojos, su respiración aumentó fuertemente y ahora él empezó a gemir, ¡¡se iba a venir adentro de mí!!
-Papá por favor sacal… -no alcancé a terminar la frase cuando sus embestidas aumentaron frenéticamente y lo sentí explotar, chorros de semen inundaron mi interior mientras ahora era él quien se dejaba caer en mi cuerpo y yo solo atiné a abrazar su espalda toda sudada.
Estuvimos así en esa posición abrazados un largo rato.
No quería arruinar el momento y lo cómodo que estábamos acostados, pero tuve que decirle:
-Papá te tengo un reclamo, ya sabes cuál es, no necesito ni decírtelo – le dije con cierto enfado.
-Lo siento Mar, fue tal mi excitación que no tuve tiempo de sacarlo, perdóname fue totalmente mi culpa.
-Es obvio que fue tu culpa, de eso no me queda ninguna duda.
-Tienes que comprender que no podía sacártelo con el ritmo que teníamos, aun así te pido por favor que me perdones, mañana mismo vamos a buscar la pastilla del “día siguiente”.
-¿Vamos?, nop, tú te vas a encargar de eso, yo no voy a ir a la farmacia a pedirla.
-Si amor, está bien, déjame eso a mí. Pero ya que estamos hablando de reclamos, bueno no es reclamo, es más bien un consejo, creo que debes moderar un poco tus gemidos, al menos en casa, ya que creo que hasta los vecinos pudieron haber oído algo, no me malinterpretes son de lo más excitantes, pero solo hay que tener cuidado con el volumen, es todo.
Me sonrojé – Lo siento, yo, no lo pude evitar- dije un poco más calmada.
No te preocupes mi amor, ahora bien, creo que eso se debió a que tus gemidos eran proporcionales a la forma en que chorreabas, debo reconocer que nunca nadie me había mojado la verga y el cuerpo como tú lo hiciste.
Di un salto de la cama.
-¡¡Las sábanas de mamá!!,¿no las sientes? ¡¡Están todas empapadas y manchadas de mis jugos, de mi sudor y también del tuyo!! ¡¡Diosss miooo!!
-Hija cálmate, vamos a encender la luz para ver que tanto se mancharon
-¡¡No!!
Y ahí fue cuando de improvisto y como si me hubiera caído un rayo la realidad me pegó de golpe.
¡¡Estaba en la cama de mi mamá cogiendo con mi papá!!
¡¡Mi propio padre me había empalado y yo lo había mojado todo!!
¡¡Adentro de mí tenía los espermas de papá!!
¡¡Lo habíamos hecho en el cuarto donde mamá dormía y donde sin duda también ellos tenían intimidad.
Continuará.
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Para cuando la continuación!!!!!!!!!