Nota: recomiendo leer la parte anterior.
Mis niveles de presión tardarían en regresar a su normalidad no hay duda de que en verdad todo esto me había hecho sentir muy mal.
Pero en ese momento había otro inconveniente, ella es doctora, no sería tan sencillo inventar alguna enfermedad, quizá ahora sí era momento de decir la verdad.
-Creo que se me bajó la presión, seguro es algo del azúcar, me levanté algo mareada y por eso no fui a trabajar, ni ayudé en nada con la casa.
-Ahhh mira tú. Arturo veo que traes una bolsa de la farmacia, imagino que le compraste a Marlene alguna medicina, me sorprende que no me hayan hablado para preguntarme antes que nada.
-No te quisimos molestar por algo tan sencillo.
-Sencillo, pero suficiente como para que dejen todo hecho un desastre ¿no?… en fin… a ver pues muéstrame que le compraste, ya les diré yo si la medicina es la correcta o no.
Con eso que dijo mamá me sentí morir (otra vez), en la bolsa venía mi pastilla del “día siguiente”, ¡¡si papá se la enseñaba ahora sí que vendría un interrogatorio peor que los de la policía!!.
Volteé a mirarlo y por primera vez lo vi nervioso.
-Con toda la premura con la que me hablaste creo que la dejé en la cocina que tanto aborreces por lo sucia que está. Vamos Laura no es necesario que te distraigas con estas cosas.
-Nada de eso, anda ya.
Papá pasó saliva y se levantó como en cámara lenta para ir por la bolsa, mis nervios estaban a punto de estallar, ¿Por qué tenía mamá que regresar temprano?, ¿Qué va a pasar ahora?
¡¡De repente…. Desde la cocina se escuchó un ruido ensordecedor de vidrios contra el piso!!
Las tres nos levantamos inmediatamente de la mesa.
-¿Papá estás bien? ¿Qué pasó? – preguntó mi hermana que fue la primera en llegar.
Había varios vasos tirados y rotos, él tenía un corte en la mano izquierda, la sangre le salía en gotas.
-L… lo… s… siento, mi torpeza, es que no me fijé bien y al querer agarrar la bolsa se vinieron varios vasos.
-¡¡Por Diosss Arturo!! ¿¿Es que me casé con un niño?? ¡¡Mira nada más el desastre, y tu mano, tienes un corte!! Marlene esto pasa por no ordenar como se debe ¡¡te lo dije!! Ven Arturo vamos a que te limpie la herida.
-Sí vamos, Andrea por favor acompáñanos por si tu mamá necesita ayuda, Mar apóyanos barriendo los vidrios.
Los tres salieron hacia el baño y me quedé a solas, como un relámpago fui por la bolsa y me la llevé hacia mi cuarto, regresé a la cocina para barrer los cristales y empezar a limpiar un poco mientras ellos regresaban.
Cuando nuevamente nos volvimos a sentar en la mesa para comer y con la mano de papá ya en mejores condiciones mamá se la pasó hablando de lo mal que habíamos hecho y de lo terrible que había estado la convención, eso la distrajo lo suficiente y se le olvidó por completo lo de la pastilla. Yo aguanté su regaño sin decir nada porque sin duda era mucho mejor eso que haber sido descubiertos.
Poco a poco me empezaba a sentir mejor y la presión retornaba a sus niveles normales. Aun así me retiré de la mesa lo más rápido que pude con la excusa de irme a mi cuarto para acabar de reponerme, una vez ahí abrí la bolsa para tomarme inmediatamente la pastilla, papá había vaciado bastante de su semen en mi interior y lo menos que quería era alguna sorpresa al respecto.
Al fin a solas pude desvestirme y darme la ducha que tanto anhelaba, me tomó mucho tiempo, fue un baño largo, me enjaboné absolutamente todo el cuerpo, mientras hacía eso me llegó el recuerdo de la lengua de papá en mi clítoris, de su cuerpo encima del mío, de su pene dentro de mí, de sus empellones, sus caderas moviéndose, mi cabalgata, de los orgasmos que había tenido, de cómo lo mojé ufff… Y no solo eso, él había tirado los vasos y se había cortado a propósito con tal de protegernos, de protegerme a mí.
Me excité, me excité mucho, pero no quería tocarme todavía, preferí acabarme de bañar, secarme, vestirme y quedarme encerrada en mi cuarto a la espera de la tranquilidad de la noche.
Cuando todos se fueron a dormir, me desnudé completamente y tal y como en la primera noche que papá me había besado me masturbé pensando en él, en todo lo que habíamos hecho, en el placer que había experimentado, en el morbo de lo prohibido, en cómo me había protegido, imaginé que en la madrugada él abría la puerta y entraba sin ropa con su pene totalmente erecto y listo para nuevamente embestirme, me abría las piernas y me cogía hasta el amanecer, con ese pensamiento y tocándome furiosamente el clítoris me volví a correr largo y tendido, ¡¡que delicia!!
Los días siguientes pasaron sin contratiempos, papá siempre me preguntaba cómo estaba, cómo me sentía.
En la oficina seguíamos con los proyectos, sobre todo con el cliente de Monterrey eso nos había dado mucha liquidez financiera y nos permitía distraernos un poco para que él y yo pasáramos tiempo juntos, de ahí que una mañana mientras estábamos a solas en su oficina me propuso ir el siguiente viernes a un motel.
-Oye pero ¿crees que sea seguro?
-No me digas hija que nunca has ido a uno.
-No es algo que a ti te interese saber, pero sí, conozco uno que otro, es solo que ya tiene mucho tiempo que no voy y no sé si sea seguro ir a alguno que esté cerca de la oficina o peor aún de la casa, sería peligroso que alguien nos viera entrar ahí ¿no crees?
-Mmm para qué pregunté.
-No te pongas celoso, tontito, como te dije ya tiene mucho que no voy.
-Es que de solo pensar que hayas estado ahí con otros hombres se me altera la presión, me hace sentir algo para nada agradable, que te hayan quitado la ropa viéndote desnuda, que te hayan tocado, ¡no me lo quiero ni imaginar!
-¡¡Oyeee lo dices como si hubieran sido cientos!! Tú conociste a todos mis exnovios, a todos los llevé a la casa y se los presenté a ustedes, así que bueno, pocos, pero selectos o más bien mal selectos – dije bajando la mirada ya que en ese instante recordé las desventuras que tuve con ellos y de lo mal que me había ido.
-No quiero seguir por ese lado de la conversación, mejor enfoquémonos a donde podemos ir, he pasado varias veces por uno que por fuera se ve bien y que no está ni muy cerca ni muy lejos, que dices hermosa, el siguiente viernes no traigas tu carro, nos venimos juntos a la oficina y en la tarde nos vamos para allá.
-¿Y me vas a hacer el amor toda la tarde? – dije sonrojándome.
-Ufff Mar te voy a penetrar durante horas y horas – me susurró papá al oído mientras me tomaba del talle.
-¡Esperaaa que tal si alguien entra y nos descubre! No quiero lidiar con eso otra vez, suficiente tuve con lo de mamá, que desde ese entonces no la he podido ni ver a los ojos, igual que a mi hermana – le dije mientras lo apartaba.
-Está bien, está bien ¿entonces, vamos? No te quiero presionar.
-No es ninguna presión sí vamos.
Llegó el día, sucedió tal y cómo lo planeamos, salimos de la oficina en un solo auto, nos dirigimos al motel, al entrar papá bajó su ventanilla para hablar con el empleado que se nos había acercado para indicarnos el número de la villa y el costo. Yo me había puesto unos enormes lentes oscuros y con una mano disimulaba para taparme parte del rostro por miedo a la presión social de que el empleado o alguna otra persona al vernos entrar nos identificara como padre e hija, absurdo de mi parte una vez más.
Papá se estacionó, descendió para pagar y cerrar la cortina metálica, cuando al fin nos quedamos solos me sentí mucho mejor. Me abrió la puerta del auto, descendí y tomados de la mano entramos al cuarto.
Papá no esperó mucho para rodearme con sus brazos y comenzar a besarme en los labios.
-Hija que rico sabes y qué bella estás, más que nunca.
-Me arreglé para ti ¿sabes?, quería verme linda para nuestro encuentro de hoy – dije mientras también enroscaba mis brazos alrededor de su cuello.
-No vas a durar mucho tiempo con ese vestido, necesito verte desnuda. ¿No te molesta que ahora sí dejemos las luces encendidas?
-Para nada, a mí también me gustaría verte.
Poco a poco nos fuimos quitando la ropa, él me ayudaba con la mía y yo con la suya, hasta que quedamos completamente desnudos.
Mientras papá me miraba como embobado yo inmediatamente bajé la vista para observar lo que tanto quería ver, y sí, ahí estaba, su pene depilado en completa erección saliendo de su cuerpo como una palanca de automóvil.
Quería verlo más de cerca así que me hinqué quedándome a solo unos centímetros de esa cosa, sus testículos estaban colgando uno ligeramente más abajo que el otro, su tronco tenía varias venas, las seguí una a una desde su base hasta sus terminaciones, todas ellas palpitaban por todo su largo tronco hasta llegar a la base del glande el cual estaba hinchado a más no poder como un globo que ya no se puede expandir más y se encuentra al máximo de su tensión, recorrí el glande con mi mirada, vi su punta, esa pequeña abertura por donde sale el semen y observé que brillaba, seguramente papá ya estaba en un nivel de excitación muy intenso.
-Mar, te quiero pedir algo que siempre he estado soñando, me gustaría que me masajearas mi verga con tus tetas, que la pongas en medio de esas dos bellísimas cosas que tienes como melones.
-¿Has estado soñando con eso?
-Desde hace años.
Vaya que sorpresa saberlo, él ya tenía en mente esto desde hace tiempo.
Decidí que hoy era el día de suerte de papá y me dispuse a complacerlo, tomé mis dos senos y primero los abrí para que él pudiera acomodar su pene justo en medio, una vez que lo tenía ahí los cerré para aprisionarlo, empecé a ejercer presión sobre su miembro, papá gimió.
-¡¡Hija qué delicia!! empieza a moverlas suavemente, yo también haré un vaivén con mi verga.
Y así me empezó a coger las tetas, yo sentía muy rico por que al estar eso hirviendo entre mis pechos también hacía que yo me calentara y al estarlo masajeando de esa forma pude ver que de la punta su cabeza salía más y más líquido transparente, ¡ahora era él quien me estaba mojando a mi gota a gota!
Papá empezó a respirar cada vez más rápido, noté que de seguir así no se iba a aguantar y podía correrse en cualquier momento, decidí parar para tomar un breve descanso, mis pechos liberaron a su prisionero.
-¡¡Por diosss que tetas, que sensación, mira nada más como me dejaste la verga!!
En efecto, a papá le salía bastante líquido pre seminal, no había duda que él estaba muy excitado y yo no me quedaba atrás, sentía mi vagina empapada.
Por la calentura del momento y como yo seguía hincada no lo pensé dos veces, saqué la punta de mi lengua y la posé en la abertura de su glande, él no se lo esperaba así que de la sorpresa dio un pequeño respingo, mi lengua sintió como salían todavía más gotas de ahí adentro, las saboree, las tuve en mi boca unos segundos antes de pasar saliva y volver a sacar mi lengua para repetir la operación.
Pero ahora con una de mis manos pajeando su tronco, aplicando un poco de presión y moviendo mi mano hacia adelante y hacia atrás para ver si conseguía sacarle más gotas pre seminales, tuve bastante éxito y volví a saborear ese líquido, pero a un costo relativamente alto ya que papá estaba otra vez a nada de correrse y como todavía no me había penetrado me detuve, no quería que se viniera sin que antes me cogiera mi vagina.
-¡¡M… mar, pe… pero que hiciste ufff, increíble!! Unos segundos más y me hubiera venido en tu boca.
-Tenía que probarlo – dije muy sonrojada.
-¿Te gustó su sabor? ¿te hubiera gustado que me hubiera venido? Así hubieras probado completamente mis espermas.
-Sí, me gustó el sabor de tu pene y de tu líquido pre seminal, pero no quiero que te vengas en mi boca, al menos no hoy, no creo estar lista todavía para recibir todos esos chorros, quizá en otra ocasión, además, emmm yo te quiero adentro de mí y si te hubieras venido hubiera tenido que esperar.
-Ven hija acuéstate en la cama, vamos a hacer el amor.
-¿Otra vez sin condón?, no pienso tomarme otra vez esa pastilla, tanto esa como los anticonceptivos me afectan todos mis ciclos y mis hormonas, no me hacen sentir bien.
-Y a mí no me gusta usar condón, así que estamos en un dilema.
-Quizá si ahora sí te controlas y lo sacas a tiempo te dejo que no te lo pongas.
-Haré el intento, pero es que la calentura del momento es indescriptible.
-Pues o te controlas o no lo hacemos, ya que tampoco me gustan los diafragmas ni ninguna cosa que tenga que ponerme adentro, lo único que debe de ir ahí es tu pene.
-Ok, ok, me parece bien, me controlaré, ahora si acuéstate hermosa.
No quise seguir debatiendo ya que continuaba muy caliente, simplemente me acosté y confié.
Estaba tan mojada que no me costó nada de trabajo recibirlo y con papá encima de mí me comenzó a coger con vaivenes que cada vez se hacían más y más deleitables.
No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero ahora fui yo quien quería cambiar de posición, le pedí que me lo sacara y me puse en posición de “perrito”.
-Mar si vieras lo que estoy viendo, ¡¡que culo tienes!! En forma de corazón invertido, con tu cinturita delgada y tus nalgas firmes y poderosas, tus tetas sólidas colgando con tus pezones parados, como para pintarte un retrato de diosa griega.
Papá se puso atrás de mí y se hincó, con sus dos manos me tomó de mis caderas, listo para penetrarme.
Pero en eso…
-Emmm… oye creo que no es por ahí.
-Oops lo siento hija.
-Es un poco más abajo, creo que sabes distinguir la diferencia – dije girando mi cabeza lo más que pude para intentar verlo a los ojos.
-¿Mar te puedo hacer una pregunta?
-¿Ahora? ¿En este momento?
-Sí, quizá me arrepienta de hacerla, pero es que me gustaría saber si alguna vez ya tuviste sexo anal.
-¡¡Papá qué pregunta es esa!!
-Es muy sencilla.
-Tampoco estás para saberlo, pero sí, ya lo he hecho.
-Qué lástima me hubiera gustado ser el primero, pero bueno, no importa, entonces no tendrás inconveniente si lo hacemos por ahí.
-¡¡¡Por supuesto que sí tengo inconveniente!!! ¡¡¡No te atrevas, no me gusta!!!
-¿Cómo es eso?
-Mis experiencias no han sido de lo más agradables, mucho dolor, mucha incomodidad.
-Ahhh, es que eso se debe a que tus exparejas han sido unos imbéciles, perdón Mar, pero es la verdad, teniendo ese manjar y no saber aprovecharlo, jóvenes imberbes sin experiencia de la vida ni de nada, no han sabido tratarte, para poder entrar ahí es necesario prepararte, masajear tu ano, lamerlo, dilatarlo, lubricar muy bien la verga, todo ese acto requiere tratos y cuidados especiales, por favor déjame enseñarte.
-¿Por qué tienes que hablar tanto? ¡¡Ya dije que no!!
-Muy bien entonces nos detenemos aquí – dijo papá mientras se bajaba de la cama y me dejaba así sola en ella, en “cuatro”.
-Nooo, no te atrevas a dejarme así hirviendo.
-Al menos prométeme que si no es hoy entonces será otro día, en alguno de nuestros siguientes encuentros.
Con tal de que me siguiera cogiendo no necesité meditarlo mucho.
-Sí, sí, ya, está bien, ahora regresa.
-Es un trato Mar y espero que lo honres – finalizó papá subiéndose a la cama para nuevamente tomarme de mis caderas, enfilando su pene hacia mi intimidad.
Así me empezó a coger y en esa posición sus embestidas se sentían tremendas, parecía que papá quería que esa cosa me saliera por la boca, sin embargo, me hacía sentir oleadas de placer.
El ritmo se volvió más frenético, él echó todo su cuerpo hacia adelante, su peso me venció y tuve que dejarme caer boca abajo en la cama, mientras él no se detenía, empecé a gemir más y más fuerte a cada empellón.
-Hija mis testículos todavía no tocan tus nalgas, no hemos alcanzado esa profundidad, tendremos que coger muchísimo más, añoro el día en que podamos oír ese sonido.
Yo ya no lo escuchaba porque estaba a punto de correrme, la presión la sentía a mil, me concentré en sentir su pene.
-¡¡Papá, papá, me vengo!!
Al oír eso, aceleró todavía más y más.
-¡¡Yo también me vengo Mar!! – decía él mientras ¡¡yo alcanzaba un orgasmo tan rico, tan delicioso!!
Papá siguió unos instantes más, para ahora sí sacarlo justo en el momento preciso expulsando chorro tras chorro que caía en mi espalda.
-Vaya, eso está hirviendo, me va a quemar la piel- dije visiblemente sudada, cansada y jadeando.
Me quedé así acostada, en lo que él se recuperaba para después traerme una toalla y con ella me limpió todo lo que me había dejado.
-Me vas a tener que enjabonar la espalda.
-Las veces que sea necesario hija.
Descansamos, nos pusimos a ver la tele, no duramos así mucho ya que volvimos a tener intimidad dos veces más, afortunadamente papá también se vino afuera en ambas ocasiones.
Nos bañamos, papá cumplió con lo prometido.
Salimos del motel ya casi anocheciendo, estábamos muy cansados, llegamos a la casa y cada quien se fue a su cuarto.
Las siguientes dos semanas repetimos la misma operación en el mismo motel.
Para la cuarta vez fuimos a otro diferente lleno de espejos por todas partes. ¡Me parecía excitante!
Algo también diferente es que ahora papá había llevado una pequeña mochilita.
Estábamos besándonos desnudos, viendo nuestros cuerpos en los espejos cuando él se separó de mí y fue por la mochilita.
-Papá qué traes ahí me tienes intrigada.
La abrió y de ella sacó un pequeño tubo que tenía líquido en su interior, sin duda un frasco de lubricante comencé a suponer para qué era.
Me empezó a subir la presión.
-Mar, hoy honrarás tu trato, hoy tendremos sexo anal.
Continuará.
![]()