Domingo, frio, noche, llovía, mirábamos series hasta el aburrimiento.
-¿Que miramos? le dije
-Pone porno, dijo muy decidida.
Hacíamos scroll entre diferentes videos hasta que dejamos uno donde una milf disfrutaba de una máquina de follar. Esta no era más que una caja, tenía un motor eléctrico, que movía una excéntrica y eso un eje que en el extremo tenía un dildo, funcionaba a diferentes velocidades y los consoladores eran intercambiables, ella gritaba de placer mientras la máquina la follaba sin parar.
Mientras reproducíamos el video, yo buscaba en la web y me encontré con dos sorpresas, eran carísimas, y no había disponibles en nuestro país, a lo que dije:
-Si quieres puedo hacer una, yo la puedo fabricar, le dije.
Ella me miraba incrédula
-¿Estas seguro? Dijo
-Claro, contesté. El motor ya lo tengo, tengo que fabricar una base y algunos mecanismos, además puedo dejar previsto que tenga movimiento horizontal y vertical como para funcionar debajo de una mesa o silla y que aparezca el dildo por un agujero.
-Eso estaría muy bueno, dijo, ¿y cuánto demorarías?
-Una semana como mucho, le dije, pero nos va a robar horas de filmación
Estuvimos de acuerdo en parar de filmar unos días mientras yo trabajaba en la machine, pero ella mantendría el entrenamiento de su vulva para volver a filmar el fin de semana.
El día uno, preparé el motor con el reductor, tenía buena potencia, era imposible pararlo con la mano, y a continuación todo el soporte con buena base para que no se moviera
El día dos, todos los mecanismos móviles con las dos posibilidades, vertical y horizontal, y al final de cada eje
El día tres encendimos por primera vez y se movió muy armónico, sin ruidos y sin grandes vibraciones.
Y el día cuatro revestimos todo con madera cuero y goma, pintamos y decoramos.
Al final de la tarde quedamos de probarla, a partir de ahora se llamaría “Fuckbot”, lo llevamos a la barbacoa, colocamos el robot arriba de la mesa, ella se debía poner en cuatro sobre la mesa para que yo moviera a Fuckbot en posición. Ella se desvistió, colocamos varios almohadones en la mesa, principalmente para que se arrodillara, pero antes que nada le di el control de velocidad para que se habituara, desde una muy lenta hasta una que era sumamente veloz, desde diez penetraciones por minuto hasta cien.
Ahora si llegaba el momento de la prueba, se puso en cuatro patas arriba de la mesa, yo lubriqué el consolador, retrocedió lentamente hasta que la cabeza del dildo le tocó la vulva y giró lentamente la perilla.
Comenzó el vaivén lentamente, cada embestida la cabeza apenas entraba en su vulva y le dije que se detenga. La hice retroceder unos centímetros hacia la máquina, lubricamos de nuevo el dildo y la encendió de nuevo.
Ahora si la máquina la penetraba en su totalidad, cuando retrocedía algo de aire entraba en su vulva y cuando el dildo embestía el aire salía emitiendo un ruido como un pedo. Ella disfrutó un rato, se tocó, la besé, le acaricié el ano y metí un par de dedos mientras yo sentía hasta las venas del dildo a través de la pared que separa el ano de la vagina.
-Ven vamos a probar el vertical, le dije.
Ella lo apagó, pero se quedó en la posición que estaba.
-¿Me puedo quedar acá? Me gusta mucho, dijo
Ella se quedó así en cuatro, en un par de oportunidades movió su pelvis clavándose el dildo hasta el fondo, pero salió rápidamente cuando se dio cuenta que estaba por tener un orgasmo.
Colocamos a fuckbot debajo de la mesa, en el centro de la misma había un agujero chico de unos tres centímetros por donde asomaba el eje vertical, justo debajo de la hamaca sexual que pendía del techo, coloqué el mismo dildo que había usado en la punta del eje, y ella se sentó en la hamaca, acomodó sus piernas, las abrió y la baje lentamente hasta que el dildo rozó los labios vaginales, quedó como en cuclillas, pero suspendida del techo. Ella encendió una vez más a fuckbot.
La penetraba en la velocidad más lenta, ella casi no lo sentía entrar y salir.
-No sé por qué, pero así no siento placer dijo, necesito que vaya más adentro o que sea más grande, es poca cosa, en la otra posición me gustaba más.
-Tal vez sea porque en esta posición estás más abierta, agregué
Cambié el consolador por uno más gordo, de casi seis centímetros de diámetro, aunque la cabeza era pequeña y en punta, se hacía gordo hacia la mitad. Encendió a fuckbot de nuevo, probó unos instantes, pero al ser más largo le llegaba hasta el fondo de la vagina y lo que era más gordo aumentaba el rozamiento.
-Ahora siiii, ahora se siente, dijo
-Lo lindo es que él no se cansa, dije a modo de broma
Me pidió que la levantara unos centímetros porque el robot la estaba penetrando muy profundo y a ella le hacía doler.
Modificamos la altura de la hamaca unos diez centímetros, el dildo salía todo de su vulva y penetraba la mitad, unos 15 centímetros, justo donde se hacía gordo y salía todo de nuevo, en la velocidad más baja, aumentó algo la velocidad a la mitad, hasta que gritó…
-Paralo paralo que se me metió en el culo, sácamela sacármela que me duele, decía mientras tocaba el botón equivocado y aumentaba la velocidad.
La ayudé a parar el robot, ella se intentaba incorporar, pero no llegaba a la mesa.
-Sácamelo, sácamelo, decía
-Aguanta que ya te levanto le dije
Mientras la levantaba ella asumió que sin querer se movió.
-Te dije que no puede salir del todo porque puede pasar esto
-¿Que sentiste? ¿Dolor? Pregunté
-No, dolor precisamente no, fue mas el susto y la sorpresa.
Ella se bajó de la mesa, dio su visto bueno y dijo:
-Dejémoslo para otro día, y mientras se iba caminando a bañar yo quedaba juntando, ordenando y limpiando.
De repente se para en la mitad del jardín y me dice:
-Fueron dos minutos pero suficientes para que me dejara el culo abierto, sabes.
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