Hola de nuevo. Soy Karina. Ya les he contado mi experiencia con Chávez el jefe de la zona educativa, aquella deliciosa ocasión donde compartí una verga con mi compañera de trabajo…
Chávez me mandó un mensaje que me quería ver a solas en su oficina… yo sabía que no era para hablar de trabajo o para discutir los nuevos planes educativos, suspiré con nerviosismo al ver el mensaje y pensé… este viejo asqueroso va querer repetir lo de la última vez, claro que por toda la situación lo había disfrutado pero esta vez estaría sola con aquel viejo asqueroso…
Me preparé, me puse una ropa deportiva, una blusa floja y holgada y me dirigí a la oficina de Chávez…
Al llevar la puerta estaba entreabierta y toque levemente, Chávez me dijo que pasara, lo vi de nuevo sentado en su escritorio, con esa pose de tirano y pervertido.
“Pasa Karinita, ¿qué tal cómo estás?, te preparo una copita o algo más como la vez pasada”
“No gracias maestro, ¿dígame para que me llamo?” Le dije bastante molesta y asqueada
“Ayyy Karinita, no seas así de mala, no me hables tan feo, acuérdate como la pasamos la vez pasada”
“Si señor Chávez, pero no se confunda, eso fue por puro interés y no estábamos en nuestros 5 sentidos, además usted nos dijo que nos daría un mejor puesto y no hemos Obtenido nada”
Chávez se levantó de su lugar y se dirigió a la puerta para cerrarla con llave, se puso detrás de mí, mientras me tocaba los hombros
“Karinita, pero es que deben de tener paciencia, ya estoy acomodando las cosas para cumplirle lo que les dije a ti y a tu compañera, pero pues ocupo que sigan siendo muy buenas conmigo”
“Ya no quiero nada señor Chávez. Usted solamente quiere pasarse con nosotros. Además usted me da asco“
Chávez me tomó con fuerza y me arrojó sobre el escritorio, me tenía sometida sobre aquella dura y fría madera…
“Cállate putita. Si bien que me la chupabas la vez pasada, te encanta la verga y no me digas que no. Pórtate bien conmigo y te irá bien”
Mientras tocaba mis nalgas y pasaba su lengua por mi cuello, no sé por qué en ese momento quede paralizada mientras aquel viejo gordo y asqueroso tocaba mis nalgas y las apretaba, seguía besando mi cuello y mordiendo mis orejas.
“Eso muñeca, así me gusta… sé que te gusta todo esto”
Mientras aquel viejo asqueroso bajaba poco a poco mi pantalón junto con la ropa interior, yo sé que me paso en ese momento, seguía en shock por lo que estaba pasando y mi respiración se agitaba, de pronto sentí sus dedos gordos y peludos en mi vagina, la tocaba suavemente y la frotaba…
“Mmmm mira esto, yo sabía que te gustaba mamacita… mira cómo está tu vagina de mojadita… mmmm”
Yo no podía creer que todo eso me estuviera poniendo así de excitada y mojada, Chávez metió un poco dos de sus dedos en mi vagina… yo solté un gemido, el tomó un poco de mi líquido entre sus dedos y los chupó, volvió a tomar otro poco y lo acercó a mi boca, yo por instinto lo chupe…
Chávez bajó por mi espalda mientras bajaba hasta mis nalgas, se sentó en la silla con mi culo frente a el, abrió mis nalgas y comenzó a devorar mi vagina, yo sentí como el
Líquido salía como fuente de mis partes y la lengua de Chávez mojaba todo cada vez más, cada vez que esa lengua áspera abría los labios de mi vagina y probaba mi interior, de pronto Chávez se detuvo, escuché que su cinturón caía al suelo y se re ojo vi que sus pantalones cayeron, fue cuando sentí esa verga dura y gorda, no la recordaba tan gruesa pero empezó a abrir mi vagina, sentí ese pedazo de carne tocando cada centímetro de mí, resbalaba suave, porque el muy cerdo disfrutaba meterla lento, cuando tocó fondo el asqueroso de Chávez abrió mis nalgas para que su verga aún entrará más profundo.
Comenzó a embestirme tan duro que el escritorio se movía violento y yo gemía cada vez más fuerte, su enorme panza chocaba con mi espalda y sus huevos grandes y colgantes chocaban duro contra mi vagina, yo arañaba el escritorio mientras sentía esa verga entrando y saliendo de mí, quería que terminara pero a la vez quería seguir sintiendo como me llenaban.
Chávez se detuvo y me levantó, yo aún tenía mi blusa holgada puesta, él me la arrancó rompiendo una parte de ella, también mi bra salió dañado, mis tetas botaban frente a él, aquel hombre estaba hecho un animal, se abalanzó sobre mis tetas mordiendo mis pezones fuertemente y haciéndome algunas mordidas alrededor de mis aureolas, yo trababa de alejarlo ya un poco asustada de ver aquel animal vuelto loco, con sus piernas abrió las mías mientras me recargaba en el escritorio, quedé frente a él, de pronto me clavó su verga de frente, me la metía tan duro que mi vagina empezaba a rozarse y a dolerme pero no quería que parara entonces tomo mis brazos y los puso alrededor de él.
También lo abracé con mis piernas mientras me penetraba, mi tetas botaban sin control frente a él mientras me las chupaba, ahí estaba yo abrazada de aquel hombre mientras su verga dura se metía más y más en mí.
Fue cuando lo empecé a sentir como su verga se empezaba a poner dura y empezaba a temblar dentro de mi, eso solo ocurre cuando está a punto de venirse, intenté apartar a aquel cerdo de mi vagina para que no se viniera dentro, pero no pude el me abrazó con más fuerza y metió más su verga hacia el fondo de mi ser…
Fue cuando sentí esa gran descarga de leche caliente y pegajosa dentro de mi, podía sentir cada chorro, cada pequeño golpe contra mis paredes vaginales cuando pegaba el líquido…
Chávez gemía y soltaba suspiros de satisfacción, mientras me seguía teniendo aprisionada sobre él y me daba besos en las tetas y si el cuello, sus manos peludas y gordas tocaban mis nalgas, trataba de besarme pero yo solo rechazaba su horrenda boca…
“Si tu boquita no me quiere besar, lo hará tu deliciosa panochita” dijo Chávez
Me soltó y me arrojó contra el escritorio y bajo de la manera más desesperada y sucia a besar mi vagina que aún expulsaba su leche espesa, no sé por qué esa acción provocó mucha excitación en mi ver aquel cerdo devorando mi vagina llena de semen, la devoraba con hambre y sed y yo podía ver su leche embarrada en su boca, me puse tan caliente que yo misma empecé a apretar mis pezones y comencé a sentir como mi vagina se apretaba y una sensación de orinar que solo las mujeres sentimos al momento de que nos vamos a venir…
Solté el chorro en la cara de aquel hombre mientras él aún seguía comiendo mi cosita, fue al menos un minuto el que me estuve viniendo, sacando todo el placer que aquel acto asqueroso, como podía veía a Chávez que estaba bañado de mí, cuando los ojos no se me ponían en blanco, él subía por mi vientre y mi estómago besando lento mi piel, mientras yo estaba en el escritorio exhausta por la tremenda corrida que me había dado, después la pena y la vergüenza de haber caído de nuevo en las garras de aquel cerdo, me puse mi ropa lo más rápido que pude y salí corriendo, aún podía sentir su semen saliendo.
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