Hola.
Me pongo a relatar lo que esta mañana me ha contado un compañero del bufet (Ricardo…) en la comida del mediodía.
Me dice que su hijo (Julio…) se lo contó ayer en el despacho de casa. Julio le dice que hace un par o tres de días que tiene molestias en la ingle. Julio de 21 años, es un chico agraciado, aficionado al deporte, atletismo, natación, gimnasio diario, tiene un cuerpo musculado, bien estructurado. Ricardo le dice que le enseñe dónde le duele y Julio le señala exactamente la ingle izquierda. Ricardo dice que, casi con toda seguridad, se trata de una hernia inguinal. Que no es raro que esto les ocurra a quienes practican deportes de esfuerzo como es su caso y que debe acudir de inmediato a la visita médica para solucionarlo.
Se ponen en contacto con la Mutua a la que pertenecen y le dan cita a Julio para el día siguiente en la consulta de medicina de familia.
A la hora convenida, Julio acude a la Clínica y en Recepción comunica que tiene visita concertada en la consulta de medicina de familia, verifican la visita y le dicen que suba a la planta 4, consulta de la Dra. Campos. Julio queda un poco azorado que sea una mujer al tratarse de lo que le pasa.
A la recepcionista de planta le dice la visita que tiene con la Doctora. La recepcionista se pone en contacto por el teléfono interior con la Doctora, la cual le dice que pase el paciente.
Julio abre ligeramente la puerta de entrada del consultorio
–Pase, adelante… dice la Doctora.
Julio entra y lo recibe de pie la Doctora Campos
La doctora se sienta detrás de la mesa de despacho.
–Hola, buenos días, siéntese por favor, dígame que le ocurre… dice la Doctora
Julio se sienta al otro lado de la mesa y le dice lo que le pasa. La Doctora le pregunta si la molestia es de hace días, si es aguda, si le impide andar con normalidad… Julio responde que hace un par o tres de días, que la molestia no es intensa, que anda sin dificultad, pero que está preocupado…
La Doctora se levanta, sale de detrás de la mesa…
–Bien, voy a examinar donde es el dolor. Sáquese la ropa de cintura para abajo, por favor.
–¿Toda, toda…? expresa Julio con voz cortada
–Sí, claro… me dice que es la ingle… le responde la Doctora.
La Doctora es una mujer mayor, de entre 58 y 62 años, no más pero tampoco menos. Es de estatura media, bien parecida de cara, con un cuerpo generoso que se ve cuidado, al llevar puesta la bata blanca y al ser verano se insinúan unos pechos más que medianos, buenas caderas y muslos.
Julio se levanta de la silla, se desabrocha los pantalones, se los baja y también lo justo los calzoncillos.
–Has de sacarte toda la ropa para la exploración… tuteándolo, le dice la Doctora al tiempo que se pone unos guantes quirúrgicos.
Julio muy azorado se saca las sandalias y la ropa como le ha dicho la Doctora. Queda de pie junto a la camilla con camiseta y desnudo desde la cintura. Se acerca la Doctora, le pregunta dónde tiene la molestia
–En la ingle izquierda, responde Julio
La Doctora pone los dedos de una mano en la ingle haciendo unos leves movimientos exploratorios… con la otra aparta los testículos para seguir con la exploración extendiendo la zona, le dice que abra las piernas, preguntando si le duele ¿aquí?, ¿aquí?, ¿aquí…?. Sin poder remediarlo, la polla de Julio empieza a crecer y en un momento se le ha puesto tiesa como un palo, que es grande de verdad… y él colorado como un tomate.
Al ver lo que sucede, la Doctora lo mira y le dice
–Uy uy chico… cómo se te ha puesto… esto hay que solucionarlo, sí, sí…
Él sigue de pie junto a la camilla, la Doctora se saca los guantes y con una mano le coge la polla que empieza a pajearla despacio mientras con la otra le acaricia los huevos, incrementa el ritmo de la paja y al poco Julio se estremece
–O o o a a… ffff… jjjj… bufff… señora.. señora…
Le han salido chorros de leche que han ido a parar encima de la camilla y en las manos de la Doctora que las tiene llenas… Le da papel de camilla y toallitas húmedas para que se limpie y va al baño.
Julio se limpia, se pone la ropa y se sienta en la camilla con los pies colgando.
La Doctora pasa un buen rato en el baño, cuando sale si decir nada, se sienta en la mesa y se pone con el ordenador
-Estoy pidiendo que te hagan una radiografía para verla y mandarla al cirujano para que dé fecha para la operación para reducir la hernia, que es lo que hay que hacer. Mientras tanto, no corras, no levantes pesos, no hagas esfuerzos, haz una actividad tranquila y relajada.
–Doctora… dice Julio
–Sí, dime… le responde, saliendo de detrás de la mesa
–¿Puedo follar…? dice julio
La doctora queda sorprendida, quieta de pie…
– Sssíi… le responde
Julio la coge por el brazo con determinación, la lleva a la camilla y le dice:
–Agáchese encima con los codos extendidos… le dice con voz firme
–¡Eh! ¿Qué pasa…?… exclama la Doctora
Julio la empuja por la espalda haciéndola doblar sobre la camilla con los codos apoyados y brazos extendidos… le sube la bata por encima de la cintura.
–Para, para chico… dice la Doctora queriendo incorporarse.
Julio la vuelve a empujar quedando tumbada de medio cuerpo con el culo en pompa. Le coge las bragas, se las baja hasta los tobillos y le saca una pierna quedando las bragas en el tobillo de la pierna derecha.
–¡Ya está bien…!, ¡fuera, fuera…! exclama la Doctora.
Julio se pone mucha saliva en su mano que se la pone en el coño.
–Abra las piernas Doctora… le dice… se ha bajado la ropa con la polla otra vez tiesa como una columna.
Ella no lo hace… le pone las manos entre las piernas y se las abre quedando tumbada de medio cuerpo, el culo en pompa y totalmente abierta de piernas. Julio le pone la punta de la polla en la entrada del coño y de un empujón se la mete entera hasta los huevos.
-Oaah… exclama la Doctora…
Julio deja polla dentro del coño cogiéndola por los mulos…
–Ha dicho usted que puedo follar… pues eso voy a hacer… follarla…
Saca casi toda la polla y se la vuelve a clavar hasta el fondo.
–Aah.. ah ah… ¡pues venga va..! fóllame… a ver si sabes follar… venga…
Julio empieza a bombear sacando y metiendo un buen trozo de polla a cada envestida teniéndola cogida por la parte de arriba de los muslos.
–O ah ah… sí sí.. fu fu… aaa… qué gusto… dame dame así así… –La Doctora
–Qué gusto follarla Doctora… cómo me gusta… aa aa aa… oooh… –Julio
Ahora la enviste con fuerza, sin parar con ritmo rápido…
–Qué bueno… aaaah… que bueno… ten, ten… –Julio
–Siii… asíii… dame asíii… no pares… máaas… oo… asííí.. –la Doctora
–Me viene… me voy a correr… –Julio
–SÍ, SÍ.., va…córrete dentro… me voy a correr con tu leche… va va… – La Doctora
–Oooffff… Aa aaa… toma toma… Me corro… toma toma… –Julio
Le salen golpes de leche dentro del coño de la doctora.
–Ayyyy… que caliente… me corrooo… Que gustooo… aa aa… Me he corridooo… ffffff… madre mía…
Julio se limpia con papel de la camilla y toallitas húmedas, la Doctora va al baño bajándole leche por las entrepiernas.
Julio se viste y se sienta en la camilla con los pies colgando, al cabo de un rato sale la Doctora con otra bata blanca, se sienta en la mesa de su despacho y le dice:
–El martes 22, a las 11, ven a la consulta para que te comente la radiografía y ya sabré cuando tendrás la visita con el cirujano.
–Bien, de acuerdo Doctora. Hasta entonces, que tenga un buen día. –Julio
–Igualmente, hasta entonces. – la Doctora.
Esto es lo que me ha contado.
Saludos.
![]()