–Tania… ¿qué hicieron?
–Papi tranquilo no tenés que preocuparte por nada.
–¿De qué hablas? Necesito hablar con tu madre. Salí del cuarto ahora.
Lo dejé solo. Era tarde, él estaba cansado y tenía que procesar muchas cosas. Seguro mamá no le había dicho nada de lo que nosotros ya sabíamos de su vida a escondidas. Papá era el que más tenía para perder a los ojos de la sociedad. Es un hombre robusto, fuerte y evidentemente tosco.
No podía volver a mi cuarto, estaban Tadeo y mamá. Así que me fui a nuestro cuarto de niños. Por una u otra razón volvía a ese lugar como si fuera mi lugar en el mundo. Me brindaba paz, seguridad. Yo también necesitaba pensar todo lo que había pasado en la semana. Me sentía responsable de todo. Sin duda, tenía que descansar, me sentía emocionalmente agotada.
Me acosté en mi vieja cama, parecía que hacía años había escrito la lista de actividades para la semana solos con Tadeo. Cuantas cosas habían pasado en tan poco tiempo. Con todo eso en la cabeza me dormí. Me desperté cuando mi hermano se acurrucó conmigo en la cama. Me abrazó, me besó en la mejilla y volví a dormir.
Viernes.
Me desperté antes que mi hermano. No sabía nada de nuestros padres. No sabía qué hora era, pero no era temprano, el sol pegaba en la ventana como si fuera el medio día. Me levanté sin hacer ruido, la casa estaba desierta.
El cuarto de mis padres estaba ordenado, era como si nada hubiera pasado.
Fui a la cocina y empecé a hacer el desayuno para todos, algo que siempre hacía mamá o Tadeo.
Espere.
Se levantó Tadeo y llegó con cara de asombro, la misma que tenía yo cuando recorrí la casa.
–¿Dónde están?
–No sé
–¿La cagamos Tania?
–No sé
Nos sentamos los dos en silencio en la mesa. Cada uno con sus pensamientos. Me sentía horrible por lo que había provocado. Era todo responsabilidad mía. Mi deseo sexual había destruido a la familia.
Escuchamos ruidos de la puerta llegaban nuestros padres.
Entraron los dos a la cocina, venían con caras serias y no había duda por sus expresiones que se venía un sermón largo. Iba a asumir toda la culpa, era yo la que había provocado todo lo que pasó.
Mamá fue la que empezó a hablar y tuvimos una charla larga y en buenos términos, dada la situación y los temas que tratamos. Resumo:
Mamá dijo que no estaba bien lo que había pasado, que habíamos violado su intimidad, como padres, pareja y familia. Papá hizo hincapié en que no teníamos derecho en meternos en su intimidad. Intenté contradecir pero mis argumentos no eran suficientes. Papá era el más sensible en el tema. Estaba claro que no se sentía a gusto con la imagen que ahora tenemos de él. Tadeo no discutía nada, asentía y aceptaba. Cruzamos miradas, él entendía lo que le quería decir: “no me dejes sola en esto, fue mi error pero no lo hice sola”. Después de varios cruces de miradas, mi hermano dejó caer una frase que cambió el rumbo de la conversación: “estuvimos muy mal lo sabemos pero como vamos a seguir, somos una familia todavía”.
Mi padre fue el que más acusó ese comentario y le dio a entender a mamá que había que avanzar.
Entonces propusieron acompañarnos en esta “exploración” así nombraron la situación. Ahí fue cuando Tadeo dijo:
–Si, todos estamos de acuerdo en que no podemos hacer como que no pasó nada. De hecho creo que lo más justo es que empiecen Papá y Tania. Mamá y yo ya nos pusimos al día.
–¿Qué? ¿Vos cogiste con mamá, ayer? No pensabas decirme nada.
–No tuve tiempo.
Entonces mamá interrumpió y nos dijo:
–Eso lo hablan después entre ustedes. No le vamos a cortar su relación ni cualquier otra que quieran tener pero siempre el consentimiento mutuo y el placer por delante.
–Mamá eso es lo que te estamos intentando de explicar desde que empezamos. ¿Ustedes con papá como empezaron a liberarse?
–Hablamos mucho, probamos acuerdos y luego los reformulamos. Por ejemplo: ¿Estamos de acuerdo que queremos vivir nuestra sexualidad plenamente entre los 4? ¿Estamos de acuerdo que vamos a aceptar los pedidos de los otros si lo que me pide no me incomoda? ¿Quieren dar este paso hacia la liberación del deseo?
Todos respondimos que si.
–Vamos a ir todos a cuarto pero antes quiero que se bañen y se pongan “ropa linda” porque si vamos a dar este paso como familia, lo haremos bien.
Nos separamos excitados y en silencio cada uno a su cuarto. Mi hermano se bañó primero y yo después, esperé hasta que salga no quería verlo pero sobre todo no quería que me viera.
Estaba muy excitada solo de pensar sentía como se me mojaba la concha, mis labios se hacían más resbaladizos. No me toqué aunque quería, solo para limpiarme bien, lo cual fue en vano porque en cuanto salí volví a estar llena de flujo de nuevo.
Golpee la puerta y me abrió mi hermano, yo era la última en llegar. Él estaba casi desnudo, traía solamente dos gomas elásticas que apretaban sus testículos y la base de su pene haciendo que se mantenga erecto. Lo vi y me excité más, me encanta la cabeza de su pija, su forma de corazón bien brillosa y gorda.
Mi madre estaba con un salto de cama transparente negro en el que se le veía una cinta negra bajo sus pechos también negra y la tanga que yo había usado con un agujero en la concha y el culo. Estaba hermosa, toda provocativa. Por mi parte llevaba un conjunto de lencería blanco con encajes y transparencias, me encanta como me queda y me hace sentir angelical, casi como si fuera una virgen en su noche de bodas. La tanga bien metida en la cola. Un ángel virgen y puta, así me quería sentir.
Pasé de largo de mi hermano y me acerqué a mamá quería demostrarle que estaba dispuesta a todo.
–Esa tanga la usé con tu hijo el otro día Cari.
–Lo sé porque el olor a concha que tenía me dejó como loca, se ve que te mojas mucho.
–Si, tu hijo me pone así. Bien puta.
Interrumpió mi padre que salía del vestidor:
–Ustedes se ponen putas con ese pedazo de cabeza de pija pero yo también la quiero probar. No te olvides hija: los bisexuales somos privilegiados y gozamos de todos los placeres.
Raúl llevaba puesta una tanga con una especie de jaula que contenía su pene y testículos. No dejaba que se le parara. Me calentaba pensar la dimensión que podía llegar a alcanzar esa pija y la quiero para mí.
–Estás precioso papá, no veo la hora de poder comerte bien esa pija y que me llenes de leche.
–La leche de esa verga solo yo decido cuando sale y vamos a compartirla hija, como la de tu hermano… que tu padre seguro la quiere probar.
Ma acerqué a mi hermano, me agaché y sin usar las manos empecé a mamarle la pija, miré a mi madre con cara de puta y después a mi padre. Los dos se arrodillaron conmigo y se besaron, luego empezaron a pasarle la lengua por los huevos y el tronco de esa pija dura y caliente. Sentía como se me mojaba toda la concha, aproveche a tocarle el culo a mamá y a papá. A lo que respondieron los dos, primero se chocaron sus manos en mi cola. Mamá se fue directo a separar mis labios y juntar mi flujo con sus dedos. Se los llevó a la boca y esparció todos mis jugos sobre sus labios y parte de sus mejillas, lo repitió un par de veces y luego le dijo a mi padre:
–Deja de chuparle la pija a tu hijo que quiero que pruebes el sabor de la concha de tu hija de mi cara.
Papá dejó de frotar el agujero de mi cola y de pasarle la lengua a la verga de Tadeo y se dedicó a pasarle la lengua por toda la cara a mamá. Pensé que obediente es.
–Mami… ¿le pedís a papá que me coma la concha y el culo?
–Claro que si bebé, ya no aguanto más así que Mauricio cómele la concha a tu hija y vos Tadeo vení a romperle el culo a tu madre.
Carina estaba totalmente poseída, dominaba la situación. Me sacó la tanga. Nos separamos en dos, papá me comía la concha y yo solo pensaba en el morbo de que fuera él. Miraba a mi hermano con qué fluidez se movía para abrirle el culo a mi madre. Ella se puso en 4 y levantó bien sus caderas me impresionó lo abierto que lo tenía. Mi hermano se lo escupió y ella le dijo “eso es lo que me gusta hijo, bien cerdo”. La cabeza de la pija entró sin problema y ella se frotaba el clítoris con fuerza. Eso no duró mucho yo necesitaba que alguien me penetrara y ansiaba que fuera mi padre.
–Papi, estoy empapada y quiero sentirte dentro de mí.
–Tu madre tiene el poder de liberarla.
–¡Carina necesito la llave de la jaula y la necesito ahora!
Estaba a punto de correrme sentía como el orgasmo se acercaba y quería que fuera con la penetración de mi padre. Le retiré su cabeza de mi entrepierna y fue directo a buscar a mamá. Se agachó hasta su cara y mientras ella hacía fuerza para atrás intensificando la penetración anal le dijo: “Cari mi amor, ¿me dejas cogerme a nuestra hija?”
Me disparó el morbo y el placer. De su corpiño sacó una llave pequeña y se la tendió a papá, con la que liberó su pene. Estaba todo rojo por la excitación y la impotencia de crecer.
Lo acercó a la boca de mamá y ella se lo metió en la boca entero, gozaba como una puta mi hermano le cogía el culo y le chupaba la pija a papá. Explotó en un orgasmo tremendo y vi como salía de su concha un montón de esa crema hermosa y espesa con sabor a gloria.
Me tiré a su concha para saborear esa miel que salía lentamente, era como si mi hermano hubiera eyaculado en ella por la cantidad de flujo que le salía.
Noté como mi hermano se la sacaba del culo y pasaba por encima de nosotras. Mi padre se había sentado frente a la cara de mamá y dejaba que se le chupara con devoción. Pero al avanzar sobre la espalda de mi madre Tadeo quedó con su verga dura frente a la cara de papá.
–Se que te gustan las pijas también y prometí darle placer a toda la familia. Así que podés chuparla si querés.
–Y con olor a culo de tu madre, gracias Tadeo. Generalmente Cari me pide que las chupe antes de que se las metan por el culo pero esta vez no se aguantó.
La agarró con una mano y corría despacio la piel de la pija de Tadeo hasta cubrir toda la cabeza y sacarla después. Despacio porque estaba muy excitado y no queríamos que acabara tan rápido.
Con toda la cara enchastrada por los fluidos de mi madre fui a besar a mi padre y una pasada de lengua por la pija de Tadeo. Pero en seguida fui a disputar el enorme miembro de mi padre. Es algunos centímetros más larga que la de Tadeo pero la mayor diferencia era su grosor.
En seguida entendí porque mamá tenía sus agujeros tan grandes. Yo también quería que me rellenaran con esa verga gruesa. Quería sentir como me abrían la concha y me la estiraban toda. Quería que mi padre me partiera, no importaba si me dolía.
Agotada mi madre se apartó y yo abrí mis piernas y lentamente me fui metiendo toda la pija de mi padre dentro. Sentada sobre regazo mis tetas chocaban contra su pecho, mis piernas envolvieron su cintura y lo mejor era que luego de algunos intentos, tres o cuatro, logré que me entrara toda su verga en mi concha. Me dolía me latía y sentía como me llenaba toda por dentro. Fue de las mejores sensaciones que tuve esa noche. Lo abracé cuando entró toda y apoyé mi cabeza en su hombro. Me quede quieta un segundo para sentirla bien. Si estuviera parado sería la misma posición con la que me cargaba cuando me dormía de chica.
Él movía su pedazo de carne dentro de mí lo sentía claramente. La hacía latir. Le susurré al oído.
–Raúl hoy no voy a poder pero quiero que me ayudes a que me entre tu pija en mi culo. ¿Querés abrirle el culo a tu hija?
–Si
Tomó con la mano la pija de Tadeo y la llevo entre medio de nuestras bocas, los dos se la chupábamos y las lenguas se rozaban por momentos.
–Estoy por acabar, no voy a aguantar mucho más
El anuncio de Tadeo fue para nosotros como el disparo de inicio de una carrera de 100 m. Empezamos a intensificar la mamada a dos bocas y nos alternábamos para lamer el glande.
Noté que se tensó todo el cuerpo de mi hermano y supe que iba a eyacular. Yo subía y bajaba con más intensidad para que la pija de papá me diera más placer, me quería correr junto con Tadeo.
El primer chorro de leche dio en la cara de papá, el sacó su lengua para intentar sorber la leche que le pegaba en la comisura de sus labios y en sus mejillas. Yo frotaba fuertemente mi clítoris contra mi padre con cada movimiento de cadera hacia adelante y atrás.
Acababa con un gemido profundo y lamía le leche de mi hermano de la cara de mi padre. El orgasmo fue eléctrico y arañé la espalda de mi padre, por la intensidad.
–¡Cuánta leche hijo! Yo también quiero probar.
Mamá se acercó y le pasó la lengua por la cara y por el miembro que a pesar de haber eyaculado se mantenía bastante rígido.
–Ahora me toca acabar a mí, pero así no voy a poder.
–Para que acabes tenemos esto mi amor.
Mamá sacó el consolador de doble punta que había usado Tadeo conmigo y se lo mostró.
–Gracias Cari, ¿ya estás lista para seguir?
–Si
Mi padre me ayudó a salir de encima de él, las piernas me temblaban y me dolía la concha pero no me importaba, había gozado como una buena puta.
Con mi hermano nos separamos y los dejamos acomodarse. Papá se puso en 4 patas levantando la cola y mamá lubricó con sus propios jugos vaginales una de las puntas del dildo. Con destreza, sin apuro y de forma constante iba penetrando su cola.
–Si, Cari quiero que me cojas el culo y me llenes bien. Ahhhhh me encanta como me lo abrís.
–Esta vez le podemos pedir ayuda a alguno de tus hijos ¿no te parece?
–Lo que vos quieras Cari.
–Tania vení y agarra el dildo por el centro y penétranos a los dos. Tadeo deja que tu padre juegue un poco con eso que tenés entre las piernas.
Diciendo esto separó sus piernas bajo la cadera acercándose a la cola de papá, con una mano se abrió los labios vaginales y con la otra se metió dentro la otra punta del dildo.
La imagen era muy morbosa mi padre en 4 patas pasándole la lengua por la verga a mi hermano, mamá como una sentadilla compartía el dildo doble con papá, una punta en la cola de él y la otra en la concha de ella.
Y yo era la encargada de mover ese doble pene de goma. Pensé que iba a tener resistencia en algunos de los dos orificios pero no fue así, sin duda era una práctica habitual en ellos.
–Tania, vi que te vuelve loca la leche y la acabada de mi concha.
–Si mami, me calienta mucho tragarme todo y saborearlo.
–Bueno, si a tu padre le das profundo en el culo va a empezar a gotear si le das muy profundo va a acabar en ese instante. Vos decidís.
Solté el dildo unos segundos y me agaché a verle la tranca gruesa de mi padre y efectivamente salía un hilo de baba de él. No lo podía creer, tenía el poder de hacerlo gozar penetrándolo.
–¡Que putos padres tenemos Tadeo! Que morbo, que excitada que estoy.
–Hermanita, papá tiene una destreza para chuparla increíble.
–Ahhh me encanta que me hagan gozar mis hijos, Tadeo tenés una pija hermosa y la voy a querer en mi cola ¿me la metes?
–Ponela bien dura y te la meto.
Papá aceleró su movimiento de cabeza y notaba como gozaba mi hermano. Mamá se cansó de esa posición y fue a buscar más juguetes. Mi hermano entonces pasó a ocupar el lugar del dildo y yo me acosté bajo la pija de mi padre recibiendo en mi cara todo ese líquido preseminal que caía lento como baba. La posición era de 69 así que le pedí a papá que también me hiciera sexo oral.
–Papá se la comiste a tu hijo y a tu hija. Fantaseaba con verte así.
–Mi hija hermosa, te como toda esa conchita cerrada que tenés. Pero no me chupes la pija porque si no acabo y no quiero hacerlo ahora. Ahhhh
Su frase terminó con un gemido señal que Tadeo había logrado meter todo su pene en el culo de papá.
Yo ya estaba lista para otro orgasmo pero no iba a aguantar otra penetración con la verga de papá. Mamá vino con dos vibradores pequeños y sumo toda su atención a mi concha junto con papá. La vibración en mi clítoris la lengua caliente de mi padre y las gotas de baba seminal que me caían en la cara de la verga de mi padre fue demasiado para mí. El segundo orgasmo llegó muy fuerte y sentí que no lo podía controlar, duró mucho más que el anterior y no podía sostener mi cuerpo.
La oleada de placer fue inmensa y ahí me mojé toda, estaba como meando pero mucho menos cantidad. Era sin duda un squirt con todas las letras y placer. Solo mis padres juntos lograron ese nivel de goce. Le acabé la cara a papá y todas las manos a mamá, que en seguida se la llevó a la boca. Tenía claro que había salido a ella, en eso éramos iguales.
Ya no daba más físicamente estaba agotada necesitaba descansar y papá era el único que no había acabado. Por lo que dijo:
–Ahora quiero acabar yo pero les voy a pedir algo especial, quiero que mi hija me la chupe, mientras chocamos las pijas con Tadeo. Quiero acabar sobre su verga y después metérmela en la boca. La pija de mi hijo con mi leche, la quiero limpiar toda con mi lengua.
–Me encanta papá yo te la chupo y mamá puede cogerte el culo con el arnés.
–Si Tania quiero gozar mucho me cogen, me la chupan y le acabo la pija a mi hijo.
Nos pusimos todos en posición, era el momento de papá. Empecé a chupársela y tenía la pija de Tadeo al lado así que intenté metérmelas las dos juntas en la boca. No pude la de mi padre era muy gruesa. Pero los pajeaba juntos, frotaba pija con pija enfrentadas.
–Raúl estás pronto porque te voy a hacer acabar.
Mamá había decidido enterrársela más a fondo y eso lo hice acabar. Una leche espesa, más color crema que la de Tadeo, salió sin tanta explosión. Pude perfectamente lograr que quede sobre la pija de su hijo lo que él quería.
Bajo su cabeza y se metió toda la verga en la boca limpiándola de su propia leche. Con la boca todavía cerrada me agarró la cara y me besó, me pasó de boca a boca toda su leche mezclada con baba. La recibí y la tragué con mucha excitación. Nos separamos luego del beso. Le sonreí de oreja a oreja estaba feliz y excitadísima.
La lujuria y el sexo iban a continuar por varias horas más. Tadeo reclamó que se había excitado de nuevo y quería acabar por segunda vez, mamá tomó un dildo vibrador y lo invitó a que se la meta junto con el dildo. Su concha estaba muy abierta y la doble penetración era lo que la hacía gozar. Así siguió el sexo con varias peticiones más.
Nos dormimos agotados, transpirados, cubiertos de jugos sexuales y eyaculaciones, felices, extasiados de placer, con algunos dolores físicos, pero con la certeza de que habíamos hecho lo correcto.
Entrada la noche, estábamos los 4 en la cama descansando y durmiendo. Cuando nos despertó un grito tremendo.
–Yo preocupada porque ninguno contestaba mis mensajes, pensé que se habían matado. ¡¡Ahhh como no me invitan a esta fiesta si yo también soy familia!!
La tía Eli desde la puerta del cuarto nos miraba a los 4 agotados en la cama después del sexo.
Llega a su fin esta historia. Gracias por leer y espero que hayan gozado. Si lo desean me dejan comentarios.
B.
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