Los juguetes de mamá y papá (4)

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Tadeo se estaba bañando y yo agotada en la cama y extasiada de placer. Todavía tenía el sabor de mi concha y su leche en mi boca. Habíamos cogido de una forma brutal con mi hermano.

No me había podido controlar y si bien no me había liberado del todo, creo que fue mucho para mi hermano.

Porque es tan difícil entender que tengo mucho morbo y mucho deseo sexual. Busco placer, es incontrolable, es como un instinto animal. Desde chica me pasaba, recuerdo ponerme calzas cortas y sentarme sobre el posamanos del sofá frente a la tele y disimuladamente refregar toda mi entrepierna. Capaz no era tan disimulada recuerdo muchas veces la mirada de mi madre mientras lo hacía.

Más adelante buscaba todo tipo de estimulación, me tocaba y frotaba mucho. Mi mayor aliado en esa época era el bidet. El agua caliente acariciándome el clítoris y mis dedos penetrándome no tenían margen de error, alcanzaba el orgasmo y seguía un poco más. El placer sexual siempre lo disfruté y con el tiempo había aumentado.

En ese momento comencé con estimularme con lo más fácil que tenía a mano, mi hermano. Lo observaba, veía como se le marcaba el pene erecto bajo sus short de fútbol y me volvía loca. Empecé a espiarlo y reconocí como podía crecer su pija y me volvía loca. Disimuladamente entraba al baño cuando se bañaba y lograba miradas fugaces que servían de estímulo.

Luego encontré algo mucho mejor que me mantuvo estimulada y brindando placer por mucho tiempo, pero al parecer yo todavía era pequeña. Mis novios no sirvieron para calmar mi necesidad, todos invariablemente solo querían gozar ellos. Aparentemente yo no existía y estaban más preocupados por que se las chupara que por darme placer. Está bien, reconozco, a mí me daba morbo que me acabaran en la boca y la cara. Pero mientras lo hacía me estimulaba mi clítoris y me metía dos o tres dedos en mi vagina.

Ahora había abierto una puerta con Tadeo que no sabía hasta qué punto iba a poder continuar. Se había ido dos veces con mala cara. La última después de un hermoso sexo, pocas veces había disfrutado así. Solo algunas veces en el pasado se le podían comparar.

Decidí reconstruir un poco la situación y me fui a bañar con él. La ducha del baño de nuestros padre tiene dos salidas de agua en el mismo lugar. Lo cual permite bañarse uno frente al otro y tranquilamente podrían entrar dos personas más.

Me acerqué y le golpee el vidrio de la mampara:

-Tadeo ¿me puedo bañar contigo?

-Me gustaría estar solo, hay más duchas en la casa.

-Te prometo que no va a pasar nada, quiero que hablemos.

Toda esta conversación se daba sin que nos pudiéramos ver, quería darle la mayor privacidad posible.

-Te prometo que no va a pasar nada me baño de espaldas a vos. Solo quiero conversar.

-Fue mucho lo que hicimos Tania.

-Lo sé, por eso creo que estaría bien que te explicara un poco algunas cosas.

-¿Qué cosas?

-¿Puedo entrar y hablamos? Prometo no va a pasar nada.

-Entrá.

Pasé a la ducha, siempre dándole la espalda y abrí las canillas. En ese momento me di cuenta que yo también necesitaba esa conversación.

-¿Qué pasa Tania? ¿Por qué hicimos estas cosas?

Mientras me mojaba la cabeza con la ducha y comenzaba a lavarme el pelo intenté hablar de forma clara y sincera.

-Tadeo, no sé qué me pasa. Toda la vida tuve un deseo sexual muy intenso. Es como que no pudiera dejar de gozar. Recuerdo de chica apretar mis piernas o frotarme en el posa manos del sofá para obtener placer. Después empecé a acariciarme y nunca era suficiente, siempre quería más. ¿Está muy mal que disfrute del placer sexual? ¿A vos no te pasa?

-Yo también me pajeo, pero prefiero siempre tener sexo real con una mujer que la quiera.

-No bro, no me estás entendiendo. A mí me encanta hacer el amor, besos y caricias, llegar al orgasmo juntos con tu pareja. Eso yo no te lo discuto. De lo que yo te estoy hablando es de liberar ese hambre de sexo, de placer, del morbo, de hacer cosas prohibidas. Yo tengo un fuego interior que solo lo pude calmar un tiempo después de hacer algunas cosas locas.

-“¿Algunas cosas locas?”

-¿Cuántas veces te pajeas vos?

-3

-Tadeo… te pajeas ¿3 veces por día?

-¡No Tania! Por semana

En ese momento me enjabonaba mi cuerpo y la suavidad de la caricias que me daban me estaba excitando. ¿Qué me pasaba? Tres veces por semana, me llamó la atención su respuesta. Me di vuelta y lo miré a los ojos.

-Yo me toco todos los días.

Se lo dije tranquila, no buscaba sorprenderlo, fanfarronear o competir con él. Estaba dejando que procesara la información que le estaba brindando.

-¿No te duele?

-Algunas veces hice cosas que me lastimaron un poco, no me puedo controlar cuando me caliento y llevo mi deseo del orgasmo al máximo. Siempre quiero más.

-¿No hablaste con alguien de esto?

-Contigo, ahora.

-En serio

-Al principio fui al ginecólogo y le dije que tenía mucho deseo sexual y que me masturbaba mucho. No le dio importancia.

-¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte con eso?

-La única manera que yo encontré de frenar un poco esta calentura, es cómo darme un atracón. Viste cuando comes mucho y muchas porquerías, que después necesitas parar un poco y comer más sano. Cuando te emborrachas y después por mucho tiempo no tomas alcohol. Bueno algo así.

-Ok entendí. Por ejemplo hoy. Lo de recién… ¿fue un atracón?

No podía decirle que podía tolerar mucho más de lo que habíamos hecho. Me daba mucha vergüenza que conozca mi peor lado.

-Digamos que si. ¿Para vos lo fue?

-Sin duda. Nunca me imaginé que iba a hacer esto contigo.

-¿No te gustó? ¿No te calentó más hacerlo conmigo, que si lo hubieras hecho con otra mujer?

-Tania, sos mi hermana y sos hermosa. Tengo que confesarte cosas yo también.

-¿A ver?

-Ya te digo que no son tan fuertes como lo que me dijiste y por lo que entendí hay mucho más en tu historia que lo que me contaste.

-Si pero todavía no quiero compartirlo contigo. Sería justo que me contaras algo tuyo.

-La mayoría de mis pajas son contigo.

Lo soltó así como si fuera un golpe fatal o una verdad revelada. Lo que no se imaginaba es que mis mejores pajas era fantaseando con él y toda la familia.

-Me parece justo. Soy la mujer más sexy y excitante que viste más veces. Jajaja

-Jajaja, es verdad en eso tenés razón. Además de que siempre tengo a mano, una imagen, una bombacha, un aroma, etc.… etc.

-Muy bien. Hay algo que te de vergüenza compartir, ¿algo cómo lo que yo te dije de mí deseo sexual incontrolable?

-Ehhh capaz que si. Vos me gustas mucho. Me pajeo mucho pensando y recordándote. Ayer y hoy me di cuenta que una vez que me tocas… acabo enseguida.

-Si lo noté, no me molestó las dos veces disfruté mucho. Además punto a tu favor, las dos veces eyaculaste muchísima leche y eso me pone loca.

-Si siempre me pasa contigo eso.

-Tenemos que agregar cosas a la lista. Vamos a intentar corregir nuestros problemas sexuales. Vos vas a durar mucho cogiendo conmigo y eso me va a dar el atracón que necesito para relajarme un poco. ¿Te parece bien?

-Ok

Salimos de la ducha y volvimos a los vestidores de papá y mamá. Yo elegí un conjunto de dormir negro, musculosa y short cortito y suelto. Tadeo se puso de nuevo el único bóxer de papá y eligió otra musculosa. Fuimos a cocinar el almuerzo. Todo fue como siempre. Que fácil es hablar con él. Luego se puso a estudiar y yo fui a dormir una siesta a la cama de nuestros padres.

La cama es enorme, me acosté y me dormí profundamente.

Cuando me desperté ya estaba anocheciendo. Había dormido prácticamente toda la tarde. Sentí el aroma a sexo que había en la cama. Esto me recordó lo que habíamos hablado con Tadeo. Sentí una oleada de chispas por mi cuerpo.

Empecé a buscar en el vestidor de mamá lo que necesitaba. Iba a empezar a mostrarle a mi hermano lo realmente puta y guarra que podía ser. Sabía perfectamente lo que necesitaba.

Primero mi look. Un corpiño de encaje rojo con transparencias, me encantó como me quedó, levantaba mis tetas y no me quedaba tan grande como los otros de mamá. Que tetas tenía esa mujer, en todo sentido era más voluptuosa que yo. Luego vi la tanga que iba en juego del conjunto pero no me convenció. Busqué la que quería, hasta que la encontré. Es una tanga negra con elásticos en la cadera muy finitos, transparente en el triángulo de adelante y el de la cola es muy chiquito. Pero lo más importante toda la parte de la entrepierna y los elásticos que quedaban metidos en mis nalgas estaban divididos.

Me podía tocar mi conchita y mi cola sin tener que sacármela o correrla. A eso le sume una bata de satén roja con encaje negro en las mangas y en la parte baja. Encontré además una vincha con orejas de conejo… muy playboy. ¿Es mucho? Me pareció que si. Faltaba solamente algunos detalles más, iba a llevar a puesto un plug anal mediano, de vidrio transparente. Elegí además algunos otros juguetes para dejar en la mesa de luz de mamá. Se los enseñaré cuando llegue el momento.

Lubriqué el plug con mi saliva y quise metérmelo en la cola pero no pude, me dolía. No estaba lo suficientemente dilatada. Así que volví a la cama busqué el dilatador que habíamos usado en la mañana y me lo metí en la boca. Todavía tenía ese sabor y aroma a sexo que empezaba a calentarme. Sentí como me iba excitando y de a poco me lo metí. Quería que Tadeo me viera pronta para lo que quisiera hacerme. Quería lograr que me penetrara analmente y no acabará en seguida, no iba a ser fácil.

El morbo se empezaba a apoderar de mí. Me acaricie el clítoris y me relajé sentí como mi cola se abría con el dilatador y me excité. Lo metí y saqué un par de veces y ya estaba pronta para el plug. Excitada con la cola abierta entró fácil. Tenerlo en el culo me activó completamente. Me fui a buscar a Tadeo.

Estaba acostado en nuestro viejo cuarto con la computadora abierta a su lado.

-¡Tch! ¡Tch! ¿Raúl estás ocupado? Necesito que me ayudes con algo.

Me miró y se dio cuenta en seguida lo que vendría.

-Claro Cari, vamos al cuarto.

Iba caminando delante de mí y a cada paso que yo daba sentía la presión en mi cola. Me estaba mojando podía sentirlo en mi concha. Llegamos al cuarto, se subió a la cama y acomodó las almohadas contra la pared para poder estar sentado.

Me paré a los pies de la cama frente a él. Solté el nudo de la bata y la dejé caer. Me miró las tetas y yo las levanté un poco con las dos manos.

-Me las vas a besar ahora, pero primero tengo que agarrar algo que hay acá al costado de la cama.

Me paré al lado izquierdo, el lado de mamá y al costado de la mesita de luz, en el piso había un juguete para el pene que tenía dos anillos unidos. Era fácil de poner un hueco era para el pene y el otro para los testículos. De esa manera se apretaba el torrente sanguíneo y la erección era mayor y más duradera.

Me agaché despacio separando un poco mis piernas y flexionando las rodillas apenas. El movimiento buscaba mostrarle a Tadeo la bombacha con el agujero y el plug que tenía en el culo puesto. La reacción fue inmediata:

-Cari preciosa, esa tanga es de las mejores que te he visto puesta, veo además que los juguetes de la mañana te prepararon bien para eso que tenés puesto.

Me quedé agachada unos segundos más, llevé una mano a mi nalga y la estiré. Quería que viera bien toda mi conchita que ya estaba empapada y lo dilatado que tenía el culo.

-Si pero ahora quiero te pongas este juguete, te voy a ayudar.

Me levanté y me di vuelta.

-¿Por qué todavía estás vestido?

Se sacó todo como un rayo y su pene saltó por encima del bóxer, rebotó en su panza y volvió a quedar rígido y duro apuntando arriba. Que buena pija me iba a comer y además era la de mi hermano. El morbo me cegó por completo y me entregué a él. Quería que me viera como más me gusta ser, una puta excitada como una bestia.

Puse mi nariz en su pija, olí y el aroma a sexo y a pija me volvieron loca. Le pasé la lengua por la cabeza, se la escupí.

-Que hermosa pija tenés, te la voy a comer toda. Quiero sentir como esa cabeza me abre la conchita.

-No te frenes por nada.

Le pasé el juguete por su cabeza y el otro anillo por los huevos. Quedó todo apretado.

Pasé mi mano por mi conchita, estaba toda mojada y junté mis jugos. Me los llevé a la boca, los probé y me acerqué a su boca. No sabía si iba a querer besarme. Pero yo lo necesitaba quería que me besara y que rompiéramos todas las barreras del morbo. Quería comerle la pija, que me la meta por el culo y besarlo con todo el sabor de mi concha en la boca. Quería hacer todo con él. Todo lo que no se podía hacer, lo que estaba mal. Eso me excitaba y me ponía como loca.

A milímetros de su boca me detuve un segundo. Suspiré y el también, el olor a concha de mi boca inundó el breve espacio que había entre nosotros. No se contuvo agarró mi cara y me besó con mucha pasión y lengua. Nuestras bocas se acoplaban de forma natural, se movían como si toda la vida nos hubiéramos besado. Me separé le tomé la cara con una mano a la altura de sus cachetes, hice que abriera la boca. Con la otra mano, como estaba arrodillada y mi conchita bien abierta, la pasé desde el culo hasta el clítoris juntando todo lo que pude. Le metí mi mano empapada en se boca y lo besé nuevamente con pasión. El morbo y la búsqueda de placer dominaban mis acciones.

-Ahora quiero que me pases la lengua por la concha y el culo. Quiero que juegues con el plug.

Me di vuelta me puse en 4 con las piernas abiertas, bajé mis hombros y levanté bien la cola. Quería que llegara hasta lo más profundo de mi ser.

Se arrodilló de frente a mi cola. Primero me escupió el ano cuando retiró el plug, y esa acción bien cerda me puso muy puta.

-¡Si! Ahhh, soy tu puta y haceme todo lo que quieras. Soy tu puta porno.

Sentía que mi cola estaba abierta así que intenté abrirla y cerrarla para que vea que estaba acostumbrada. Mi ano pestañeo y sentí su boca, su lengua me cogía el culo. Con la mano acarició mi clítoris despacio. Cuando de repente sentí que sin dejarme de chuparme el culo, me metía su pulgar por la concha y el resto de los dedos agarraban mi pelvis apretando fuerte y frotando mi clítoris.

Tiraba y movía la cadera hacia atrás, para favorecer todo lo que hacía con sus manos. Un oleada de orgasmo se avecinaba, lo sentía. Si seguía así iba a acabar. No me detuve, seguí con ese movimiento igual que él y acabé por primera vez. Tembló mi cuerpo y apreté mis piernas. Dejé caer mi cara contra el colchón ahogando un grito.

-Gracias Mauricio, vos sabes hacerme acabar como nadie. Pero vamos por más.

Había dejado separado un dildo de mamá, esperando. Es uno largo que tiene en cada punta una cabeza de pija. Es una doble verga que se puede doblar.

-Se lo pasé y le dije lléname toda, quiero sentir que estoy toda rellena de pija. Quiero que me lo metas en la concha y el culo.

Chupé las dos puntas, no eran muy gruesas pero lo suficiente para que me costará pasarlo por mi cola. Se lo di.

-Cari te voy a abrir al medio con esto. Vas a sentir como se te estiran tus agujeros. Puta pedime que te coja el culo y la concha.

-Si Raúl abrime toda. Partime al medio y relléname todos mis agujeros.

Paso una de las cabezas por clítoris, yo llevé mis dos manos a las nalgas. Tirando de ellas hacia afuera abría mi cola. Sentí como acarició mi esfínter con una de las cabezas del dildo.

De a poco con fuerza controlada empezó a empujarlo y sentí como se me abría, me estaba partiendo el culo y no dejaba de entrar. Me dolía pero me encantaba. Lo dejó adentro, no lo movió y yo sentí como me colmaba mis entrañas.

Se movía dentro haciendo presión contra mi culo y entendí que lo estaba doblando, me iba a meter la otra punta por la concha. Iba a tener esa doble penetración que tanto deseaba. Me lo metió de a poco sin apuro. El dildo hacía presión sobre mi pelvis desde adentro y en mi culo, estaba en la gloria.

-Haceme tuya Raúl, cogeme toda, partime al medio

-¿Te gusta?

-Me encanta solo me falta tu pija en la boca. ¡Vení que quiero que me cojas la boca!

Agarré con una mano el dildo y me lo empujé hacia adentro, necesitaba que me penetrara toda. Se puso delante de mí, se arrodilló y acercó su verga a mi cara. No me podía mover mucho, estaba toda excitada y gozando.

-Agarrame la cabeza y cogeme la boca.

Con las dos manos tomó mi cabeza y empezó a meterme su verga dura y brillosa en la boca. Extasiada sentí como el orgasmo llegaba nuevamente a mi cuerpo. Estaba acabando y no podía más. Mi conchita escupió algo, se sintió como una acabada hermosa. Que placer que morbo, liberarme totalmente con mi hermano. Necesitaba sentir su leche, tibia dentro de mí, su sabor o su verga escupiendo dentro de mí.

Me saqué el dildo, me incorporé, me arrodillé y mis pechos chocaron contra el suyo. Acerqué mi boca a la suya. Sentía su aliento y el olor a su pija de mi boca.

-Necesito sentir tu pija dura y caliente en mi culo. ¿Podés metérmela?

-Te voy a acabar en el culo puta, te voy a dejar todo el orto lleno de leche.

-Eso es lo que necesito.

Me di vuelta todavía con el dildo doble en mi mano. Levante mi cola, con una mano separé mis nalgas. Sentía todo mi culo abierto, estaba excitada y quería sentirlo dentro de mí. Caliente, duro, y penetrándome una y otra vez. Quería escucharlo gozar y decirme que era su puta. Me daba morbo sentirme su puta. Ser una puta: liberaba mi placer, podía hacer todo lo que me hiciera gozar en esa fantasía.

Me penetró duro sentía su cadera golpear con mi cola. Se sentía hermoso, no se comparaba con los juguetes era real. Era mi hermano llenándome la cola con su verga. Me frotaba el dildo por mi clítoris.

-Ahhh. Hermano que rico me abrís la cola. Me encanta que me cojas el culo. Ahora lléname de leche. ¡Por favor! ¡Lléname la cola de leche!

Sentí como no pudo contenerse más y me acabo dentro. Su pene latía en mi ano. Era real. Quise seguir y prolongar esa sensación un poco más, pero su pene perdía rigidez muy rápido. Se terminó saliendo de mi cola.

Mi cara estaba toda transpirada, mis cachetes rojos y todo mi cuerpo estaba tenso. Por mi entrepierna caía muchísimo flujo, estaba empapada. Me senté en la cama y lo miré.

-Gracias, por tanto placer.

El miraba su pija, en el glande tenía una base muy ancha comparada con el tronco. Bajo esa corona me di cuenta que había algo de caca, sin duda había llegado muy profundo y al sacarlo se llevó algo más. Una mezcla de leche, flujo y caca decoraban su verga. De alguna extraña manera eso me excito. Lo hacía real.

-Después de que te limpies podés bajar a cenar, ahí vamos a charlar sobre tu entrenamiento. Voy a preparar la cena. Quiero que dures mucho en el sexo… Ahhh y coger contigo es todo lo que había imaginado. Te espero en la cocina.

Me levante me puse la bata y me fui a la cocina.

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