Mi hijo mayor y la mujer que conoció en la casa rural

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Mientras yo me lo hacía con mi hija sus hermanos varones no perdían el tiempo, en el caso del mayor los que lean mis historias quizás recuerden que durante su viaje en los primeros días de mayo, había conocido a una pareja que se hospedaba en la misma casa rural que él, y Eva, que así se llamaba la mujer de la misma le dio, muy discretamente, su número de teléfono, tras volver de viaje pasaron varios días y mi hijo le llamó, quedaron para unos días después en casa de ella que se señaló que su marido no estaría en casa, pero dejemos que sea mi hijo quien nos cuente lo que ocurrió:

Cuando durante el viaje del primero de mayo conocí a Eva y su marido me quedé impresionado por las tetas de esta, Eva era una mujer cuarentona con unas tetas impresionantes, y una sonrisa preciosa, pero como su marido siempre estaba presente, y de otro lado debía dedicar mis energías a la dueña de la casa rural donde estábamos alojados, no ocurrió nada entre nosotros, pero cuando me pasó su número de móvil me decidí a llamarla, era una oportunidad que debía de intentar aprovechar.

Llegué puntual y ella me recibió con un beso en la mejilla y me hizo pasar, llevaba una falda negra, que al sentarse me permitía ver un buen trozo de sus deliciosas piernas y una blusa con un amplio escote que dejaban ver generosamente sus grandes tetas, me llevó hasta el salón y nos sentamos cerca, y comenzó a contarme:

-Quería pedirte perdón, porque mi marido fue la causa de que no pudieras disfrutar a tope de la puta esa de la casa rural, te explico ella es de las que no saben su follan para tener una casa rural, o tienen una casa rural para follar, no podías gozar de ella por las noches porque ella las dedicaba a hacérselo con mi marido.

La verdad no me sorprendía, me había parecido una mujer caliente, se lo dije y ella añadió con muy sensual:

-Así que, si te apetece, ya que mi marido se folló a tu ligue, tú puedes follarte ahora su mujer

Claro que me apetecía, llevé mis labios hasta los suyos y nos dimos un primer beso muy apasionado, antes de que yo pudiera reaccionar se quitó la minifalda y se alzó la blusa, quedándose solamente con un a ropa interior casi transparente, sus dos enormes tetas quedaron a mi vista, casi en su totalidad, yo acaricie sus piernas, ella me pidió que me pusiera de pie, y nada más hacerlo ella se lanzó a bajarme los pantalones y el short, mi polla quedó al aire, y ante el espectáculo que estaba contemplando se puso durísima. Ella la cogió con su mano y acercándola a su boca, se puso a chuparla, mientras decía:

-Menuda polla, no me extraña que la zorra de la casa rural estuviera tan valiente con ella.

Después siguió chupándomela, lo hacía de una manera prodigiosa, yo alucinaba, y no podía dejar de pensar en la enorme suerte que había tenido al encontrar a unas hembras que lo hacían tan maravillosamente bien, pero al parecer ella no estaba del todo a gusto en esta postura, y se levantó del sofá para arrodillarse ante mí y me preguntó:

-¿Lo hago mejor que la zorra de la casa rural?

La verdad es que las dos la chupaban muy bien, pero dado que Eva tenía mi polla cerca de sus dientes no era cuestión de decirla nada que la contrariase, así que le hice una señal, dándole a entender que sí, mientras no paraba de gemir, la única verdad es que ella era una mamadora espectacular, su marido me daba envidia.

Le pedí que parase, sentía que debía de compensarla por lo que me estaba haciendo, y no quería correrme muy pronto sin haber disfrutado antes de los placeres de su cuerpo, así que le pedí que se levantara del suelo, le expliqué que quería oler su coño, ella se apoyó en el sofá con las piernas bien abiertas y yo acerqué mi cabeza hasta su coño, su olor me pareció muy embriagador, lo tenía al alcance de mi boca y no pude aguantarme las ganas de saborearlo, mientras lo hacia ella, entre gemidos, me decía:

-Esto es increíble, no me extraña que la vieja esa tuviera tantas ganas de disfrutar de esto. Que bien lo debió de pasarlo contigo, me estas volviendo loca de gusto.

Seguí comiéndoselo, la verdad es que ese sexo tenía un sabor tan especial y delicioso, sus gemidos eran muy intensos, y ella me pidió:

-Mi amor follame.

Me acerqué al sofá y me tumbé de medio lado, ella se colocó delante de mí, con sus piernas separadas, dejando su coño al alcance de mi polla, era imposible no morirse de ganas de follarla, y eso fue lo que hice, introduje mi polla dentro de su coño, ella al sentirla dentro volvió a gemir de una manera muy intensa, yo animado por ello me puse a mover mi polla de hacia delante hacia atrás en un movimiento de vaivén que a los dos parecía entusiasmarnos, ella me dijo:

-Desde luego no me extraña que la vieja estuviera tan entusiasmada contigo, follas divinamente, y encima cobraba por la habitación, por disfrutar de esto te debería de haber pagado.

Siguió cabalgándome en medio de fuertes gemidos, pensé en la inmensa suerte que estaba teniendo al encontrar unas mujeres tan sensuales, mientras ella seguía cabalgando mi polla empleando en ello todo su vigor, la verdad es que me estaba haciendo alucinar de gusto. Y me decía:

-Mi amor me estás haciendo gozar mucho más que mi marido, te adoro.

No paraba de cabalgarme, yo sentí que ella necesitaba un descanso y me apetecía probar nuevas cosas con esa diosa, se la saqué y me levanté del sofá la hice tumbarse sobre este con las piernas bien abiertas, y se la volví a meter, esa mujer tenía un coño muy caliente, mi polla se encontraba muy a gusto dentro de ella, yo me movía a un ritmo que sabía que para los dos era mu placentero, y sus gemidos de animaban aún más, pero esta vez fue ella quien me pidió una nueva postura.

Se puso a cuatro patas encima del sofá y desde esta postura me pidió que se la metiera. Por supuesto, yo lo hice y esa postura resultó ser muy placentera, decididamente el coño de esa mujer era muy especial y acogedor, tenerla dentro de ella era increíble, mientras yo me movía ella me decía:

-Esto es divino, te adoro mi amor, me estás haciendo gozar como nunca, no pares, vuélveme loca de placer, quiero sentirme en a gloria a tu lado.

Yo seguía follandola, quería que fuera una gran experiencia para ella, que no pensara en su marido, no dejaba de ser una forma de venganza, pero el asunto era gozar.

Por supuesto que estas palabras me excitaban aún más, estaba con un a diosa y quería que se olvidara de su marido, de la mujer de la casa rural y de cualquier otra cosa que no fuera yo, así que seguí follandola, hasta que ella me pidió:

-Descansa un poco, ponte en el sofá de lado, así estarás más relajado.

Se notaba que la muy zorra se conocía muy bien todas las posturas del sexo, ella se puso a mi lado, los dos de medio lado y yo detrás de ella, volví a metérsela por el coño, estaba muy caliente y no paraba de decirme:

-Mi amor follame, vuélveme loca de gusto, eres un macho espectacular, no pares de follarme.

¿Cómo no iba a complacer a una diosa así? Mi polla siguió moviéndose dentro de su coño, pero, aunque me encantaba sentir como mi cuerpo se estrellaba contra su culo, yo deseaba ver su cara mientras lo hacíamos, así que le pedí que se tumbara en el sofá boca arriba, y abriera bien sus piernas, y sentándome en el sofá llevé mi polla nuevamente hasta el interior de su coño.

Cuando ella vio que me iba a venir me dijo:

-Mi amor quiero beberme tu leche.

Así que se colocó de rodillas en el suelo y cogiendo mi polla con su mano la metió en su boca y se puso a chupármela hasta que me corrí. Pero ella no me dio descanso, me hizo sentarme en el sofá y me dijo:

-Me has vuelto loca de placer, me he corrido tres veces en este rato.

Se ve que esto no era suficiente para ella, cogió mi polla arrugada entre sus manos y mientras me la acariciaba la llevó hasta sus tetas, la tuvo un rato entre ellas, bien apretada, como si sus tetas fueran un coño, mi polla comenzó a reaccionar, y en ese momento ella dijo:

-Parece que aún queda leche en ella y es una pena que se pierda con lo rica que esta.

Y tras decir esto sacó su lengua y la puso a repasar cada centímetro de m polla, esto era divino, extremadamente excitante, mi polla se volvió a poner nuevamente dura y ella dijo:

-Es una pena dejar esto así, habrá que ocuparse de ella.

Se puso de espaldas a mí, acopló mi polla dentro de su coño y comenzó a cabalgarme, me montaba como una verdadera experta, haciéndome sentir un placer inmenso, de pronto se giró, tenía una de sus manos sobre sus tetas, mientras seguía cabalgando mi polla esa visión me resultaba espectacular, sentía que estaba ante una diosa del placer, con la que estaba disfrutando a tope, en ese momento me dijo:

-Mi amor quiero descansar un poco, ¿Quieres colocarte encima?

Yo quería seguir follando con ella, en la postura que fuera, así que la dejé que se tumbara en el sofá y volvió a abrir sus piernas a tope, yo me agache hasta que mi polla quedó a la altura de su coño y nuevamente y volví a meter mi polla dentro de su divino coño, para mi tenerla en ese sitio era haber alcanzado el paraíso, pero ella me pidió:

-Mi amor, déjame que sea yo quien te cabalgue.

Por supuesto que para seguir disfrutando de ese coño yo hubiera hecho cualquier cosa, y lo de dejar que fuera ella quien llevara el ritmo no me parecía nada mal, me senté en el sofá con las piernas bien abiertas, mi polla estaba durísima, ella se puso encima de mi y nuevamente mi polla entró en su paraíso y comenzó a cabalgarme, decididamente esa mujer era una verdadera diosa, sus movimientos eran los precisos para darme un placer increíble. Mientras me decía:

-¿Gozas mi amor?

Claro que lo estaba haciendo, como nunca en mi vida, los gemidos de los dos eran muy intensos, ella algunas veces se apoyaba en mi cuerpo lo que hacía que sus tetas quedaran cerca de mi boca, y yo no podía aguantar las ganas de chupárselas. Cosa que en ese momento estaba descubriendo que me encantaba, otras veces se echaba hacia delante, lo que me permitía acariciar ese culo tan delicioso que tenía, en ambos casos me hacía sentir un placer indescriptible, en otro momento dado se giró, sus tetas se pegaron a mi cara, con lo que nuevamente podía chupárselas, ella me decía:

-Mi amor, me estas dando mucho placer.

Hasta que sentí que se corría, y me decidí por un cambio de postura, le propuse que se pusiera a cuatro patas encima del sofá, y yo me puse de nuevo de rodillas, detrás de ella y con verdadera ansia se la volví a meter, era como si mi polla hubiera cobrado vida y decidido que su coño era el lugar natural donde le apetecía estar. Los gemidos de los dos seguían siendo muy intensos.

Mia ganas de follarmela se incrementaban, así que seguí atacando su coño desde atrás como si me fuera la vida en ello, mientras los dos seguimos gimiendo de manera cada vez más intensa, hasta que ella me dijo:

-MI amor me voy a correr.

Y sentí como lo hacía, eso me calentó todavía más así que seguí follandola con más ansia hasta que vi cómo me corría y mi leche inundó su coño.

Ella se arrodilló frente a mí y me dijo:

-Cuando te veía por la casa me imaginaba que tu polla era fabulosa, pero la realidad está superando mis mejores expectativas, me estoy enamorando de tu polla.

Me la cogió con sus manos y se puso a mastusbarme, mientras me decía:

-Mi amor, si tú quieres, con esta cosa, podemos vivir los dos, o con alguien más muchas experiencias maravillosas.

Por supuesto la idea me encantaba, pero en esos momentos lo que deseaba era disfrutar a tope con ella, y ella pareció entenderlo, primero llevó, una vez más mi polla hasta sus enormes tetas y la metió entre ellas, era una cosa a la que me estaba haciendo adicto, luego se la llevó hasta su boca y se puso a chupármela, como solo ella me estaba demostrando que sabía hacerlo y sin sacar mi polla de su boca, se levantó del suelo y se puso en una postura que dejaba su coño cerca de mis manos, yo primero se lo acaricie por fuera, sentí que estaba muy caliente e introduje mis dedos en su interior, ella se puso, otra vez a gemir como una loca. Hasta que dijo:

-Quiero volver a tener tu polla dentro de mi coño.

Y antes de que pudiera reaccionar se había puesto de pie, y subiéndose al sofá, se tumbó encima de mí, y nuevamente, cumpliendo su deseo mi polla volvía a estar, una vez más dentro de ese lugar paradisiaco, mientras sus enormes tetas, se situaron una vez más, cerca de mi boca y por supuesto abriendo mis labios me puse a darles el tratamiento que merecían, primero unos pequeños mordisquitos y después unos cuantos lametones, sentía como ella disfrutaba. Pero una vez más, ella me pidió:

-Mi amor hagámoslo de lado.

Ella se puso de lado sobre el sofá y yo también detrás de ella y desde esa postura se la volví a meter, los gemidos de ella volvieron a sonar una vez más, esa mujer parecía perfecta, la mujer con la que uno quería follar toda la vida, mientras la follaba en esta postura con una de mis manos acariciaba sus tetas y con mis boca besaba su cuello, mientras ella me decía:

-Esto es fabuloso.

Seguí follandomela en esta postura, oírla gemir me resultaba muy excitante, sentía que adoraba a esa mujer, ella incrementó sus gemidos hasta terminar en un gigantesco orgasmo, yo seguí follandomela, no quería que ese polvo terminara, ero mi polla no opinó los mismo y tuve un brutal orgasmo

Descansamos un momento, y ella me dijo:

-Mi amor follar en el sofá está muy bien, pero creo que me gusta más hacerlo en la cama, sé que también lo hacías ahí con la vieja de la casa rural.

La verdad era que el privilegio de follar con esa diosa bien merecía el dejar que ella decidiera el lugar y la forma de hacerlo, el asunto es que mi polla deseaba seguir dentro de su coño, aumenté el ritmo de la folla hasta que mi polla descargó dentro de su increíble coño, haciéndome inmensamente feliz.

Poco después ella me dijo:

-Mi amor, siento que no puedo parar de follar contigo, y quiero hacerlo hasta que tu polla no pueda más, pero creo que, en mi habitación, estaremos más cómodos, además, pensar que estoy con otros hombres en la cama donde estoy con mi marido le da un morbo especial al asunto.

Así que me dejé llevar hasta su cama, y nos tumbamos el uno junto al otro, ella se puso a acariciar mi polla mientras me decía:

-Vaya pedazo de polla que tienes, y que bien la sabes utilizar, me da que ni la de la casa rural y yo somos las primeras, jajaja.

Luego arrimando mi polla a sus tetas la colocó ente ellas todo ese tratamiento hizo que mi polla no tardará en recuperarse, cuando la vio dura, se subió encima de mí y comenzó a cabalgarme, lo hacía genial.

Pero ella me sorprendió con una propuesta que me pareció increíble:

-Mi amor, ¿Me dejarías meterme tu polla por mi culo?

Me resultó alucinante que fuera ella la que me lo propusiera, ella siguió sentada encima de mí, pero sacando mi polla de su coño la encamino haca su culo, y la fue introduciendo en su interior, si su coño me había parecido alucinante, el agujero de su culo era simplemente divino, estrecho pero muy cálido, mi polla había descubierto un nuevo paraíso, verdaderamente esa mujer era una verdadera diosa del sexo, se siguió moviendo de una manera muy ágil, cuando sintió que me iba a venir incrementó el ritmo, me corrí dentro de su culo, llenándolo de leche. Esta visión me resultó increíble.

Se suponía que ya habíamos terminado nuestro encuentro, así que decidimos irnos a la ducha, pero al contemplarla completamente desnuda de pie el deseo volvió a aparecer en mí, antes de que abriera el grifo, me acerqué a ella por detrás mientras con mi boca besaba su cuello, mis manos fueron hacia sus tetas y se las acaricie, ella volvió a gemir y eso me excitó aún más, en ese momento ella me propuso:

-Mi amor, ¿Quieres que nos duchemos juntos?

-¿Cómo haces con tu marido?, le pregunté.

-Mi amor, ese prefiere hacerlo con otras zorras, como la de la casa rural me respondió.

Los dos avanzamos hacia la ducha, cuando llegamos, ella la abrió y, me señaló el champú, el agua caía sobre su cuerpo, lo que unido al champú le dio una visión a su cuerpo que me resultaba muy excitante, seguía detrás de ella, mi polla se apretaba contra su culo, ella echando uno de sus brazos hacia atrás llevó muy cabeza hasta su cuello, mientras yo con mis manos acariciaba su cuerpo enjabonado.

Llevé mis manos hacia sus tetas y se las acaricié, mientras le dije al oído:

-Eres una mujer fabulosa.

Después llevé mis manos hacia su culo y se lo acaricié, aprovechando una repisa que tenía la zona de la ducha la hice doblarse de manera que ella quedó en una posición muy parecida a la de cuatro patas, su coño volvió a quedar expuesto ante mi polla y de un golpe mi polla volvió a entrar al paraíso de donde no le apetecía salir, ella al sentirlo dijo:

-Mi amor, lo haces muy bien en todas partes

Me la estaba volviendo a follar desde atrás, pero ella me iba a demostrar que tenía una mente tan calenturienta como la mía, o más, apoyó una de sus manos sobre el poyete, pero, para mi sorpresa alzo otra de sus piernas hasta más arriba de la, era un misterio para mi como podía sostener el equilibrio, pero lo que su podía era a ver que mi polla entrara en su coño hasta el fondo, dándome un placer todavía mayor si eso era posible, yo le cogí esa pierna con una mano, ella gemía como una loca, pero su mente no dejaba de planear cosas perversas y me propuso:

-Mi amor cógeme en brazos.

Yo no se como pude mantener el equilibrio, pero el caso es que la alce, y desde esta postura seguimos follando, ella no tardó en correrse, poco después lo hice yo, y mi semen se mezcló con el agua, en ese momento decidimos parar, mientras nos vestíamos ella me dijo:

-Si tu estas de acuerdo mi amor, podremos vivir los dos juntos aventuras interesantes.

Claro es que estuve de acuerdo. Pero por esa tarde habíamos terminado no era cuestión de que su marido nos pillara aunque dado que los dos compartíamos al menos dos coños la cosa hubiera tenido su morbo.

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