Mi lectora se convirtió en mi esclava sexual. Epilogo de una puta

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No es la primera vez que me llega a escribir alguna chica o mujer respecto a mis relatos. Llegamos a tener alguna conversación interesante, quizá algo de sexting pero nada más.

No hace mucho tiempo, subí mis relatos con la sobrina de mi ex. Esa experiencia tan deliciosa que me sucedió y quise contársela al mundo del erotismo furtivo, donde puedo expresar con toda amplitud los detalles que, en mi entorno real no puedo contarle a nadie.

Después de ello recibí un mensaje directo en la página de los relatos de una chica que quería encontrar algún medio para contactarnos ya que le habían gustado mucho mis relatos pasados. Le dije que la pagina no dejaba poner datos personales pero que en mi perfil estaba mi correo.

Después de unas horas, una notificación llegó a mi teléfono. Revise y era un mail de alguien que no conocía. Lo abrí y decía:

-Hola soy Lidia, la chica que te escribió en la página de los relatos.

Le contesté el mail con mucha curiosidad, me imaginaba como seria, de que edad, en fin. Pasaron muchas cosas por mi cabeza, pero solo le puse mi número de celular y mi contacto de Telegram.

Mas tarde me llegó un wasaps de un número que no conocía y que no tenía foto de perfil. Esos mensajes suelo ignorarlos y borrarlos, pero decidí verlo.

-Hola. Soy Lidia, te escribí un mail. Como estas, oye, pásame tu contacto de Telegram para platicar por ahí.

-Hola Lidia, que gusto escribirnos, claro, te mando mi contacto o dime como apareces y te escribo directo.

-Vale, me parece muy bien -y me mandó su contacto.

Busqué hacerme un espacio en mi trabajo para poder escribirle con calma y no andar a las carreras.

Empezamos a charlar por Telegram y me decía que ya antes habíamos platicado pero francamente no lo recordaba. Me mandó una captura y fue como recordé de inmediato quien era. Era cierto, ya hace varios meses había intercambiado unos mensajes donde ella me contaba una experiencia que había tenido con el chofer de un Uber. Me había mandado un par de fotos, pero se desapareció en aquella ocasión.

Ahora que vuelve a hacer contacto me intriga mucho saber si es ella la de las fotos, comprobar si es real. En este medio digital te encuentras con tantas estafas que tuve mis dudas, pero al final seguimos charlando de nuevo. Dentro de la conversación me mando de nuevo algunas fotos que ya me había mandado y aun no sabía que pensar, pero me calentaba demasiado imaginar que era real.

Ella me dijo que tiene 19 años, que le atraen los maduros como yo y que tenía muchas ganas de que fuera su papi, de que le enseñara muchas cosas respecto al sexo. En una foto que me mando de su carita, se le ven unos labios perfectamente delineados, boquita pequeña pero muy sensual. Ojos muy expresivos, un cutis perfecto. No podía creer lo bonita que era. Pareciera que estaba viviendo una de mis más grandes fantasías, tener una jovencita en mis manos para emputecerla a mi entera satisfacción. Pero no era momento de emocionarse aún. Solo eran conversaciones calientes y algunas fotos.

Conforme fueron pasando los días la charla se puso aún más intensa. Me mando fotos y video de como se la chupo al del Uber y de como habían sido algunos de sus encuentros. Yo ya no podía dejar de pensar en ella y en como seria conocerla realmente. Cabe hacer mención que ella es del norte del país, universitaria del área de humanidades, y como me había tocado ya varios casos en mi consultorio, era una chica a la cual sus papas le daban todo, pero no ponían especial atención en lo que hacían sus hijas ni de sus entornos. Así que Lidia podía ir y venir a su disposición mientras cumpliera en la escuela.

Yo ya no podía aguantar mas la curiosidad y le dije que quería conocerla, que me dijera exactamente de donde era para cotizar vuelos y escaparme un fin de semana par air a verla. No tenía mucho que perder en realidad.

Me dijo que era de san Luis potosí, pero que ella podría venir a la CDMX si yo así lo deseaba. Cada vez me calentaba aún más, no podía creer que a mis 46 años, una chica de 19 quisiera venir hasta donde yo vivo para podérmela coger como yo quisiera, jugando a ser su papá. Le conté de mis vivencias y fantasías en el metro y de mi deseo de llevarla a las cabinas del centro, a que conociera un gloryhole. Ella me dijo que si, que estaba dispuesta a hacer todo lo que yo le dijera.

En un chat le escribí:

-Quiero llevarte al metro, en sábado como a la 1 de la tarde, línea azul desde revolución hasta pino Suarez. Se junta mucha gente a esa hora. Quiero que lleves una falda corta de esas ligeritas, sin tanga y un escote donde se vean muy bien ese par de tetas que se ven tan deliciosas.

-Si papi, como tú me digas y ¿qué quieres que hagamos en el metro?

-Quiero que busquemos lo más lleno posible y quiero dejar que otros hombres se deleiten contigo, que puedan tocarte las nalgas, meter la mano debajo de tu falda y sentir tu piel. Que, con el movimiento del metro, abras un poco las piernas y dejes que lleguen al borde de tu vagina, de tu culito, que puedan llevarse en los dedos el sabor de tu miel. Yo voy a cuidarte hija, nada te pasara. Si en algún momento tú te sientes incomoda o ya no quieres, me dices y nos salimos. Nos vamos a otro lado. Pero eso sí, cuando llegues, primero que nada, quiero cogerte yo, tenerte para mí, que aprendas de papi lo rico que podría ser que cojamos juntos.

-Eso deseo pa, poder tenerte para mí, que me hagas tuya así como en tus relatos. Y de lo del metro, yo hago lo que tú me pidas.

-además de mi hija, serás mi puta, mi esclava sexual.

-Ay si papi, que rico, lo deseo tanto, ser tu esclava, hacer lo que tu me pidas, sentirme tu puta.

-Sabes que deseo hija, que busquemos a un taxista ya grande, casi viejito. De unos 60 años o más. Quiero ir en el taxi, jugueteando contigo y si el señor se anima, nos lo llevamos a un motel. Quiero ver como se lo chupas a un viejito mientras yo recorro todo tu cuerpo. Que estes en 4, sobre él, mamándole esa verga vieja y arrugada mientras abro tus nalguitas, paso mis dedos alrededor de tu ano viendo como palpita, como pide mas y mas hasta que ya tu misma me imploras que te lo meta. Yo acerco mi cara hacia tus nalgas y dejo que mi lengua se llene de ese elixir que es tu culo.

El taxista te escucha gemir y su verga se levanta aún más. Tú lo chupas más fuerte y rápido. El señor solo bufa como toro viejo. Te ordeno que le lamas los huevos mientras lo masturbas. Obedeces. El viejo está por terminar. En ese momento me pongo justo detrás de ti y te penetró fuerte, eufórico. El viejo explota en tu boca, escupes el semen rancio en su pubis mientras no dejas de gemir por las envestidas que te doy. Cuando estoy por venirme acelero el movimiento y saco la verga, abro tus nalgas y exploto llenando tu culo de un chorro blanco que se desliza hacia tu vagina, tu caes rendida en el pecho del taxista y él te roba un beso.

Sus lenguas se juntan, juegan, lo tomas del rostro y lo besas apasionadamente. De solo ver eso, mi verga se pone firme y pulsante de nuevo. Acerco mi cadera hacia tu boca y comienzas a intercambiar entre mi miembro y la boca del viejo. Me lo chupas y lo besas.

-Ay papi, me calientas un montón. Yo hago todo lo que tú me pidas, pero por favor ya dime cuando nos vemos.

-¿Qué te parece este fin de semana? El sábado 14. Porque sino seria ya hasta el 28

-No se si pueda, te confirmo mas tarde. Si no te escribo mañana ya seri hasta el 28.

-Perfecto mi niña. Pues ya solo mándame tu nombre completo para comprarte el vuelo y tener todo listo.

Por un momento me quede esperando su respuesta… pasaron los minutos, las horas, abría la app a cada rato y no había respuesta.

Me desanime muchísimo. Pensé que todo había sido como en otras ocasiones donde solo chateas, pero a la hora de la realidad no se concreta nada.

Llego la noche y nada. El 14 era el sábado y ya era jueves. O sea que tenía que comprar los boletos lo antes posible o si no, seria hasta fin de mes. Y eso si es que era real todo esto.

Llegue en la noche a casa, revise de nuevo y nada. Avente el teléfono y me sentí algo frustrado. Al amanecer, mientras estaba en el baño esperando a bañarme revise y tenía un mensaje de lidia. Me decía que no comprara los boletos, que tenía que entregar cosas en la escuela y que este fin de semana no podría pero que a fin de mes sí.

Le dije que no se preocupara, que yo solo quedaba a la espera de sus datos para comprar los boletos. Ella me dijo que le mareaban los aviones, que mejor de preferencia le comprar boletos de autobús.

-Está bien nena, quedo a la espera de tus datos para comprarte los boletos para fin de mes. (ya era viernes en la mañana, no había forma de que fuera este sábado 14)

-Lidia Hernández Flores.

No lo podía creer, ya me había dado su nombre. Cada vez parecía más cierto esto.

-Vale hijita, yo veo de comprar los boletos en la semana y te aviso cuando ya los tenga

-Gracias papi. Estoy ansiosa, ya quiero estar contigo.

-Y yo contigo, ya quiero que hagamos todo lo que te he dicho que quiero hacerte.

transcurrió el viernes normal. Fui al trabajo, llegó la hora de la comida y no dejaba de pensar en ella, en que podría llegar a ser realidad que esto sucediera.

Ya, al cerrar el día, le mandé mensaje a mi mujer de que ya iba rumbo a casa, me puse los audífonos y me dispuse a relajarme durante todo el camino. Quería tener mi cabeza tranquila. Necesita estar tranquilo porque me sentía muy ansioso respecto a la visita de Lidia para fin de mes.

Llegué a casa, la familia veía una película y me fui al baño para despejarme.

Abrí el chat y ahí estaba una notificación de Lidia.

-Oye papi ya no te pude decir, siempre si pude resolver lo de la escuela.

-Como crees, pensé que ya no ibas a poder, como ya no me dijiste nada, por eso no investigue ya lo del camión.

-¿Y crees que todavía se pueda? Yo no tengo problema de irme en la madrugada, ene le ultimo camión. Para llegar allá muy temprano,

-Déjame ver qué puedo hacer y te aviso pero entonces vete alistando.

Mi corazón se aceleró, no sabía que hacer. Necesitaba resolverlo rápido. No había pedido permiso en el trabajo y como justificarlo en casa. Son de esas decisiones que son complidas pero que el deseo de tener a Lidia y tenerla como mi puta, como mi esclava y poder realizar nuestras fantasías me volvía loco.

Me metí de inmediato a la página de autobuses y encontré un solo asiento en el camión, para salir a la 1 de la mañana y de regreso para el domingo a medio día. Procedí a comprarlos de inmediato mientras en la casa me preguntaban que si todo estaba bien. Conteste desde el baño que sí, pero que tardaría un poquito.

Ya con los boletos listos, se los mande y le dije que llegaría como a las 8 de la mañana, que yo ya estaría ahí para recibirla.

Deje el celular, salí del baño y todo como si nada.

Me desperté muy temprano, francamente no pude dormir bien de la ansiedad de saber que estaba sucediendo, que por fin iba a conocer a Lidia.

Sali de casa con tiempo y llegue a la terminal de autobuses. Ella aun no llegaba, pero me mandó un mensaje diciendo que venía super cansada y que llegando al hotel quería solo dormir, no traía ánimo de hacer nada.

Lo entendí y pensé que tendríamos todo el fin de semana para hacer y deshacer así que no pasaba nada si descansa un poco.

Ya en la sala de espera nos dijimos como íbamos vestido para reconocernos y cuando la vi, no lo podía creer. Ella traía pants negro y una sudadera beige. Aproximadamente 1,60 de altura, delgada, aun más hermosa que en las fotos. Nalguitas paraditas y redonditas. Yo ya no podía esperar. Me acerqué a saludarla pero la sentí algo distante. Me imagine que sería por el cansancio del viaje.

Salimos de la terminal y tomamos un taxi rumbo al centro, desde que íbamos caminando hacia el vehículo noté como un viejito nos ofreció su servicio, le pregunté que cuanto nos cobraba al zócalo y me dijo que 200 pesos pero jamás le quitó la vista a ella. La veía de manera morbosa y eso me empezó a calentar. Subimos al taxi y Lidia se metió a su celular y casi no hablamos. La verdad fue algo incomodo, pero no pasaba nada. El taxista no dejaba de verla por el retrovisor y eso me calentaba. Me imaginaba todo lo que habíamos fantaseado, pero no paso nada. Llegamos al hotel, pague la habitación y subimos al 5º piso.

Dejamos las cosas en el buro y ella cerró la cortina, se acostó y me dijo que estaba super cansada. Me acosté junto a ella, boca arriba. Mirando el techo mientras ella se dio la vuelta. Podía ver como se marcaban sus nalgas y no pude evitar sentir como la sangre se empezaba a acumular entre mis piernas. De repente Lidia se puso de pie, se quitó el pants, un mayon que traía debajo del pants, la sudadera y quedo solo en tanga y brasier. Se recostó de nuevo. Yo ya no pude esperar. Empecé a acariciar sus hombros con la yema de mis dedos, recorriendo lentamente su espalda hasta llegar a sus nalgas. Regrese a su bra, lo desabroche y lo tire al piso. Dirigí mis caricias hacia sus pechos.

Para ese momento mi verga ya estaba muy dura. Comencé a besar su espalda, primero suavemente y después fui subiendo la intensidad de los besos. Dejaba que mi lengua recorriera libremente cada parte de ella. Llegue a sus nalgas y de regreso no podía ir más lento. La ansiedad se apoderaba de mí. Tome sus tetas las bese. Metí sus pezones a mi boca y me los comí largamente. Me puse de pie, me quite la ropa lo más rápido que pude y me tendí sobre ella. Deje que mi boca se pegara a la de ella. Quería sentir su aliento, su sabor.

Comencé a besar su cuello, sus tetas, su abdomen, llegue a su pubis e hice la tanga de lado sin avisar deje que mi lengua recorriera por completo el borde superior de su vagina y por dios que no imaginas lo mojada que ya estaba y ese líquido que delicioso sabia. Ella quiso sepárame de ahí, pero insistí. No quería dejar de lamer sus labios, de llenarme de su sabor. Ella se quitó la tanga, abrió sus piernas y me dijo: Papi, ya métemela, ya te necesito dentro de mí.

Sin dejarla de mirar me fui recorriendo hacia arriba besándola toda. Ella comenzó a lamer su pezón derecho. Veía como su lengua jugaba con su teta y decidí unirme a la fiesta. Nuestras lenguas danzaban alrededor des pezón, mi verga se aproximó a su panochita cuando me recordó lo del condón. No los encontré por ningún lado.

Llamé de inmediato a recepción y solicité un paquete de 3. Mientras llegaban seguía besándola y recorriéndola por completo. No quería que quedara un solo espacio de su cuerpo que no hubiera recorrido con mis besos.

Cuando colgué el teléfono y mientras esperaba los condones, me acerque hacia la almohada, recargue una rodilla en la cama y acerque su cabeza hacia mí. Ella sabía que hacer. Abrió su boca dispuesta a recibir mi miembro. Lo acerqué y ella diestramente metió el glande y lo empezó a recorrer con su lengua. De apoco lo iba metiendo más y más hasta que mi verga llego al fondo de su boca. Yo no podía parar ese movimiento pélvico, cogiéndola por la boca mientras apretaba esas tetas tan deliciosas.

Tocaron a la puerta. Le dije que ella los recibiera, que se asomara así, desnuda pero no quiso, siento que se cohibió. Yo no podía esperar más así que esa fantasía seria para después. Me levante, pague los condones, cerré la puerta, abrí uno lo más rápido posible, me lo puse y ella se abrió de piernas por completo para recibirme. Veía su mano frotando su clítoris y no lo pensé más. La penetré de inmediato y la escuché gemir. Comencé a mover la cadera rítmicamente mientras mi lengua buscaba desesperadamente su boca. Casi como en esos videos porno japoneses donde un viejo se coje a una jovencita. Yo ya no podía parar.

Después de un rato de estar así, me detuve, Sali de ella, me recorrí un poco y le di la vuelta, quería tenerla en 4. Poder ver ese culo tan delicioso, esas nalgas como rebotaban en mi cadera. Quise hacerle beso negro, pero no fue posible, ella me pidió que se la metiera de nuevo. La sujete de la cadera con una mano mientras dirigía mi miembro a la entrada de la gloria. Cuando sentí que ya había entrado empecé de nuevo ese movimiento vertiginoso, apretaba sus crestas iliacas, sintiendo esas nalgas tan ricas y tersas. Después de un rato le di la vuelta, quedo boca arriba y lleve sus tobillos a mis hombros. Me miraba mientras se lamia las tetas y gemía, de repente me dijo:

-¿Te gusta cómo te cojes a tu hija papi?

-Estas deliciosa nena. Me encanta cogerte.

-Vente rico papi, anda, vente así, no te detengas.

El escuchar su voz juvenil, el sentir su cuerpo firme, terso y escuchar lo que estaba diciendo me hizo explotar, soltar un gran chorro de semen y arquearme de placer.

Cai rendido a un costado de ella. Respiraba agitado y sonreía. Para ese momento la actitud de lidia había mejorado demasiado. Cerró un poco la cortina, se acurruco a un lado mío y comenzamos a platicar. Sentía el calor de su piel sobre mí, su cabeza recostada en mi pecho. Yo la abrazaba y de ves en cuando bajaba mi mano hacia su culo y la regresaba a su espalda.

Platicamos un rato y ella se empezaba a quedar dormida. Yo me di la vuelta para abrazarla, pero al sentir su trasero pegado a mi pelvis no pude evitar sentir otra erección. Lidia me decía que tenía sueño, pero bien podía dormir quizá más tarde. Comencé a besarle el cuello mientras una de mis manos acariciaba esa línea que se forma entre sus nalgas. Comencé a ir mas profundo hasta que sentí lo mojado que seguía, apretaba sus nalgas y rosaba su culo mientras que mi verga se ponía mas y mas dura.

Se puso boca arriba, nos besamos de nuevo, no podía detenerme, quise bajar de nuevo, (no entendía si no le gustaba o no se sentía cómoda o quizá estaba demasiado caliente) pero ella me subía. Yo quería llenarme de su sabor, deseaba que se sentara en mi cara, pero me fui directo a la mesa, abrí otro condón y me recosté sobre ella. Apoye sus pies en mi pecho mientras bombeaba de manera rítmica, viéndola, escuchando su vocecita diciendo: ¿te gusta papi?

Me detuve, sali y me senté al borde de la cama, le pedí que fuera hacia mí. Se sentó sobre mí, me abrazo del cuello con ambas manos y cruzó las piernas por mi espalda. Metí mis brazos por detrás de sus rodillas y le dije que se sujetara fuerte. Me puse de pie. Cargándola. Sentía sus talones en mi cintura, sus pezones rosas mi pecho mientras la movía al mismo tiempo que se la metía. Me gire un poco para que ella pudiera verse en el espejo.

Fue tan excitante vernos. Un señor de mas de 40 cargando a una niña de 19. penetrándola con pasión, haciéndola sentir su puta, su niña. Su hijita.

Después de estar así un rato, la recosté en la cama y llevé mi verga de nuevo a su boca. Ahora la mamó mucho más rico que al principio, la sujetó por la base y se la metía completa. Yo no podía dejar de tocarla, de recorrerla por completo.

La puse en 4 y seguí así hasta explotar de nuevo. Sentía que el corazón se salía del pecho. Ella se recostó y se tapó con la sabana. Yo me fui al baño, abrí la regadera y estaba listo a descansar junto a mi hijita, para después ir a comer y a cumplir nuestras fantasías de volverla una putita por completo pero una llamada del trabajo vino a arruinar todo.

Me tuve que ir de urgencia, pero ella va a regresar y buscaremos a un taxista viejito e iremos a las cabinas para que la hagan sentirse la niña de papá, la mas puta de las putas. Ella me dijo que de los mails recibidos vera con quien fantasear.

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