Mi suegro y yo nos lo hacemos con su hija Lidia

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Después de lo ocurrido con Corina no me sorprendió nada cuando al ser convocada nuevamente a la casa de mi suegro, al abrir la puerta del salón me encontré con Lidia, me recibió con una sonrisa y me dijo:

-Bienvenida, cuñada.

Llevaba puesto un vestido blanco a medio muslo, yo me había puesto una falda negra del mismo tamaño y una blusa negra de lunares blancos, tapada con una chaqueta también de color blanco y unas medias negras.

Creo que las dos teníamos claro a lo que íbamos, ella me dijo:

-Cuñada, me encantan tus medias, parecen muy suaves.

Y aprovechando que las dos estábamos juntas, sentadas en el sofá, me acaricio las piernas, yo le dije:

-Si te valen te las regalo.

Me quité una de ellas y le dije:

-A ver si son de tu talla, súbete el vestido.

Ella lo hizo, hasta la cintura dejándome a la vista sus diminutas bragas negras, hice como que se las media acercándolas a su cuerpo y aproveché para acariciar sus piernas, después ella se puso la media, yo me puse de rodillas, y yo le dije:

-Te quedan mejor que a mí, mi amor.

Y mientras hacía esto le acariciaba sus muslos, ella no parecía sentirse incomoda con la situación, así que llevé mi lengua hasta su muslo y me puse a lamérselo, ella siguió disimulando y me preguntó:

-Cuñada ¿Tú crees que llevo las bragas adecuadas?

-Me encantan, le respondí.

-Creo que me gustaría ver las tuyas, para poder comparar, me propuso.

-Como tú quieras mi amor, le volví a responder.

Me puse de pie y me quité la falda, mis bragas quedaron a su vista, las dos estábamos de pie y ella me dijo:

-Cuñada que sexy que estas, seguro que mi hermano esta todo el tiempo con la polla dura cuando está a tu lado.

Y tras decir esto acercó su boca a la mía y nos dimos un beso muy intenso, mientras lo hacíamos ella llevó una de sus manos hacia mis bragas y se puso a acariciarme el coño por encima de ellas, yo decidí no quedarme atrás, y subiéndola el vestido con una me mis manos llevé la otra, también hacia sus bragas y me puse a acariciarla el coño por encima de ellas.

Pero ella decidió subir la apuesta y metió su mano por debajo de mis bragas y paso a acariciarme el coño directamente, yo me decidí a responderle con la misma moneda, su coño estaba muy húmedo y nos acariciamos mutuamente, hasta que ella me dijo:

-Cuñada, ¿Qué te parece si nos quitamos las bragas para estar más cómodas?

Di mi aprobación a su idea y las dos nos quitamos las bragas, ella entonces muy insinuante me dijo:

-Cuñada, estoy muy caliente y necesito que me coman el coño.

Me tumbé sobre el sofá y le dije:

-Ven aquí

Ella vino hasta donde yo estaba y con sus piernas dobladas se puso encima de mi boca, yo saqué mi lengua y me puse a lamerle el coño, ella se puso a gemir, y entre gemidos me dijo:

-Cuñada que bien comes el coño, mejor que lo que me lo ha comido nadie.

Sus gemidos iban en aumento, la verdad es que estaba muy caliente y no tardó nada en correrse, en ese momento se puso de pie y yo hice lo mismo, nos volvimos a besar y ella me dijo:

-Cuñada, siento que hasta hoy no nos hallamos llevado bien, pero estoy segura de que eso va a cambiar, y si no es abusar me gustaría pedirte que me volvieras a comer el coño, ha sido alucinante.

-Lo hare la contesté, pero creo que es mejor que nos desnudemos primero.

-Si es lo que deseas cuñada, me respondió.

Las dos no quitamos la ropa rápidamente y nos quedamos desnudas, en es momento yo la pedí:

-Túmbate en el sofá con las piernas bien abiertas.

Ella siguió mis instrucciones y se puso como yo le había dicho, yo me puse boca abajo con mi lengua sobre su coño y me puse a lamérselo nuevamente, ella se puso a gemir de una manera muy intensa, hasta que se corrió, no pude evitar la tentación de ponerme encima de ella, nuestras bocas se pegaron y nos dimos un beso muy apasionado. Después ella dijo:

-Ahora me toca a mí, cuñada.

Me hizo tumbarme en el sofá y mientras llevaba su boca hasta uno de mis pezones y me lo lamia con su lengua, metió uno de sus dedos y comenzó a masturbarme, lo hacía divinamente en un momento dado, cambiando de postura hizo que nuestras piernas se cruzaran haciendo que nuestros coños tocaran cada una el coño de la otra, frotándonos mutuamente, yo le dije:

-Joder cuñada, lo haces maravillosamente bien.

Las dos gemíamos de una manera muy intensa, pero no se conformó con eso, sino que llevó una de sus manos hacia mis tetas y comenzó a acariciármelas, mientras decía:

-Que suerte tiene mi hermanito el mayor de poder disfrutar de esto en casa.

Lo cierto es que de esta manera volvió a conseguir que me corriera, y en ese momento yo decidí a volver a llevar la iniciativa, me bajé hasta su coño y le introduje uno de mis dedos en su interior, mientras con mi boca me puse a lamérselo, pero ella me pidió:

-Cuñadita, hagamos un sesenta y nueve.

Se puso tumbada en el sofá con las piernas bien abiertas, yo me puse encima de ella, pero en posición invertida, muestras lenguas se pusieron a darse placer, cada una en el coño de la otra, creo que las dos estábamos experimentando un placer increíble y ella se corrió rápidamente, por lo que dejé de comerle el coño, ella me dijo:

-Cuñada me encanta, pero quiero hacer que te corras.

Así que volvió a comerme el coño, yo no me aguanté las ganas de ponerme de rodillas encima de ella, y su lengua seguía jugando con mi coño dándome un placer enorme, creo que mis gemidos eran muy intensos, ella me pidió:

-Cuñada, cambia de postura, ponte a cuatro patas.

Lo hice, ella se puso también a cuatro patas, pero haciendo que se boca, quedará cerca de mi culo, aunque primero llevó sus dedos hasta mi coño y los introdujo en mi interior y comenzó a moverlos arrancándome unos gemidos muy intensos, después llevó su lengua hasta la zona donde se juntan mi coño y mi culo y se puso a lamerla. La muy zorra parecía que había descubierto mi punto débil y lo atracaba con furia, de esta manera no tardó en lograr que me corriera nuevamente.

Tras ello las dos nos pusimos y descansamos un momento, yo la senté encima de mis rodillas, y llevando una de mis manos hasta su coño, me puse a masturbarla, mientras ella me decía:

-Cuñadita, me estas volviendo loca.

Eso es lo que yo quería, así que seguí masturbándola, me encantaba oírla gemir, y qye lo hiciera de una manera cada vez más intensa.

En ese momento oímos la voz de mi suegro que decía:

-So putas no sabéis como me estáis poniendo

Las dos dejamos de jugar y dirigimos nuestra mirada hacia lo alto de la escalera, de donde mi suegro fue bajando, al llegar a nuestro nivel en el salón se bajó los pantalones y las dos pudimos ver que su polla estaba a tope, Lidia arrimando su boca al instrumento de su progenitor dijo:

-Papi, ¿Así que te follas también a la mujer de mi hermanito? Jajaja.

Y arrimando su boca al miembro masculino que le había dado la vida se puso a lamérselo.

-Ya te iras enterando de con quien folla tu papito, cuñadita, dijo yo.

Y adelantándome a mi cuñada me metí la polla de mi suegro en la boca, estuvimos un rato compartiéndola hasta que mi cuñada dijo:

-Por favor cuñada, déjame la polla de mi papi, para mí un rato.

Se la metió en la boca y se puso a chupársela con mucha ansia, al cabo de un rato para y dirigiéndose a mi dijo:

-Hay que reconocer que mi papi tiene un superpolla, ¿Verdad cuñada?

-Claro que sí, dije yo acariciando la polla de mi suegro.

Pero Lidia no tardó en demostrar su complejo de niña mimada y me pidió:

-Por favor cuñada, déjame follar con la polla de mi papi.

Acepté y ella rápidamente se sentó sobre la polla de su padre que estaba sentado en el sofá y se puso a cabalgarle, yo en un primer momento me dediqué a mirarles un poco desde lejos, pero mientras ellos parecían estar a lo suyo, como si yo no existiera, yo me estaba poniendo muy caliente, así que me puse a su lado y comencé a acariciarme el coño.

Pero Lidia pareció percatarse de mi existencia, y sin dejar de cabalgar a su padre, acercó su cabeza a la mía, y nos volvimos a dar un beso muy apasionado, en ese momento mi suegro, llevó una de sus manos a mis piernas y se puso a acariciármelas, Lidia quizá estimulada por esto, llevó una de sus manos a mi coño y se puso a acariciármelo, En ese momento mu suegro me atrajo hacia él y nos fundimos en un beso tan apasionado como el que hacía unos momentos había tenido con su hija, está temiendo molestar se quitó de encima de su padre, se puso de pie, y doblándose se metió la polla de su progenitor en la boca. En ese momento, mi suegro, tras dejar de besarme dijo:

-El coño de mi niña es delicioso, pero ahora tengo ganas de disfrutar de el de mi nuera.

-Mientras no os olvidéis de mí, dijo Lidia.

Se puso a cuatro patas encima del sofá, yo estaba de pie y me doblé hasta que mi boca llegó al coño de mi cuñadita, y sacando mi lengua me puse a lamérselo, ella dijo:

-Lo siento por mi hermano, cuñada, pero me alegro de que seas tan puta.

En ese momento mi suegro, que estaba detrás de mí, aprovechando que mi corvadura dejaba mi coño muy accesible me la metió. Lo hacía con muchas ganas, parecía un jovencito, por el ritmo con que se movía, los gemidos de padre e hija eran muy intensos y hacían que mi calentura aumentara, pero esto no duro mucho, la caprichosa de mi cuñada dijo:

-Papi, quiero tener tu polla en mi boca,

Y mi suegro, como buen padre, fue a donde estaba su hija y puso su polla cerca de su boca, y la niña de sus amores se la metió en ella, y comenzó a mamársela. Mi suegro comenzó a gemir de una manera especialmente intensa, sin duda disfrutar del coño de la mamada de su hija le resultaba muy placentero, y nuevamente sentí que él deseaba de manera especial el coño de su hija, la pidió que siguiera a cuatro patas, pero esta vez mirando hacia el respaldo del sofá, y para mi sorpresa, con la agilidad de un jovencito se subió al sofá, y, una vez más esa tarde, introdujo su polla en el coño de su hija. Mientras yo tuve que recurrir a darme gusto yo solita, pero es que ver como follaban y oírlos gemir como cerdos resultaba muy excitante.

En un primer momento lo hice sentada, pero sentí que esta postura me resultaba incomoda y me puse a cuatro patas, a ver si así me daba más placer, pero esta vez fue mi suegro el que se puso caprichoso y dijo:

-Siento que estoy a punto de correrme, y quiero que esto sea en el coño de mi nuera.

Las dos sabíamos que era él quien mandaba, se salió del coño de mi cuñada, yo me había levantado, y Lidia aprovechó para tumbarse en el sofá boca arriba, yo me acerque a ella doblándome nuevamente y ella al ver mis tetas cerca de ella comenzó a acariciármelas, mientras mi suegro, colocándose detrás de mí, me metió su polla dentro de mi coño, y se puso a follarme.

Después nos pidió que su hija continuara en el sofá, tumbada boca arriba, mientras a mí me pidió que me pusiera a cuatro patas, con mi coño encima de su boca, ella comprendiendo los deseos de su padre abrió su boca y sacando su lengua se puso a comerme el coño, mientras se giraba un poco para que su padre tuviera libre acceso a su coño, este sin dudarlo se la metió en su interior, una vez más pude comprobar que mi cuñada hacia unas comeduras de coño deliciosas, proporcionándome un inmenso placer y logró que me corriera rápidamente, mientras su padre seguía follando su coño, yo me decidí a ayudarles, me coloque a uno de los lados, y mientras besaba a mi cuñada, con mis manos acariciaba el coño de mi culada, sobre todo la zona cercana a donde la polla de mi suegro la estaba perforando.

Después llevé mi boca hacia una de sus tetas y me puse a acariciársela. Pero mi suegro se cansó de estar de pie y decidió tumbarse en el suelo y me volvió a pedir que me colocará boca abajo, en posición opuesta a la suya, pero con su polla dentro de mi coño y de esta manera follaramos en una posición un tanto especial, pero Lidia no se estuvo quieta, se puso en la zona de mi culo y mi coño cercanos y comenzó a lamernos. Yo quería premiarla y le pedí:

-Túmbate en el suelo.

Ella lo hizo poniendo su coño al alcance de mi boca, y yo introduje su lengua dentro de su coño, mientras su padre seguía follandome, era algo muy delicioso y no tarde en correrme, y su leche regó mi coño.

Pero mi suegro tenía aún más ganas de sexo, y nos pidió a las dos que le lamiéramos la polla, y como las dos imaginábamos la polla de mi suegro se puso de nuevo en forma, se tumbó encima de la cama y le pidió a su hija que se pusiera encima de él y que le cabalgara, ella como una hija obediente, lo hizo, y mientras ella se ponía a satisfacer a la polla de su padre yo con mi lengua lamia la zona de la polla de mi suegro que su padre dejaba libre. Hasta que mi suegro nos pidió:

-Chicas, cambiar de postura.

Yo me puse encima de mi suegro, pero el quería que le follara de espaldas a él y mientras ahora yo cabalgaba su polla, era su hija la que le chupaba el trozo de polla que su padre dejaba libre, pasamos un rato maravilloso, pero mu suegro nos pidió, que quería disfrutar de nuestros coños la la vez se tumbó sobre la cama, y su hija se puso de rodillas sobre su coño, yo me disponía a acoplar mi coño con su polla, pero antes de que terminara de hacerlo, Lidia, acercando su boca a la mía me dio un beso muy cálido.

-Me encanta ver como os queréis, dijo mi suegro.

Después comenzó a lamer el coño de su hija, mientras yo de rodillas sobre elme preocupaba de cabalgar sobre su coño, pero al rato parecía que mi suegro necesitaba un cierto descanso y su hija y yo, nos dedicamos a hacer un sesenta y nueve, pero al vernos mi suegro se recuperó u mientras yo comía el coño de su hija el pasó a ocuparse de su culo con su polla. Estuvimos en esta posición hasta que mi suegro dijo:

-Casi prefiero que las dos me acariciéis para correrme.

Lidia y yo nos pusimos a acariciarle la polla hasta que se corrió.

Después nos vestimos y me marché, pensando que harían padre e hija cuando se quedaran solos, parecía que mi suegro estaba continuando con sus hijas el proceso de emputecimiento que había comenzado con sus nueras.

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