Los que sigan mis relatos quizá recuerden como en un relato anterior, yo había tenido sexo con un negro, que cuidada la granja de un matrimonio amigo mío y al comprender como ella se sentía también atraída por su empleado la había llevado a tener sexo con él, pero ese tuvo el efecto inesperado de despertar en mí el deseo y la curiosidad por hacerlo con una mujer de color, por esa época la emigración hacia España estaba comenzando y no había tantas mujeres de color, hasta que una amiga me habló de Brenda, era una mujer cincuentona, que hacía poco que se había venido a vivir a España y daba clases de inglés en una academia.
No me pareció mala idea, y la llamé por teléfono, mi amiga le había dicho que yo era la persona adecuada para introducirla en el ambiente de Madrid, quedamos en vernos al día siguiente en su casa, un apartamento que había alquilado.
Me puse una blusa blanca, sin sujetador, la dejé bien desabrochada para dejar al descubierto buena parte de mis tetas, y una falda negra cortísima, cuando llegué a su casa me recibió muy efusivamente, llevaba puesta una blusa rosa muy escotada que dejaba ver de manera clara un sujetador verde, que apenas tapaba una parte de sus grandes y deliciosas tetas.
Nos pusimos a conversar, creo que desde el primer momento ella se dio cuenta de que yo la miraba con deseo, y creo que ella también a mí, tras un primer momento de dudas las dos acercamos nuestras bocas y nos besamos apasionadamente, ella me dijo:
-Tengo muchas ganas de hacerlo con una chica blanca.
Antes de que me diera cuenta, se lanzó sobre mí, como una autentica pantera, y me quitó la blusa, dejando mis tetas al descubierto, me pidió que me levantara, y me quitó la falda, en ese momento solo un diminuto tanga tapaba mi cuerpo, ella se quitó primero la blusa y luego después sus jeans, quedándose con un conjunto de lencería espectacular, y se quitó el sujetador, sus dos espectaculares tetas quedaron ante mis ojos, hizo los mismo con su tanga en ese momento llevó una de sus manos hacia mi tanga y le apartó, después con su mano acaricio mi coño, lo hacía muy bien y yo comencé a gozar de una manera deliciosa, pero no se conformó con eso, se arrodilló ante mí, siguió apartando con una de sus manos mi tanga .levó su boca hasta mi coño y me lo comenzó a chupar, desde luego sabía lo que se hacía. Interrumpió un momento su actividad para decirme:
-No sabes las ganas que tenía de comerme el coño de una mujer blanca.
Después siguió comiéndome el coño, yo estaba disfrutando a tope y no pude resistirme durante mucho tiempo, terminé corriéndome, ella parecía muy satisfecha y dijo:
-Me encanta que mi primera vez con una chica blanca sea con una que es tan puta como yo.
Se sentó en el sofá de lado, con una de sus piernas doblada sobre el mismo, mientras que la otra se apoyaba en el suelo, me hizo una señal para que yo hiciera lo mismo, nuestras piernas se entrelazaron, y nuestros coños se tocaron, las dos comenzamos a movernos para aumentar el roce, era delicioso. Después me pidió que me sentara encima de ella, mis tetas quedaron a la altura de su boca, llevo sus labios hasta uno de mis pezones y se puso a chupármelo, lo hacía muy bien, era delicioso, mientras sus manos acariciaban mu culo, lo estaba pasando divinamente.
Quería darle las gracias por lo bien que me lo estaba haciendo pasar, así que me agaché un poco hasta que mis labios alcanzaron sus tetas, sus gemidos parecían demostrarme que ella estaba gozando a tope.
La hice tumbarse sobre el sofá, el color de su piel me resultaba muy atractivo, llevé una de mis manos hasta su coño y se lo acaricié suavemente, ella seguía gimiendo lo que hacia que mi excitación y calentura aumentaran. Pero al parecer ella no era de las que le gustan ser pasivas, me pidió que me pusiera de pie, ella se puso de rodillas, rodeó mi cuerpo con sus brazos, y llevando una de sus manos a mi coño dijo:
-No sabes las ganas que tenía yo de acariciar un coño blanco.
Me lo acaricio deliciosamente, y después hizo que las dos nos pusiéramos de rodillas, con nuestros cuerpos rozándose, nos besamos dulcemente, yo tenía ganas de que esa deliciosa criatura me lamiera el coño, la hice tumbarse sobre la cama, ella tenía una de sus piernas dobladas yo la apreté contra mis tetas, me encantó, pero la hice tumbarse completamente, y después puse mi coño encima de su boca, ella sin pensarlo introdujo su lengua en mi interior y comenzó a lamerme cada centímetro del mismo mientras yo poniendo una mano hacia atrás acariciaba su coño. Ella siguió lamiendo mi coño hasta que, otra vez, me hizo correrme.
Yo me dispuse nuevamente a ser agradecida, me coloqué detrás de ella, e introduje dos de mis dedos dentro de su coño, ella gemía y me propuso:
-Mi amor, ¿Qué te parece si nos comemos el coño mutuamente?
Por supuesto la idea me encantó, no colocamos de lado
Hasta que ella me dijo:
-¿Sabes cual es una de mis fantasías? Hacerlo con una chica blanca como si yo fuera un chico, ¿Me dejarías?
Una de las cosas que he aprendido en el sexo es a no decir que no, asó que acepté, ell salió del salón y volvió al poco tiempo, de su cintura colgaba un armes rematado con una polla de color negro de una bien tamaño, ella me dijo:
-Zorrita blanca, ¿Quieres ser la puta de este negro?
Por toda respuesta yo me arrodillé y llevé mi boca hacia su polla, como si fuera una polla de verdad, claro no sabía igual, pero tenía su gusto llevárselo a la boca, mientras contemplaba sus enormes tetas, estuve así hasta que ella dijo:
-Tengo ganas de follarte con mi polla de plástico.
Me coloqué a cuatro patas, apoyada en el respaldo del sofá, ella se puso de rodillas detrás de mí y de un golpe me la metió, la verdad es que usaba su polla de plástico mucho mejor de lo que la mayoría de los tíos me daba un placer increíble, mis gemidos comenzaron enseguida y poco a poco se fueron haciendo más intensos, así estuvimos un rato hasta que ella me dijo:
-Querida, ¿Te animas a montarme tu a mí?
Por supuesto me pareció una buena idea ella se tumbó sobre el sofá y yo me senté encima de ella, y me metí su polla de plástico dentro de mi coño, la verdad aunque la sensación no fuera como una polla de verdad, lo cierto es que me hacía gozar y mucho, hasta que finalmente me corrí, entendí que debía de agradecérselo, la quité el arnés, llevé mi lengua hasta su coño, ese color a chocolate me encantaba e introduje mi lengua en su interior, ella se puso a gemir, y yo intensifiqué mis lamidas, hasta que sentí como se corría y sus jugos vinieron a mi boca
Tras nuestro encuentro prometí a Brenda presentarla a hombres españoles y pensé que German, del que ya he hablado en anteriores relatos erat una buena opción, al proponérselo, como yo sospechaba, la idea de follar con una choca negra la encantó así que quedamos con él en el apartamento de un amigo, yo me decidí por ponerme un vestido rijo cortísimo y que dejaba ver buena parte de mis tetas, cuando me encontré con Brenda me quedé i presionada, ella también se había puesto un vestido de los que tapan muy poco, aunque de color azul, las dos parecíamos putisimas.
Cuando llegamos, German nos abrió y se quedó impresionado viendo a mi amiga, esta de golpe dijo:
-Que bueno esta tu amigo.
Y antes de que los demás reaccionáramos, Brenda le abrió la bragueta y le sacó la polla, Mientras decía:
-Ya tenía yo ganas de ver una polla blanca, la verdad es que me encanta, ayúdame a presentarme Isabel.
Se arrodilló ante mi amigo, le bajó los pantalones y los calzoncillos, la polla de German quedó al aire y Brenda dijo:
-Creo que esta polla se merece que dos hembras muy putas le hagan una deliciosa mamada, ¿No te parece querida?
Por supuesto que, si me lo parecía, me arrodillé también y las dos nos pusimos a lamer la polla de German, que al sentirnos dijo:
-Es maravilloso que dos mujeres como vosotras se ocupen de la polla de uno.
Se la seguimos chupando hasta que nuestro macho dijo:
-Chicas, no puedo aguantarme más, necesito probar vuestros coños.
En realidad, se refería al coño de Brenda, pero daba igual, las dos nos levantamos del suelo y nos tumbamos sobre la cama, con las piernas levantadas, German fue hacia las piernas de mi amiga y cogiendo con sus manos el diminuto tanga que llevaba fue bajándoselo poco a poco hasta quitárselo, mientras yo llevé una de mis manos hacia una de las tetas de Brenda y me puse a acariciársela, German se encontraba de pie, con su polla bien tiesa, al verle mi amiga llevó una de su manos hasta mi coño y se puso a acariciármelo, mientras decía:
-Muchas gracias, mi amor, gracias a ti, voy a poder gozar de mi primera polla blanca.
Nuestro macho no aguantaba más, se puso de rodillas frente a nuestra diosa de ébano, y se la metió hasta dentro los dos se pudieron a gemir de una manera muy intensa, Brenda dijo:
-Amiga gracias por hacer realidad mi fantasía de hacerlo con u macho blanco, es delicioso.
-Gracias Isabel, dijo German, por hacer realidad mi sueño de probar a una mujer de color, que además tiene un a cuerpo fantástico.
-Te adoro mi blanquito, dijo Brenda.
Así estuvimos un rato, pero Brenda dijo:
-Mis blanquitos, es esto es divino, pero quiero agradecer a mi amiga haberme presentado a un verdadero dios blanco.
Se giró y cambiando de postura, mientras seguía teniendo la polla de German dentro de su coño comenzó a lamerme el mío, yo ya lo había experimentado, pero esto fue mucho más delicioso que anteriormente. Creo que me puse a gemir de una manera muy intensa, mientras veía como la polla de German seguía moviéndose en el coño de nuestra diosa, era un espectáculo increíble, al rato Brenda se sacó la polla de German de su coño, se puso de rodillas y le dijo a este:
-Cariño, antes de correrme me encantaría ver como tu polla taladra el coño de mi amiga.
German se dispuso a complacerla, y se puso de rodillas al lado de mi coño, Brenda se puso a su lado y llevando su boca hasta la boca los dos se enfrascaron en un beso muy intenso, mientras Brenda cogía con su mano la polla de nuestro macho y la llevaba hasta la entrada de mi coño, German, sin soltar la boca de nuestra diosa de ébano introdujo su polla en mi interior y comenzó a follarme, lo había hecho otras veces, pero la presencia de nuestra amiga lo hacia muy especial, me follaba con más intensidad, aunque otras veces, cuando sus bocas se soltaron Brenda me hizo levantarme ligeramente, y se puso detrás de mí. Con sus manos apretó el culo de German, haciendo que su penetración fuera más intensa, yo estaba entrando en éxtasis, mientras Brenda decía:
-Venga mi blanquito, dale gusto a mi amiga, quiero oíros gemir como a perros.
Oírla decir eso nos animaba a follar de manera aún más intensa, hasta que Brenda dijo:
-Lo siento mis amores, pero me muero de ganas de sentir la polla de nuestro macho dentro de mi coño.
German se tumbó en la cama boca arriba, y Brenda se puso de rodillas encima de su polla, luego fue bajando poco a poco hasta meterseala en su interior, yo me puse de rodilla a contemplar el espectáculo, no pude dejar de acariciarme las tetas de la calentura que tenía, al rato Brenda decidió darse la vuelta, y siguió follandose a German, pero ahora dándole la espalda, bueno el culo, era divino ver su trasero moverse, German y yo, estábamos alucinados viéndola, yo lo pude evitar las ganas de apoyas mi cabeza sobre el pecho de German, y llevar una de mis manos hacia el trozo de polla de nuestro amigo que nuestra diosa dejaba libre.
Cuando Brenda se cansó de cabalgar a nuestro amigo se salió t se tumbó sobre la cama con sus piernas bien abiertas, German que no quería abandonar el coño de nuestra amiga, se puso de rodillas a la entrada de su coño, y la volvió a meter su polla, Brenda estaba gozando a tope y mirándome me dijo:
-Muchas gracias amiga, me has llevado a disfrutar como nunca.
Yo estaba tumbada a su lado y nuestros labios se encontraron dándose un beso muy intenso, German siguió follandose su primer coño negro hasta que vio que se iba a correr, en ese momento sacó su polla del coño de nuestra amiga, y se puso de rodillas encima de su boca, y cuando eyaculó nuestra negrita recibió en su boca su primera reacción de leche de un blanco, cuando este se salió y fue al baño mi amiga me pidió que me pusiera encima de su vientre, lo hice y en ese momento ella se puso a acariciar mis tetas, mientras me decía:
-Gracias, amiga.
Cuando German volvió del baño, arrimó su boca a la mía y me dijo:
-Muchas gracias, amiga, por organizar este encuentro.
Después nos besamos, mientras Brenda llevaba su boca hasta mis tetas y se puso a chupármelas, yo me sentía en el paraíso, en ese momento mi amiga dijo:
-¿Cariño, no crees que deberíamos de ocuparnos de la polla de nuestro macho?
Brenda llevaba razón, la polla de German, aunque seguía siendo grande aún no estaba en plena forma, le hicimos sentarse sobre el borde de la cama y las dos nos ocupamos de esa polla tan divina, mientras una le besaba la parte superior la otra le lamia la parte inferior y sus divinos huevos, German con sus gemidos nos demostraba lo feliz que le hacíamos.
En un momento dado German me cogió con sus brazos y me sentó sobre su polla, yo se la cogí y la introduje dentro de mi coño y me puse a cabalgarlo mientras nuestra negrita le lamía la parte de su polla que mi coño dejaba libre, hasta que se levantó y se puso de rodillas sobre la boca de German que ni pudo resistirse a lamer el coño de chocolate de nuestra amiga.
Mientras yo, sin soltar la polla de German de mi coño arrime mi cuerpo al de mi amiga de manera que me apoyé sobre sus tetas, mientras ella llevó su mano hasta mi culo y se puso a acariciármelo, los tres estábamos gozando muchísimo, hasta que German sacó su lengua del coño de mi amiga y se puso a lamerla el culo, al poco paró y nos dijo:
-Perdonar mis chicas, pero me han entrado ganas de probar el culo de nuestra negrita.
Yo miré a Brenda un momento y entre risas dije:
-Y ella tiene ganas de tener una polla blanca dentro de su culo.
Las dos nos levantamos y Brenda se puso a cuatro patas, mientras German se puso de rodillas detrás de ella y de un golpe se la metió, mi amiga, que al parecer estaba acostumbrada la recibió sin ningún dolor, y comenzó a gemir de una manera muy intensa, yo muy curiosa le pregunté:
-¿Pero los negros no la tienen más grande?
-Mi amor, dijo ella entre gemidos, algunos si, pero no son tan cuidadosos como lo esta siendo nuestro amigo blanco.
German nos escuchaba mientras su polla sonaba la chocar contra el culo de la negra, mientras los dos gemían de una manera muy intensa, y yo no puede evitar meter mis dedos en el coño, la verdad era que los tres estábamos disfrutando de una manera salvaje, hasta que German sintió que se iba a correr, en ese momento descargó su leche en el culo de mi amiga, en ese momento los tres nos dimos cuenta de que, por ese día nuestro encuentro había terminado, nos vestimos y nos despedimos sabiendo que los tres juntos, o en grupos de dos no tardaríamos en volver a vernos.
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