Nos hicimos pasar por sexoservidoras en un bar y que rico acabó

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20089
T. Lectura: 11 min.

Buscábamos sexo y encontramos dos maduritos que nos reventaron delicioso. Y nos dejaron el gusto por ese rico juego.

En una ocasión durante una salida con una de mis amigas (Lorena), decidimos ir a un bar, uno al que no acuden chicos de nuestra edad, sería uno que sabíamos es solamente frecuentado por hombres y las mujeres que están son aquellas que ofrecen sus servicios a estos hombres, descubrimos nuestro particular gusto en una charla pasada y propuso hacer un juego, nos excitaba la idea de buscar hombre en un bar, de jugar a ser prostitutas. Después de todo compartíamos el gusto por maduritos pervertidos.

Por supuesto tenia que ir vestida con algo que gritara, “busco una buena cogida” así que use la falda más corta que encontré, la blusa más escotada y unos tacones altos, Lorena estaba ansiosa, cuando entramos al bar estaba repleto de gente, un ambiente totalmente adulto, en su mayoría hombres ya pasados de sus treinta y muchos, claramente un par de jovencitas en sus diecinueve en minifalda y escote llamarían la atención de más de uno allí, sobre todo porque en un lugar así, no veían a un par de chicas sino un par de putas.

Lorena se dejaba llevar totalmente y sonreímos a un par de piropos que lanzaron conforme pasamos entre las mesas para encontrar donde sentarnos, cuando por fin encontramos le dije a Lorena que esperara y me fui por unos tragos, había ya visto un par de señores bastante bien pero ninguno se había animado a acercarse, aunque si nos miraban de forma libidinosa, sin embargo cuando llegue a la barra y pedí los tragos, un hombre alto, de barba cerrada un poco encanecida, vestido en ropa casual muy buena figura, quizás ya entrado en sus buenos cuarenta y muchos.

—¿Si les invitamos los tragos, vienen a sentarse con nosotros? —se recargo en la barra justo a mi lado sin tener en cuenta mi espacio personal, saltándose por completo un saludo o presentación— ¿Aceptas preciosura?

—Y cuál es su nombre —Sonreí mas que contenta, literalmente me excité de inmediato, si algo me eriza la piel es una voz masculina profunda y grave.

—Pedro, para servirte preciosa —extendió su mano y la estreché sin titubeos.

—Ana y si nos encantaría acompañarlos a su mesa —mordí mi labio al percatarme que la vista de ese hombre bajaba constantemente a mis pechos, e intencionalmente deslice mis dedos entre las tetas, después de todo eso buscábamos un par de sujetos pervertidos para pasarla rico y este tenia una pinta de macho que me encantó.

—Llama a tu amiga…

Giré para ver a Lorena y la llamé con un movimiento de mano, ella se levantó caminando hacia mí de inmediato, Pedro le dio la indicación al mesero de llevar los tragos que pedí más otros dos para una de las mesas del fondo, le presente a Lorena, la cual fue tan provocativa que yo, fuimos hasta la mesa, y me tomo de la cintura todo el trayecto, al llegar estaba otro hombre (Luis) que al vernos se levantó, igualmente alto, pero solo de bigote, cabello crispo perfectamente peinado, e igual vestido de modo casual, jeans camiseta y una chaqueta, sin duda ambos hombres atractivos de verdad, nos presento como si nos conociera de años, la mesa era redonda el asiento un sofá curvo de cuero, nos dejaron tomar asiento deslizando nos hasta el medio, Pedro a mi lado y Luis al lado de Lorena.

Los tragos llegaron, bebíamos y charlábamos los cuatro, conociendo más de todos al mismo tiempo, entre cada risa y comentario había roces, llegué a tocar la pierna de Pedro, o le frotaba mis tetas en su brazo, este no paraba de ver mi escote, nos dijeron que no eran de la región, que estaban de paso y se estaban hospedando en un hotel cercano, tenían ya dos días y no habían salido de noche, pero que sintieron ganas de salir por algo de diversión, obviamente ambas captamos el doble sentido, sonreímos y después de eso automáticamente se formaron las pláticas privadas, pues yo gire a ver a Pedro y hablé.

—¿En serio? Y ¿que diversión buscas? —pase mi mano por su muslo y apreté muy cerca de su bulto

Pude oír como Lorena le decía a Luis -¿y tu? ¿También la buscas?-

—Una dónde me pueda llevar a una deliciosa muñequita a la cama —pedro me soltó aquello sin inhibición alguna, pasando su mano por mi muslo— ¿Que te parece?

—Me parece que seré yo esa muñequita —mordí mi labio y me moví para estar más cerca de él.

—¿Quieres? —se acercó a mis labios sin titubeo alguno arrastrándome más cerca de el por la cintura— Claro que quieres, sino para que venir no?

—¿Lo crees? —mordí su labio inferior— Dilo papi… susurré pasando mis dedos por su bulto—

—Tu buscas verga y yo busco una perrita caliente… —con su otra mano me apretó una nalga—

—Aquí tienes a tu perrita… —le apreté su duro bulto y solté un pujido bajito—

—¿Muy puta? —me sonó a pregunta.

Sin decir más me le monté, aprovechando lo escondido de la mesa, en que allí la gente parecía normalizar el hecho de ver a parejas casi follar sobre las mesas de billar, empecé a besar a Pedro y este me manoseaba el culo pasando sus manos por debajo de mi falda para sentir mi culo piel a piel, bajo sus besos a mi cuello y al medio de mis tetas, susurraba diciéndome, -Que rica estás nena- y yo movía mi cadera para frotarme en su erección, me saque las tetas, literalmente me dio igual si alguien miraba, a Pedro le gustó que lo hiciera, sus ojos brillaron en lujuria, su rostro en perversión, gire a ver a Lorena pero Luis la estaba devorando a besos apretándole las tetas con desesperación.

Pedro me hizo lo mismo, tomando mis tetas con ambas manos y haciendo círculos al apretarlas, chupándomelas una a una succionando bien rico mis pezones, vi como Lorena le había sacado la verga a Luis y lo masturbaba por debajo de la mesa, yo podía sentir a Pedro bien duro, como si su miembro quisiera reventar el pantalón, yo quería que pasara, que la dejara salir y clavármela completa aquí frente a todos, pero se detuvo.

—Vámonos… —dijo Pedro y me acomodé mi blusa.

Me hizo bajar hacia el lado de la salida de la mesa y jalo a su amigo diciéndole lo mismo, este se apresuró a acomodar su pantalón y Lorena se metió la teta que Luis le mamaba, salimos del bar para entrar a un auto, una camioneta Lincoln obscura, Pedro subió atrás conmigo así que a Luis no le quedó más que conducir, mi amiga subió al frente con él.

Por supuesto que había sido una total estupidez subir en un auto con dos desconocidos pero la calentura cobró control total en ambas, Pedro me iba dedeando delicioso en el asiento trasero, me chupaba las tetas tan rico que me tenía bien mojadita, me tenia bien cachonda gimiendo como si él y yo estuviésemos solos, y por un momento creí eso hasta que escuché a Lorena dar arcadas pues se la iba mamando a Luis mientras este conducía, y eso me animó a darle la misma atención a mi hombre, así que me acomodé para mamarle la verga a pedro. Ambos hombres jadeaban de placer y nosotras nos atragantábamos con esas deliciosas erecciones…

—Como maman verga estas putitas, escucharlas— dijo Luis desde el frente

—Se la tragan como si fuera paleta —ambos empezaron a reír.

el ambiente dentro del auto era una total perversión.

Cuando aparcamos frente al hotel acomodamos la ropa lo mejor que pudimos , entramos al hotel y subimos a la habitación, apenas la puerta se cerró empezó la perversión una vez más, ni siquiera vi detalles de la habitación en el momento, nos arrancamos la ropa prenda a prenda, dejándome solo en tanga y tacones, Pedro me llevo hasta la cama junto a un gran ventanal de cristal con salida a un balcón, Lorena en la cama de al lado con Luis sobre de ella, Pedro se puso entre mis piernas apenas parando para enfundar su hermosa verga, en un condón, gorda y venuda, de un largo exquisito.

Me arrastró al borde de la cama levantándome las piernas, las abrió todo lo que pudo, viendo mi coño relamió sus labios y tomo mis tobillos dejando estos en sus hombros, me froto su gloriosa erección en el coño y empujó con fuerza, mi cuerpo se arqueo, gocé como una verdadera adicta, gemí fuerte apretándome las tetas, volvió a empujar y volví a gemir, rogué por más, y me dio más, me dio como semental, se notaba las ganas que tenía de follar, me daba duro y continuo, era delicioso sentir como me llenaba a cada empuje, el morbo de estar siendo usada por un sujeto que apenas y sabía su nombre, por un sujeto que fue por mi con el único objetivo de hacerme su puta.

Y ahora me tenia en su cama empujándome toda su verga sin parar, el placer era demasiado, gemía como gata en celo, Lorena me hacía segunda, como un par de locas gritando y pidiendo verga a gritos, esos dos hombres nos estaban reventando delicioso.

—¡Joder! —pedro bajo mis piernas abriéndolas como si yo fuera de plástico, para poder bajar hasta mis labios— Que rica puta me encontré…cuanta hambre tienes en el coño…

—Hambrienta papacito… —pase mis manos por su espalda y le clave las uñas— Me encanta tu verga…

—Que puta, ¿Te gusta duro perra? —y me la empujaba duro…

—Si.. —jadeaba soltando pujiditos por el cúmulo de placer que tenía casi por explotar— Dame papi… dame… ¡no pares!

Y se me fueron los ojos en blanco, explotando en un orgasmo, Pedro se levantó un poco apretando mis muslos para follarme más rápido, mis gemidos resonaban de manera intensa, y Pedro bufo delicioso, sin perder tiempo me puso en cuatro para darme sin piedad, me hizo la tanga a un lado y la jalaba como si de una rienda se tratara, me daba fuertes nalgadas, me hizo abrirme más y bajar hasta que mi pecho quedó contra el colchón mi culo levantado y mi cara aplastada contra la cama, sentí como su dedo entro en mi ano, grite y quise detenerlo pero me follo tan ferozmente que no tuve oportunidad, mis gemidos ya eran alaridos, también escuché gritar a Lorena pero no pude verla.

Pedro parecía no tener compasión de mi, su dedo bien adentro de mi ano y con la otra me tomaba por la cadera para arremeter duro contra mi, entraba hasta el fondo, rápido, duro… Y delicioso, si, me fascinó tanto que sin darme aviso alguno me explotó el coño en un violento orgasmo, uno que el squirt parecía que no tendría fin, o eso me pareció, porque perdí la noción del tiempo con ese placer, me encantó tener su dedo en mi culo, me dejó caer en la cama y me dio una nalgada, sentí como me giro pero ya no era Pedro quien se metió entre mis piernas, era Luis, que sacudía su erección sonreía de manera pervertida, mirándome el coño.

—Ahora me toca a mi usarte putita…

Reía de una manera tan burlona que fue humillante, pero saben que, me excité, abrí más las piernas me abrí el coñito con el dedo medio e índice y sonreí.

—Úsame papito… aún tengo hambre…

Luis me la ensartó de golpe y se dejaba caer con fuerza dentro de mi, me apretó el cuello y me follo sin piedad, se movía tan rico y con mi clítoris tan sensible los espasmos repetidos de placer me recorrían sin parar haciendo temblar mis piernas un poco.

Lorena junto a mi ya en la misma cama la follaba Pedro, la tenía bien abierta sosteniéndola de las rodillas arremetiendo duro contra mi amiga, nos miramos y sonreímos en complicidad de lo rico que estaba siendo esta aventura, el placer brillaba en sus ojos, miró a Pedro y yo a Luis, estos se miraban entre si también.

—Que ricas putas ¿no? —le dijo Pedro a Luis, con todo el morbo y vulgaridad en la voz.

—Están deliciosas y salieron gratis las perritas cachondas… —respondió Luis.

—Te lo dije, que llegaron buscando quien se las cogiera. —ambos se rieron al vernos abriendo la boca y gimiendo— les encanta la verga míralas… —eso habría sido totalmente humillante para cualquiera pero no para nosotras, pues ellos tenían toda la razón.—

—¡Si papi! —gritamos al mismo tiempo Lorena y yo.

Tras eso se volvieron locos, nos follaron duro y sin parar, pero Luis se salió de mi haciendo chocar su erección en mi vientre, me puse en cuatro sin que me lo dijera, acaricio mi culo y me ensartó la verga otra vez, paso su mano por mi cuello y me la metía lento, disfrutando del como entraba, jadeaba y mis piernas temblaban sintiendo como resbalaba toda su longitud dentro de mi, aunque no estaba nada mal no pude evitar compararlo con Pedro pues yo lo deseaba más a él, así que lo mire, él tenía a mi amiga en cuatro pero ella se la mamaba, conectamos miradas y gimiendo quedito, poniendo mi cara de puta más provocativa que tenía.

Logré atraerlo a mi para que me siguiera empalando, pues me quito a Luis, y me llevo al otro extremo de la cama, cambiando su condón me volvió a ensartar a cuatro patas, me tomo igual que Luis lo hacía antes, me tomo del cuello, y pego su pecho a mi espalda dejando sus labios en mi oído.

—Quiero ser yo quien te exprima esa lechita… —susurre entre jadeos y empujando mi culo hacia el.

—Te voy a reventar putita, levanta ese culo…

Me ordenó y me lancé hacia abajo, parando bien el culo y separando las piernas todo lo que podía, sentí su dedo una vez más invadir mi ano y después vino esa follada salvaje y violenta, sin piedad, me llevo a otro orgasmo, entre alaridos de placer, me dio una nalgada tan fuerte que la nalga me quedo ardiendo, su orgasmo vino justo después, oír su grave gemido fue delicioso, me lleno las nalgas de semen, de verdad me dejó temblando, con las nalgas hinchadas de tantos azotes y el coño palpitando tan rico que lleve mi mano para darme un poco de dedito, me quedé así abierta y levantando el culo.

Pude ver cómo le llenaban la cara de semen a mi amiga, como se lo tragaba y como ambos hombres se quedaron agarrándose la verga mirándonos aún como lobos hambrientos.

Pedro me levantó de la cama solo para tomarme de la cintura, pude ver cómo Luis se llevó al baño a Lorena, dejaron la puerta abierta y la caída del agua se comenzó a escuchar, Pedro me giro la cara hacia el y empezó a besarme apretándome las nalgas, metía su lengua a mi boca en un beso sucio, desesperado.

—Aun te falta limpiarme la verga… —jadeo en mis labios y me tomo del cabello para obligarme a arrodillarme— mámale puta…

Eso me puso más cachonda de inmediato y le agarre la verga aún dura para mamársela, me la trague completa sin espera, mis arcadas me hacían expulsar espesa saliva, y a él le arrancaba gemidos altos y roncos, empujaba su pelvis y su verga me resbalaba completa por la garganta, mis ojos estaban aguosos por el esfuerzo pero mi coño estaba chorreando de hambre y deseo.

Lorena en el baño empezó a gritar como una loca, y Luis hacía segunda en ello, pude escuchar que le dijo “-como aprieta este culo-“ y Lorena descontrolada le pedía más y mas.

Por nuestra parte Pedro y yo disfrutábamos a nuestra manera, pronto ya estaba sentado en una de las afelpada sillas al lado del gran ventanal, yo como una sanguijuela sin despegarme de su verga, mamándola con ganas, pensaba que en cualquier momento se correría en mi boca sin avisar pero en lugar de eso mientras le chupaba las bolas se enfundó su rico tronco en un condón, me azotó su dureza en la cara y me empalo duro a cuatro patas en el piso, me tenía bien empinada levantando el culo, yo estaba enloquecida rogando por más.

—Ya deberías darme ese culo también… —soltó en un jadeo, pues claramente había escuchado que eso hacía Luis con mi amiga, sentí su dedo acariciando mi ano, recordé esa sensación tan rica de tener su dedo adentro pero no estaba segura de si aguantaría su verga.

Jamás había tenido sexo anal, ni siquiera me habían metido el dedo, pero sin duda me había encantado cuando Pedro lo hizo, la lujuria me dominó una vez más.

—Estréname el culo papi… —salió aquel ruego de mis labios sin pensarlo, sin considerar un poco el riesgo, pues la lujuria hablo por mi.

—Y pensar que estábamos a punto de contratar putas.. ahora me voy a estrenar un culito… —acaricio mi ano con uno de sus dedos y comenzó a detener el mete saca, pero sin salir de mi— Te lo voy a dejar bien abierto, como la perra cachonda que eres…

Sentí como escupió, me ensartó lo que creo fue el dedo medio en el culo y empezando un mete saca con este, después de un momento lo sacó pero cuando volvió a entrar lo sentí más grueso ya eran dos dedos, yo me sentía en la gloria, mi coño estaba chorreando de placer, incluso estaba ansiosa por sentir mi culo lleno de su rico y duro pene, me lo saco lentamente del coño, al igual que los dedos del culo, me frotaba su dura erección desde mi mojado coñito llevando mis fluidos hasta mi poco dilatado ano y sin aviso alguno empujó, grité muy fuerte y empujó más, ahora el dolor de mis rodillas contra la delgada alfombra no fue nada, pues abrió mi ano de una forma que podría explicar como un placer doloroso, grite aun más y me jalo del cabello con una mano y la otra aferrada fuerte a mi cintura.

—¡Puta madre! —dijo muy fuerte— Está bien apretadito —volviendo a empujar con fuerza, apretando mi cadera, y claro yo no podía parar de gritar y el de gozar— ¡Que rico culito! —me decía empujándomela hasta el fondo sin parar de jadear bien rico.

Ya estaba bien ensartada, tenía toda esa dura longitud dentro de mi, estaba sollozando pero ya no sabía porque, si dolor o placer, pero eso a Pedro no le importaba porque empezaba a moverse rápido, follándome como un desesperado entraba y salía de mi culo salvajemente, yo parecía una simple muñeca mecanizada para gemir, sentía mi cuerpo moverse detrás adelante con el ritmo del mete saca, estaba ida, absorta en esa sensación, dolorosa, nueva y deliciosa, el placer se extendía por si solo, cada vez entraba y salía mejor, mi culo se fue amoldando un poco a su grosor y mi coño respondía con espasmos deliciosos de placer.

—¡Que buena perra! —sin parar el mete saca, me jalo hacia atrás, haciéndome arquear la espalda en una U hasta alcanzar a poner sus labios en mi oído y susurrar— Estás bien mojadita y con el culito bien abierto…

—Estas muy grande para mí culo… —jadee sintiendo la presión un poco más debido a la posición.

—¿Te dolió? Me dijiste que estrenara ese culito —me beso el cuello y me apretó la teta izquierda con una mano.

—Si… se siente bien rico… me gustó desde que me metiste el dedo… —jadeaba y sentía como mi culo palpitaba apretándole la verga.

—Por eso te voy a destrozar bien ese culo…

Sin sacármela nos fuimos hasta la cama, me puso en cuatro al borde y él se quedó de pie, me empezó a follar duro, el choque de mis nalgas en su pelvis era muy sonoro pero no más que mis gritos desesperados, la sensación aún era algo a lo que no me acostumbraba, el bombeo era intenso, violento.

Pedro me tomaba como si fuese una simple muñeca de látex, me golpeaba en las nalgas con fuerza y me clavaba sus dedos en la cadera, no soporte demasiado, de un segundo a otro estaba teniendo mi primer orgasmo con sexo anal, mis ojos en blanco, mi cuerpo temblando y mi coño explotando en placer, mis jugos chorreando sin parar, pegue mi mejilla en las sábanas, mis manos jalaban estás con desesperación, soltaba alaridos que lastimaban mi garganta, quien fuera que pasará cerca de la puerta pensaría que estaban matando a alguien, temblé completamente de placer.

Pedro bufaba empujando con toda su fuerza para alcanzar su clímax, entre roncos jadeos y apretando con mas fuerza mi cadera, se quedó quieto apretando su pelvis a mis nalgas, moviendo en círculos su cadera, jadeábamos como animales, cuando salió de mi caí flácida al lado izquierdo y Pedro se sentó al otro lado y hubo silencio entre nosotros por un largo minuto. Me fascinó el sexo anal, me dejó más que satisfecha.

Dentro del baño Lorena y Luis hablaban pero no era entendible lo que decían, seguramente como nosotros ya habían terminado.

Le había entregado el culo a un desconocido y me lo había reventado delicioso, quizás habría querido que fuese mi profesor o quizás mi tío en su despedida de soltero, pero ya estaba bien cachonda y me urgía una verga en el culo.

—Que bien la pasé, fue buena idea ir a por ustedes… —Pedro hablo tranquilo pero aún con ese tono agitado, me jalo hacia el y me acariciaba las nalgas con una sola mano— Nada como terminar rompiendo un culito…

—Me encantó, lo volvería a hacer sin duda alguna —aun podía sentir mi culo palpitar, dolorido y dilatado, pero el placer me fue adictivo—

—¿A si? —se acercó para hablar contra mis labios— Cuando quieras me llamas para hacerte mi puta —me levanté hasta llegar a mi bolsa y le entregué mi número de teléfono en una nota.

—Cuando lo necesites papi…

El quedó conforme con eso, y después de una ducha rápida pidieron un taxi para nosotras, salimos de aquella habitación de hotel con una sonrisa de oreja a oreja, decididas a hacer estás salidas de vez en cuando, por supuesto manteniéndolo en secreto de nuestras otras dos amigas, que ni de chiste aceptarían hacer algo así, este juego nos atrapó por completo.

Esa noche se quedó en mi casa, y nos contamos nuestra experiencia desde la perspectiva de cada una, además de que Luis también intercambio número de celular con ella, definitivamente el sexo con maduritos es delicioso.

Había conseguido una cómplice para disfrutar con maduritos pervertidos y cogelones y un lugar perfecto para conseguirlos.

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8 COMENTARIOS

  1. Que rico encontrarse a dos perritas así de dispuestas a ser bien reventaditas por todos sus ricos hoyos…
    Buena cogida les pegaron esos suertudos

  2. Una historia fascinate, hermosa. Llena de placer, de morbo, de adrenalina. Por mas historias como estas!!

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