Probando un plug hueco

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Habíamos decidido ganar plata mientras obteníamos placer con el sexo. Probamos con plataformas de videos en vivo, pero no nos había dado resultado, poco rentable, monótono y no rendía lo que esperábamos. Antes habíamos pasado por fiestas swinger y habíamos tenido una sesión de video en vivo (streaming) en privado a la cual le mostramos didácticamente un fisting.

En este nuevo formato de grabar, editar y subir a una plataforma para adultos, las vistas superaban las diez mil, los seguidores crecían y ya había empezado a entrar algo de plata a la plataforma de cobro, algunos videos tenían comentarios, en inglés, alemán, turco, pocos en español, muchos deseando conocerla a ella personalmente, y deseando hacerle tal o cual cosa ya que su marido no la podía complacer, leíamos y nos reíamos divertidamente.

Acostados ya en la cama para dormir le dije:

-¿Que hacemos mañana sábado?

-De mañana nada, ya sabes, pero de tarde vemos. Íbamos a grabar un video con el plug rojo hueco, ese que no hemos usado aún, lanzándome una sonrisa picaresca como un dardo.

-¿Quieres probarlo ahora? ¿Aquí en la cama? Le dije, a lo que ella asintió con la cabeza cara y otra sonrisa.

El juguete que nos proponíamos usar era como un plug, pero gigante, tenía unos diez centímetros de largo, era de goma roja relativamente rígida, pero permitía plegarlo para meterlo dentro y expandirlo una vez dentro de algún agujero, una vez abierto, y en su forma original tenía unos ocho centímetros de diámetro y dejaba un agujero central de por lo menos seis centímetros, y afuera quedaba como una arandela de unos doce centímetros de diámetro.

-¿quieres ver un video de alguna chica usándolo? Le dije

Encendí la TV en el dormitorio y le dije que video buscar mientras yo iba al placar de los dildos a buscar algunos, incluido el plug hueco. Cuando volví ella ya miraba el video, su mano debajo de la sabana se movía en su entrepierna. El plug nuestro era tan grande como el del video, la chica allí lo doblaba para meterlo en su vagina y luego lo expandía metiendo sus dedos en el agujero central y haciendo fuerza sobre las paredes del plug.

-Uff, como me calienta al mirar, e imaginarme como nos quedará el video.

Terminamos de ver el video, ella no dejó de tocarse en ningún momento, su vulva se veía perfecta, más linda que nunca, depilada en su totalidad, grandes labios rosados oscuros.

Le pedí que se colocara en cuatro y una toalla debajo para proteger la sabana del lubricante toqué su vulva y estaba bastante mojada ya, pero agregue un buen chorro de lubricante que metí adentro con tres dedos. A ella le gustaba estar en esa posición porque en el fondo le gustaba ser dominada, se entregaba de ojos cerrados y me entregaba su vulva para que yo hiciera lo que quisiera con ella.

Metí un dildo de silicona masivo, blando pero grande, no largo pero gordo, ella se dejó, le toqué el clítoris el ano y las tetas mientras presionaba el dildo y este desaparecía todo en su interior, todo sin sacarlo se fue de una hasta el fondo, apenas quedaba la base afuera…

-Ya está en condiciones para probar, dije

-¿Ya? ¿No tienes que seguir probando? Dijo entre risas

Ella se dio vuelta, se recostó en la almohada y abrió bien las piernas, allí vio el dildo que tenía adentro.

-Te juro que pensé que era más chico, dijo

Le di el plug hueco en la mano mientras yo sacaba el dildo de adentro suyo, ella lo lubricaba e intentaba plegarlo, pero por el lubricante no podía, entonces la ayudé. El plug comenzó a entrar, no fue difícil porque ella ya tenía una dilatación natural además de lo excitada que estaba, respiraba fuerte y jadeaba y una de las piernas temblaba por la excitación, mientras el plug llegó al fondo y la arandela tocó su pubis, ahora venìa lo difícil.

Su vagina se tenía que expandir desde los seis centímetros que tenía ahora de diámetro a los más de ocho cuando se desdoblara el plug, y apenas metí tres dedos para hacerle fuerza cuando ya se desdobló con un sonido a goma “plop”. Ella se tensó, más por la sorpresa que por dolor. Con sus manos me hacía señas de que se sentía llena, abierta, como si se fuera a romper algo, pero no. Se veía totalmente el fondo de su vagina, el rosado cuello del útero, ella entrecerraba los ojos hasta acostumbrarse al tamaño de lo que tenía.

Con un poco de dificultad se puso en cuatro y me pidió que metiera un vibrador, probé con varios, algunos vibraban más que otros, ella sentía las vibraciones en todo su interior, la goma del plug transmitía las vibraciones. Metí tres vibradores chicos encendidos, la vibración extrema la hizo enloquecer de placer, en pocos minutos tuvo un orgasmo fuerte.

Fui sacando y apagando los vibradores de a uno, ella se paró, pero el plug no se salió, seguía con ese tremendo trozo de goma abierto en su interior expandiendo las paredes de su vagina. Ella no sentía dolor, pero si incomodidad al caminar y al estar abierta a tal extremo.

Se sentó en el borde de la cama sobre el plug y me dijo:

-¿Quieres que me lo deje un rato mientras te la chupo?

-Todo lo que quieras, le dije mientras me arrimaba y ella se acomodaba para vaciarme.

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