Casi siempre tengo sexo de perrito o cabalgo encima de mi novio pero él siempre me pide que le dé unos sentones.
El problema es que me canso mucho parándome y sentándome en las piernas de él para dejar que su pene entre en mi trasero.
Siempre me ha pedido que lo complazca en eso y pues él es un gran hombre, respetuoso y responsable así que merece un buen trasero para satisfacer sus necesidades de macho activo.
Me puse a practicar. Dado que trabajo en casa fue muy fácil practicar con dildos, durante las tardes ponía mi dildo en la silla me ponía un poco de lubricante en mi ano y me sentaba mientras trabajaba.
Los movimientos eran cortos pero constantes por el la idea era trabajar resistencia y no que tan profundo penetre el dildo y a su poderle dar a mi macho unos buenos sentones para hacerlo venir apropiadamente.
Durante mis prácticas de sentones me di cuenta que un dildo en mi trasero me relaja bastante así que pude lidiar con mi estresante trabajo bastante bien.
Incluso en una ocasión mi madre me llamo durante la hora de almuerzo y yo estaba ahí rebotando encima de ese dildo mientras hablaba con ella.
Ella me preguntaba que estaba haciendo y yo le decía, nada solo trabajando… Si ella se imaginara jeje.
Santiago llegó un poco cansado y estresado un día y le dije que le iba a quitar el estrés. Se sentó en el sofá, le bajé los pantalones y le di una mamada muy corta.
Yo me baje los pantalones y luego el panty, me puse un poco de lubricante y me senté lentamente en su pene.
Empecé a darle unos ricos sentones y él empezó a gemir tal cómo me gusta, es el rugido de un macho que le gusta comer culo.
Al principio los sentones fueron lentos, pero luego aumente el ritmo, el comenzó a darme nalgadas y yo estaba en las nubes del placer anal.
Finalmente, yo me vine sin tocarme y el eyaculo adentro de mi trasero me besó y abrazó y me dijo muchas gracias por eso de verdad lo necesitaba.
Yo fui al baño a limpiar me y me llevo de cena romántica.
Ese hombre lo amo y admiro que use mi trasero como le dé la gana jeje.
![]()