Sexo con la proveedora madurita

0
7165
T. Lectura: 5 min.

Hola que tal, les dejo este otro relato.

En la ciudad de Monterrey, allá iniciando el año 2019 decidí cambiarme de trabajo, donde estaba ya se me hacía aburrido así que busqué algo diferente.

Fue donde conocí a Marcela, una proveedora de este nuevo trabajo.

Debo aclarar que en esos momentos yo me encontraba soltero.

Cuando llegue a esta nueva empresa ya tenía días que el anterior personal había dejado de laborar por lo que no había quien gestionará los servicios de los cuales estaba a cargo el departamento y tuve que entrarle al quite, comencé contestando correos y agregando mi número móvil para ponerme al corriente y a órdenes de todo mundo, fue entonces que ella tomó mi número para llamar por teléfono por cuestiones de facturas atrasadas, solucionamos la situación y hasta ahí por el momento.

Días después andaba yo con la calentura al mil, por lo que comencé a buscar con quien se pudiera dar algo, tomé el celular revise en wasap posibles opciones, me di cuenta que apareció la foto de ella, debió guardarme entre sus contactos, observe cara bonita, lindos labios, le calculaba una edad dentro de los 40s se me hizo interesante, es muy guapa pensé, así que se me metió la idea de intentar algo, no sería la primer vez que hacía algo así, en los días siguientes compartí un estado para atraer su atención lo cual funciono, a los pocos minutos me comentó ella y otras mujeres de mis opciones pero la que me importaba era ella “ya cayó” pensé y de ahí en adelante comenzamos platicando:

M: Holaa, soy Marcela, te llame el otro día y guarde tu número, espero no te moleste jeje…

Yo: Hola Marcela, para nada me molesta, si lo recuerdo, ¿cómo estás?

Yo me hice el sorprendido, para no hacer notar que todo estaba planeado…

M: Muy bien, aquí pasando la noche, ¿y tú? ¿Qué haces?

Yo ya he tratado con mujeres de todas las edades así que no me era difícil saber cuál era el sentido de la plática y si se podía dar algo o no.

Yo: Pues nada más que llegando del trabajo, estuvo un poco pesado el día.

Lo siguiente fueron preguntas para conocernos un poco más, resultó que era divorciada, ufff debe tener sus necesidades al tope pensé, ya tenía yo una gran ventaja, seguimos platicando por unos días más, esto para generar confianza hasta que pasado cerca de unos 15 días de estar ligando por wasap volví a lanzar el anzuelo con otro estado y volvió a caer, se trataba de ir al cine pero no tener con quien, ella ni lenta ni perezosa se apuntó para ir al cine conmigo, nos pusimos de acuerdo para ir, quedamos un día entre semana, para ese entonces yo ya con los huevos llenos de leche por que llevaba tiempo sin coger.

Pase por ella a su trabajo, para movernos en un solo carro y ella deja su auto en el estacionamiento, quedamos de regresar terminando la película.

Cuando la vi venir, wow, en lugar de ponerme nervioso me puse caliente, me gusto a la primera, cuerpo de mujer madura, sexy, muy bonita, estatura media, vestía formal, pantalón de tela pegado al cuerpo, por lo que podía ver sus piernas sexys carnosas, debo decir que me gustan las mujeres con piernas gruesas así que quedé fascinado con Marcela, delicia de mujer, en mi mente solo pensé: lo que me voy a comer, unas ricas nalgas que se le notaban.

Nos saludamos, nos fuimos al cine, todo transcurría normal, terminó la película y estaba por darme por vencido pero no quería irme con las manos vacías.

Ya de regreso al estacionamiento de su trabajo donde había dejado su carro, me estacione en la calle, un poco obscura, platicamos un poco sobre la película, después nos pasamos a platicar de nosotros, de cuando me habló por primera vez, de cuando comenzamos a platicar por wasap, en eso me dice:

Marcela: ¿te molesta la luz de los carros?

Yo: Un poco

Marcela: Vamos a meternos al estacionamiento, no pasa nada, el guardia es amigo mío, por cualquier cosa le diré que vengo por mi carro pero en si no hay problema.

Esta es mi oportunidad pensé y nos metimos al estacionamiento que era un terreno baldío adaptado, estaba mucho más oscuro.

Yo pensaba la forma de dar el primer paso, pero no se me ocurría nada, pensaba en mil cosas, como que llevábamos mucho rato platicando eso quería decir que le agrade, comencé a rozar su mano, poco a poco hasta que después parecíamos adolescentes jugando con las manos, me decía, ¿y eso? Por qué me estás agarrando la mano y yo le decía que me gustaban mucho sus manos y quería sentir su piel.

Pasaban los minutos y el tiempo se me acababa, de la nada se me ocurrió decirle “Eres muy bonita” al oído y le digo.

Yo: ¿te da cosquillas verdad? A ver otra vez y volví a hacerlo varias veces más, hablarle al oído.

Marcela: Hay si me da cosquillas mira se me puso la piel chinita jaja.

Yo ya tenía la verga super dura estaba que me reventaba de lo caliente.

Y en una de esas ya no me quite, cuando ella volteó quedamos pegados mejilla con mejilla, por lo que solo gire un poco más y le di un besó en sus bonitos labios, no sé qué pasaría por la mente de ella pero me correspondió con unas ganas e intensidad riquísimo como si ella también lo estuviera esperando, yo no me la creía, estaba con la señora bonita, la estaba besando y ella se dejaba hacer todo, comencé a besar su cuellito, por sus lóbulos, por varios minutos estuvimos beso a beso, tiempo suficiente para saber que los 2 ya estábamos bien cachondos y empecé a bajar por su pecho, aprovechando el escote de su blusa,

Marcela: ¿Dónde vas, dónde vas? Me dice jadeando.

Yo: a besar tus ricos pechos preciosa.

Y se los saque, ya los pezones estaban duritos, me pegue a ellos, los besaba, los succionaba, eran tetas blancas y pezón color café claro, una delicia, besaba uno y acariciaba el otro así estuve alternando unos minutos, le recline todo lo que pude del asiento, quedamos acostados, ella ya no hacía nada por detenernos solo se estaba dejando llevar, pero para mí no era suficiente yo quería más, que valiera la pena, empecé acariciar sus piernas sobre el pantalón, yo quería llegar a su panochita pero antes de lograrlo me detuvo.

Marcela: ¿Qué quieres hacer papi?

Yo: Ya estamos bien calientes, vamos a terminar lo que comenzamos.

Marcela: Estás loco, jamás en mi vida imaginé en un estacionamiento jaja

Yo: Que tiene, así es más rico, vente vamos para atrás del carro.

Y nos fuimos para atrás, desabroche su pantalón y se lo baje hasta los pies sin quitárselo, llevaba una tanguita color beige, aún entre la poca luz que llegaba pude ver lo mojadita que la tenía, se acostó, la tome de sus tobillos me acomode, saque mi verga, pasaba la cabecita por sus labios vaginales, ella solo le hacía “Shhhh aahhh aaaa”.

Marcela: Ya métela ya la quiero sentir, te quiero dentro de mi.

Y me abrazo fuerte haciendo que se la dejara ir de golpe.

Marcela: Aaagh, cabron, la tienes bien rica, ahhhh que rico me entra, hace tiempo que no cogía aaagh

Gemía rico en cada embestida, yo seguía sin creer estaba cogiéndome a esa rica madurita, una delicia de mujer.

Intercambiamos de posición, ahora ella se sentó en mi verga y empezó mover esa ricas nalgas, a subir y bajar, una delicia, hacía notar que si tenía tiempo sin sexo, yo masajeaba y besaba sus pechos, en esta posición no tardó mucho en comenzar a temblar y gemir fuerte ufff que rico,

Marcela: No mames me vengo aaaagh

Yo no dejaba de metérsela, en eso otra vez tembló, volvió a tener otro orgasmo, se acostó en mi pecho.

Marcela: No manches, deja respirar, mira como me tienes cabrón

Yo: ahora me toca a mi, quiero venirme, ¿dónde quieres que te deje la lechita?

Yo quería venirme dentro Pero no me dejó.

Marcela: donde quieras menos dentro please.

En eso la puse en 4, se la empecé a meter, que rica posición, ella se miraba de lo mas rica, le di unos llegues en su culito pero se quitaba, en eso comencé a sentir que me venía, saque mi verga y se los embarre en sus nalgas y piernas, ufff por lo cachondo que estaba sentí que saque mucho más leche de lo normal, acabamos rendidos, como pudimos nos recuperamos, nos aseamos, salimos del carro, ella con las piernas temblando aún, me dice, ya tenemos que irnos papi, no pensé que me darías una rica cogida hoy jaja.

Cuando quieras preciosa, le dije, para despedirnos nos dimos otros ricos besos, le acariciaba sus nalgotas, sus piernas, todo lo que podía, y otra vez se me paró la verga, me dice, ya párale, ya es tarde, le dije, para que veas lo que es tuyo, cada vez que quieras.

Nos despedimos, ella se subió a su carro y cada quien para su casa, seguimos viéndonos varias veces más, pero eso será para otros relatos, como la vez que cogimos en el cerro de la silla jaja.

Loading

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí