Sin limites: Camila y sus amigas me dan ordenes sexuales

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Después de un inesperado reencuentro, Camila y yo nos habíamos vuelto adictos uno al otro, mi celular estaba lleno de fotos de ella posando en todo tipo de situaciones, sus perfectas nalgas en la ducha, la sombra de su silueta frente una cortina, su abdomen frente a un pequeño espejo y mi favorita una foto tomada desde arriba en la que se podía ver su hermosa sonrisa, sus tetas algo pequeñas pero bien formadas, el piercing de su sexy abdomen y una cintura que incitaba a sujetarla con fuerza…

Nos habíamos hecho adictos nuevamente, pues Camila a pesar de ser mi ex novia nunca perdió su carisma ni su hermoso cuerpo. Estábamos probando algo nuevo, ya que aunque no nos queríamos más como novios y los años habían pasado, había algo que no cambiaba y eso era las ganas que nos teníamos, lo bien que conocíamos nuestros cuerpos y nuestra mente inquieta, esta vez la idea era ser solo amigos que cogen pero con una condición… no habría límites, ninguno se pondría en una situación de riesgo y eso lo sabíamos de sobra pero el saber que no habría fetiche, deseo o fantasía fuera de la mesa, nos dio una honestidad y conocimiento del otro que nunca habríamos tenido con nadie más.

Su amiga y roomate Beca, ya se había acostumbrado a nosotros. A los gemidos fuertes, a las horas en las que no podría estar y a la dinámica en general.

A pesar de su inocente cara de grandes ojos, Beca era una persona igual a Camila. Una vez de fiesta terminamos besándonos los tres, su sorpresa fue tal que no dejaba de hacer preguntas sobre nuestro arreglo, fascinada en un principio pero ya a este punto acostumbrada.

Fue así que un día hicimos un viaje juntos, estábamos confirmados para ir unas 6 personas pero al final casi todo el grupo canceló a último momento, incluso el chico que le gustaba a Beca. Al principio pensamos que iba a ser raro ir los tres pero Beca ya estaba acostumbrada a nosotros y decidimos ir a la playa sin invitar a nadie más…

A diferencia de Camila, Beca tenía dos enormes tetas que sin importar el traje de baño, siempre sobresalían. No podía dejar de mirarla y eso se notaba… me disculpe con ambas pero el ambiente nunca se sintió incómodo.

Durante la noche un juego tonto de verdad o reto termino con Camila y Beca entre largos besos. El reto que había sido simplemente tomar dos shots de tequila desde el ombligo y otro desde la boca de la otra rápidamente se transformó en algo más. Podía ver como el vestido de baño de Camila se estiraba mientras ella acostada encima de Beca succionaba los rastros de tequila de la boca de su amiga.

Yo las miraba extasiado pero sintiéndome algo excluido. Camila lo notó y me recordó nuestro pacto. “Sin reglas”. Repitió… a lo que yo respondí con una sonrisa.

-¿Alguna vez has tocado a otra mujer? Le pregunté a Beca.

-He tocado alguna vez pechos y he besado a varias mujeres pero nunca he ido más allá. Sinceramente no estoy seguro de que tan lejos quiera ir… confeso algo nerviosa.

-Pues hoy, lo vas a descubrir… te reto a que metas tu mano en el bikini de Camila, toques su clítoris en círculos, por un minuto… sino te tocará tomarte una vaso entero de cerveza. Dije retador.

Camila no podía creerlo, su cara la delataba… pero no dijo ni una palabra. Beca algo nerviosa se levantó acomodándose la parte de arriba de su vestido de baño de dos piezas y después de un silencio extraño y muy cargado, volvió a levantar el shot y tomando un poco más dijo “ni modo”. Con nerviosismo se acercó a Camila quien ya tenía las piernas separadas. La beso y pude ver como su mano, nerviosa y apresurada iba entrando por su tanga.

-Uhmmm, gimió Camila mientras me veía a la cara.

Su amiga la tocaba con energía y poco a poco la música de la sala de nuestro alojamiento se veía opacada por gemidos. Nadie puso ningún cronómetro, el tiempo simplemente pasó… Entre el alcohol y la emoción, un fuerte suspiro seguido de un gemido fuerte aviso que Camila había tenido un orgasmo justo en la mano de su amiga.

Dándose cuenta de lo que había pasado Rebeca avergonzada quito su mano rápidamente y se empezó a disculpar conmigo como si tuviera miedo de haber propasado un límite. Fue entonces que Camila con un mechón de pelo despeinado en su frente, ignoró las disculpas y dijo: Beca, te reto a que le des una mamada a Diego. Me parece que es lo más justo…

-¿Estas segura? Pregunto alarmada su amiga.

-Yo también quiero ver un show, le respondió Camila.

Sin poner resistencia me quite la camiseta que llevaba puesta, me levante y dándole un beso a Beca en la boca, me empecé a bajar la pantaloneta…

Beca, sin poder articular palabra se puso de rodillas y empezó a succionar lentamente mi verga. Su lengua tímida no se sintió hasta un rato después cuando los sonidos de su succión se habían vuelto enérgicos y fue cuestión de tiempo a que terminara yo explotando en su lengua.

Camila, al ver la boca de su amiga llena de semen solo atinó a fundirse con ella en un beso, donde compartieron los fluidos.

Esa noche dormimos sin ropa los tres, fue la primera vez que veía la vagina de Beca completamente expuesta y depilada, su piel blanca, suave y depilada iban increíblemente bien con su cuerpo delgado, su cara inocente de ojos grandes y su pelo rubio que llegaba hasta sus hombros. Esa noche mi mano recorrió todo su cuerpo, chocando con la de Camila cuya piel bronceada se frotaba con la de su amiga, desconcentrándome con el balanceo de sus ricas nalgas desnudas.

La relación entre los tres se volvió más abierta con el tiempo. Camila y Beca al ser compañeras de cuarto más de una vez se comieron juntas después de eso, mientras yo, solo veía a Camila y muy de vez en cuando tenía la oportunidad de ver las pequeñas nalgas de Beca en mi boca.

Nada me habría preparado para la vida que estaba viviendo. Teniendo sexo con quien alguna vez fue mi novia y con su amiga. Tener dos mujeres para mi me hizo cada vez más pedante y eso escaló cuando no tuve relaciones por un mes entero con Camila por falta de tiempo… siendo la causa otra chica que había conocido en un bar…

Fue así como una noche me llegó el mensaje de “te acuerdas que dijimos que no diríamos que no a nada? Ven a mi casa hoy a las 7”.

Sin más explicaciones, me sentía como quien llegaba a recoger sus malas notas, esperaba reclamos y una conversación larga como usualmente sucedía cuando éramos pareja, pero esta vez no.

Camila me recibió con una cara seria. Se negó a saludarme de beso y solo me dijo “de rodillas”…yo obedecí.

Camila que estaba usando una falda gris y una blusa de vestir blanca formal, se metió su mano dentro de la falda y saco un gag ball, sin consultarme, me lo puso en la boca impidiéndome hablar… ella sabía cuánto odiaba ese tipo de dinámicas y lo dominante que yo era… pero esta vez, eso parecía darle gusto.

Viéndome desde arriba se desabrochó la blusa y pude ver como sujeto de su sostén negro había lo que parecía una faja, más bien una cuerda de cuero enrollada entre sus pequeños senos…

Me puso un collar alrededor de mi cuello y me hizo caminar lado a lado en cuatro patas, sintiéndome algo avergonzado pero duro tenía miedo de que alguien más me viera así, sabía que Beca no tardaría mucho en llegar.

Quiero que te quites la ropa y te quedes en bóxer, ordenó Camila, a lo que obedecí… no tardó mucho tiempo en que su amiga Beca apareciera por la puerta y viera la escena.

-Viste, hoy tenemos mascota. Se burló Camila, a lo que Beca contestó con una cara de risa pero avergonzada al mismo tiempo.

-Veo que están ocupados, no los quiero molestar… dijo Beca.

-¿Crees que olvidé la noche de película? No, nos la vamos a perder.

– Peeerooo…

-¿No te gustaría un masaje en los pies? ¿Una mascarilla y unas fresas mientras vemos la película?

-La verdad, no me puedo negar a eso…

Las dos amigas se pusieron en el sillón con sus pies descubiertos. Camila que andaba falda, me ordeno complacerlas en todo durante esa noche. Ambas se acostumbraron rápido a su posición y vacilaban de vez en cuando… “necesito un buen masaje de hombros”, bromeaba Beca.

Durante la noche masaje sus pies y cumplí todas sus peticiones y al terminar la película Camila quién me había tenido casi de rodillas en la alfombra frente al sillón, decidió quitarme le bola de la boca…

-¿Beca qué te pareció esto?

-Podríamos repetirlo. Le respondió entre bromas.

Beca se levantó, me dio un beso en el cachete y me agradeció el masaje a lo que procedió a retirarse diciendo “dejaré que ustedes terminen yo por hoy tuve toda la diversión que necesitaba” exclamó partiendo a su cuarto.

-Muy bien, hora de recompensar tu buen trabajo hoy y por honrar nuestro pacto. Tal vez te haya llegado a gustar un poco dijo entre sonrisas Camila. Sus manos levantaron su falda y bajaron lentamente su tanga gris hasta sus tobillos recién masajeados.

“Reclama tu premio” ordenó Camila, a lo que respondí comiéndome toda su vulva, con fuerza succionaba cada gota de su humedad y con fuerza pasaba mi lengua y la introducía tan adentro como podía. Para mi sorpresa el orgasmo que Camila tuvo fue la cosa más potente que había visto en mi vida, podría jurar que un pequeño squirt se atravesó en mi boca y mi cara quedó empapada.

-Ya te puedes vestir. Me dijo.

-Pero, no me he venido… le respondí

-Yo tampoco me he venido en varias semanas… espero que así aprendas a que si no usas el pacto, yo sí lo haré. Dijo con una sonrisa.

-En ese caso, quiero que tú te pongas el collar y la bola, quiero ver como gimes cuando te penetre de 4 con esto… ordené.

-Eso no me asusta. Contestó

-Igual tienes que hacerlo. “Sin límites” ¿recuerdas?

Esa noche terminamos extasiados y pensé que sería el fin de ese tipo de juegos hasta que… volvió a suceder.

Beca, Jime y Camila estaban celebrando el cumpleaños de Beca, quién para entonces había renunciado a su explotador trabajo para asumir un reto en un lugar mucho mejor.

Sin embargo, las promesas de una gran fiesta y de bares se arruinaron por una gran tormenta que inundo de agua todo. Fue entonces que las 3 amigas y yo decidimos celebrar en su apartamento con alcohol y juegos…

Bailamos, jugamos juegos de mesa y a eso de las 11 de la noche empezaron los juegos de preguntas…

-¿Quién de todos los hombres que has conocido tenía el pene más grande?, pregunto Jime

Beca avergonzada pero desatada por la ebriedad dijo “es que no quiero que esa persona se le suba a la cabeza” y me volvió a ver a los ojos.

-¡Soy yo! Dije con una sonrisa victoriosa. A lo que Jime reaccionó con confusión..

-Ok, déjenme hacer una pregunta más porque no entiendo bien qué está pasando aquí, ¿Camila, vos y Diego son algo?

-No. Dijo Camila de forma contundente. Perooo… hace 6 meses él y yo hicimos un pacto de solo sexo… el asunto es simple: no seríamos novios, sería solo sexo y la condición más importante, no hay límites. Ninguno puede negarse a cumplir cualquier capricho sexual que el otro pida… por eso no hay celos y por eso no importa que Beca haya hecho cosas con él… aunque, Beca, déjame decirte… no sé si él sería el pene más grande que conozco, puedo presentarte un par. Dijo con una sonrisa burlona.

-No le hagas caso Beca, sabes que sin importar lo que ella diga, no ha podido deshacerse de este pene. Comenté entre risas

La conversación fluyo abiertamente, entre risas y preguntas…

-Ok, pero ahora cuéntenme… ¿Qué es lo más salvaje que han hecho hasta ahora?

Camila y yo nos volvimos a ver sin saber qué contestar…

-¡Yo sé! Dijo Beca… una vez encontré a Diego con una correa en su cuello, con la bica tapada con una especie de bola, en ropa interior obedeciendo a Camila… yo venía entrando de mi trabajo ¿¡y puedes creer que vi eso!?

Jime, solo estalló en una carcajada

-¿Pero, a ver te gusta eso? No sé, no te veías tan mandulon. Me pregunto Jime

-A ver, no, yo no pedí eso. Camila lo hizo y yo no podía negarme… además me hizo darles masajes y ser casi si sirviente.

-Ok, pero, di la verdad. ¿Te gustó o no? Respondió Camila en tono retador…

Mi silencio solo fue respondido con risas.

-A ver ponlo a hacer algo… que anime la fiesta, que ha casi nos quedamos sin alcohol. Dijo Jime entre risas y emoción.

-¡De acuerdo! Diego, quiero que te quites la ropa, y nos rellenes los shots.

Sin poder creer lo que pasaba, me levanté y obedecí. Me desabroche los botones de la camisa lentamente, me afloje la faja y terminé con mi ropa interior, un bóxer corto color blanco que me hacía lucir bastante bien dotado.

Servi los shots a lo que Camila brindo con ellas. -Ten para que no pases sed. Dijo Camila dejando caer tequila de un vaso de shot encima de mi pene que para entonces ya estaba medio duro.

-¿Quieren verlo? Dijo Camila.

El resto de amigas solo respondieron con risas que delataban su embriaguez y afirmaciones con la cabeza.

Sin advertir ni dar más palabras, Camila bajo de golpe mi bóxer dejando mi verga completamente expuesta ante el grupo de amigas…

-A ver, no es un mal tamaño… ¿Pero estas segura que es la más grande que has visto Beca?

Beca solo respondió con una risa nerviosa y sus manos en su boca, sin soltar la mirada de mi miembro.

-En su defensa, crece más. Todavía no está tan duro. Dijo Camila procediendo a tomarlo con su mano….

Mi verga empezó a ponerse dura ante la situación.

-Ya que tenemos la vela, ahora falta el pastel. Dijo casi gritando Camila. A lo que se levantó y con crema batida, roció mi pene.

El grupo de amigas le cantaron cumpleaños a Beca y al finalizar se escuchó entre murmullos alcohólicos decir a Camila “Y… ya… puedeee besar al pasteeel”

Beca me vio fijamente a los ojos y succiono mi pene desde la cabeza hasta pocos centímetros de la base. Su lengua limpio la crema batida a lo que los retos recién empezaron.

Entre los retos Beca fue retada a tomarse una foto con mi verga en su boca, para mandarle una foto al chico que la había cambiado por otra. Jime me reto a hacerle un baile y en medio del mismo sus manos se pusieron sobre mis nalgas y me hicieron presionar con mi verga su parte.

La noche llegó intensa y el grupo de amigas iba subiendo la intensidad del reto…

-Por ser mi cumpleaños quiero que nos des sexo oral a todas. Dijo Beca envalentonada.

Me puse de rodillas e incrédulo vi como las 3 amigas se quitaban sus prendas, incluso Jime con quién mo tenía tanta confianza, abrió su falda, bajo sus mallas y su ropa interior negra acorde a su estilo y reveló una vagina con varios pelitos pero muy sensuales. Jime que siempre andaba ropa algo oscura y más grande que su talla resultó tener un gran cuerpo. Unas piernas firmes, una vientre definido y contrario a lo que se podía pensar de que no estaría tan en forma reveló un abdomen que aunque no era plano, era perfecto adornado con un piercing en su ombligo.

Sin pensarlo dos veces empecé por ella, su parte sabía dulce, como si supiera a limón. Solo pensar en sus gigantes nalgas, más grandes que los de Camila, el tiempo se me pasó y ante el primer orgasmo de ella mi cara terminó empapada y un poco de sudor caía de mi frente…

Me moví hacia Beca y sin pensarlo, la puse de cuatro sobre el sillón… empecé a hacerle sexo oral desde su clítoris hasta su ano. Sin dejar ni una parte al descubierto y ya con la quijada algo cansada la estimulaba con mis dedos mientras lamía con mi lengua, esperando escuchar el gemido final que vino acompañado de muchos gritos de placer.

-Creo que fue el mejor orgasmo de mi vida. Dijo Beca con su pelo completamente alborotado.

-Hay que admitir que sabe dar buenos regalos de cumpleaños dijo Jime quien aún no se había vestido pero estaba tapándose con su falda encima de sus muslos…

Con mi vara empapada en sus fluidos me dirigí a Camila…

-¿Alguna vez tus amigas te han visto desnuda?

-Sabes bien que solo Beca. Respondió con curiosidad…

-Pues te ordeno que también le enseñes a Jime

Camila con una cara de shock se acercó a su amiga para preguntarle si todo estaba bien. -¿Bromeas? Es el mejor día de mi maldita vida, dijo ella con una sonrisa y poniendo a un lado la falda que tenía en sus muslos…

Me puse por detrás de Camila, y rápidamente la desnude a lo que sus amigas silbaban y la llenaban de halagos…

-¿Ahora qué? Preguntó.

Sin responderle procedí a sentarme en una silla, guiándola encima de mí a darle un show a sus amigas quienes nos veían atentamente.

-Esto es demasiado. Dijo entre gemidos.

-Quiero que tus amigas vean como te cojo. Le respondí…

Los movimientos fueron intensos y aunque quería que Camila se viniera antes, el exceso de estímulos me ganó y un fuerte orgasmo lleno su vagina con mi leche… ella gritaba de placer.

Y fue así como poseído una vez más por el placer la tumbe en el sillón donde Beca estaba sentada con su mano en su vagina masturbándose y procedí a hacerle sexo oral a Camila. El impacto fue tanto que ella no tardó mucho en soltar un gran gemido y su cuerpo parecía darle varios orgasmos a la vez…

Mi cara envuelta en todos los fluidos la veía con burla…

Y mientras ella recién se podía reincorporar le dije… -¿Recuerdas, sin límites?

Ella sonrió y nos fundimos en un fuerte y húmedo beso.

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