Sin límites: El pacto de mi exnovia

0
510
T. Lectura: 5 min.

Ese día ella andaba una falda elegante, sus piernas destacaban en una falda que resaltaba un trasero bien formado. La miré incrédulo de arriba abajo…

-¿Ya te presente a Camila? Me dijo mi jefe.

-No, ¡mucho gusto!. Dije con una sonrisa mientras le tomaba la mano a quien había sido mi exnovia hace años.

-Es un placer conocerlo. Dijo Camila devolviéndome la sonrisa.

Hace dos años no nos veíamos y por cosas del destino, ella de una empresa diferente a la mía terminó codirigiendo conmigo un proyecto en el que ambos asumíamos el liderazgo luego de que despidieran a los anteriores encargados por malas prácticas y un pésimo desempeño.

Ninguno de los dos podía creer su suerte. Trabajaríamos juntos por más de 5 meses. Era una suerte que la relación terminara en buenos términos. Una relación que no había aguantado las exigencias de dos personas muy competitivas y dominantes entre sí.

Tan pronto empezamos el proyecto los resultados fueron casi inmediatos. Camila y yo siempre estuvimos muy compenetrados, siempre teníamos la habilidad de casi que leernos la mente y entender lo que el otro quería decir sin tener que hacerlo.

Para la tercera reunión, terminamos antes del tiempo considerado. Ambos nos quedamos en la oficina recogiendo algunas cosas y conversando del proyecto. Según se fue haciendo tarde decidimos ir a un restaurante para ponernos al día.

-¿Entonces de todas las personas…. tú?

-Sí, yo. Le contesté con una sonrisa. ¿Por qué? Te incomodo verme?

-De hecho, me alegré. Este proyecto es muy importante y ya me había mentalizado a que me iba a tocar rescatarlo sola, pero entonces te vi y supe que esto iba a ser mucho más fácil de lo que había pensado.

-Siempre fuimos un buen equipo. Es una lástima que lo de nosotros fuera la excepción. Le dije

Ella, quién terminaba de tomar su sangría, me respondió limpiándose sus labios con la lengua y acercándose a mí. -Es lo que pasa cuando dos personas son tan parecidas ¿verdad? Terminan chocando… aunque no te miento, siempre me gustó todo de ti. Simplemente no somos buena pareja.

-¿Nunca pensaste en volver? En estos dos años que nos distanciamos…

-Siento que he tomado mucha sangría para responder a eso jaja. Pero la verdad no. Después de terminar nunca pensé en regresar como pareja.

-¡Auch! Dije riéndome. La verdad es que es mutuo aunque siendo sincero sí extrañaba esto. Es lo malo de ser tan buen equipo en todo, menos en lo emocional.

-Sabes… hay algo que sí extrañé mucho… dijo tomando aún más de su segunda copa de sangría como quien busca valor para confesar.

-Digamos que recuerdo antes de que fuéramos pareja… bueno incluso de pareja… siempre hubo algo que entre los dos hacíamos bastante bien. Dijo entre nervios..

-La pasábamos bastante bien. Dije interrumpiéndola, sospechando lo que quería decir. Me parece que es mutuo que ambos nos hemos extrañado… pero no de una forma romántica…

Ella me miró a los ojos y me preguntó: -¿Durante estos años alguien te ha hecho el amor mejor que yo?

-Sabes que eso es imposible. Dije devolviéndole la mirada y poniendo mi mano sobre su muñeca

-Eso pensé. Dijo ella.

Ambos nos reímos y de repente ella se acercó hacia mí con su mirada en mis labios y yo me acerque también y mientras acariciaba su brazo, mis labios se fundieron con los suyos. De forma impulsiva, sin necesidad de hablar más, su lengua entro en mi boca y podía sentir su respiración agitada.

-¿Que acaba de pasar? Dijo Camila mirándome…

-Nos besamos. Respondí

-¿Crees que esto nos traerá problemas?

-¡Eso espero! Le dije vacilando.

Las risas fluyeron otra vez y dejamos ir la tensión construida durante días, besándonos con más fuerza y pasión esta vez.

-¿Crees que esto va muy rápido? Le pregunté

-Eso espero, me contestó ella

Sin pensar dos veces nos levantamos y seguimos besándonos en el carro. ¿Dónde te llevo hoy bebé?, pregunté.

-Llévame al cielo si es que puedes. Dijo de forma retadora…

-¿Y eso donde es? Le dije encendiendo el motor del carro… a lo que ella respondió con su dirección.

No logramos pasar de la cocina. La subí en una mesa y empecé a besarla con fuerza, mientras ella me desabotonaba la camisa. Me sentía tan duro, no podía creerlo pero su cuerpo se sentía mejor que nunca. Baje su falda, con todo y ropa interior pero sin quitarle sus tacones y poseído por las ganas me quite el pantalón, mi pene rebotó inmenso fuera de mi ropa interior y sin pensarlo más empecé a penetrarla.

Sus gemidos eran música y la humedad de su zona era algo delicioso. Podía sentir como su vagina arropaba mi pene y lo humedecía todo por dentro.

Sus piernas se apoyaban en mi cintura apretando con fuerza mientras la penetraba cada vez más duro y rápido. Sus gemidos se transformaron en gritos familiares.

-¡No pares que estoy por venirme! Me ordenó a lo que respondí lamiendo su cuello y acercándome más a su cuerpo cada vez más agitado.

Fue cuestión de tiempo hasta que una vibración en su cuerpo me anuncio la llegada de su orgasmo.

-Siempre fuiste el mejor sexo de mi vida. Dijo de forma cariñosa, agradeciendo su orgasmo.

-¡Yo sé! Dije con una sonrisa mientras movía mi pene aún dentro suyo.

-Parte de mí no quiere que esto termine… dijo ella

-¿Por qué debería terminar? Pregunté.

-¿Te gustaría hacer de esto algo regular?

-Por el momento somos dos adultos, disfrutando sin complicaciones. Eso, eso suena bastante bien.

-Esto es algo que no intentamos… dijo ella. Crees que nos afecte haber sido novios.

-Yo no me pondré celoso, no hay emociones románticas aquí. Solo dos personas que se llevan muy bien y que tienen un sexo increíble. Dije mientras reanudaba la penetración, entrando y saliendo de ella.

-mhmm… Ok… pero entonces quiero todo… quiero que me hagas lo que en una relación no me habías hecho nunca.

-Eso suena interesante. ¿Te gustaría ser mi juguete?

-Solo si tú eres la mía.

La penetración se hacía más rápida nuevamente y la conversación se fue volviendo más y más sucia.

-Quiero que hagas todo lo que yo te ordene

-Solo si tú te sometes primero. Le dije

-Uhmm no, me parece que yo voy a ser la primera.

-A ver, demuéstrame que no me tienes miedo. Le dije

Camila me miró con un poco de sudor en su frente. Se empezó a desabotonar su blusa que todavía tenía puesta, liberando sus dos grandes tetas. Ahora sí completamente desnudos los dos, por excepción de sus tacones. Decidido acercar su cuerpo al mío. A lo que respondí alzándola con fuerza.

Nos lleve al sillón donde ella empezó a cabalgarme y hablarme sobre lo mucho que quería sexo de verdad, lo harta que estaba de fingir y de las ganas que tenía de no contenerse más.

-No habrá límites. Lo haremos todo. Todo lo que tengamos que probar… lo probaremos.

-Sin límites repitió ella. Ninguno dirá que no al otro en nada. Haremos toda fantasía sexual que el otro exija.

-Suena peligroso. Dije casi sin aire al borde del orgasmo…

-Ya me conoces. No voy a decirte nada que ponga en mal tu carrera o tu salud… yo te doy esa confianza si me la das a mí. Dijo aumentando el movimiento de sus caderas

-¡Sin límites entonces!

Camila se acercó con fuerza a mi boca, me beso con su lengua y luego me escupió en la cara mientras me sujetaba las manos.

El segundo beso vino con más fuerza y su lengua recorría todos los rincones de mi boca. Sentía que no podía respirar y sin poder avisar eyacule adentro suyo.

Entonces la tome con fuerza y la puse en el sillón. Poniéndome encima empecé a chupar su cuello y jugar con sus tetas en mis manos. Estaba nuevamente poseído por el placer.

Mi lengua recorría desde su cuello hasta sus pezones, bajo por el piercing de su ombligo, jugueteó con su vientre y llegó hasta su clítoris.

Mi dedo pulgar estaba en la entrada de su ano, presionando y sintiendo la humedad de su vagina recién bañada en leche.

Mi lengua iba en círculos sobre su sensible clítoris sin llegar a él directamente. Fue entonces que sentí su mano sobre mi pelo pidiendo bajar. Empecé a lamer su vagina con fuerza sintiendo sus retorcijones y con mi dedo entrando en su ano, poco a poco.

Duramos un rato hasta que el segundo orgasmo vino. Ella me detuvo con fuerza pidiendo que me detuviera, el orgasmo fue demasiado fuerte. Tan fuerte que parecía haber sido una escena de exorcismo… ella estaba bañada en sudor y placer.

Me acerqué a su boca y nos hundimos en un beso profundo.

-¡Eso fue intenso! Dije sentándome a la par suya… Ella aún recuperándose dijo -Extrañaba el sabor de tu semen, nunca me habría imaginado sentirlo de esta forma dijo refiriéndose al beso.

-Es lo que pasa cuando no hay límites. Dije riéndome.

-No era queja… dijo Camila introduciéndose un dedo y chupándoselo después.

Los siguientes días de reunión fueron repetidos, el proyecto no solo dio grandes frutos sino que vino acompañado de grandes sesiones eróticas durante todos los meses.

Con el tiempo el sexo se había vuelto rutina. En el carro, en la cocina, en la ducha, en la sala…

Fue al terminar el proyecto que ambos nos dimos cuenta que la única responsabilidad que los unía había terminado.

Ese día, pactamos de nuevo… íbamos a seguir viéndonos… esta vez de forma puramente sexual y con una meta clara: cumplir todas las fantasías del otro.

Camila, de cuerpo delgado pero con un gran culo y hermosas piernas, se encontraba amarrada, con una bola en su boca que le impedía hablar y completamente desnuda, la celebración del día final del proyecto.

Ese día eyacule en su cara y en su estómago. Tome fotos de todo y le pedí un reto: su wallpaper de celular iba a ser una de estas fotos, donde salía mi pene en su boca, con su cara llena de mi leche. Ella cumplió.

-ni pienses que esto te va a salir gratis. Ya tengo planes para ti… me dijo Camila ese mismo día.

-¿Y cuáles son?

-¡Ya verás! De todas formas no puedes decir que no porque si bien recuerdas… no hay límites.

Loading

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí