La prima Sofía: Promesa
No la dejé hablar. Me acerqué para sellar sus labios con otro beso que subió de temperatura en un parpadeo, volviéndose más profundo y posesivo. Mis manos bajaron por su cintura con autoridad hasta hundirse en su culo, agarrándola con firmeza. Avril soltó un gemido vibrante contra mi boca, arqueándose hacia mí en una respuesta ca...