Calor de hormigón
Bajó la boca por el pecho de él, por el estómago, y apartó el bóxer de un tirón. La polla saltó libre, venosa, la cabeza brillante. Sofía la miró un segundo, se lamió los labios y se la metió entera en la boca. Chupó fuerte, bajó hasta casi los huevos, subió otra vez, succionando, haciendo ruidos obscenos de garganta. La...