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Nuestra amiga argentina sufre las consecuencias de sus actos

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Una vez con una amiga, fuimos a una despedida de soltero, nos pagaron mucha $$$, yo fui la primera y última vez que fui, mi amiga había ido a otras, y nos terminaron cogiendo, ¡no se entre cuantos!, yo no pensé que iba a ser así.

Ahora les cuento lo que me pasó: Muchas veces mi viejo, no sé porque, hay trámites que me pide que le haga yo, ayer me pidió que lo fuera a ver al Dr. (llamémoslo) Fernández a tal lugar, le diera un contrato, lo tenía que firmar y que lo trajera.

Serían las 17, 30 hs., llego al estudio (era Jurídico- contable), me anuncio, me hacen pasar a la oficina de él. Para explicarles, son de esas oficinas con una gran recepción, después pase por un pasillo, donde salían varias oficinas, otra sala grande de espera y la última oficina era la de él.

Entro en la oficina este “Dr” que no tenía más 30 años, una oficina grande y tenía un par de sillones, entro, lo saludo, me dice de sentarnos en los sillones mientras lee el contrato y me pide un café.

Me resultaba cara conocida, con cual me preocupaba, porque ¡seguro de la iglesia no lo conocía! eje ni de ir al Colón ¡tampoco!, me daba miedo pensar de donde lo conocía, y me doy cuenta que cada tanto me miraba, que él no se podía concentrar en lo que estaba leyendo, yo me hacía la boluda, miraba para cualquier lado.

Hasta que después de un rato tuvimos una conversación que fue más o menos así (de lo que me acuerdo porque estaba muy nerviosa).

Dr.: ya sé dónde te conozco, estoy seguro, pero ¡no lo puedo creer!

Yo: no sé, yo no te conozco

Dr.: sí, estoy segurísimo, porque hay caras de las que ¡no me olvido!

Yo: no sé, de donde me podes conocer.

Dr.: vos fuiste con una amiga a la despedida de XX

Yo: no, ¡ni se quién es!

Dr.: Si, ¡eras vos!

(En ese momento me quería morir, y si ahí me acorde que fue el primero ¡que me cogió!!! no sé, me empezaron a transpirar las manos, y lo peor es que cuando me agarran así, ¡no se mentir!)

Yo: no, no, ¡yo no fui a ninguna despedida de soltero!

(Media enojada)

Dr.: no te pongas así, ¡qué tiene de malo ir a una despedida de soltero con amigos y amigas?

Yo: nada

(¿Me estaba tomando de boluda? ¿O me estaba dando vueltas con sus palabras aprovechando los nervios y avergonzada que yo estaba?)

Dr.: bueno entonces ¡no te pongas así!

Yo: ¿cómo me pongo?

Dr.: Nerviosa, como si te fuera a mostrar las fotos que te sacamos cuando estabas arriba mío.

Yo: nooo, ¡fotos no hubo!

Sic, ¿Por qué soy tan boluda? ¡Cualquiera me da vuelta! ¡Yo solita me vendo! Después de la boludez que le dije se produjo un silencio, pero yo sabía que no había vuelta atrás, ya estaba, se lo había reconocido, y ¡me quería morir!

Dr.: Lo que yo no entiendo es como una chica como vos, que no le falta nada, con los padres que tiene, ¡trabaja de eso!, contame, no me conocés, pero ante todo soy un caballero que no tiene memoria de lo que me quieras contar (pero bien se acordaba ¡que me cogió!)

Bueno ahí le empecé a contar como se dieron las cosas (no lo voy a repetir porque ya lo he contado), la cosa es que yo soy demasiado explícita y le conté todo con lujo de detalles. Cuando se lo termino de contar, me dice que está todo bien, que él se va a olvidar de todo lo que le dije, pero me dice “mira como me dejaste”, mirando a su pija, la miro y la tenía bastante paradita jeje (no se ¿Por qué?).

Entonces le miro sin decirle nada, se levanta, le avisa a la secretaria que no lo interrumpa hasta que termine de leer ese contrato, se sienta de nuevo en el sillón, y me vuele a decir, ”no me vas a dejar así”, me agarra mi manito y la pone sobre su pijita, ¡yo no sabía qué hacer! ¡No quería que se enojara!, así que me dejo, y le acaricio la pija sobre el pantalón, él muy suavemente me agarra y me pone ¡entre sus piernas!

¡Ya estaba jugada! Sabía que iba a tener que hacer de puta ¡otra vez!, le sigo acariciando sobre el pantalón su picha que cada vez tomaba ¡mayor tamaño!, le empiezo a desabrochar el pantalón y muy despacio empiezo a poner mi manito hasta que la encuentro y la saco, se la acaricio con mis manos, y ya la tenía muy paradita jeje.

Le bajo el pantalón, la empiezo a besar, juego con mi lengua bordeándola, la beso, la beso toda, muchos besos, hasta que me empiezo a poner la puntita en la boca, la succiono, y se la empiezo a chupar. Le saco los pantalones (porque me molestan) y literalmente, me como su plátano, que ya no era tan pijita, no sé cuánto tiempo estuve chupándosele, yo ya estaba toda mojadita, me había sacado la blusa, ¡me estaba poniendo en bolas!

Me agarra, me lleva arriba del escritorio, me saca la pollera las medias, y me da, si me da una terrible chupada de concha, empiezo a gemir, como me pasa siempre, mi cuerpo ya no respondía, lo único que quería era que ¡me cogiera!, acabo, me tapa la boca me dice ”boluda no grites” y me empieza a coger estando yo arriba del escritorio, me empieza a coger como si fuera el fin del mundo, me levanta en el aire (cosa que me encanta, porque ya pierdo el manejo y dejo que me cojan como quieran) se sienta en el sillón y empiezo a cabalgar arriba de él (como me cogió en la despedida) acabo de nuevo, me dice que me salga y me llena la cara de su ¡leche calentita!

Me limpio, sin decir nada nos empezamos a vestir hasta que me dice “ yo solo quería que me la chuparas! no era mi intención cogerte ¡acá! Pero quédate tranquila yo estoy felizmente casado, amo a mi mujer así que de esto nadie se va a enterar, sos una hermosa putita”.

Lo peor es que ¡tenía razón! Yo sola me empecé a poner en bolas y le saque el pantalón ¡a él! Y él más contento seguro fue mi viejo, porque firmó ese contrato casi sin leerlo.

Estas cosas no se las puedo contar ¡a nadie! Ni a Belu, no quiero quedar como una putita y encima ¡boluda!

(9,11)