Deliciosa equivocación

  • 8
  • 33.993
  • 9,69 (64 Val.)
Estando adentro vi que mi esposo, eso pensé, ya se había acostado por lo que puse seguro a la puerta, me quité la ropa para ponerla a secar y me metí a la cama

Esta historia es de buena o mala suerte, incomoda o placentera; dependiendo el ángulo del que se mire.

La familia de mi esposo nos invitó a Huichapan Hidalgo a celebrar el cumpleaños de una de sus tías, la festividad la hicieron en grande y trataron de reunir a la mayoría de la familia pues la señora tenía una enfermedad crónica degenerativa, no fue precisamente para despedirse de ella, sino para festejarla y convivir y como era la única hermana de mi suegra no podíamos dejar de ir. Además mi esposo me dijo que nos quedaríamos un par de días por allá pues hay en los alrededores una zona de balnearios de aguas termales, entonces la idea ya no me pareció tan mal.

En el festejo hubo un grupo de música versátil, mariachis, un trío y hasta un grupo norteño, o sea que no pare de bailar ya fuera con mi esposo, alguno de mis cuñados o sus primos. Comida para todos los gustos pero sobre todo barbacoa y carnitas

De beber también gran variedad; cervezas, whisky, ron, pulque curado y tequila, en fin todo lo necesario para una gran bacanal.

Yo al principio y durante la comida tome refresco y agua para después comenzar a beber cerveza, ya entrada la noche comencé a tomar tequila, en fin de a poco me fui poniendo una gran borrachera, ya entrada la noche me empezó a dar sueño y me quede dormida en el hombro de mi esposo, es lo último que recuerdo. No sabía la hora que era ni como llegué, tal vez mi esposo me llevó ahí, pero estaba recostada sobre una cama, la cabeza me daba vueltas y para evitar el efecto de la cama loca baje un pie para tocar el piso y dormí de nuevo, No sé cuánto tiempo pasó pero me desperté con unas ganas intensas de hacer pipí, me levante como pude y en la obscuridad salí para buscar un baño, abrí un par de puertas y ninguna era, en el patio y la planta baja de la casa se oía música y las pláticas de los que aún estaban festejando, al fondo del pasillo por fin encontré un baño entre y por las ganas que tenía y la borrachera que me cargaba no pude bajar pronto mi pantalón y junto con mi tanga los moje de pipi, al terminar salí y me dirigí a la habitación, estando adentró vi que mi esposo (eso pensé) ya se había acostado por lo que puse seguro a la puerta, me quite la ropa para ponerla a secar y me metí a la cama, baje un pie para evitar nuevamente el efecto de la cama loca. Después de un rato comencé a sentir su mano palpar mi cuerpo, me comenzó a sobar las tetas, en otro momento me tocaba el vientre y bajaba lentamente hacía mi pierna, fue en ese momento que se percató que estaba desnuda de la cintura hacía abajo, en otro lapso acariciaba mi pierna hacía la parte interna, como las tenía abiertas él tenía a su disposición mi vulva la cual sentí que tocaba con cierto miedo, así estuvo tocando mi cuerpo inerte por la borrachera y el cansancio, de a poco fui excitándome y mojándome con su toqueteo, cuándo sentí que el efecto de la cama loca disminuyó subí mi pierna y le di la espalda a mi marido arrimándole las nalgas a su cuerpo, después de un rato sentí como comenzó a restregarme su verga en las nalgas buscando meterla entre ellas, mientras acariciaba mis piernas y buscaba meter un dedo en mi vagina, así estuvo como explorando mi cuerpo, poco a poco con su masaje y el meter yo creo que hasta dos dedos en mi vagina esta se fue empapando, después sentí su verga firme y dura golpeando mis nalgas y resbalar poco a poco entre ellas para irse acomodando entre mis piernas como buscando algún lugar por donde entrar a mi cuerpo que ya estaba deseoso de ser penetrado, yo busque acomodar las nalgas parándolas un poco más para facilitarle la labor de cucharear, el me levantó un poco la pierna y así tuvo a su disposición una mejor manera de meterme su verga la cuál sentí resbalar poco a poco hasta el fondo de mi ser. Me besaba los hombros y el cuello, sentía y escuchaba su respiración demasiado agitada, con su mano acariciaba algunas partes de mi cuerpo, yo sentí cierto miedo o nerviosismo en sus caricias e imaginé que sería por estar en una casa y una cama que no es la nuestra. Mientras empujaba sin ritmo su verga dentro de mí, yo pare más las nalgas para ver si se acomodaba mejor, cosa que no resultó, en un movimiento se salió de mí, yo busqué acomodarme en cuatro y él se puso detrás, resbale sobre la cama y me acomode, abrí las piernas y levante las caderas para permitirle la penetración, el detrás de mí intento varias veces metérmela sin éxito, seria por la obscuridad o la borrachera pero no atinaba, por fin lo colocó en mi conchita y metió de un solo empujón toda su virilidad en mí, ahhh que rico fue sentir su verga entrar y salir de mí, lo sentí un poco torpe pues su bombeo era sin ritmo lo jale hacía mí y me deje caer completamente en la cama para comenzar a apretar su verga con mis paredes vaginales y hacer movimientos circulares con la cadera, no tardo en venirse pues sentí su verga vibrar dentro de mí y su caliente esperma inundar mi interior, su cuerpo se estremeció sobre el mío, yo seguí moviendo las caderas para ver si podía llegar al orgasmo, el cual se escapó de mi ser al escuchar sus gemidos y su voz diciendo:

—Detente, detente por favor es demasiado rico ya no aguantó!!

No era la voz de mi marido, sentí un frío recorrer por todo mi cuerpo, mi reacción fue saltar de la cama, con la borrachera y la excitación que traía caí al piso, él se acercó a ayudarme para ponerme de pie.

—Quién eres? que haces en mi cama?

—Marco. Sshhh no grites o alguien podría oír y venir soy Marco y no estoy en tu cama tu eres la que se metió aquí y me puso las nalgas en la cara.

—No puede ser!! Estás loco o que te pasa?? Soy tu tía

—No, no estoy loco y tampoco soy de palo, pues el que una mujer como tú se meta desnuda a mi cama...

—Calla por favor no digas más nada, mira fue un error creí que era la habitación que me habían dado para dormir y también pensé que eras tu tío, por favor no digas nada porque entonces tendríamos problemas muy serios tu tío y yo.

—Está bien no diré nada pero si me prometes que me dejarás estar alguna otra vez contigo.

—Estás loco!!! Te dije que fue un error, además tu tío es capaz de matarnos a los dos o tendrían problemas muy serios tus padres con él y por ende conmigo mejor ayúdame a llegar a mi habitación y por favor olvida todo esto y nunca, nunca lo comentes con nadie.

—Tienes razón tía discúlpame no le diré a nadie y solo me quedaré con el recuerdo de haber cogido con una gran mujer.

—Cállate por favor, ya no digas nada olvida lo que paso y por favor ayúdame a buscar mi ropa.

Tome una sábana de la cama cubrí mi cuerpo, el busco en el piso mi ropa, abrió la puerta y dijo no hay nadie puedes salir, la música y el bullicio seguían en la parte baja de la casa, distinguí entre varias la risa de mi esposo que estaba aún con sus familiares, al llegar a la otra habitación Marco abrió la puerta, me dio mi ropa, le regresé su sábana el miro hacia abajo y yo cubrí mis partes y piernas con la ropa.

—Gracias y recuerda por favor no le digas a nadie y olvida lo que pasó.

—Gracias a ti y a ese error que me permitió sentir lo que es estar con una mujer que sabe hacer el amor como diosa.

Le di un beso en la mejilla, cerré la puerta y caminé hacía la cama. Al tiempo que escurría su esperma por mis piernas yo pensaba en el orgasmo que estuve a punto de tener con el sobrino de mi esposo, me dije Ely eres una asaltacunas.

Me acosté me quite la blusa y limpie mis piernas por la mañana desperté y mi esposo estaba dormido sobre las cobijas vi nuestra maleta y busque unos pants y ropa interior para cambiarme, que bueno que mi esposo se durmió porque no hubiese sabido que hacer si se le antojaba hacerme el amor y yo empapada del esperma de su sobrino, quien después de esa noche no sé si sea mi imaginación pero siento que no deja de mirar mis nalgas y sobre todo cuando vamos de visita y nos acompaña a algún balneario de la zona, como se lleva muy bien con mi esposo y conmigo es muy atento, no sé porqué ji ji ji. Hasta hoy no ha dicho nada y se lo agradezco tanto que cuando mi esposo ha tenido que salir del balneario a buscar algo que se nos ha olvidado le pido que me ponga bloqueador en la espalda y en alguna ocasión lo deje que lo pusiera en mis pompas y piernas.

  • (64)
  • Compartir en redes