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Apenas lo conocí y abusó en el baño de mí

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Ese día fui con mi amigo Hugo a una reunión con sus amigos, me puse mi calza negra de dibujos una blusa roja y chamarra ya que hacía mucho frio.

Fuimos a la altura de la carretera México-Cuernavaca, era una casa de fin de semana de su amigo Rubén, ahí ya nos esperaban, Rubén y su hermano Juan, Lucia y su esposo Roberto y Leo y su esposa Griselda, estos dos últimos son eran de mi edad, él era el tipo showman, chistes tontos y sarcasmo acompañaban su vocabulario y ella el típico estereotipo de niña rica que no salía de satélite y ese lugar se le hacía horrendo.

Nos recibieron muy bien y empezamos a convivir, una carne asada acompañada de cervezas, mezcal y tequila, risas y anécdotas se oían en la mesa, el problema era Leo, ya que desde que me vio me empezó a lanzar el perro, no le importo que su mamona esposa lo escuchara o lo viera, ¡Leo no dejaba de chulearme y resaltar mi voluptuoso cuerpo!

L: ¿En serio Hugo, de donde sacaste a este manjar?

C: ¡Jajá, Gracias, ¡pero tu Griselda también es muy guapa!

L: ¡Estamos hablando de ti, no de ella!

Con ese tipo de comentarios solo consiguió que Griselda me viera con odio, yo trate de limar asperezas, pero Griselda estaba enojadísima y no la culpo, si mi marido estuviera de perro con otra frente a mí, ¡lo castraría inmediatamente!, pero ella solo se aguantaba y con pucheros reaccionaba en mi contra!

G: ¡Siempre eh dicho que el nombre más feo para una mujer es Cindy!

L: ¡Te equivocas, es el nombre perfecto para una diosa!

C: Ya chicos, no se peleen, ¡es un nombre común!

G: ¡Claro, común en una teibolera!

¡Sus comentarios cada vez eran más ofensivos y Leo, cada vez era más atrevido, me sacaba a bailar solo a mí, me decía que mis ojos eran hermosos, me pidió mi número y mi Facebook, se sentó a mi lado y me acariciaba la pierna, yo estaba tensa ya que Griselda me miraba con odio, los demás chicos seguían en su mundo, no sé si disimulaban, pero ya se estaba generando un conflicto!

Trate de evadir eso tomando como loca, mezcle todo, cerveza, tequila y hasta mezcal, admito que eso me relajo y en cierto punto me olvide de esa extraña pareja, aunque seguía escuchando sus discusiones, Leo ya más ebrio me llego por atrás arrimándome su verga, al sentirla hasta lo ebria s eme bajo ya que Griselda con ojos de pistola miraba la imagen, no sé porque lo hice pero lo hice, en lugar de quitarme, más me arrime a él, su verga estaba toda en medio de mis nalgas y unos ligeros movimientos me hicieron sentir lo dura que la tenía, eso lo hice solo para que Griselda se molestar más y a ver si se le quitaba lo idiota, ella solo se volteó y yo me alejé de Leo.

Finalmente, a eso de las 2 de la mañana nos asignaron cuartos, yo me quedé con Hugo en una litera y los demás en sus respectivos cuartos, apagaron la música y todos se iban rumbo a su habitación, mi obsesiva idea de la limpieza me hizo quedarme a recoger los platos y vasos, ¡estaba yo muy tranquila buscando la basura que al pasar a lado del baño sentí como con gran fuerza me metían!

¡Un tremendo beso recibía y me di cuenta que era leo, quien escondido en el baño espero a que se fueran para meterme ahí!

L: ¡Me tienes loco!

C: ¡Cálmate, déjame salir, nos van a ver!

L: ¡Me vale madres, estas riquísima!

Continúo besándome y sus manos empezaron a acariciar mi cuerpo, pasaba por mi espalda, bajando por mis nalgas las cuales apretaba con fuerza y luego mis muslos para terminar con mis rodillas.

Me volteo mirando la caja del excusado, yo me apoye ahí cuando escuche unos ruidos, ¡al voltear él se estaba poniendo el condón!

Me bajo la calza, su lengua recorrió mis piernas hasta mis nalgas, me hizo a un lado mi tanga, ¡y puso saliva en mi vagina para penétrame de un solo golpe!

C: ¡Auch, me dolió!

L: ¡Perdón chiquita!

C: ¡Nos van a descubrir, párale!

L: ¡No! ¡Mejor muévete un poco nena, vamos, sé que tú también querías esto!

Me embestía fuerte, su verga estaba durísima, aunque no era muy grande, poco a poco mi vagina reacciono a su amigo, empecé a mojarme y a moverme, la adrenalina de pensar que nos descubrirían me excitaba muchísimo, él era un cerdo, me decía peladeces y me arañaba las nalgas, ¡pero eso me empezó a gustar!

C: ¡Que dura!

L: ¿Te gusta nena? ¡Es tuya, toma, toma!

C: ¡Ah, nos va a ver tu mujer!

L: ¡Me vale madres! ¡Que vea como es una mujer de verdad!

Cerraba mis ojos, me daba de nalgadas con mucha fuerza, trataba de no gritar ya que me dolía lo violenta que era, afuera no se oía nada, pero no me confiaba, me moví para hacerlo terminar ya, ¡quería que todo eso terminara ya!!

L. Asi nena, muévete, que ricas nalgas, tu si eres una mujer!

C: ¿Tu esposa no te complace?

L: ¡Esa pendeja no sabe hacer nada, en cambio tu eres un monumento, agh!

C: Ah, sí, métela, ¡métemela fuerte!

Me embestía con fuerza, me arañaba la espalda, y me jalaba el cabello con muchísima fuerza, me estrujaba hasta que mi cara chocaba con la pared, él estaba completamente ido, ¡sabía que pronto se iba a venir y me moví también!

L: ¡Eso chiquita, muévete, agh!

C: ¡Así papi, agh, cógeme, cógeme!

L: ¡Cindy, eres la mejor, dios mío, me vas hacer venir!

C: Vente, dame, saca tus mocos, ¡hazlo ya!

L: ¡Ah!!! mi amor!!!

Logre que Leo terminar, sentí como sus testículos se inflaban y como su verga se movía expulsando su semen en el condón, yo no goce mucho, solo la adrenalina me hizo ceder, me limpie en el lavamanos me acomode la tanga y mi calza y salí, justo cuando Hugo salía para buscarme, al acercarse le dije que estaba limpiando, el me miro y me dijo que me fuera a la habitación que ya llevaba como 15 minutos, ¡los 15 minutos de felicidad de Leo, quien salió del baño con una sonrisa de oreja a oreja!

Con cariño de su amiga Cindy.

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