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El albañil

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Lunes, volviendo a casa después de un no tan buen día, llegué al negocio tipo 9 am comenzó a limpiar, golpean la puerta y era el primer proveedor, Antonio, un hombre de unos 60 años bien parecido con un cuerpo cuidado que hace unos años atrás recorrí con mis manos fueron dos meses de sexo y sexo donde podíamos y cuanto podías teníamos otra edad y con el experimenté el sexo anal a full con él sentí placer al romperme el culo toda una noche en su casa con probé el gusto de la esperma y aprendí a tragarla. Él me decía “morocha” yo Antoni y eso a él lo calentaba, lo saludé se me acercó y me dio un beso en los labios tratando de meter su lengua, lo aparté de un empuje y le dije:

-para eso se pide permiso

-permiso -contesto y se tiró encima de mí metiendo su lengua por todos lados boca cuello oído boca.

Bajo rápidamente y beso mis pechos algo que me hizo subir las temperaturas, ya estaba entrada, mi pollera de jean ya se encontraba a la altura de mi cintura y sus manos escarbaban mi cola y mi vagina en profundidad, el placer era inmenso así que procedí muy rápidamente a quedar solo en bombacha con una mínima tira dentro de mi cola.

Su pija ya se asomaba por la bragueta de su pantalón y rápidamente la ayude a ver la luz para luego comenzar a chuparla lamerla meterla en mi boca y con una señal de mi mirada comenzó a cogerme por la boca, todo esto en tan solo 30 minutos me levanto me puso sobre la haldera carnicera abrió mis piernas y comenzó a pasar su lengua por toda mi entrepierna y principalmente por mi ano, totalmente mojada de líquidos vaginales le pedí que me penetrara se incorporó y me penetro violentamente mi respuesta fue un grito mezcla de dolor y placer sigue cogiéndome con una inusitada velocidad y su leche no tardó en llegar a mi vagina estaba caliente la cual me hizo acabar.

Miró la hora y se vistió rápido debía seguir con el reparto en 10 minutos se había ido dejándome muy insatisfecha y enojada.

Ya en casa con la intención de bañarme y sacarme las ganas con mi marido. Encuentro una nota: Viviana me fui al mayorista a las 15 viene Mario el albañil. Mi bronca ya se notaba en mi cara y lo único que podía salvar es que viniere el hijo de Mario un muchacho de unos 23 años musculoso y muy mirón varias veces lo observe mirando mi cola mis pechos hasta deje la puerta del baño mientras me banana y vi cómo se masturbaba, pero de eso no paso, por eso esperaba que viniera para dar el paso.

Las 15 llega Mario solo 65 años fumador excéntrico con su bigote y su sombrero. Pregunte raídamente cuanto se le debía me hace la cuenta y le abono antes de irse le dije que me mande a su hijo para arreglar el piso de mi pieza lo llama y me confirma que a las 19 pasaba por casa. Bien era mi oportunidad. Al despedirme de Mario me recuerda que el trabajo fue terminado el viernes y como fue terminado en fecha le debía su premio que yo mismo había puesto.

Luego de suspirar le pregunto a que premio se refería y me lanzo un beso tuyo, años que los deseo, tomándome el rostro le dije bueno está bien, pero uno solo. Se acercó me tomo de la cintura y sus labios chocaron con los míos haciendo que se habrá y permitan la entrada de su lengua a la cual, recorrido toda mi cavidad bucal, lo aparte me miro a los ojos y se abalanzó sobre mi cuello su bigote me pinchaba, pero algo me excitaba lo deje recorrer mi cuerpo con sus manos y sus dedos encontraron los labios de mi concha para comenzar una danza salvaje en mi clítoris.

En mi cabeza pensaba es Mario el albañil de 65 años y estoy a un paso de coger con él, me tomo de la mano me llevo al sillón me sentó en el mismo y puso su pija en mi boca era grande y flácida pero a medida que la chupaba se ponía dura tan dura como la de un hombre de 30 años entraba y salía de mi boca varias veces y sus gemidos de placer eran cada vez más intensos, la dejo en el fondo de mi garganta por 5 segundos y cuando la saco toda mi baba mojaba su pene me pare y quiso decir algo pero su lengua no me dejo hablar.

Termino de besarme me arrodillo sobre el sillón y me centro como una perra su verga entro suave y dura cada movimiento me penetraba más y al llegar a estar toda dentro mía y sentir sus huevos chocar con mis nalga comenzó a cogerme repetidamente sus manos me tomaron la cintura y enterraban su pija hasta el fondo en cada embate contra mi vagina 10, 20 veces se detuvo de repente saco su verga y la apoyo en la apertura de mi ano le grité e que por ahí no pero ya era tarde la cabeza de su pija perforaba mi culo mis gritos eran más altos y algunos insultos le propine tomo sus dedos los mojo en mi boca y comenzó a masturbarme mientras su pija entraba más.

El dolor desapareció dándole permiso al placer anal 3 minutos después sentí la calentura de su leche dentro de mi culo estuvo recostado sobre mi cuerpo hasta que lo pude sacar, dio dos paso para atrás parecía que caía, lo tome de la camisa y le dije te falta algo hacen acabar con tu boca me tire en el sillón boa arriba con las piernas abiertas y mi vagina mojada el viejo se arrodillo y comenzó a pasar su lengua por toda mi concha por todo mi culo sus dedos hicieron lo propio penetraron todo 2, 3, 4, 5 dedos dentro mío para acabar en un gran charco de leche sobre su cara.

Ahora si pude terminar mi mañana como yo quería. Mario tomo su cosa y se marchó no sin antes decirme que le iba decir al hijo que venga por el piso y que le gustaría repetir. Veremos, veremos.

(9,30)