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Lo que deja la mitología

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Si hay algo que me apasiona es la lectura, sobre todo, la mitología griega, tiene mucho para compararla con la actualidad, historias, tragedias, desgracias y sus hazañas entre otras cosas, a pesar ser una civilización tanto vetusta como primitiva.

He leído mucho sobre el tema del incesto, que todos conocemos, practica de relaciones sexuales entre individuos con proximidad sanguínea, cosa que se ha escrito mucho y en reiteradas oportunidades dentro de los textos sobre mitología.

Quiero contar mi experiencia, pero me pareció valedero hacer un racconto sobre algunos de los casos más conocidos de esta temática.

EDIPO Y YOCASTA: la más conocida, siendo que el rey de Tebas, ignorando la relación de parentesco, se casó con su madre luego de haber matado a su padre.

TIESTES y su hija PELOPIA:

TIESTES y ATREO, hermanos gemelos, hijos de PÉLOPE e HIPODAMIA.

Estos dos hermanos tienen una historia de enfrentamientos y venganza.

TIAS Y MIRRA

De la unión incestuosa entre el rey Tías y su hija Mirra nació el mítico Adonis.

ZEUS Y DEMETRA

Zeus, hijo menor de Crono y Rea, padre de todos los dioses, tuvo como amante a su propia hermana menor, Demetra, con quien tuvo dos hijos: Perséfone y Yaco.

ZEUS Y HERA

Nuevamente, Zeus con su hermana mayor.

Históricamente la humanidad, la literatura, y el arte en general, ha reflejado el tema incesto, muy pero muy interesante.

Paso a relatar lo que me sucedió.

Entrado el verano, finalizamos las cursadas de la facultad, tanto mi hermana como yo, Pigu (como le decimos en casa a mi hermana) y yo, hijos de padres separados hace bastante tiempo, decidimos vivir juntos y solos, para no ser sus rehenes.

Pigu, bella persona, tanto por fuera como por dentro, 1,65 de estatura, rellenita, pechos firmes y un trasero bastante bien cuidado por el gym, pelo corto a los hombros y sobresalientes ojos color miel, 24 años, estudiante de veterinaria.

Yo, Titu (también cariñosamente como me dicen todos) no soy un adonis, pero tengo lo mío, 1,82 de estatura, sin panza pero también con peso más allá de los 80 que debería, me mantengo atlético debido a la práctica de deportes, estudiante de periodismo, lector compulsivo con una biblioteca extensa, 200 títulos coleccionados por años, entre enciclopedias y textos.

-Titu, te molestaría, ahora que estamos en vacaciones, tome algunos de tus libros para leer, no quisiera aburrirme.

-No hermanita, están para ese fin, el o los que gustes.

-Gracias amore, reviso cual me llame la atención.

En verdad ni se me cruzo por la cabeza avisarle que tengo la costumbre de subrayar los párrafos que me interesan.

Pasaban los días y la veía muy metida en varios libros, alternaba entre varios ávidamente.

Se me ocurrió una idea, habiendo pasado casi quince días de finalizadas las clases, le digo:

-Pigu, te hago una oferta, ya que no te he visto salir en los últimos 15 días, en realidad primero una pregunta y luego la oferta, ¿aun seguís saliendo con Raúl? Pues me gustaría que tomásemos la carpa y nos escapemos unos días a la playa.

-¿De verdad? Si me encantaría, y bueno con Raúl cortamos hace rato, no te comente nada porque se de tu buena relación con él, ¿pero es real lo de la playa?

-Sí, te lo mereces por el esfuerzo de tu estudio.

No me dejo terminar, se abalanzó, salto sobre mi cintura y me rodeo con sus piernas, trabando sus pies en mi espalda, llenándome de besos, inclusive, depositando uno en mis labios, cosa que me extraño pues nunca lo había hecho, pensé que en el fragor de la alegría se le pudo haber “escapado”.

Llamo a la empresa de micros para reservar los pasajes, con tanta suerte de conseguir para el fin de semana, el día sábado a las 6 h. Como era día martes, podemos preparar todo con tiempo.

Transcurrió la tarde como todos estos últimos días, ambos leyendo, ella iba y venía a la biblioteca. Caída la noche, cenamos, disponiéndonos a dormir, cuando me saludo con el beso de buenas noches, me sorprendí, pues esta vez fue en la comisura del labio.

Me dormí pensando en lo sucedido. Al otro día, al levantarme, encuentro todo preparado en el living, faltaba únicamente la carpa y vituallas para acampar.

-Hola hermanito, no pude dormir pensando mil cosas, lo que voy a disfrutar este viaje y lo que tengo pensado hacer. Despreocúpate que ya puse en los bolsos todo lo necesario para ambos.

-Que eficiencia y rapidez, adelantame que expectativa tenés para el viaje.

Diciendo… sorpresa, me abrazo y me beso, esta vez en la mejilla, pero con una salvedad, apoyo con firmeza los senos en mi pecho y su sexo hizo contacto con el mío, que, estaba con una semi erección de esas matinales que solía tener, creo que hasta lo sintió terminar de crecer.

El resto de la semana transcurrió normal, salvo una cosa me llamo la atención, comenzó a deambular por la casa más ligera de ropa, hasta una vez paso de su cuarto a la ducha en ropa interior, nunca lo había hecho; en una oportunidad me pidió mientras se bañaba, que le alcanzara un jabón, se lo lleve, estaba la cortina un poco corrida, se podía ver por el reflejo del espejo, su desnudez debajo de la lluvia.

Debo reconocer, me gusto lo que vi, quede pensando, ver esas tetas firmes con unos pezones rosados parados y toda su entrepierna totalmente depilada.

Llego el sábado, 05:45 h estábamos haciendo la fila para subir al ómnibus, despachamos el equipaje y nos dispusimos en los asientos, arriba a la derecha del conductor, salimos rumbo a la playa con los asientos casi vacíos, cuando arranco, me tomo del brazo como si fuéramos una pareja y me beso, ya descaradamente en la boca.

A los pocos kilómetros se quedó dormida, yo quede con gana de preguntarle un montón de cosas.

Paramos una vez para desayunar, no se despertó, baje solo, desayune y regrese al asiento, cuando el ómnibus tomo marcha nuevamente, se acomodó en su butaca, estirando un brazo sobre mí, lo apoyo en mi entrepierna, tuve la intensión de mover su brazo, pero no lo hice, confieso que me estaba gustando lo que pasaba.

Al arribo, luego de cuatro horas de viaje, despertó, preguntando si llegamos.

-Mi amor… perdón, Titu, ¿llegamos?

-Si preciosa, llegamos, te debe haber parecido corto el viaje, cuanto sueño traías.

-Dormí como un angelito.

El camping quedaba cerca de la terminal de micros, así que llegamos enseguida, nos apuramos para terminar con el armado de la carpa, eligiendo el lugar ya que había muy poca gente, aun no comenzaba la temporada, almorzamos un sándwich para hacer un poco de playa.

-Amore, (así me dice cariñosamente) vamos a cambiarnos a la carpa para ir al agua.

-Si pequeña, anda nomas.

-Pensé que venias conmigo.

-Es que debo ir al baño.

Cuando estoy regresando, me asombro lo que vi, estaba mi Pigu, con una bikini color blanco, dejaba ver más de lo que la imaginación puede, su entrepierna perfectamente depilada y el hilo dental que llevaba en la parte trasera que se fundía entre sus glúteos, la parte de arriba, eran dos triángulos que escasamente cubrían sus rosados pezones, a esta altura ya estaba en plena erección de mi miembro y pensando cómo salir de la carpa con la maya puesta.

Llegamos a la playa que se encontraba a escasos 100 metros del camping, y como dos adolescentes nos miramos con complicidad, tomándonos de las manos, salimos corriendo hacia el mar, entrando al agua a los saltos para caer de plano con el abdomen entre las olas, nadando hacia lo profundo, paramos cuando el agua le legaba a sus pechos, que dicho sea de paso, por el frio ya estaban duros, me abrazo me estampo un beso en la boca se abrazó fuerte a mi dándome las gracias y prometiendo las mejores vacaciones de mi vida.

Nos quedamos entre el agua y la playa toda la tarde, para regresar a la carpa cuando el sol ya estaba apagándose en el horizonte con un tono rojizo.

Cada uno fue a la ducha para sacar el exceso de arena, volvimos casi al mismo tiempo, entro en la carpa y detrás, ella, sin mediar palabra, se sacó su ropa de baño quedando totalmente desnuda, no lo podía creer, se puso uno que tapaba un poco más y me lanzo…

-No te vas a cambiar, quiero cenar y volver a la playa para charlar un poco y tomar unas cervezas.

Ya estaba en el baile, entonces a bailar se ha dicho, me saque el short tímidamente, como era previsible, mi miembro apareció en primer plano y alzándose orgulloso, lo tomó con su mano y en broma dijo…

-Encantada, soy Pigu, mucho gusto.

-Pigu, que estamos haciendo.

-Shhh hermanito, cenamos vamos a la playa y hablamos, ¿sí?

Obediente dije.

-Bueno amore, tus reglas.

Ya cenados, realizamos un paseo por el predio que se encontraba, casi desierto, salimos del camping con rumbo a conocer la vida nocturna de la zona para organizar bien nuestras salidas mientras dure la estadía, (iluso que soy).

La noche estaba agradable, muy calurosa para la época del año, nos permitía realizar la caminata a paso cansino y con la ropa de baño que llevábamos puesta.

Tengo que reconocer ponerme celoso de las miradas que robaba mi hermana a su paso.

Al regreso, ya pasadas las 2 h. Y en la carpa, Pigu, tomo un bolso, lo cargo con unas cervezas frías ubicadas en la heladera de mano que habíamos cargado con hielo diciendo.

-Vamos muchacho, toma la manta y vamos a la playa, aprovechemos que la vida es una sola y esta noche aún está en pañales.

Sin dudarlo ni un instante, tome algo para recostarnos sobre la arena pasando a la acción caminamos hacia nuestro lugar de destino.

Noche ideal para el paseo, luna llena inmensa, que bañaba la espuma blanca de las olas y la arena cálida, húmeda, agradable, que hacía delicioso ese contacto de nuestros pies sobre esa fina arenilla que oficiaba de alfombra.

Había una oscuridad relativa, pero igualmente mi bella hermana brillaba luciendo esplendida haciendo contraste, lo que dejaba entrever las redondeces de su magnífico físico.

Depositamos la manta sobre la arena, saco dos cervezas del bolso, abrió una, entregándomela, haciendo lo propio con la de ella.

-Hermanita, como lo estás pasando, ya sé que son las primeras horas aquí, pero quisiera saber si te gusta, si era lo que esperabas o si tenés alguna incomodidad de algún tipo.

-Para nada Titu, está perfectamente bien, hasta ahora lo estoy disfrutando y pasando de maravillas, estoy vacacionando con la persona a la que amo más en el mundo.

-Gracias pibita, yo también te amo y mucho. Quisiera saber que programaste, así voy planificando yo también.

-(Risas) si programe algo, mmmm. Digamos que programar… pienso dejar que las cosas fluyan, a parte si hubiera programado todo lo que pensé, hubieras empezado con convulsiones… (Más risas).

-Opa, mi sol, tan grave seria, no puede ser para tanto.

Apuramos unos tragos de cerveza que aún quedaba en el envase para abrir otras dos.

-Como futuro periodista de investigación, calculo que te habrás dado cuenta que estuve leyendo mucho tus libros, en especial unos que me llamaron la atención, esos sobre mitología y he visto que tenías cosas subrayadas y otras marcadas al margen.

-Suelo marcar las cosas que me parecen relevantes, pues si necesito repasar algo, lo encuentro fácil, o para tomar notas.

-Por lo visto, las cosas resaltadas, la gran mayoría son sobre el incesto en esa época, quisiera saber una cosa, me vas a disculpar, pero bien sabes que no estudio psicología, ni lo soy pero igualmente quiero hacerte esta pregunta, ¿es un deseo reprimido?

-No sé qué contestarte, solo me atrajo lo apasionante del tema.

-Qué opinión te merece el tema.

-En principio no me parece ni bien ni mal, siempre que dos personas se quieran pueden hacer su vida del modo que elijan, se ha vivido socialmente tanto tiempo con el temor a Dios, el cielo, el infierno y el sufrimiento eterno, que se volvió inaceptable socialmente, fijate vos, hay culturas, que para entregar a sus hijas en matrimonio, primero deben tener sexo o con el padre, otras con el jefe de la tribu o colectividad, que en su gran mayoría son familiares.

-No me respondiste todavía la primer pregunta… ¿es un deseo tuyo reprimido? Por eso lees sobre el tema.

-No sé, tal vez inconscientemente lo sea.

-Otra pregunta, vos me ¿querés o me amas?

-Son dos cosas distintas, querer se puede querer… ropa, un auto, un té, por eso, no te quiero, te amo, y con todo el corazón hermanita.

Me quede absorto con su reacción, se acercó, me abrazo, muy lentamente, los tibios labios se encontraron, no atine hacer nada, solo sorprenderme y temblar, los míos, permanecían cerrados mientras su lengua trataba flanquearlos para encontrarse con la mía, ella, estaba mandando, me tenía en su poder.

Tan hermosamente seductora, bella, ese beso intenso fue doblegando mi resistencia, nuestras lenguas se encontraron por primera vez en un juego húmedo y cálido, comenzó con una respiración agitada, que por momento se entrecortaba, haciéndome saber que estaba disfrutando el momento, nuestro momento.

Besándonos, fuimos, casi en cámara lenta, recostándonos en la manta que habíamos llevado, frente a frente, acariciaba su piel con mis temblorosas manos, rodeando su cuerpo llegue a su espalda y desate el corpiño de la bikini, sus hermosos y redondeados pechos, escaparon del encierro, su piel estaba erizada en cada centímetro de su cuerpo bajo la espléndida luz que nos ofrecía la luna, cómplice de nuestro encuentro.

Mientras las olas rompían suavemente en la arena, trate de acompasar mis caricias al ritmo de su música cadenciosa, el olor al salitre del mar y el alcohol me hicieron desinhibir animándome a mas, toque esos pechos sensuales acariciándolos, me acerque con la boca para introducir en ella, uno a uno esos pezones ya duros por la excitación, al estar besando esos senos, duros y suaves; sin dejar de libarlos, fui recorriendo, con mis dedos, el contorno de su cuerpo buscando ubicarlos en la redondez de su trasero, para halagar su tersura.

Mi otra, mano buscaba el premio mayor, contorneando la parte baja de la malla, hasta llegar a una más que empapada vagina, sentí esa humedad a través de la suave tela que la cubría.

Ya totalmente entregado a disfrutar del cuerpo de mi hermana, lleve a mi boca los dedos impregnados de sus jugos, sintiendo ese sabor agridulce, ambas manos se escabulleron hacia los lados del tanga, sin prisa, delicadamente y sin pausa la deslice hacia los pies para sacarla, al tiempo que besaba su abdomen, encontrando el camino que me guio a su preciado tesoro.

Me parece estar haciendo una buena labor, pues comenzó lentamente con una casi imperceptible apertura de piernas, la invitación perfecta para acceder con comodidad a disfrutar plenamente de los sabores y olores del sexo oral.

Mi traviesa lengua encontró su objetivo, transitando la anatomía de esa vulva chorreante de jugos, moviéndose con pericia a sus lados e inclusive su interior, el sabor a sexo invadía mis papilas.

Estaba ya extasiado, busque el clítoris, que ya se encontraba erecto, presionándolo al tiempo que daba pequeños movimientos circulares; su cuerpo comenzó a formar un arco, introduje dos dedos dentro de su vagina sin dejar de peregrinar con la lengua, escucho un gritito, tomó mi cabeza con sus diminutas pero fuertes manos empujándola como queriendo meterla dentro, los gemidos y los gritos se hicieron más fuertes hasta su cuerpo se puso totalmente rígido, acompañado de una catarata de líquido que inundo mi boca, sabroso líquido, acompasado con fuertes contracciones vaginales.

Espere que se recupere unos minutos, acariciándola, pero sobre todo agradeciendo ese momento y los que vendrían, que serán inolvidables.

Ya casi recuperada su respiración a un ritmo casi normal, me despoje del short que traía puesto, la posicione de espalda subiendo y cubriendo su piel con la mía, mi miembro comenzó a jugar en la húmeda vagina, dando pequeños golpecitos en el clítoris, esto hizo que comenzara a gemir en mi oído, elevando exponencialmente mi calentura, me detuve situando la punta del pene justo en la entrada de su exquisita cueva, no necesite ejercer presión, debido a la humedad reinante en esa cavidad, entro hasta el fondo, mis movimientos de meter y sacar eran por momentos suaves, por momentos más rápidos pero constantes, me acompañaban sus movimientos de cadera, arriba y abajo, en forma lateral y circular.

Estaba por descargar mi líquido seminal, cuando, sin avisar me dijo casi ordenando, que me baje, quede pasmado, preguntándome que había ocurrido, de hecho me puse de lado, se incorporó y se puso de rodillas con las manos hacia adelante pidiéndome que siga, cosa que hice de inmediato, tomando el poco pelo que sobresalía de sus hombros, me deje llevar por un frenesí que nunca había experimentado, cada vez más fuerte, se escuchaba solamente el ruido de sus fluidos con el movimiento de mi falo, el choque de mi pelvis contra sus glúteos, sus gemidos y el sonido de las olas junto a la cálida brisa que acariciaba nuestros cuerpos, no tarde mucho en llenarla con mi esperma, que salía a chorros chocando contra el fondo de su vagina, seguí con los movimientos un rato más, en realidad hasta que empecé a perder dureza, sacando el miembro, mientras la luz de la luna me permitía ver como chorreaba ese líquido viscoso por sus hermosas piernas, dándose vuelta se sentó sobre ellas y como una contorsionista se acercó al responsable de haber inundado su vagina, lamiéndolo e introduciéndolo en su boca para dejarlo totalmente limpio.

Terminado el acto de entrega que habíamos realizado, quedamos abrazados sin decir una palabra, solo nos besábamos, perdiendo la noción del tiempo, desnudos, nos levantamos y abrazado recorrimos esos metros que nos separaban del agua metiéndonos en ella, no creo haber sentido la baja temperatura que el océano tenía en ese momento, solo la libertad y la experiencia sublime que es estar sin ropa metido en él, algo nunca experimentado por mí.

Hasta aquí, no podía creer que estaba pasando, pero hay algo que recuerdo y es que el deseo sexual no entiende de razones, y en este punto de lo que estamos viviendo, me di cuenta de lo erótico que tiene el agua. Esa indescriptible sensación ligera de estar a medio cuerpo sumergido, y esa percepción que da el tacto bajo el agua, la anulación del peso total específico, que hace al cuerpo más liviano.

Pigu enredo las piernas en mi cintura, y sintió nuevamente, ya repuesto, la nueva erección, sin dudarlo intente introducir nuevamente mi pene, pero aunque parezca mentira, la sequedad vaginal no me lo permitió como antes, lejos de abandonar la tarea ambos tratamos con sumo cuidado de que se pierda en ese exquisito lugar, suavemente, con mucho cuidado, lo logramos, tomándola de sus glúteos levantando su cuerpo para luego hacerlo bajar, no fue fácil, porque el mar no tiene lugares donde uno pueda agarrase, las olas intentaban tirarnos, pudimos resistirnos a los embates del oleaje, en un frenesí de sube y baja, gemidos, suspiros, por momentos, exclamaciones de placer, ambos llegamos al orgasmo.

Nos fundimos en un beso interminable, tomados de la mano salimos hacia donde dejamos nuestra ropa de baño, ya vestidos, nos sentamos y tomamos otra cerveza en silencio, hasta que Pigu rompió con él.

-Amore, la verdad hacía rato que deseaba esto que nos acaba de pasar, nunca me anime a decirte nada pensando en que podrías enojarte, noches teniendo sueños con vos, con tus besos, caricias, tu respiración en mi cuello y tu sexo vulnerando el mío. Lo que me decidió fue la lectura de tus libros, sobre todo lo que marcaste sobre el incesto.

-Hermanita, reconozco que tampoco había pensado en nada de esto, pero cuando comenzaste con tu juego para seducir, mi libido hizo eclosión, pero, jurando que nada de esto iba a pasar, hasta que pasó, me deje llevar por el amor que te tengo y porque también deseaba que pasara.

-Yo pensaba que era un deseo reprimido, (risas)

-Tontita de hecho lo es, lo que no es cierto que las notas de los libros fueron por eso, o tal vez si…

-No importa, que sea lo que fuere, lo verdadero es que pudimos expresarnos a gusto.

-Gracias a vos que te animaste a más.

Luego de otro beso, fuimos hacia la carpa a descansar (otra vez pequé de iluso) a “descansar”.

FIN

(Esta historia en la vida real continúa, si desean la parte final háganmelo saber en los comentarios) gracias, como siempre digo, gracias por ocupar su tiempo en leer mis relatos.

(9,62)