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Placer, atada y con los ojos vendados

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Al entrar en la habitación te vendo los ojos, sólo percibes lo que pasa por medio de tus demás sentidos, agudizas el oído, el olfato, por medio de la piel captas la temperatura, te tomo por la cintura, beso tu cuello, tu oreja, te digo que escuches mi voz para que te sirva como guía, están nerviosa, pero excitada a la vez, imaginas muchas cosas que te excitan, el no poder ver mirar es una sensación diferente, tus otros sentidos están alertas, sabes que estarás atada completamente inmóvil y a mi disposición, no sabes cómo ni con qué te ataré ni lo que te haré.

Con cuidado te voy llevando hacia la cama, mis manos en tu cintura te dan seguridad y confianza para que camines poco a poco sin ver nada. En el extremo de la cama te detengo, al abrazarte puedo darme cuenta de tu respiración agitada, así como de los acelerados latidos de tu corazón, te pongo de espalda a la cama al momento que te digo "vete preparando", doy unos pasos hacia atrás para admirar tu cuerpo cubierto por un vestido negro corto, sin medias con unos tacones pequeños, tu cabello lo llevas recogido en una cola.

Luces muy atractiva, perfecta para mí, al acercarme a ti percibo un leve temblor en tus labios, te hablo para decirte que te sentaré sobre la cama para cambiarte de ropa, sonríes nerviosa, dejas escapar un débil "Sí", te levanto, me sujetas por el cuello porque al no ver nada sientes un vacío causado por la penumbra, te digo que tengas confianza en el momento que te coloco sobre el colchón, quito tus zapatos, te indico que con tus manos, pies y resto del cuerpo sientas el área para que estés tranquila, una vez que lo haces como si dibujaras un ángel sobre la nieve, te ríes, me dices "listo, ¿qué sigue?"

Entonces empiezo a recorrer tus pies desnudos pasando lentamente por tus piernas, llego a donde está el vestido, lo empiezo a subir, te pido que levantes tus nalgas, así lo haces, yo voy observando con placer como van quedando tus piernas desnudas, llego a tu entrepierna, se siente caliente, se nota una mancha de humedad en tu tanga ya visible, libero por completo la parte inferior de tu cuerpo del vestido, tomo tus brazos para dejarte sentada, sigo subiendo, queda desnudo tu vientre, no resisto y paso una mano por tu vagina, confirmando que ya está mojada, beso tu vientre, tu ombligo, me detengo para terminar de quitar el vestido, dejo sobre tu cuerpo sólo el bra y tanga, mismos que retiro para cambiarlos por accesorios negros con aplicaciones de cuero, al ponerte el bra no puedo evitar acariciar y besar tus ricos senos, lo mismo sucede con tus nalgas al poner la tanga, ambas prendas con aberturas, el bra deja ver tus pezones endurecidos, la tanga tu vagina y culo.

Al momento de colocar los grilletes de cuero en tus muñecas y tobillos ya estás muy excitada, tu respiración agitada y el brillante líquido en tu vagina lo evidencian.

Finalmente quedas atada boca arriba sobre la cama, formando una equis con piernas y brazos, la vista es un espectáculo, tus tetas suben y bajan con tu respiración agitada, yo me desnudo y camino en silencio hacia ti, te empiezo a besar en diferentes partes del cuerpo, abro una botella de vino espumoso, bebo un poco para besarte y darte de mi boca, se escurren unas gotas sobre tu rostro que limpio con mi lengua, tomo la botella para derramar vino sobre tu pecho, pongo una pequeña cantidad en mi boca para meter tus pezones y sientan el efecto de las burbujas de gas, quieres moverte, pero no puedes, sólo gimes, termino de limpiar el que está en tus tetas, dejo caer otro poco en tu vientre, sorbo el que está en tu ombligo, lo trato de sacar con mi lengua, eso te hace retorcer, gemir, mi boca y lengua siguen bajando, al llegar a tu vagina mojada y caliente mi lengua juega con tus labios, mis dedos entran y salen, sigues inmóvil y disfrutando, sirvo más vino, está vez dentro de tu vagina, te estremeces al sentir el burbujeante y frío líquido dentro de ti, mueves desesperada tus brazos y piernas sin poder liberarlos, sólo disfrutando el placer que te produce lo que hago, bebo todo el vino que queda en tu vagina, al terminar me entretengo con tu clítoris, lo chupo, lo jalo, lo muerdo, con una mano meto y saco mis dedos, con otra acaricio tus redondos senos y pezones, ante la estimulación intensa y rápida terminas expulsando tus jugos con fuerza sobre mi cara y mano.

Me levanto, voy por hielo, entre tanto te observo, permaneces en la cama aún con la respiración agitada, tus piernas tienen un ligero temblor, camino hacia ti lentamente, escuchas algunos ruidos que hago al moverme, el no ver nada aumenta tu excitación, imaginas mil cosas, de pronto sientes en tu ombligo el contacto frio del hielo, te hace estremecer, va subiendo lentamente, la sensación es rica, los vellos de tu piel están erizados, está aún más frío que el vino, llego a tus pezones ya crecidos, el cambio de temperaturas entre el hielo y mi boca es muy notorio, lo sientes rico, gimes al contacto de ambos, sube por tu cuello, llega a tu boca, lo chupas un poco, te beso y tienes los labios y lengua helados, es una rica sensación, juego con tu inquieta lengua unos instantes el hielo está bajando, sabes hacia donde se dirige a pesar de no ver nada, o por lo menos lo imaginas, el sentirlo en los labios de tu caliente y mojada vagina te hace vibrar, recorro con el hielo toda el área de tus labios, deseas sentirlo dentro lo puedo adivinar, así que lo introduzco, sientes escalofríos ante la gélida sensación, pero te produce gran placer, el calor interno lo empieza a derretir rápidamente, lo retiro, te sacudes al sentirlo en la entrada de tu ano, levantas tu cadera, me pides que lo meta, antes de hacerlo recorro con el hielo los pliegues cercanos un poco, entre tanto gimes y te retuerces, al fin lo introduzco, todo tu cuerpo tiembla un poco, lo dejo adentro para empezar a besarte, a tocar tu vagina y senos nuevamente, me dices “cógeme, cógeme, ya cógeme, méteme ya esa verga”, me coloco encima de ti con mi falo cerca de tu cara y te ordeno que abras la boca para chupar mi pene, obedeces con rapidez, meto mi falo erecto, lo lames y chupas de una manera deliciosa, no te puedes mover mucho así que yo bombeo dentro de tu boca, con mis manos acaricio tus pezones y tu vagina, te la saco de la boca, bajo un poco, estás muy agitada, te observo, tu vagina y ano escurren, me acerco para penetrarte, estás inmóvil e indefensa a mi disposición, es una vista excitante, me coloco sobre ti y acerco mi pene a tu vagina te arqueas un poco para acercarte a mi pene, lo quieres adentro, sin hacerte esperar más lo meto, aún se siente un poco fría, la sensación no dura mucho, bombeo primero lento, después rápido, aún con un poco de hielo dentro de tu ano las sensaciones son muchas e indescriptibles, pero placenteras, empiezo a bombear más rápido, beso tu boca, tu cara, cuello y tetas, tu cuerpo se arquea, se tensa, gritas, justo en el momento en el que siento en mi falo un chorro caliente de tus jugos.

Me incorporo, estoy muy excitado, te pregunto al oído “quieres que te coja por el culo”, me contestas “lo deseo”, te cambio de posición, te pongo en cuatro con las manos atadas a la espalda, tu cara sobre el colchón tus piernas separadas y atadas también, frente a un gran espejo que hay en la cabecera, tú no puedes nada, pero yo sí, la vista por el frente y desde atrás me calienta, ver como tu ano y vagina escurren expuestos sólo para mí, la tanga está completamente mojada, me acerco y doy unas nalgadas hasta enrojecer el área antes de penetrarte, beso tu vagina chorreante, recorro con mi lengua la distancia hasta la entrada de tu ano, te agitas ante el contacto de mi lengua por esa zona, me pides que ya te lo meta, tus manos y toda tú se retuercen, decido complacerte, acerco mi polla dura a la entrada de tu ano, pongo la punta justo en la entrada, esperas ser penetrada, pero me detengo un poco, tu excitación aumenta, me vuelves a pedir que ya te lo meta, lo hago lentamente, tu cuerpo vibra, aún siento un poco de lo frío que dejó el hielo, que ya está derretido por completo, siento el interior completamente mojado, es rico, empiezo a bombear al mismo tiempo que sigo dando nalgadas, me pides más, más fuerte, te doy gusto, tomo tu cabello de la cola, te levanto de cama, te miro por el espejo, tus tetas se mueven al ritmo de mis embestidas, te pregunto si duele, me contestas que siga, tus nalgas están completamente enrojecidas a punto de reventar, me pides que no pare, que lo haga más fuerte, continuo más fuerte, más rápido, más intenso, gritas que te vas a venir, pides, más, más, más, finalmente siento como se sacude tu cuerpo, veo por espejo como tu vagina deja salir tus jugos calientes, es excitante, empujo una vez más y dejo salir dentro de ti mi espesa y tibia leche, nos dejamos caer en la cama, exhaustos y satisfechos.

Marko

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