Nuestra segunda fiesta swinger (2)

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T. Lectura: 5 min.

Continúa del relato anterior…

Al llegar a la última habitación encuentro a José acostado, a Susana y Lily apoyada como su fuera una almohada el muslo y regazo de él y su pene flácido y tumbado en el medio de ellas, esa postal me aseguro que la habían pasado muy bien.

Lo toco apenas con los dedos para avisarle que me iba a la cabaña a dormir. Rápidamente se levanta y nos vamos juntos, primero pasamos por el salón donde se encontraba Toño con la pareja despareja, hechos un bollo los tres sobre el sillón. Luego al salir vimos que asomaban los primeros rayos de luz, pasamos por la piscina, cruzamos el patio y al llegar a nuestra cabaña nos duchamos juntos y le pregunto ¿qué tal la había pasado?

–Genial contesto.

No acostamos, y despertamos quien sabe a qué hora, porque dentro de la finca nadie puede tener reloj, ni nada de nada, solo se disfruta de los cuerpos.

–Me muero de hambre, me ruge la panza le digo. Nos desperezamos y salimos hacia el salón para comer algo.

Al cruzar la piscina vemos a Toño y Silvia durmiendo sobre una reposera debajo de una sombrilla, y varios más dentro del agua o en el borde.

Algunos nos pusimos algo encima, otros prefirieron continuar con sus cuerpos desnudos, al entrar al solón. Allí, había una mesa con algunos platillos con reparadores bocados, muchas frutas y una mesa llena de postres, para ayudarnos a recuperar fuerzas que el sexo había derrochado con gran placer y, lógicamente, las bebidas a disposición nos esperaban también en la barra. En un instante, cuando estábamos sirviéndonos, desde las habitaciones, llegaban los sonidos estentóreos de la culminación del sexo que estaban teniendo las otras parejas. En el medio de nuestro reaprovisionamiento, me acerco a mi marido y tuvimos el siguiente diálogo:

–¿Qué fue lo que más te gusto anoche?

–Todo. Absolutamente todo. Me apasionó coger con las chicas de staff. Son muy predispuestas, calientes y preciosas. Me atraen sobremanera sus cuerpos, pero más me gusto coger con Lily y Susana. Me enloquecieron esas minas. Son todas unas señoras bien putas.

La charla continua, hasta que un largo rato después cuando ya habíamos terminado el postre, llegan Toño y Silvia, que nos traían una copa de frío Champagne.

Entre charla y charla, iniciaron un entremés seductivo a mi alrededor. Toño deslizaba, muy sutilmente la palma derecha de su mano a lo largo de mi espalda y pasando a mis caderas, nalgas incluidas, mientras Silvia, lo hacía por adelante, hasta depositarla sobre mi entrepierna, dónde sus dedos palpaban mis labios reposados. Continuaron con tranquilidad lo que habían iniciado e incrementaran su asedio, a la vez José también participaba con su mano entre mis piernas y las de Silvia.

Mi concha, se ofrecía a sus caricias al entreabrir un poco más mis piernas para facilitarles la tarea. A su vez, Toño, repetía la acción por la retaguardia de Silvia, entreabriéndolas con sus largos dedos y, en delicados movimientos haciéndoles saber que tenía serías intenciones para con él. El incremento de ambos nos fue sacando y, sin más vueltas, nos tomamos de las manos y cintura, respectivamente, para arrastrarnos hasta el mismo sillón en el que había inaugurado nuestra aventura.

Ni bien nos sentamos, sin dejar de tocarme por todo el cuerpo, José se adueñó de mi boca, haciendo saber de su lengua empapada de deseo y halagándome mis tetas y cola. Sin notarlo, Silvia se había subido a Toño, tal cual lo hice yo la noche anterior. Los pezones pequeños, eran presa de sus manos y su boca. Su vagina, se notaba que estaba acostumbrada a tan voluminoso pingo. Sus huesudas nalgas, entre mimos, chirlos y apretujones manuales se entregaban sin ninguna resistencia al traqueteo.

De pronto, nos acercamos más con José, para mezclarnos con ellos, mis manos iban hacia el sexo de ellos donde podía sentir como entraba y salía esa verga y las de José recorrían la espalda y cola de Silvia. Ella le toma la pija para llevarla a su boca en un delicioso chupeteo, al cual le agrego mucha saliva y lujuria, para darle más alevosía a la escena.

Bastó tan sólo unos segundos para que esa nueva pija, estuviera lista a cualquier enfrentamiento. Se la notaba que disfrutaba del poder que sentía ejercer en ese momento. El procedimiento no se extendió por mucho tiempo, ella a José le pidió que la penetre junto a Toño.

Sin pérdida de tiempo, dirigiendo su verga por la espalda de ella intento incrustarla en la concha junto a la de Toño. Un fuerte quejido brotó de sus labios. Era la primera vez que yo veía dos pijas enterradas en una concha al mismo tiempo. Y una muy grande que tapaba todo, pero se ve que la vulva de Silvia era muy elástica y podía absorberlas.

Estuvieron cuidadosos unos segundos, lo suficiente para que se adaptara sin problemas y comenzaron a cogerle de forma coordinada, como si ya lo estuvieran largamente practicado. El placer recibido le fue sacando la poca racionalidad que le quedaba. Su respiración, gemidos y aullidos eran inevitables y librados sin complejo alguno.

Ahí emprendieron un sin número groserías hacia ella, de que era una mujer increíble, hasta que se estaban cogiendo a la puta, más calentona que habían conocido. Pasando por cómo serás de puta que te estás tragando dos vergas juntas y gozas como una verdadera perra.

No se ahorraron en promesas, comentarios, y afirmaciones. Ella, estaba en el paraíso, dándolo todo, se movía con fuerza, ganas, se notaba que quería acabar como una verdadera perra, lo que le provocaba gemidos de dolor y placer a la vez. Ambas pijas introducidas seguían serruchando. José le tomaba de las caderas y chirleaba sus escuálidas nalgas enrojecidas, Toño comía sus pechos y su boca con una desesperación de sediento en el desierto.

Yo mientras tanto colaboraba con lo poco que podía, acariciaba sus pechos e intercambiaba con Toño su boca dándole besos de lengua bien profundos. Tenía dos machos que le daban, calentura, pija y promesa de acabadas geniales. Mi vocabulario se puso a tono con el de mis machos y le fui devolviendo uno a uno sus bocadillos. Así estuvieron gozando largo rato, yo creí en un momento que no iba a llegar nunca su orgasmo, hasta que llegó el momento.

Como si se hubiesen puesto de acuerdo, comenzó a venirse con total desparpajo y liberación. En tanto, sus machos, no resistieron mucho el bombeo y también, en medio de gemidos y casi gritos de guerra, explotaron el fruto de sus ofrendas, los golpeteos de sus pijas y las escupidas de leche explotaron, las de José en la espalda de ella, llegando hasta el cuello, empapando su cabello, y Toño en el interior. El clímax duró lo que duró un orgasmo y las exprimidas de sus pijas, pero me pareció una eternidad, una vivencia increíble. Poco a poco se fueron calmando, producto de la entrega y el desgaste de tanto deseo, hasta que quedaron los tres cuerpos apretados y sin reacción.

José se incorpora al rato, me toma de la mano para ir hacia la pileta. Ella que todavía seguía sobre Toño, gira y le da las gracias por tan hermoso y buscado orgasmo. A la vez Toño también le dice: ¡Gracias José! A esto vino Silvia, a llegar a su tan deseado y buscado orgasmo.

Los dejamos solos y nos dirigimos a la piscina, donde en ese momento estaba llena. Me siento en una reposera y José se zambulle, se lo ve muy entretenido con los demás.

Se me acercan dos de los chicos del staff, preguntando que hacía sola. Si me podían acompañar. Seguro les respondí. Se sentaron uno de cada lado junto a mí en la reposera, y no me quedo otra que jugar con sus jóvenes y preciosas pijas.

Cuando el sol empieza a caer en el horizonte, aparecen Hebe y Juan, muy elegantemente vestidos anunciando que la fiesta estaba por concluir. Que vayamos a nuestras cabañas a armar nuestras valijas y que en mas o menos media hora nos encontrábamos en el salón para la despedida.

Con pocas ganas todos nos dirigimos a vestirnos y al salón después. Comenzaron las despedidas, saludos y uno a uno nos fuimos retirando.

Subimos al auto, y en un momento José me dice: –fue la primera vez que toque una pija en mi vida.

Con una sonrisa, le respondo: –bueno, pero fue dentro de una concha de una mujer, fue para coger bien a Silvia. Creyendo que hablaba de cuando le hicieron el doble vaginal a ella.

–No, no fue ahí. Contesta. –Te acordás cuando Toño te cogía y yo te tocaba con mi mano para que acabaras como perra, delante de todos. Ahí para comprobar como te entraba y salía el vergón de él. Varias veces se la agarre, comprobando como te llenaba la concha, que ni uno de mis dedos entraba en ella.

–¡Ufff! En ese momento no me di cuenta, estaba en el mejor de los mundos. Jajaja. Vez te dije que en algún momento te iba a empezar a gustar las pijas.

Entre carcajadas, responde: –nooo, fue solo para comprobar que no quedaba ni un resquicio por donde podía entrar algo más dentro tuyo.

–La próxima vez, tal vez te animes a más, le dije.

Si llegaron hasta acá con la lectura, les agracemos como siempre y nos encantaría que nos dejen like y comentarios, que luego responderemos.

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6 COMENTARIOS

  1. Siiiiiiiiiiiiiiiii… Ya lo venimos charlando y según él. No cree que va a volver a suceder. Pero quien dice? Tal vez? jajajaja.
    Muchos, muchos besos!!!

    • Hola Lau! Bueno…nunca se sabe! Si ya la tocó…puede que la llegue a extrañar! Mi Tommy tampoco se ha sentido atraido, al menos hasta ahora.
      Les envío a ambos un beso enorme y un deseo muy grande de Feliz Navidad y Muy Muy Feliz 2026…con mucha acción.
      En éstos días he tenido mucha actividad, ya lo podrás leer si te parece.
      Besitos.
      Sofi.

      • Muchas gracias!!! Igual para Ustedes! Felicidades y mucho sexo para el 2026.

  2. Qué lindo terminó todo! Ahora a esperar si Josë decide hacer algo más que tocar una pija! Y tu, bueno, tú diosa total, admirable.
    Beso. Sofi.

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