Un trofeo en el retrovisor
Los tres comenzaron a manosearme todo el cuerpo, bajaron las tiras de mi vestido quedando mis tetas al aire. Se turnaban cada parte de mi cuerpo y la verdad me estaba gustando el juego en aquella cabina. El conductor encendió el camión y comenzó a manejar despacio mientras con su mano libre no dejaba de tocarme. Mientras ellos accedía...