La empresa en la que trabajo tiene un par de sucursales en la ciudad y al ser una multinacional cuenta con demás sucursales en el resto del país.
Gaby y yo volvimos a ir a Querétaro por distintas capacitaciones y formaciones. En una de esas conocí a Graciela, de la sucursal de Nuevo León y Luis Antonio, de Guadalajara. Nos caímos bien y en la fiesta de navidad charlamos bastante pero en onda de “compañeros de trabajo”.
La última capacitación fue en Guadalajara, fuimos Gaby, un wey que se llama Ricardo y yo, también estarían Graciela y Luis Antonio.
Hicimos los cursos y demás, y el jueves por la noche le pedimos a Luis Antonio que nos llevara conocer la ciudad, fuimos a cenar y después a un bar. Empezamos a beber, charlamos de trabajo, vida, etc.
Mi plan era llevar a Gaby a un motel porque teníamos una culeada pendiente pero Ricardo se puso más al tiro y se pegó con Gaby y como a ella la traicionan las nalgas se desaparecieron, lo primero que pensé fue que se fueron a coger y me quedé con Graciela y Luis.
Grace es una señora de 46 años, bien llevados, siempre muy bien arreglada, casada, con dos hijos mayores.
Luego de que se fueron Ricardo y Gaby lo primero que Grace dijo fue:
—Yo creo que estos se fueron a dar.
Luis y yo nos miramos porque en las charlas jamás habíamos hablado de sexo. Pero bueno, ahí comenzó todo.
—Creí que era el único que se había dado cuenta—. Dije riéndome.
—Nooo, desde hace rato vienen dándose murra—. Dijo Grace con su voz gruesa y ese acento norteño que le pone cantito a las frases.
—Pero que wey soy, no me di cuenta—. Dijo Luis.
—Sí, creo que Lupita y Jorge (igual de la sucursal de Guadalajara) también, por eso no están acá—. Dije.
—¿Sabes? La vez pasada en Pachuca me pareció verlo entrar a la habitación de Lupita pero como él le da a todo, no presté atención—. Dijo Grace.
—¿A todo?, ¿A ti también te dio?—. Respondí riendo (En ese instante Luis me miró con los ojos bien abiertos, como si me estuviera desubicando con la pregunta).
—Noo él le da a todo, yo a casi todo—. Y mientras terminaba la frase posó su mano sobre mi pierna.
Cabe destacar que mi jefe me había dicho que Grace tenía fama de que le gustaba la verga más que a mí la pizza, pero que pocos habían podido comprobarlo. Como yo no tenía nada que perder y siempre me gusta tentar a mi suerte avancé.
—Ahh mira, ¿y yo soy casi todo o Luis podría ser casi todo?
—Jajaja a ti ya te conozco, ¿o crees que no sé de tus aventuras con las compañeras? Eres bastante caliente pero Tony me parece que es tiernito—. Dijo Grace cruzando las piernas seduciéndonos.
Ambos nos reímos, pensé que mis calenturas habían pasado desapercibidas, pero bueno, se ve que no. La charla siguió, obviamente en tono sexual, hasta que apuré a Tony para que nos fuéramos a un motel los tres.
Llegamos y sin problema entramos los tres en la habitación.
Tony se sentó en el sofá, mientras Grace y yo comenzamos a besarnos y a meternos mano, no tardó mucho en bajarme el pantalón y empezó a chuparme la verga, Tony comenzó a manosear su bulto por encima del pantalón. Grace se puso de pie, se quitó el vestido, se acercó a Tony y comenzó a chuparle la verga.
Grace quedó solo con la tanga que adornaba sus grandes nalgas y se puso en cuatro, me agaché, hice a un lado el hilo rojo y empecé a hacerle un oral, mientras metía un dedo en su concha y otro en su culo. Grace llegó rápido al primer orgasmo, mientras que Tony ya se había descargado en la boca de ella, (Grace tenía razón, todavía estaba morro) así que lo dejó para que recuperara fuerzas.
Grace y yo nos tendimos en la cama y comenzamos un furioso 69, pude sentir cómo acabó al menos dos veces más, mientras me chupaba la verga y alternaba con unos besos negros que me ponían más caliente. Nos acomodamos y la puse de a perro, me coloqué el forro y me hundí fuertemente en su conchita con un poco de vello. Entre gemido y gemido de placer Tony se acercó lentamente y puso su verga frente a la cara de Grace y sin dudarlo comenzó a chupársela de nuevo haciendo que se parara nuevamente.
—¡Ayyy síiii chiquito! Cógeme toda, y prepárate Tony que quiero dos vergas adentro (Sí, era verdad, a Grace le encantaba la verga, y se notaba).
Tony se puso el forro y le cedí mi lugar, me quité el mío y le di mi verga a Grace para que la saboreara otro rato, mientras Tony la penetraba fuertemente. Noté que volvió a acabar porque su conchita chorreaba.
Nos pidió que nos acomodáramos de forma para hacer una doble penetración. Agarré la caja de forros y sólo quedaba uno, lo dije en voz alta como para encontrar la solución y Grace dijo:
—No hay problema, no estoy enferma y ya no puedo quedar embarazada y ustedes son sanos.
Así que le dimos a pelo, cosa que me encanta. Tony se echó boca arriba, Grace encima de él, metiéndosela por la concha y a mí me quedó el culito, le metí dos dedos para dilatarlo y entré con todo.
—¡Ayyyyy me duele, pero no paren así asíiii!
Gritaba Grace mientras mi verga se enterraba en su culito apretado, la nalgueé hasta que sus nalgas se pusieron rojas. Sentí cómo acabó dos veces con nuestras vergas adentro, su conchita chorreaba empapando la pelvis de Tony, cambiamos de lugar un par de veces.
Grace se vino tanto que llegó un momento que nos pidió que termináramos porque le temblaban las piernas así que sacamos nuestras vergas, se arrodilló delante nuestro y nos pajeamos hasta llenarle la cara de leche, sobre todo yo porque Tony con todo lo que había acabado casi no tenía nada. Se saboreó todo, nos dio un beso en la verga y fue al baño a limpiarse, yo la seguí, todavía seguía muy caliente y la quería para mí solo.
—Ay amor, ya estoy cansadita.
—Yo todavía aguanto mami, mira—. Dije llevando su mano a mi verga dura y parada.
—Ay sí, todavía la tienes dura, me encanta así dura y parada—. Me pajeó un poco y volvió a mamármela.
Nos duchamos, la embestí un poco bajo el agua pero regresamos a la cama porque Grace quería estar más cómoda.
La recosté boca arriba, empecé a jugar con sus pies rasposos y con callos en sus dedos por el uso de zapatillas abiertas, me abrazó con las piernas y entré en ella.
—Ay sí amor me encanta—. Me lamía y mordía el cuello.
—¿Así te gusta zorra?
—¡Síiii me encanta tu verga durita, métemela toda!
Aumenté el ritmo de mis embestidas y mis gemidos se hicieron más fuertes.
—Gimes muy rico guapo, chupa mis tetas—. Hundió mi cara entre sus tetas y mordí sus pezones.
—Están ricas mami—. Me detuve un poco para que me hiciera una rusa pero ella quería mi verga adentro.
—Quiero que nos corramos juntos—. Me apretó más fuerte con las piernas y aumenté el ritmo.
—Sí mami quiero llenarte de leche.
—¡Dame tu leche angelitooo!
Dimos un fuerte grito y me corrí adentro, quedé exhausto sobre su pecho.
—Ahora sí ya no puedo amor—. Dijo rendida.
—Me encantas mami, eres una delicia—. Seguí chupando sus tetas y dedeando su cosita.
Tony no podía creer lo que había pasado, estaba flasheado. Yo quedé feliz porque ahora hay un plus con mis compañeros cuando haya capacitaciones.
Hablamos de hacer partícipe a Lupita y quizás a Jorge, pero bueno, quedará para la capacitación de enero, de ser así, ya les contaré que pasó.
![]()