Paulina rompió su propia regla (2)
Y sin embargo el placer que yo sentía de penetrar a mi esposa llena del semen de su amante era infinito, disfruté lentamente cada centímetro de ella, escuchaba el chasquido de los fluidos revolviéndose dentro. Mi esposa lo disfrutaba también pero ya mucho más relajada, conectando conmigo más íntimamente, nos besamos, y ayudó al m...