Mi segunda infidelidad

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Aquella tarde de viernes, mi esposo y yo fuimos a una cantica a comer y beber, platicábamos y tomábamos, ya habían pasado casi 6 meses de la primera vez que le fui infiel y pensé que nunca más pasaría. Eran las 7 de la noche cuando recibo un mensaje de América, la amiga con la que salí la vez que le puse los cuernos a Samuel por primera vez. Hacía ya tiempo que no la veía pues, se había ido a vivir a su pueblo en Guanajuato, pero no perdimos contacto.

El mensaje fue para decirme que estaba en Querétaro y quería verme, le dije en que bar estaba para que llegara. Le comente a Samuel, mi esposo, que llegaría y él dijo que estaba bien.

Ella llego como a las 7:45, pero no llego sola, venían con ella su novio, Manuel y un amigo Pedro, ambos más o menos de la edad de América, 27 o 28 años. América nos presentó y se sentaron, ordenaron bebidas y comenzamos a platicar, así ni pelamos a los hombres porque ella y yo nos estábamos poniendo al día.

Samuel y los muchachos platicaban de quien sabe que cosas y bebían, nos la estábamos pasando bien. Ya como a las 11, después de platicar e incluso bailar, Samuel propuso seguirla en la casa, ya que ellos querían ir a un antro pero no era nuestro estilo, además, ellos iban llegando y no tenían hotel, así que Samuel incluso les propuso quedarse en la casa para que no gastaran.

Ese día mi hija estaba con los abuelos así que no teníamos ningún inconveniente y podían quedarse unos en la habitación vacía y otros en la de mi hija.

Ellos, para agradecer el gesto, se ofrecieron a comprar las bebidas así que nos fuimos a la casa y llevamos dos botellas de tequila.

En la casa seguimos bebiendo, escuchando música y tratando de “salvar al mundo” muy agradable todo, bailamos, yo con mi marido y a veces con Pedro, América con su novio y a veces con Pedro y mi marido, total que la estábamos pasando bien.

Como a la una de la mañana ya se había terminado la primer botella, andaba algo mareada pero agosto, Samuel igual, los que ya andaban muy pedos fue América y su novio, así que se fueron a dormir, les lleve a su habitación y se encerraron, yo volví con Samuel y Pedro que platicaban muy a gusto, le pregunte a Pedro si ya se quería ir a dormir y Samuel luego dijo, No que se quede, la plática está muy interesante, Pedro asintió pero también dijo que si incomodaba se iba a dormir, yo le dije que no que estaba en su casa y a la hora que él quisiera.

Les pregunte que cual era la plática tan interesante, Samuel inmediatamente contesto, “Es que Pedro me dice que el tromo con su novia por celos y me pide consejos de que si está bien o está mal, y yo le digo que los celos son malos, estorban en una relación, que las personas son libres de hacer lo que quieran. Pedro me pregunto que si yo estaba de acuerdo e eso, le dije que sí, él se nos quedó mirando y le pregunto a Samuel, ¿Entonces ces no eres celoso con Elsa?

Él dijo, con seguridad, No, ella es muy libre de hacer lo que quiera, nuestro amor respalda todo. Yo estaba sorprendida, no sabía si era el alcohol el que hacía hablar a Samuel de esa manera. Pedro también sorprendido y quizás, también por el alcohol le dijo, no te creo. Samuel lo reafirmo y le dijo, Te lo demuestro como quieras. Pedro sonrió y sin decir nada, volteo a verme y después a Samuel, me dio la mano para sacarme a bailar y yo volteé para pedir el consentimiento de Samuel, el solo asintió con la cabeza.

Fui con Pedro quien inmediatamente me tomó de la cintura con las dos manos y comenzamos a bailar, sonaba una canción de Chayanne, Completamente enamorados, un balada lenta, yo solo sentí como Pedro restregaba su cuerpo al mío, yo me sentía incomoda pero a la vez, me gustaba sentir el cuerpo de aquel joven que hasta esa tarde conocí.

Pedro volteo a ver a Samuel y le dijo, ¿Entonces no te dan celos que baile así con tu esposa? Samuel se acomodó para vernos de frente y contesto, Para nada, ella va a llegar hasta donde ella quiera.

Wow, esa respuesta me sorprendió aún más y viendo que Samuel, al parecer, disfrutaba de aquella situación. Pedro sonrió y se restregó más a mí y entonces sentí como su cuerpos estaba totalmente pegado a mí, sentí sus piernas, sus hombros, su cabeza recargada en mi hombro y me empecé a evitar, y el también, ya que empecé a sentir como su verga se iba poniendo dura. Pedro no era mal parecido, y tenía un cuerpo semi atlético, y sentir como sus manos me apretaban la cintura para aferrarse más a mí, y claro el hecho de que mi marido me estuviera viendo, como si me diera permiso de estar así, creo que el también disfrutaba esa situación.

Terminaba una pieza y nos sentábamos un rato a seguir bebiendo y platicar, Pedro estaba más en confianza que incluso entre platica y bebidas sobaba mi pierna de una manera muy cachonda. Samuel solo veía y sonreía,

Comenzó otra música lenta y yo saque a bailar a Pedro, le puse los brazos alrededor de su cuello y el aferrado a mi cintura, se acercó a mi oído y me dijo, ¡Te quiero coger! Wow me sorprendió y yo solo atine a pegarme más a su cuerpo, aceptando, de esa manera su propuesta, pero en complicidad.

Volteé a ver a Samuel que ya estaba bastante ebrio, casi durmiéndose, entonces me separe y fui por él, le dije, Ya vamos a la cama, el solo cabeceo y trato de pararse, Pedro me ayudó a llevarlo a la recamara y lo acostamos, en el instante, Samuel comenzó a roncar, le desabroche el pantalón y la camisa para desvestirlo, Pedro se acercó para ayudarme, le quitamos la camisa y me agache para quitarle los zapatos, en ese momento sentí la mano de Pedro agarrándome el culo, pasando un dedo por mi raya muy despacio, yo hice un respingo pero seguí en la misma posición, el seguía pasando su mano por mi raja y mi culo.

Era tan excitante y morboso tener a otro hombre en mi cuarto con mi marido ahí, aunque borracho, fajándome rico, no pude evitar gemir al sentir sus dedos sobándome. Termine de quitarle los zapatos, aunque tarde mucho y le intentaba quitar el pantalón a Samuel que era muy complicado, Pedro me dejo para ayudarme y sacarle los pantalones a .i marido que estaba más que borracho y no se daba cuenta que un joven manoseaba a su esposa.

Cuando terminamos, ahí estaba mi marido en calzones dormido, eso me éxito más. Pedro se puso detrás de mí y comenzó a sobarme las chiches por encima de la blusa y besar mi cuello, me tenía bien caliente yo solo deseaba que me acariciara, que me cogiera sin importar que fuera frente a mi marido.

Bajo una mano y comenzó a sobarme mi raja qué ya estaba empapada de tanta lujuria, me acaricio el clítoris y luego metió un dedo en mi vagina mientras seguía apretando mi chiche y sobando mi panocha, yo suspiraba y me movía le agarraba el pelo con una mano y con la otra su nalga para acercarlo a mi sentir su verga qué se sentía más dura, entre gemelos le dije, ¡Cógeme!

El soltó mi chiches y se desabrocho el pantalón y se lo bajo rápidamente, hizo mi espalda hacia el frente, agachándome quedando a la altura de la cintura de mi marido que seguía tendido en la cama sin presentir, creo yo, que un jovencito se iba a coger a su esposa. Pedro desabrocho mi pantalón y lo bajo hasta los tobillos, después, mis calzones, los bajo despacio sin prisa, provocándome mi primer órgano que no pude disimular, después, sentí la cabeza caliente de su verga en mi panocha y sentí como, a pesar de estar lubricada, su verga me abría despacio, sintiendo cada centímetro de aquel trocó qué me estaba haciendo ver las estrellas.

Comenzó despacio y después fue intensificando sus embestidas que hacían mover la cama donde me recargaba para no caerme, yo solo disfrutaba con los ojos cerrados y cuando los abría era para ver la cara de Samuel dormido. Me seguía dando verga, a eres rápido a veces lento. Se detuvo un momento y se agacho hasta mi oído y me dijo, ¡Chúpasela!

Yo me quedé pasmada, pero en mi calentura acerque mi mano hasta el calzón de Samuel y saque su verga, dormida como el cornudo, Pedro no se movía y me fue moviendo de tal manera que quedó mi cara más cerca de la verga de Samuel, me la metí a la boca, poco a poco, entonces Pedro comenzó a moverse lentamente, para no provocar que callera encima de Samuel, movimientos lentos, al ritmo de mi mamada, no sé cuánto pasó, la verga de Samuel no se le paro, pero era exquisito sentir la verga de un macho dentro de mí y chupando la verga de mi esposo que hubiera deseado que se le parara y que entre los dos me cogieran.

Pedro comenzó a moverse más rápido haciendo que, incluso, ya no tuviera control y dejaba de mandar la verga de mi marido para soltar gemelos de placer, no sé cuántos orgasmos tuve y sentí como Pedro comenzó a moverse más rápido y sentí como se hincho más su verga dentro de mi tirándome chorros de leche hasta el fondo de mis entrañas.

Se quedo quieto un instante y sentí como su verga fue dejando de estar dura hasta que sola salió, me enderece al fin y el me volteo, me dio un beso apasionado y después me agacho para que limpiara su verga qué al fin vi, aunque ya flácida, era mucho más grande que la de mi marido, la chupe hasta limpiarla toda, aunque ya había chupado la verga de Samuel después de cogerme, este sabor era diferente, más intenso, rico. Nos separamos me dio un beso y se fue a su cuarto, yo me tendí cansada a un lado de Samuel y me quede dormida, hasta la mañana siguiente que desperté al sentir que me chupaban la panocha.

Continuará.

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