El precio de ser cómplices (16)
Mientras sentía la mano de él acariciándole la espalda con suavidad, Bianca mantenía las piernas entreabiertas, sintiendo la humedad tibia del semen que se escurría despacio por la piel de su entrepierna y la parte interna de sus muslos. La sensación física de ese fluido compartido le producía un cosquilleo caliente y constante, r...