Tras nuestro matrimonio mi marido y yo emprendimos nuestro viaje de novios, escogimos como destino el Caribe, y allí encontré ocasiones de desarrollar mi sexualidad. El primer día mi marido, muy cansado del viaje decidió quedarse en el hotel a dormir, pero yo tenía ganas de tomar el sol, así que me puse un bikini y me decidí a irme a la piscina, pero allí uno de los empleados del hotel, muy cachas me dijo:
-Veo que la señora está sola, si quiere puedo presentarle a un matrimonio amigo.
No me pareció más la idea y él me llevó a una zona privada, donde me presentó a un matrimonio, no recuerdo como se llevaban, aunque si otras cosas, jajaja, si mi acompañante estaba cachas, el marido no le iba a la zaga.
Estuvimos un rato conociéndonos, me dijeron que eran de Estados Unidos y que pasaban algunas temporadas en el hotel, ella al igual que yo llevaba bikini, pero la parte superior dejaba ver dos tetas impresionantes, mientras tanto bebíamos, en un momento determinado ella arrimó su boca a la mia y vuestras lenguas se juntaron, mientras llevó sus manos hacia mis tetas, las sacó de la parte de arriba de mi bikini y comenzó a acariciármelas. Mientras lo hacíamos los chicos nos miraban, y su marido dijo:
-Oye, que os estamos mirando.
Ella al escucharle me dijo riendo:
-Me parece que a nuestros machos se les han puesto sus pollas duras, viendo nuestros juegos, creo que tendremos que ocuparnos de ellos.
Les pidió que se sentaran sobre las hamacas y se bajaran los pantalones y dejaran sus pollas al aire, ellos lo hicieron, y nosotras nos arrodillamos, ella ante su marido y yo ante mi cachas, y nos pusimos a chuparles las pollas, a ella se le notaba que lo hacía con gran maestría, mientras su marido, además de disfrutar de la mamada de su cónyuge no dejaba de mirarnos t le dijo a mi cachas:
-Macho, has acertado, por lo que veo esta chuca la chupa divinamente.
Mi cachas hizo un gesto afirmativo y yo seguí chupándosela, la verdad era, cosa que vería que no es raro, que la tenía mucho más grande que la de mi marido, yo decidí dejar de chupársela por un momento, y me la metí entre las tetas, en ese momento la mujer dijo:
-¿No os parece chicos, que estaríamos más a gusto en nuestra habitación?
Todos estuvimos de acuerdo, llegamos a su habitación y nos desnudamos del todo, luego las chicas seguimos chupando las pollas de nuestros machos, hasta que el marido de ella dijo:
-Creo que ya es hora de que follemos.
A los cuatro nos pareció una buena idea, su marido se levantó de la cama donde estaba recibiendo la mamada de su mujer, se puso de píe, su mujer tumbada, acercó su cuerpo al borde de la cama, abrió bien sus piernas y su marido le metió la polla dentro de su coño. En ese momento mi cachas me pidió que me pusiera encima de él y le montara, de esta manera los cuatro comenzamos a follar por parejas, los cuatro nos pusimos a gemir.
Sin soltar la polla de su marido de su coño, ella arrimó su boca a la mía y me dijo:
-Muchas gracias querida, no sabes cómo me alegro de que hayamos encontrado una mujer como tú.
Y tras decir esto nos fundimos en un nuevo beso. Al poco fue mi cachas el que me pidió cambiar de postura, me bajé de encima de él y me quedé tumbada sobre la cama, él se puso de pie.
Después cogió mi cuerpo con sus manos y me desplazó hasta que mi coño quedó sobre el borde de la misma, y desde esta postura volvió a meterme su polla en le interior de mi coño, era una polla de un buen tamaño, y si dueño la sabía manejar muy bien, hasta que mi compañera de folleteo dijo, mirándome:
-Cariño, ¿Te animas a un intercambio de machos?
La verdad es que no me pareció mala idea, ella hizo que su chico la sacara su polla y se tumbara sobre la cama, mientras yo también hacía que el cachas me la sacara, su marido se tumbó sobre la cama, y yo me puse sobre su polla, y poco a poco me la fui introduciendo en el interior de mi coño.
Mientras la chica se había puesto a cuatro patas y el cachas, que se había puesto de rodillas encima de la cama, la introdujo su polla en el coño, los cuatro nos pusimos a gemir, pero ella era muy viciosa, casi tanto como yo, y me pidió:
-Mi amor déjame chuparle la polla a mi marido.
Me salí de la polla de este, aunque seguía encima de él, y ella, sin dejar de recibir las envestidas del cachas en su coño, se puso a chuparle la polla a su cónyuge. Mientras el cachas, mientras seguía follandosela a ella, llevó una de sus manos hasta mis tetas y se puso a acariciárselas. Pero su marido tenía gamas de volvérsela a follar y le dijo:
-Zorra, ven aquí.
Mientras yo me apartaba y el marido de ella se ponía de pie, y su mujer se ponía a cuatro patas, desde esta postura, él se volvió a poner de rodillas sobre la cama, y se la metió dentro de su coño. Mientras el cachas que se había quedado sin su coñito me volvió a atraer hacia él y me la volvió a meter, ella mientras se acercó a mi y se puso a acariciarme las tetas, mientras que mirando al cachas le dijo:
-Muchas gracias, mi amor, por habernos traído a una hembra como esta.
Los dos chicos, sin soltar nuestros coños se tumbaron sobre la cama, y desde esta postura siguieron follandonos, a mi no me cabía duda de que había encontrado una pareja que, frente al aburrido de mi marido me iba a hacer pasar una luna de miel increíble.
Esta vez fueron los chicos los que acordaron cambiar de chochetes, el marido de mi amiga se puso detrás de mí, y desde esta postura, introdujo su polla dentro de mi coño, la verdad era que los dos tenían unas pollas divinas y que era difícil elegir entre ellas, así que lo mejor era disfrutar de las dos, de otro lado el cachas había tomado, una vez más posesión del coño de mi amiga.
Nos estuvieron folllando un rato en esta postura, estuvimos así hasta que tanto mi amiga como yo nos corrimos, en ese momento mi amiga decidió ocuparse, con su boca, de la polla de su marido, mientras yo seguía con la polla del cachas dentro de mi coño, cuando se corrieron su leche fue a parar a nuestras tetas.
Otro día, mi marido quería seguir en el hotel descansando, pero yo tenía ganas de ir a una playa cercana, así que me fui sola, me puse un bikini azul de pequeñas dimensiones y me fui sola, entre las personas que había bañándose me fije en una mujer, que sería más o menos de mi edad y que llevaba un bikini parecido al mío, aunque e rojo, me acerqué a ella y nos pusimos a conversar, ella me indicó un lugar que era muy discreto de miradas extrañas, y nos acercamos hasta allí, una vez en la playa, allí cerca de unas rocas nos rodeamos con nuestros brazos y nos besamos.
Yo le dije que me encantaban sus tetas y llevé mis manos hacia ellas, la verdad es que me encantaban, la quité la parte de arriba de su sujetador y agachándome un poco, mientras ella se apoyaba sobre la pared de una de las rocas, comencé a besarle sus pechos, ella se puso a gemir, yo continúe con mi tarea, y poniéndome de rodillas la quité la parte inferior de su bikini me puse a comerle le coño, sus gemidos se hicieron muy intensos y me dijo:
-Esto es divino, me estas volviendo loca de gusto.
Me dejó hacerla durante un rato, pero después fue ella la que me hizo levantarme y me quitó primero el sujetador, y después la parte de abajo del bikini y cuando mi coño quedó al aire abriendo su boca sacó su lengua y se puso a comérmelo, lo hacia divinamente, se le notaba la experiencia, después fui yo quien le pidió que se tumbara sobre la tolla que teníamos extendida en el suelo.
Cuando lo hizo llevé una mano hasta su coño y se lo acaricié, después llevé mi otra mano hacia uno de sus pechos y me puse a acariciárselo, introduje dos de mis dedos en su interior y de esta manera comencé a masturbarla. Ella gemía de una manera muy intensa, de pronto llevó su mano hasta mi coño y e iniciamos un proceso de masturbación mutua, ella me decía:
-Que bella eres.
Y mientas con su boca besaba mi cuello y mis pechos, dándome un placer increíble, de esta manera consiguió que me corriera.
Pero yo quería que ella lo hiciera también, la pedí que se pusiera a cuatro patas e introduje uno de mis dedos en su coño, mientras el otro le utilizaba para metérselo en el culo, no opuso ninguna resistencia, por el contrario, parecía que le encantaba y no tardó mucho en correrse.
Después las dos nos sentamos sobre la toalla y nos pusimos a conversar, ella me contó, que estaba casada y que ella y su marido tenían alquilado un chale cerca y me invitó a ir con ella.
Cuando llegamos pude ver que se trataba de un ligar con excelentes vistas al mar, me encantó, me llevó al jardín, y allí me llevé una gran sorpresa, mirando a la playa se encontraba un tío musculoso, completamente desnudo, mi nueva amiga, sin inmutarse dijo:
-Es mi marido, es que le pone mucho ver a la gente de la playa, y dirigiéndose a él añadió, cariño tenemos una invitada, salúdala.
Él se dio la vuelta y pude comprobar que tenía un pollón de gran tamaño. Yo me quedé alucinada, ella se dio cuenta y me dijo:
-¿Te gusta la polla de mi marido? Jajaja, es normal, eres nuestra invitada y si te apetece, podemos compartirla.
Claro que me apetecía, nos acercamos las dos a él y ella me dijo:
-Si te apetece chupársela, adelante.
Yo me arrodillé ante él, la verdad es que era lo que la situación pedía, el tío tenia una polla digna de un dios, la cogí con una mano y llevando mi cabeza hasta ella, me la metí en mi boca, apenas me cavia, y me puse a chupársela, el se puso a gemir, mientras su mujer miraba, pero al poco ella dijo:
-Queridos, creo que en la cama estaremos más cómodos.
Yo me levanté y las dos llevamos una de muestras manos hasta el instrumento de nuestro dios y se la acariciamos un poco, después fuimos hasta una cama de gran tamaño que había en el jardín, allí en se puso de rodillas, y nosotras como adoradoras de nuestro dios, nos pusimos a cuatro patas, una a cada lado, con nuestras bocas cerca de la divinidad, ella agarró el mimbro con su mano y me dijo:
-Si te apetece, sigue chupando.
Por supuesto, no lo dude e introduje esa sabrosa polla dentro de mi boca y me puse a chuparla, como merecía, ella miraba, pero se la notaba que estaba muy caliente y nos dijo:
-Perdonar chicos, pero necesito follar urgentemente.
Después se tumbó sobre la cama, yo dejé de chupársela a su marido, me puse detrás de ella y llevé cada una de mis manos a una de sus tetas y me puse a acariciárselas, ella comenzó a gemir, mientras su marido se puso de rodillas ante ella, con su enorme polla completamente dura y de un golpe se la metió, ella al sentirlo se puso a gemir, mientras decía:
-Mi amor, que polla más maravillosa tienes, y que bien la usas, me estas volviendo loca.
De esta manera estuvieron follando durante un rato, hasta que ella dijo:
-Mi amor, ya estoy un poco más calmada, y nuestra invitada seguro que esta hambrienta de tu polla y además tengo curiosidad por comerme su coño.
Él se la sacó y yo me puse con mi coño encima de su boca, mientras llevé, nuevamente, mi boca hasta la polla de nuestro macho, y me puse a chuparla, al rato él dijo:
-Cariño, tengo muchas ganas de probar el coño de nuestra invitada.
-Si, ese es tu deseo, dijo ella, pero quiero que mientras lo hagas me comas el coño.
Él se tumbó sobre la cama yo que me la había sacado de la boca, me puse de rodillas encima de su polla y me la metí dentro de mi coño, mientras su mujer se puso de rodillas, también, pero encima de su boca, el sacando su lengua comenzó a comerle el coño, las dos comenzamos a gemir, mientras nos mirábamos, la verdad es que era bellísima, llevé mis manos hasta sus tetas y se las acaricié, lo que hizo que nuestros gemidos se intensificaran, hasta que ella, dirigiéndose a él le sugirió:
-Cariño, seguro que tienes ganas de probar el culo de nuestra invitada y por lo que voy viendo de ella, seguro que estaría encantada de recibir tu polla por ahí.
Por supuesto que lo estaba, así que me puse a cuatro patas, él se colocó detrás de mí, mientras ella, arrodillada, llevó sus manos a mi culo y me lo acaricio mientras le decía a su marido:
-Mira que culo tan divino, mi amor, follatelo.
Su marido no se lo pensó e introdujo su polla dentro de mi culo, y se puso a moverse dentro de él, desde luego su mujer llevaba razón en que no solo tenía una polla enorme sino que además sabia manejarla. Me estuvo dando un placer increíble hasta que hizo que me corriera, ella al notarlo dijo:
-Mi amor, ahora que has hecho correrse a nuestra invitada, ¿No te parece que debes de ocuparte de tu esposa?
Él volvió a tumbarse sobre la cama y ella se sentó sobre su polla, y la introdujo dentro de su coño, mientras yo le acariciaba las tetas, ella entre gemidos dijo:
-Chicos me estáis haciendo muy feliz, os adoro.
Yo bajé la mano que tenía sobre su teta y la llevé hasta su coño, y mientras ella jugaba con la polla de su marido yo le acariciaba una zona muy cercana, ella no pudo resistir mucho tiempo este tratamiento y se corrió.
-Pero la polla de nuestro dios seguía durísima, así que sus dos hembras nos pusimos a chupársela hasta que se corrió y nos repartimos su leche.
Otro día, en la misma playa, a la que la estaba tomando el gusto por ser un lugar al que iba poca gente, me encontré con un chico, me pareció que estaba bueno y me acerqué a él, nada más hacerlo, él me rodeo con sus brazos y nos besamos de manera muy intensa, sin cambiar palabra, cogió la tolla que llevaba y la piso sobre una roca, luego me hizo sentarme sobre ella.
Nos volvimos a besar y mientras el chico me quitaba la parte de arriba del biquini, yo le besaba el pecho, después le bajé el pantalón u me encontré ante una polla descomunal, él me pidió que me pusiera de espaldas a él, apoyada en la piedra y me fue bajando la parte inferior del bikini, hasta dejarme desnuda, y desde esa postura me metió su polla, yo me moría de ganas de tenerla dentro, y me puse a gemir de una manera muy intensa.
Me di la vuelta y le besé en la boca, él me tumbó sobre la roca y me hizo abrir bien las piernas y me siguió follando hasta correrse, pero en ese momento se salió y su leche fua a parar a mi vientre.
Después se tumbó sobre la toalla, pero yo no estaba satisfecha con uno solo, así que llevé mi cabeza hasta su polla y abriendo mi boca me la tragué y comencé a moverla, con lo que logré que ese pollón reviviera, me puse encima de él y comencé a cabalgarle, mientras él acariciaba mi culo, después abandonando esté se fue a por mis tetas y me las sobó. Pero después me pidió:
-Querida, quiero follarte a cuatro patas.
Yo me dispuse a complacerle y me coloqué en esa postura, él me la metió desde atrás, no pensaba que iba a tener tanto placer, los dos nos pusimos a gemir de una manera muy intensa, hasta que vio que se iba a correr.
En ese momento se salió de mí, y yo me pise de rodillas ante él y dejé que se corriera dentro de mi boca.
En ese momento vimos como otra pareja se acercaba, intentamos taparnos un poco, pero ellos ignorándonos completamente, se desnudaron, ella se puso a cuatro patas, y el colocándose detrás de ella se la metió y los dos se pusieron a gemir de una manera intensa, contemplar eso me puso muy cachonda y la polla de mu acompañante se puso dura de nuevo.
Me volví a poner a cuatro patas, y mu acompañante me la volvió a meter y nosotros también nos pusimos a gemir, ellos no pudieron evitar mirar hacia nosotros y cambiaron de postura, él se tumbó sobre la toalla, y ella se sentó sobre él, de espaldas e introduciéndose su polla en el coño comenzó a cabalgarle, al verlo nosotros decidimos imitarles, y de esta manera los cuatro volvimos a follar en parecidas posturas.
De repente ellos se levantaron del suelo y vinieron hasta nosotros, y ella dijo:
-¿Qué os parece si en lugar de competir jugamos juntos?
No les contestamos, ella se arrodilló al lado de mi chico, mientras el suyo permanecía de pie, yo la imité y cogí con mi mano la polla de su chico, mi pareja se puso de pie, y ella también le agarró la polla con su mano, ella me dijo:
-Encantada de conocerte.
Y acercando su boca a la mía nos dimos un beso intenso, sabía besar muy bien, instintivamente cada una metió la polla del otro chico en su boca y comenzamos a chipársela, las dos pollas eran de gran tamaño, y ante nuestras mamdas no tardaron en ponerse muy duras.
Mi chico se sacó la polla de la boca de la otra chica, y se tumbó sobre la tolla, al verlo el otro chico hizo lo mismo contigo, ellos se quedaron tumbados con sus pollas duras al aire, ella y yo intercambiamos una mirada, y cada una se puso encima del chico de la otra y nos metimos sus pollas en nuestros coños.
De esta manera nos pusimos a montarles e u a especie de competición, cada una quería ser la primera en hacer correrse a su chico, pero entonces la pareja de ella dijo:
-Chicas follais muy bien las dos, pero creo que nosotros no queremos corrernos tan deprisa, a mi por lo menos me encantaría ver lo que hacéis entre vosotras, y creo que a mi compañero también.
Mi chico hizo un gesto de aprobación, e intercambiamos una murada entre nosotras, ella se tumbó sobre la toalla, que previamente había sido abandonada por nuestros machos que se disponían a contemplar el espectáculo de pie, yo me puse encima de ella en posición invertida, y cada una se lanzó sobre el coño de la otra, nos dimos unas lamidas intensas, hasta que sentí como unas manos acariciaban mi culo, entonces el otro chico dijo:
-Lo siento chicas, pero no aguantamos más.
Me cogió con sus manos, me levantó y me depositó sobre la otra toalla, giré mi cabeza y vi que mi chico había hecho lo mismo con la otra chica, y una vez nos tenían a cuatro patas, nos metieron sus pollas, y nos estuvieron follando hasta que se corrieron.
De esta manera estaba transcurriendo mi viaje de novios, conmigo follando más con otros que con mi marido, mostrándome como iba a ser mi matrimonio.
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