Mi vecina, en su bodega

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¿Cuál es la diferencia entre la categoría “confesiones”, “infidelidad” o “fantasía” cuando hay cosas que abarcan las 3?

Esto sucedió (o no) en un lugar de la Cd de México.

Ya tenía rato viéndome con la vecina. Ella casada, y yo soltero en ese tiempo. Ambos de la misma edad.

En una ocasión coincidimos en el elevador, era un edificio pequeño y con las bodegas en la parte de arriba. Ella llevaba unas cosas e hicimos un poco de plática en lo que esperamos el elevador y decidí acompañarla para estar un ratito más con ella.

Era la primera vez que la acompañaba a su bodega. Le detuve las cosas y ella abrió la puerta, entró, prendió la luz y ya después entré yo. Era una bodega pequeña, clásico de la CDMX donde los espacios son pequeños.

Como no esperábamos vernos, obviamente no estaba “arreglada”, pero ya me encantaba porque ya lo habíamos hecho antes (puedo contarles de esto después).

Me enseñó cómo estaban comenzando a “enchularla” con algunas cosas que necesitaban y me mostraba cómo estaban acomodadas las cosas. Sacó una que otra cosas que tenían almacenada y en una de esas, pues que el abrazo y los besitos.

Cerramos la puerta, ya sabes, que nadie que pase por ahí vea que estamos. Los vecinos son súper chismosos…

Ella iba con unos pants, nada extraordinario, nada sexy, como ya les decía, pero entre beso y caricia comenzamos a calentarnos. Esto, lo que sea que hiciéramos, tendría que ser rápido porque ella solo iba de rápido.

Comenzamos a acariciarnos por fuera de la ropa, yo ya con el fierro bien parado y ella ya mojada. Metió su mano a mi pantalón y yo dentro de su ropa interior. No sé si se escuchaba algo afuera, pero nosotros hacíamos de esos quejidos ricos, ella mojada y con mis dedos dentro de su vagina acariciando y metiendo y sacando, y yo sintiendo como me la jalaba de arriba a abajo. Ya estábamos bien mojados y calientes, pero no había mucho tiempo, insisto..

Se inclinó y me la sacó del pantalón, y comenzó a pasarle su lengua y a meterlo a su boca, a limpiarlo todo cerrando los ojos. Yo le acomodaba su cabello y sujetaba su cabeza viendo como me daba placer, a lo que me dieron ganas de más. La dejé que limpiara un poco más y me hizo un gesto de complicidad, quedando de continuar después porque ya la esperaban, ya comenzaban a llegar unos mensajes a su celular…

No me vine, solo fue un momento rico e inesperado, pero hay mucho más que estaré compartiendo poco a poco.

¿Han tenido algo que ver con sus vecinas?

Los leo…

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