Te tengo miedo, pero también te tengo ganas (6)

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Los obsequios no se hacen esperar, una sala nueva, una recámara, una estufa, comedor etc. Poco a poco van llegando todos a nombre de Gilberto Pérez, mi esposo ni se inmuta, sabe que Gilberto es el Nanis, así que plácidamente se acomoda en su nuevo sillón y disfruta de su nueva pantalla, ni siquiera hace preguntas cuando el Nanis le pide que me lleve a una dirección que le envía a su celular.

Me siento un poco incomoda al llegar a la plaza comercial y que sea mi propio esposo el que me entregue en las manos de Gilberto, este le ordena que nos espere mientras el me conduce a una tienda de ropa.

Una a una vamos eligiendo prendas entre risas y comentarios, vestidos largos, minivestidos, tops, leggins, falditas, palazos, lencería, ligueros etc. Algunos muy elegantes otros medio vulgares, al final renta un vestidor privado y hace que le modele todo lo que compró.

Por supuesto yo muy gustosa y coqueta, acepto modelando cada una de las prendas, disfrutando esta nueva faceta hasta ahora desconocida en mí, sintiéndome completamente libre y observando como va subiendo la expectativa entre prenda y prenda notando como se acomoda los pants que lleva una y otra vez tratando de ocultar la carpa que se va levantando entre sus piernas.

Y es que al final noto que son los vestidos largos y ceñidos a mi cuerpo los que mas le llaman la atención, junto con las minifaldas de todo tipo en especial las estampadas de cuadros o rayadas, la ultima prenda es un vestido azul cielo de tirantitos al tobillo lo que hace que ya sin pudor se jale el pito por encima de los pants, no deja de mirarme así que coquetamente me acerco a el sin dejar de mirarlo a los ojos.

Me recojo el pelo con las manos, mostrándole mis pechos redonditos y firmes, con los pezones completamente erectos, turgentes.

Lentamente voy soltándome el pelo mientras avanzo hacia el en 4 patas hasta llegar a su entrepierna, sigue vestido, se le nota un paquete considerable, me mira con cara de placer, teniendo a una hembra como yo a sus pies, a punto de mamársela, sumisa a sus órdenes, a cambio de los obsequios recibidos.

Le bajo los pants, lentamente, mirándolo a los ojos, besándole el bóxer, saco su verga ya completamente erecta por el orificio, suavemente, paso la lengua por su hongo, meto mis manos por debajo, por el orificio del bóxer, hasta alcanzar sus huevos, los acaricio, notando una gran mata de pelo rizado a su alrededor.

Mientras, con la boca muerdo el resorte del bóxer y se lo bajo, sin dejar de mirarlo a los ojos con una mirada picara llena de morbo, ya completamente liberada, empiezo a saborear su matorral de pelos, subo pasándole mis labios a lo largo de su cilindro, con los ojos cerrados, me detengo unos segundos en la punta, pasando mi lengua suavemente, saboreando y dejándola bien limpia de líquidos sospechosos.

Trago saliva, almacenando en mi estómago sus líquidos. vuelvo a bajar de nuevo recorriendo su pedazo de tranca con los labios, dándole pequeños besitos, lentamente, esta vez mirándole a los ojos, mientras con la otra mano le acaricio sus huevos desde abajo, notando cómo se contraen de placer.

Saco la lengua y se la paso una y otra vez por toda la verga, dulcemente, sin apartar la mirada de sus ojos, hasta que los cierra y se hecha hacia atrás, disfrutando de mi mamada.

Me doy vía libre para chupar más rápido, la tomo entre mis manos y empiezo a cogerme la boca con su pitote, Gilberto empieza a gemir, retorciéndose de placer en mi boca, que se esfuerza por aguantar toda su carne dentro, junto a mi saliva y su sudor, pone sus manos en mi cabeza recogiéndome el pelo y sosteniéndomela, para poder penetrar mi garganta a placer.

Cada vez gime más y más fuerte, y yo salivo más y más.

De pronto, me saca su reata, tirándome del pelo, y se incorpora, lo miro desde abajo, hincada, sumisa a el.

–¡Abre la boca puta! – me ordena.

Obedezco de inmediato, lo miro con los ojos y la boca abiertos, me retiro el pelo que me cae a la cara y me preparo para recibir mi premio, no tarda ni 5 segundos, señal de que lo había hecho perfecto, primer chorro, ojo derecho, cierro los dos ojos como reacción, mientras noto más chorros en mi frente, en el mismo ojo y luego en el izquierdo.

El semen va resbalando por mi cara, mojando mis mejillas y mi barbilla, el último chorro va a parar a mi boca entreabierta, después se limpia la verga en mi frente, mientras me limpio con los dedos el semen de mis ojos, entre risas nos limpiamos con lo que podemos.

–¿Por qué no estrenamos la cama? Le propongo

–¿y su marido?

–¿le tienes miedo? Le digo coqueta

Sin más, paga las prendas y le pide a mi marido que suba las cosas a su camioneta y que maneje hasta la casa, el accede obediente mirando de vez en vez por el retrovisor como su peor enemigo disfruta de los besos y las caricias de su esposita.

Llegamos a la casa, procurando que nadie lo vea, Gilberto entra rápidamente seguido de mi, mientras mi esposito descarga las cosas, le ordena que se salga, mi marido me observa, le hago un gesto con un dedo en mis labios y hago como que cierro la puerta dejándolo dentro de la casa.

Gilberto se mete al cuartucho donde esta la recamara nueva que compró, se recuesta y empieza a masajearse el pene de arriba a abajo, me voy a acercar a él pero me detiene

–¿Dónde dejó la ropa tu marido? ponte algo lindo para mi, me pide

Voy a los sillones donde esta la ropa, mi marido me observa, me desnudo colocándome unas medias negras de encaje que me llegan a medio muslo y una bata negra transparente, cepillo mi cabello, mi marido se toca por encima del pantalón, lo miro coquetamente mientras me dirijo a la recámara.

El Nanis me observa, me barre de arriba a abajo

–que ricas tetas tiene señora, gracias, le digo

Se levanta, camina hasta donde estoy, me quita la bata, empieza a lamerme el cuello, sus manos soban ricamente mis pechos, me besa y lame la espalda, abre mis piernas y empieza a sobarme el clítoris, mi humedad aparece, cierro los ojos.

–¿Le guasta?

–si, le contesto llevada por la emoción

–¡Quiero ser tuya!

Me abalanzo contra él y le ofrezco mis labios, el avienta su ropa a donde quiera y me sujeta por las caderas atrayéndome y restregándome su sexo metiendo su lengua en mi boca fundiéndonos en un rico y largo beso, mi piel se pone chinita y comienzo a sudar, me lleva a la cama, me avienta dejándome caer de espaldas, me toma de las piernas, las abre y coloca su pito en mi vagina que esta anhelante palpitando esperando a ser atendida.

De nuevo me la empuja de forma desesperada, con todo el vigor de su juventud, coloca su cabeza en mi nuca mientras me pistonea a su gusto, me toma de los cabellos, me fornica mientras le digo al oído mis mejores lamentos y gemidos de puta, en mi éxtasis, noto como mi marido se asoma por una rendija de la desvalijada puerta de madera para ver a su mujercita dejarse fornicar por un tipo menor que él.

El Nanis saca su verga de mi vagina, me voltea rápidamente colocándome en 4 y me la coloca en el ano, me penetra poco a poco hasta sentir que sus huevos llegan al tope

–Me duele, pero dale amor, cógeme toda, quiero sentirla hasta el fondo

Volteo sobre mi hombro y veo su cara de lujuria, me contagia a mi también, así, completamente ensartada por este demonio, quiere bombearme, pero lo detengo ya que soy yo la que quiero galopar su grueso camote, empiezo a clavarme solita, pero me detiene aferrándome con fuerza cabalgándome como desesperado.

–Le quiero romper el culo, tan sabroso que lo tiene mamacita, es lo que siempre he deseado

–Soy tu puta mi amor, solo tuya, uf

Le digo mirándolo a los ojos y dándole una sonrisita, me volteo hacia la puerta y alcanzo a mirar los ojos de mi marido a través de las rendijas, mi macho se da cuenta, así que avienta su grupa contra mis ancas muy fuerte, me toma de los pechos, me levanta y me empieza a guiar así ensartada como botana en palillo hasta llegar a la puerta, coloca mi cara justo a la altura donde mi marido se está masturbando, siento como su leche empieza a golpear la puerta, algunas gotitas me alcanzan la cara y yo trato de atraerlas con mi lengua.

Ahora el se sale de mi ano y empieza a masturbarse frente a mi cara

–¿Los quiere? bufa

–Si, ¡quiero tus mocos! Le suplico

Ah, se deja venir largamente, empieza a lanzarme chisquetes de semen a mi cara, 1, 2 , 3 ,4, 5 no se, es interminable, me llena lacara, escurren por mi boca y aun así sigue escupiendo, pongo mis manitas y ahí la deposita, al final el se deja caer en el sillón y yo lo observo, parece mentira, este tipo me ha hecho sentir una verdadera hembra, lamo su semen, lo disfruto.

Me dirijo al baño para asearme y el va tras de mi, mientras el termina de lavarse le digo a mi marido que quiero estar a solas con él, se retira.

Regresamos a la recamara, nos recostamos, no nos decidimos palabras lo observo, joven, lampiño, su piel tersa y suave, sus ojos claros, a diferencia del dragón, el no tiene tatuajes, me recuesto en su pecho, suspiro, el levanta mi rostro y me empieza a besar de nuevo, yo no hago otra cosa más que corresponderle.

Lentamente sube encima de mi e instintivamente abro mis piernas para recibirlo de nuevo, me coloca su verga, su hongo se va abriendo paso en mi útero, me hace sentir emociones deliciosas, me penetra lentamente, nos besamos, llega mi primer orgasmo, me aferro a sus labios, me posee, pero no como la primera vez, ahora es tierno, me susurra al oído lo guapa y linda que estoy, me hace sentir mujer, mientras no deja de moverse dentro de mí.

Así estamos largo, muy largo rato, besándonos y perteneciéndonos, hasta que me dice que se va a salir de mi para explotar, pero yo lo veo a los ojos y aprieto su pene en mi interior, el entiende claramente el mensaje y deposita su semen en mí, siento sus pulsadas una a una, lentas, deliciosas, su miembro se mueve dentro de mí y exploto con él, ah, quedamos fundidos por un buen tiempo, sin darnos cuenta pasa el tiempo recostada en su pecho agarrando su verga flácida pero de buen tamaño aun y el sin dejar de besar mi rostro, mi boca, mi cuello.

–No quiero que sea de nadie más, solo quiero que sea mía. Lo escucho sin responder.

Obviamente contestar así de pronto sería muy aventurado, esta mi marido, mi hijo y aún no se que reacción vaya a tener el Dragón cuando se entere.

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