En los últimos tiempos Diego me había hecho comentarios acerca de Cindy y él, sobre ciertas experiencias que habían compartido juntos. Alardeaba con la buena disposición de Cindy para complacerlo con sus fantasías. Me contó que habían hecho tríos con mujeres, incluyendo una prostituta que cogió con ellos. Diego me dijo que tenían curiosidad en hacerlo con otro hombre y que entre los dos me habían escogido como candidato. Éramos buenos amigos, se sentían seguros.
-¿Te gustaría?
No sabía muy bien como contestarle y fui evasivo con un “Me lo voy a pensar. Tal vez, podría darse”… Tampoco quería rechazar la propuesta. Si la idea de coger con Cindy era maravillosa, la de compartirla con Diego contenía alguna dificultad. Si no sospechaba de que Diego tuviera un proyecto homosexual conmigo, la perspectiva de esa cercanía sexual física con otro hombre, los inevitables contactos… No me daba asco, ni miedo, era simplemente una situación imprevista cuyos códigos ignoraba.
En los siguientes días me mando fotos de Cindy en ropa interior sexy, desnuda.
Hasta una foto de ellos dos teniendo sexo. Cindy siempre viendo a cámara.
Quedé muy caliente con las fotos y con la posibilidad de tener esta experiencia.
Así que cuando llegué a casa de ellos aquella noche sabía que era muy probable que algo fuera a suceder.
Cindy estaba guapísima. Llevaba un vestido negro, altos tacones y medias negras.
Nos sentamos en la sala para tomar un trago que rápidamente se fueron sumando. Yo estaba un poco ebrio, ellos también y el ambiente era muy alegre.
Estaban los dos frente a mí, en el sofá más grande la sala. Desde hacía un rato observaba como Diego tocaba los muslos de Cindy, su cuello, su pelo.
Poco a poco iba jalando el vestido para descubrir sus piernas. Por instantes quedaban expuestos los tirantes que sujetaban sus medias negras. Por supuesto que quedé hipnotizado por lo que presenciaba.
Diego empezó a tocar a Cindy de forma explícita hasta abrir el vestido para enseñarme sus pechos que sostenían una especie de balcón de encaje negro. Diego le fue quitando todo el vestido Y sus caricias se hacían cada vez más lascivas, penetrando su entrepiernas con la mano. Cindy, la mirada fija en mí, gemía. Diego la acariciaba con la clara intención de destinar ese espectáculo a mis ojos.
Tenía una erección enorme que era imposible de esconder. Cindy la vio inmediatamente y me sonrío.
-¿Por qué no te acercas Pablo? Acariciála un poquito vos también. Vení…
Me levanté y me acerqué a ellos con un poco de hesitación y alargué la mano hasta tocar su brazo de la punta de los dedos. Poco a poca me animé a deslizar el dorso de mi mano sobre su vientre. Se incorporaron y nos quedamos de pie, los tres. Diego ya estaba frotando, con un ritmo cada vez más intenso, el clítoris de Cindy. Con su otra mano agarró mi mano tímida y colocó la palma de mi mano sobre un seno de Cindy que había quedado fuera de su corpiño. Su pezón era duro y emergía de su seno como retoño. Me acerqué más y pasé mi otra mano sobre sus nalgas.
Cindy hasta ese momento no había hecho nada más que recibir nuestras caricias. Diego le dijo:
-Por favor, ocupáte un poco de nuestro invitado.
Cindy posó su mano sobre mi sexo y empezó a frotar lentamente su mano sobre mi pantalón. Con la otra fue desabrochando mi cinturón, bajó la cremallera para liberar mi verga y la atrapó con la mano. Yo estaba totalmente a su merced, cuando empezó su movimiento de vaivén con su mano, me di cuenta que miró por primera vez lo que tenía en la mano. Levantó de vuelta la mirada y me sonrió.
Me di cuenta que Diego ya no estaba con nosotros. Lo busqué y lo descubrí a pocos metros, totalmente desnudo masturbándose, disfrutando del espectáculo. No me había dado cuenta de nada.
Después de un momento, Cindy fue bajando suavemente hasta sentarse sobre tus talones y empezó a chupar mi sexo.
Me daba cuenta que Diego y ella se miraban fijamente, ella lo miraba pero no podía ver la intención de sus ojos. En cambio la mirada de Diego pasaba de los ojos de Cindy a su felación y a nosotros dos en plan general.
Me encanta verlos. Es algo que me hace muy feliz, algo que he querido por mucho tiempo. ¿Está deliciosa, verdad Pablo?
No le contesté. Hice un movimiento de la cabeza para asentir. Cindy se detuvo y se incorporó. Me desabotonó la camisa, me levantó una pierna atrapándola debajo del muslo para terminar de quitarme el pantalón y el zapato, Repitió la operación con mi otra pierna y quedé totalmente desnudo yo también.
Me llevó por la verga hacia el sofá donde Diego se seguía masturbando. Me sentó a la par de él. Hasta entonces había evitado mirar el cuerpo de Diego y menos a su sexo. Me pareció que era más pequeño que el mío aunque carezca de importancia y a diferencia del mío no estaba circunciso.
Era la primera vez desde el colegio, en los vestidores de educación física que me encontraba tan cerca de un hombre desnudo. Nunca había visto un sexo en erección y menos en acción. No es lo mismo ver una picha en porno que verla a 50 cm de distancia.
Cindy estaba de pie frente a nosotros con vaso en la mano. Se había quitado los calzones y su figura era realmente hermosa. Nos miraba con una sonrisa picara.
En eco a mis pensamientos dijo:
-¡Que lindos que se ven! Es la primera vez que veo a dos hombres desnudos tan cerca con la picha en la mano. ¿No quieren tocarse un poco? Diego me inició a los placeres sáficos a lo mejor descubren algo bonito.
La propuesta confirmo la incomodidad que sentí la primera vez que Diego me habló del trio. Tenía claramente una incomodidad. Diego agarró mi mano para interrumpir mi masturbación. No le impedí remplazar mi mano con la suya y frotar mi sexo. Tampoco opuse resistencia cuando guio mi mano hacia su sexo y empecé sin preguntarme nada, a masturbarlo.
Ahí terminó la incursión homosexual porque Cindy bailaba delante de nosotros, en una mano un vaso, la otra acariciaba su clítoris.
De pronto se vino a sentar con nosotros, a la par de Diego que quedaba en el centro. por suerte su llegada puso fin a nuestra experiencia. Diego atrapó a Cindy y la penetró de espaldas apoyando sobre el respaldar del sofá.
Ante mi inacción Diego me hizo señales de ubicarme al frente de Cindy para que me la mamara. Era una sensación curiosa la de percibir los asaltos de Diego que sacudían el cuerpo de Cindy hasta su boca. Estaba de pie delante ella y miraba a Diego ir y venir golpeando sus nalgas con la panza.
Me invitó con gesto a remplazarlo, tenía muchas ganas de penetrar a Cindy y me precipité para entrar en su vulva húmeda y abierta. Mientras la cogía miraba su rostro de perfil apoyado sobre un brazo, sus ojos cerrados, la boca levemente abierta, apenas para respirar dejar salir unos gemidos. Diego se había ido, probablemente al baño y me encontraba solo con ella.
Ignoraba los pormenores que habían conducido a esa noche. Las conversaciones, las sugerencias, negociaciones, esa decisión de acordar escogerme para el trio. ¿Hubo algún o algunos otros candidatos que fueron descartados?
Mis pensamientos no me impedían dedicar toda mi energía al sexo y a Cindy. Lo que cambió el ritmo fue el regreso de Diego. En vez de colocarse al frente de Cindy, se puso a la par mía para acariciarle la espalda, bajar hacia sus nalgas que apretaba entre sus manos y terminar introduciendo el dedo índice que había previamente chupado, en el culo de Cindy.
Mientras yo seguía penetrando el sexo de ella, Diego fue introduciendo un segundo, luego un tercer dedo hasta que Cindy abrió los ojos de golpe y le sacó la mano de su culo.
No supe cómo interpretar la situación, pero me detuve y me retiré de Cindy. Luego se instaló un silencio que sin ser incómodo, marcó el final de la velada.
Cindy se había ido a cambiar, Diego y yo recogíamos nuestra ropa y nos empezamos a vestir. Bueno yo porque Diego quedó en boxer y camiseta.
-Tranquilo Pablo, todo bien, nadie te está echando. Tal vez me pasé un poco al final. Se supone que no era parte de lo acordado. Sólo es para mí. ¿Te gustó la experiencia?
-Si de verdad mucho.
-¿No te asustaste cuando te agarré la picha?
-Asustar, no. Sorprendido sí.
-¿Volverías a hacerlo con nosotros? Tal vez algún día te deja cogerla por el culo.
-Puedo volver sin eso.
Cindy regresó vestida de una bata de seda oscura y descalza. De repente era el único vestido así no terminé de abotonar mi camisa y esperé un momento antes de ponerme los zapatos. El breve intercambio con Diego me había relajado. No sabía si Cindy iba a necesitar también un cierre. Se había sentado a la par de Diego y parecía una pareja común y corriente. Cindy me preguntó:
-Entonces Pablo ¿Te gustó lo que pasó aquí hoy?
-Si me pareció muy intenso y muy rico. Diego se disculpó por el momento “masculino”, no fue para tanto.
-Me disculpo por el final un poco abrupto, pero no estaba para nada lista para algo así.
-No te preocupés. Cero rollo. Todo estuvo genial.
-Supongo que Diego te propuso repetir.
-Pues sí.
-¿Y? Te dan ganas?
-Sí.
-Pues yo no estoy tan segura de querer repetir. Estuvo fabuloso, tenés una picha deliciosa, pero no sé, bien podría quedar como un acontecimiento único.
Diego se había mantenido en silencio desde que había hablado conmigo.
-Pues a mí me encantó. Disfruté mirarlos coger, me encantó realmente. Fue un espectáculo hermoso. Pensé en ir a buscar la cámara.
-Sí, cuando te desapareciste creí que habías ido al cuarto por la cámara.
-Creo que deberíamos repetir por lo menos una vez para, si Pablo está de acuerdo, sacar fotos y tal vez un videito privado, sólo para nosotros.
-Bueno ya veremos. Pablo gracias por esta noche, me voy a dormir.
Se despidió de un beso, terminé de poner mis zapatos, me despedí de Diego y me fui.
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Excelente relato, yo tambien tengo una amiga Cindy y es una tremenda puta y diosa del sexo, pronto subire relatos de ella.