Regresa Gerardo con un amigo

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Pasaron apenas dos semanas y, al regresar del trabajo, noté a Brenda vibrando de deseo, caliente, cachonda, deseosa. Llevaba un short cortito que apenas contenía sus deliciosas nalgas y un top café que marcaba sus pezones erectos. Se acercó a mí con los labios fruncidos, muy melosa; la tomé de las nalgas, estrujándola contra mi cuerpo mientras nos fundíamos en un beso profundo.

—”Amor, ando inquieta… muy caliente pensando en Gerardo”— me confesó.

—”¿Y qué quieres hacer, vida?”— le pregunté mientras ella acariciaba mi verga sobre el pantalón, mirándome con ojos de fuego.

—”Quiero comerme de nuevo su vergota, cielo”—.

Metí la mano bajo su short y sentí su papaya empapada, hirviendo. —”¡Eres una calenturienta mi amor! Está bien, llámalo”—. Con mi aprobación, tomó el teléfono. —”Ven a casa, quiero que me cojas toda la tarde y me des por todos lados”—, le dijo con voz ronca.

Luego se preparó como una profesional del placer, se metió a bañar, salió del baño envuelta en una toalla que dejaba ver su rico culo y sus tetas con los pezones erizados, se sentó a la orilla de la cama y se delineó el bello de su “guayabita”, estaba preparándose meticulosamente para recibir a su picador, se perfumo el cuello, los pechos y la entrepierna, y finalmente se puso una bata de seda transparente que no dejaba nada a la imaginación, se le notaba cachonda, lista para la batalla que le esperaba. Me acerque la bese, cielo estas deliciosa para que te coman completita…

Cuando sonó el timbre, Brenda abrió la puerta dejando ver todo su cuerpecito a través de la transparencia de la bata… Gerardo no venía solo. A su lado estaba un tipo un poco más alto, de espalda ancha y mirada dominante.

—”Hola, traje a mi primo, Adrián. Espero que no te moleste, pero le conté lo bien que te mueves y no aguantó las ganas de conocerte”— dijo Gerardo con una sonrisa maliciosa.

Brenda me miró de reojo, buscando mi reacción. Yo, con la verga ya pulsando bajo el pantalón, simplemente asentí. El morbo de ver a mi mujer sometida por dos desconocidos era demasiado tentador.

El festín en la sala:

Sin muchas presentaciones, pasaron a la sala. Adrián, el primo, no perdió el tiempo se colocó atrás de mi mujercita y le empezó a besar el cuello, la nuca y la espalda mientras que con sus manos tomo sus dos senos y los magreaba con intensidad, mientras tanto Gerardo se colocó por delante y le comía la boca a Brenda, besos intensos, profundos entrelazando sus lenguas mientras abría la bata y metía los dedos en la papayita mojada y dilatada de mi amor. Ahhh que ricooo… así, mas… decía Brenda mientras se retorcía de placer al ser acariciada de esa manera por ese par de yogurines…

Yo disfrutaba enormemente viendo como mi novia se entregaba poco a poco a ese placer intenso y caliente, mientras mi verga se ponía muy dura bajo el pantalón.

Gerardo dejó caer la bata al suelo. Brenda quedó desnuda, solo con sus zapatillas de punta frente a los ojos de ambos que babeaban al verla tan sabrosa, tan cogible; Adrián bajo por la espalda de Brenda con besos y clavo su cara entre las nalgas de mi mujercita, que al sentirlo separo más sus piernas para darle un mejor acceso a su culito, donde él se entretuvo dándole lengua y abriendo sus nalguitas, mientras Gerardo se prendió de sus tetas mamando como becerro hambriento, pasando de una a otra mordisqueando ferozmente sus pezones y con la otra mano metiendo tres dedos profundamente en la vagina de mi putita que para entonces gemía y casi gritaba de placer.

—”Súbela a la mesa, vamos a darle lo que está pidiendo a gritos”— ordenó Adrián.

Gerardo la cargo y la depositó de espaldas en la mesa del comedor, Adrián separo las piernas de Brenda quedando totalmente a la vista su papaya jugosa y abierta, la observo un momento y se relamió los labios, luego se inclinó a degustarla por toda su longitud metiendo su lengua profundamente, saboreando ese sabor marino tan rico que tiene esa vagina caliente de mi amor, la recorrió por sus labios mayores y menores, abriéndola como una flor, aprisiono su clítoris, bajo hasta su ano y así estuvo un buen rato dándole placer intenso.

Gerardo mientras le estaba dando verga por la boca, mi putita casi la comía completa y por momentos hacia arcadas, se retorcía con el tratamiento que le estaban dando por la boca y por la panocha, así… mmmm, que rico…, que delicia, no paren… mas… Mira amor como me tienen dos estos cabrones… así… de momento casi convulsiona de placer y explotó en un intenso orgasmo salpicando toda la cara de Adrián con sus jugos ahhh, ricooo, ahhh.

Quedo temblando de placer y con cara de lujuria, poco después los sementales cambiaron de lugar, Gerardo se acercó a Brenda y la jalo a la orilla de la mesa, empezó a rozar la “panochita” de mi mujer con la punta de su verga, luego le metía la puntita, luego otro poco más, la sacaba y la volvía a meter un poco, Brenda desesperada por sentirla toda le grito, ¡¡ya cabrón métemela completa!! Y Gerardo de un solo empujo se la clavo hasta los ovarios haciendo que mi mujer pegara un grito de placer, mientras Adrián la tomaba del cuello y le daba cachetadas en la cara con su verga, mi mujer la buscaba con la boca, finalmente se la empezó a mamar como si tuviera hambre de su lechita.

Se sincronizaron de gran manera, como dos pistones humanos entrando por los orificios de mi putita al mismo tiempo, Gerardo le bombeaba salvajemente la papaya, mientras Adrián se la metía casi hasta la garganta, los tres sudaban copiosamente, respiraban muy agitados, yo con la verga en la mano disfrutaba del espectáculo viendo como ese par de desconocidos le daban caña a mi mujercita, como la usaban a su gusto, el sonido de la carne chocando y los gritos de Brenda eran un volcán de placer.

Decidieron tomar un respiro, Brenda: vamos a mi cama… se bajó de la mesa y tomándolos de sus vergas los jalo hacia la habitación, caminaron juntos mientras le iban agarrando las nalgas. Mi putita se subió a la cama y se puso en cuatro poniendo a su disposición su rico culo y su papaya bien abierta y escurriendo jugos, Adrián se inclinó y metió su cara entre sus nalgas disfrutando ese rico ano y su panochita, las lengüeteo un rato y dilato su culito con los dedos, luego apoyo la cabeza de su verga y fue metiéndosela poco a poco, su culito se abrió y dio paso a toda esa vergota, se empezó a mover despacio.

Luego agrego un poco de lubricante y la empezó a bombear con fuerza, Brenda solo ponía ojitos en blanco de puro placer, gritaba y pedía más…. Así cielo, párteme el culo… dame más duro cabrón… que rica vergota tienes, así… ahhhh; Gerardo mientras se colocó delante de ella y le ofreció su cipote que fue devorado al instante, estuvieron un buen rato dándole duro hasta hacerla venirse nuevamente… ahhhh, me voy a venir… ahhhh… que ricooo, nooo, noooo, ahhhh…

Brenda esta irreconocible muy caliente, pidiendo mas pito, empujo a Gerardo en la cama y se subió en él, abrió sus hermosas piernas y solita se ensarto de un sentón comiéndose los 18 cm de su cogedor, mmm… que rico pito… dándose sus sentones, empezó a besar con intensidad a Gerardo, luego de un rato se recostó sobre su pecho, paso sus manos por detrás y se abrió las nalgas, llamo a Adrián, ven papito y métemelo por mi culito, el obedeció como borreguito, se incoó atrás de ella y rápidamente se la enterró toda por el ano, yo fascinado viendo como hacían sándwich a mi mujercita.

Se sincronizaron y empezaron a bombearla con intensidad, ella solo gritaba de placer, ahhhh, así cabrones… pártanme toda, asiii hasta adentro… Mira amor que rico me tiene estos dos dándome por mis agujeros, me tiene bien abierta mi amor, me veía con unos ojos de placer glorioso, relamiéndose los labios, jadeando y de pronto empezó a balancearse como si estuviera en un columpio entre esa dos vergas clavándoselas profundamente, saliendo y entrando en ellas hasta el fondo… Ven mi amor lléname la boca también.

Me subí a la cama y se la di, ahí estaba mi mujercita bramando de placer con su tres orificios repletos de verga, gozando la plenitud de su calentura, aceleramos el ritmo los cuatro, ella balanceándose en las vergas de sus amantes y mamando mi verga con intensidad y nosotros bombeándola con rapidez, explotando casi al mismo tiempo, Adrián le inundó el culo, Gerardo le llenó la matriz y Brenda se tragó cada gota de mi descarga sin derramar nada. Fue un orgasmo grupal salvaje, mi putita casi convulsionada de tanto placer.

Al perder fuerza nuestras erecciones nos separamos de mi amor, nos recostamos todos en la cama respirando profundamente, exhaustos, satisfechos, Brenda se levantó un poco y empezó a limpiar con su boca las vergas de los muchachos, las cuales empezaron a ponerse duras nuevamente, —”Qué ricas vergas tienen… son unos sementales lechosos”— les dijo antes de despedirlos con besos, ellos se vistieron, le dieron una nalgada y me dijeron: bro que rica y puta mujercita tienes, cuando quieran repetir que nos llame.

Brenda: ¿te gusto amor? ¿Te gusto ver cómo se cogieron bien rico a tu mujercita? ¿Así querías tenerme en sándwich? Porque a mí me encanto mmm, ricooo… separo sus piernas mostrándome sus dos orificios abiertos escurriendo leche de sus picadores.

La abracé, le di un beso cargado de complicidad y nos quedamos profundamente dormidos, unidos por el cansancio de la tarde más intensa de nuestras vidas.

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