Yo siempre he sido una chica algo introvertida, pocos amigos, y casi nada de salir de fiesta, soy de buen cuerpo piel morena cabello castaño, busto demasiado prominente y unas piernas gruesas, unas nalgas no tan grandes pero si levantan miradas, en el ámbito del sexo me di cuenta a mis 21 que tuve por primera vez sexo que sería una puta.
Tengo una hermana y un hermano, mi hermana siempre me ha odiado, pero eso no me importa ella tiene un esposo que siempre ha sido caballeroso y buena gente conmigo, pero todo cambió una tarde.
Una tarde mi hermana me invito a su casa ella tenía una hija y estábamos ahí, mi hermana, mi sobrina, mi cuñado y yo jugando Monopoly. El sonido de los dados rebotando sobre el tablero era lo único que rompía la tensión que sentía en el pecho.
Alrededor todos reían y jugaban pero mi atención no estaba en el juego si no en la rodilla de mi cuñado que estaba a escasos centímetros de la mía, esto me hacía pensar demasiado en que semanas atrás yo había subido una foto a mi estado con poca ropa y mi cuñado me había respondido de una forma un poco atrevida nunca había pasado pero ese día así fue y yo respondí de forma perversa de igual manera, él me confesó que desde tiempo atrás no podía dejar de pensar en mí y que moría por verme desnuda y yo le mandé unas fotos muy sugestivas pero nada pasaba de simples mensajes hasta ese día.
Aprovechando que todos discutían, dejé caer mi sandalia con un movimiento casi impredecible.
Estiré el pie con lentitud, sintiendo el frio del suelo antes de encontrar el calor de la pierna de mi cuñado por debajo de la mesa. Cuando el empeine rozó la tela de su pantalón, lo vi tensarse. Él no dejó de mirar sus cartas, pero sus nudillos se pusieron blancos al apretar sus cartas. Ese fue el momento en que supe que el juego de verdad acababa de empezar.
Mi hermana reía mientras jugábamos, ajena a que mi pie recorría el muslo de su esposo con una lentitud y lujuria. El corazón me golpeaba las costillas por la adrenalina de que alguien me cachara. Cuando mis dedos rozaron finalmente ese bulto firme y caliente que se podía sentir bajo ese pantalón y en ese momento lo vi contener el aliento. Recordé sus mensajes y sus peticiones desesperadas de “Pásame una foto” que yo contestaba con fotos que dejaban ver casi mis tetas y mis nalgas.
—Te toca tirar, amor —la voz de mi hermana rompió el hechizo.
Él dio un salto, aferrando los dados a sus dedos temblorosos. Sus ojos color verde estaban cargados de una lujuria contenida y esos ojos se clavaron en los míos.
El juego terminó cuando mi sobrina anunció que tenía hambre, pero el efecto en mi cuñado era imposible de ocultar; el bulto en su pantalón era evidente así que se fue al baño como pudo.
Cuando en casa todos dormían yo no aguantaba más estaba tan húmeda, estaba excitada, pensando en mi cuñado y en su verga y que se sentiría que me la metiera toda en mi conchita.
Fui hacia su cuarto, donde dormía mi hermana y mi cuñado y susurré:
—Tengo miedo, ¿cuñado me puedes acompañar al baño? —Él se levantó y sin pensarlo dos veces me dijo:
—Claro Adri vamos.
Bajamos en silencio y al llegar al baño me dijo:
—Entra yo te espero aquí.
Pensaba una y mil formas de acercarme a él hasta que por fin me decidí y salí del baño, lo tomé del cuello y lo besé frenéticamente, él me respondió y en un par de segundos sus manos me apretaban las nalgas tan fuerte y yo buscaba esa verga que me tenía vuelta loca.
—Entremos al baño, para que nadie nos vea cuñado —Le supliqué con voz entrecortada y suave; entramos.
Adentro el calor era asfixiante, nos besábamos riquísimo y él metió sus dedos en mi conchita que estaba super mojada, nunca había estado así; yo liberé su imponente verga era tan gruesa y venosa, estaba tan mojado el de su líquido, así que no pude evitarlo y empecé a masturbarlo, sintiendo el latido de su sangre bajo la piel.
—Cuñado… ¿Quieres que me empine? —susurré con la voz rota.
—Hazlo cuñadita, hazlo —respondió con la voz más excitante.
Me tomó de las caderas y me giró. Apoyé las manos contra la pared y sentí cómo sus dedos separaban mis nalgas. Al sentir la corona de su verga buscando la entrada, el mundo se detuvo. Gracias a la humedad, se deslizó dentro de mí con una presión lenta y profunda. Sentir cómo su grosor abría mis labios y me llenaba por completo fue una descarga de placer tan pura que tuve que morder mi mano para no gritar.
Sus embestidas empezaron lentas, profundas.
—Cuñada, qué rico gimes… Pero no lo hagas tan fuerte, vas a despertar a tu hermana —me dijo al oído.
Eso me excitó más. El ritmo se volvió frenético.
—Cuñadita, qué rica estás… Siempre te soñé así, empinada, tragándote toda mi verga y con esas tetotas —confesó él, mientras me poseía con una fuerza que me hacía vibrar.
A lo que yo le respondí:
—No pares cuñado, dame toda tu lechita en mi panochita.
—¿Cuñada estas segura que quieres mi lechita adentro de ti? —Yo suplique que si.
Me vine con una intensidad que me dejó temblando, apretándolo en espasmos eléctricos. Casi al mismo tiempo, sentí su descarga caliente y densa llenándome, dejándome escurriendo. Nos limpiamos y regresamos a nuestras habitaciones como sombras. Supe después que, al volver a la cama, mi hermana le pidió que la complaciera. Él le dijo que estaba cansado, pero que ella podía hacerle un oral y él me imaginó a mí y así hizo que mi hermana, sin que ella sospechara nada se tragara todos mis jugos.
Aquella noche el Monopoly quedó en el olvido, pero dio inicio a una aventura que apenas comenzaba a escribirse.
Comenten y les responderé a cada uno.
![]()
Qué excitante relato, quién fuera tú cuñado y poder gozar de esas experiencias secretas …
Divino relato. Eres una putica excitante.
Que bueno que te gustó nena y espera a leer como se la mame a mi cuñado estando mi hermana a lado dormida 🥵
Excitante relato que me ha endurecido la entrepierna 😊😘
Me encanta leer eso, que mis vivencias de puta los excite tanto como a mí 🥵❤️