Conocí a Diana en mi anterior trabajo, ella estaba en recursos humanos y por obvias razones no faltaba el simpático que se le abalanzaba.
Al principio no hablaba mucho con ella, solo cuando tenía que aclarar una incidencia o cosas así.
Recuerdo que un día saliendo me la encontré en el elevador y me dijo:
—¿Tocas la guitarra verdad?
—Sí.
—Ah es que el sábado te vi tocar en el Bull.
—¿En serio?
—Sí. ¿De por sí tocas ahí?
—No realmente, esa vez le hice el paro a mi amigo porque no llegó su compa que toca la guitarra con ellos.
—A ya.
Salimos y vi que un tipo la estaba esperando, se despidió de mí y se fue con él.
A veces coincidíamos a la hora de la comida pero siempre llegaba un wey a interrumpir, a mí eso me cagaba, detesto a los weyes así, entonces comía más rápido y me iba con unos amigos. Una vez uno de ellos me dijo que había escuchado a Diana decirle a otra compañera que yo se le hacía guapo y cosas así, no le creí, supuse que el wey con el que la vi la otra vez era su novio porque se besaron.
Algunas veces notaba que se me quedaba mirando y me lanzaba sonrisas. Me gustaba pero en ese tiempo estaba saliendo con Vero.
Me encantaba ver a Diana con ropa ajustada porque tooodo su cuerpo se marcaba perfectamente; sus piernas anchas y duras, sus enormes y redondas nalgas, su cintura angosta y sus tetas copa DD. En realidad no importaba su outfit, todo su cuerpo resaltaba deliciosamente. Y yo como siempre fantaseaba con mirar sus pies jeje, por cierto no recuerdo un día en que haya llevado zapatillas abiertas o sandalias.
Seguimos coincidiendo a la hora de la comida, casi diario comíamos juntos, antes era una vez a la semana o 2 a lo mucho.
Comenzamos a mandarnos mensajes, pronto me tuvo confianza y me contaba cosas de su vida, como que el wey con el que la vi esa vez era su ex novio y le estaba insistiendo para que regresara con ella pero Diana no quería porque le gustaba alguien, también me dijo que vivía sola y le gustaba hacer streaming con videojuegos.
Cuando salíamos del trabajo le daba raid a su casa y nos quedábamos platicando en el auto, algunas veces traté de besarla pero me evitaba, decía que no estaba lista para empezar “algo” con alguien pero en el trabajo me daba entrada y seguíamos pasando tiempo juntos.
A veces llegaba y me abrazaba o me llevaba algún postre, yo por mi parte le dejaba una flor o dulces en su escritorio, todos creían que Diana y yo éramos novios.
Una noche unos compañeros del trabajo, Diana y yo fuimos a un bar. Después de un rato me di cuenta de que Diana empezó a ponerse incómoda y me dijo:
—Vamos a una mesa en la que solo estemos tú y yo.
—Claro, ¿te sientes bien?
—Sí, bueno hay algo que quiero decirte.
—Dime.
—No me gusta mucho venir a este tipo de lugares, siento que todos me ven por estas —dijo señalando sus tetas—. No te imaginas la cantidad de tipos que me mandan fotos de sus vergas o me dicen cosas asquerosas en mis redes. Tener los senos de este tamaño me hacen sentir vulnerable. O sea sí me gusta usar escotes y vestirme coqueta pero no está chido que todos se me queden viendo y me digan cosas.
—Te entiendo, no es culpa tuya, es tu cuerpo y tú decides—. Es lo que ella dice pero sé que le gusta vestirse así para calentar a los hombres, pensé.
—Lo sé, ¿te digo algo?
—Sí.
—Me gustas, creo que eres alguien honesto e imparcial y pienso en ti en el trabajo, eres muy lindo y me tratas bien.
No lo esperaba.
—Tú también me gustas, me encanta tu actitud y la vibra que desprendes.
—Eres un lindo—. Dijo y nos besamos.
Seguimos bebiendo y charlando, pasada la medianoche llevé a Diana a su casa.
Me dijo que su ex no era un problema porque definitivamente ella no iba a volver con él así que le pedí que fuera mi novia.
—Te estabas tardando jaja sabes que sí—. Me dio un beso y yo quedé encantado.
En el trabajo comíamos juntos y ella rechazaba a todo el que se le acercaba con intención de ligarla.
—¿Cómo quieres que vaya vestida mañana?—. Me preguntaba en la noche.
—Como tú quieras amor, no importa qué te pongas siempre te ves hermosa.
—Quiero verme bonita solo para ti.
Después de tres meses no había podido llevarla a la cama pero Diana me mandaba fotos de ella en lencería, para mí no era suficiente.
Era algo inconcebible que esa diosa de tetas y nalgas enormes fuera mi novia y aún no pudiera follármela, pero pronto eso iba a cambiar.
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Espero con ansias la continuación…