Anal con la peluquera infiel
Luego Cris se sentó en mí y terminó de romper el traje, tomó una botella de aceite y echó una cantidad generosa sobre su pecho. El aceite hacía que sus tetas brillaran bajo la luz de la lámpara, volviéndolas resbaladizas y suaves. Comencé a masturbarme apretando sus tetas contra mi verga, deslizándome entre ellas mientras el ace...