Mi mamá y Daniel

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T. Lectura: 3 min.

Hola a todos, me llamo Pedro, soy de México y esta es mi historia.

Empezó hace dos meses. Mi mamá es una mujer de 47 años, trigueña, de complexión ni flaca ni gorda, de 1.50 m, y yo tengo 19 (casi 20), flaco, trigueño, de 1.72 m. Siempre habíamos sido solo ella y yo. Hace unos años tuvo un novio, pero hasta ahí. Regresando a los dos meses anteriores, ella me presentó a su “amigo” llamado Daniel, un chico de 21 años, un poco más alto que yo (1.75 m), de complexión normal, un poco más fuerte y moreno. Me saludó, pero noté una risa de burla disimulada. Al llegar a casa me confesó que en realidad era su novio y que tenían rato saliendo. La verdad me sentí molesto y un poco celoso, porque agarró a alguien casi de mi edad.

Pasó el tiempo y nunca me lo mencionó más. Hasta pensé que ya habían terminado, ya que mi mamá no salía ni supe noticias de él. Hasta que el domingo, alrededor de la 1 pm de esta semana, se presentó a comer Daniel. Al llegar, mi mamá lo saludó de abrazo y ya. Yo me molesté y me puse algo celoso. El día pasó normal: comimos, vimos tele y se fue volando. Yo estaba esperando a que se fuera, pero nunca lo hizo. Eso se confirmó porque a las 10 pm todavía estaba ahí (a esa hora pasa el último carro). Mi mamá me dijo que Daniel se tenía que quedar porque ya era tarde y es peligroso. Como mi casa es de dos pisos, ella le tendió un colchón en la parte de abajo para que él durmiera.

Pasó un rato y mi mamá se metió a bañar alrededor de las 11 pm. Salió y vi que se puso unos shorts rosas para dormir y una blusa blanca que se le notaban los pechos. Noté algo: ella nunca se echaba crema antes de dormir. Al final, ella y yo nos acostamos en la recámara de arriba y Daniel se quedó abajo. Mi mamá me dijo buenas noches y me dio un beso en el cachete. Me confié tanto que hasta me dormí.

Hasta que dieron las 2 am. Al despertar noté que mi mamá ya no estaba en la cama y empecé a escuchar una especie de sonidos como de besos. Me paré y caminé lo más sigiloso posible para escuchar bien (mi casa es de esas típicas de Infonavit).

Al bajar unos cuantos escalones los sonidos eran más claros: besos y arcadas. Ahí ya sabía lo que estaba pasando. Me puse enojado, más bien tembloroso, con el corazón latiendo rapidísimo y el estómago raro. Una sensación como cuando descubres que te están siendo infiel. Me preguntaba enojado: ¿cómo mi mamá me podía hacer esto? Chupársela y cogerse a alguien de una edad similar a la mía. También me dio celos por el otro. Yo a mis 19 años virgen y él a sus 21 cogiéndose a mi mamá de 47, y encima en mi casa. Me molestó mucho.

Pero empecé a notar que se me empezaba a parar, aun con esa sensación. De la mano, los sonidos de besos, arcadas, escupidas, gemidos de mamá y Daniel. Escuché a mi mamá decir “qué rica verga” y Daniel le contestó “¿te gusta, puta?” y mi mamá dijo “sí, papi”. Cuando menos lo noté ya tenía la verga durísima y me estaba acariciando sobre el pantalón. Ya con todo el morbo del mundo decidí bajar las escaleras gateando para no hacer ruido hasta llegar al piso de abajo. Total, no me iban a ver porque estaba todo a oscuras y todavía nos esperaba la sala y el pequeño comedor para llegar al rincón donde estaba mi mamá y Daniel. El rincón no tiene puerta ni está sellado.

Me quedé atrás de una silla escuchando cómo mi mamá se la chupaba al tipo. La verdad ya estaba prendido y jalándomela durante unos 15 minutos.

Hasta que escuché a mi mamá y Daniel hablar. Mi mamá dijo “pero no tenemos condón” y Daniel le respondió “eso no importa, mi amor, ya es momento”. Mi mamá le contestó “pero me lo vas a hacer rico, corazón”. De ahí empecé a escuchar unos “uhh, ahh” de mi mamá y los plap de que se la estaban cogiendo. Seguí escuchando cómo mi mamá gozaba de verdad, gemía como puta, como perra en celo durante unos 40 minutos. Hasta que Daniel le dijo “shhh, que vas a despertar a tu hijo” y le tapó la boca con su mano.

Ya solo escuchaba el eco de los gemidos de mi mamá. Ahí fue cuando decidí acercarme. Quería ver lo que estaba pasando. Me agarré de valor y pasé al comedor que quedaba de frente al rincón y al colchón donde estaba Daniel y mi mamá.

Al asomarme, mi primera impresión fue ver cómo Daniel se la estaba cogiendo. Mi mamá boca abajo con sus piernas estiradas (encima con su short que se había puesto bajado en sus tobillos, lo cual con las piernas de mi mamá me pareció delicioso) y él montándola. Yo estaba en shock, pero seguí viendo cómo cogían.

Mi mamá retorcía sus piernas del placer, gemían, se decían cosas sucias, se daban besos. Hasta que después de casi una hora Daniel le dijo “me voy a venir, ¿lista?”. Mi mamá ya solo dijo “sí, mi amooor”. Daniel le dio las últimas embestidas y se vino adentro de mi mamá. Ella respondió con jadeos incluso cuando ya Daniel la había sacado. Ella seguía con las piernas temblando, con su short en los tobillos, como si estuviera procesando la follada que le dieron. Me hizo venir. La verdad fue la mejor paja de mi vida.

De ahí solo se dieron besos, amor y se durmieron. Ya a la mañana me desperté alrededor de las 10 am y mi mamá estaba en la recámara que compartimos como si nada hubiera pasado. Se despertó contenta y de buen humor. Le pregunté por Daniel en el desayuno y me dijo que se fue temprano. Cabe aclarar que ya no la veo igual.

Por último ¿creen que Daniel me humillo? ¿Me hicieron cuckson?

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