Hola mis amigos, aquí de nuevo para relatarles, lo que pasó después de la llegada de Daniel, pasaron algunos días en los que no supe de mi tío y eso en parte me tranquilizaba.
Pero traía comoquiera ese pendiente en mi pecho, como les digo no supe de él unos días lo que me ayudo a tener unos momentos magníficos con Daniel.
Una mañana que no tuve clases estaba en casa, haciendo mis labores del hogar, vestía un shortcito de mezclilla algo corto que hacía que se viera parte de mis nalgas, una blusa tipo corsé en color azul con estampado, que hacía que resaltar a mi cinturita y unas zapatillas, no muy altas pero si moldeaban mi figura.
Cuando escucho que tocan la puerta, me asomo por la mirilla y veo que es mi tío, entre en pánico, y pensé en no abrirle, pero el muy maldito, marco a mi móvil y este empezó a sonar.
Tuve que contestarle, bueno tío como esta, y me dice dejate de estupideces, y abre la puerta, sabes que estoy aquí, corriendo fui a abrirle.
Tío como esta, no lo esperaba, me hubiera avisado para recibirlo como se merece, ya te dije que te dejes de estupideces, si te digo que vengo vas a inventar un pretexto para evadirme.
Así que mejor vine así de sorpresa o no te gustó la sorpresa, zorrita inmunda, ay tío claro que si ya sabe que es usted bienvenido a la hora que llegue.
Pero pase y siéntese quiere algo de tomar, y me toma fuerte del brazo y me dice si tu culo de puta, maricona es lo que he venido a tomar.
Tío me hubiera avisado para arreglarme, mire como ando, pero si quiere me puedo arre…
En eso me da una bofetada y me dice cállate y solo ponte un poco de maquillaje, así sin peluca y te quiero aquí en la sala.
Si tío enseguida vuelvo le dije corriendo a mi recamara, rápido aplique un delineado, un poco de sombra, algo de rubor, y un labial tenue pero firme, en mi pelo que para ese entonces ya lo tenía algo largo, me puse crema para peinar y lo acomode lo más femenino posible y me cambie las zapatillas por unas más altas y solo de metedera.
Me odiaba a mí misma en esos momentos, porque en el fondo ese miedo que decía sentir era solo un disfraz para engañarme a mí misma, por lo que realmente sentía y esperaba con ansias que aquel hombre volviera y me hiciera suya a su estilo.
Me odiaba por desearlo a él, me odiaba por querer que Daniel que en esos momentos se encontraba trabajando me tomará igual que mi tío.
Llegue a la sala contoneando mi trasero, y me dio sonora nalgada qué me dejó ardiendo mi nalguita derecha.
Que buenota sobrina tengo, y que zorrita es le encanta que su tío venga y le meta la verga a la muy cerda.
Esa nalgada y su lenguaje me calentaron al instante.
Si tío la verdad me calienta mucho que me trate así, y que me haga suya, y ahí donde estaba sentado se bajó pantalón y bóxer y salto su polla dura, venosa y morena, asomando aquel glande gordo y rosado, con una gota de precum en la punta.
Se me hizo agua la boca y mi culito empezó a latir, me le quede viendo con deseo.
Y me dice que esperas sabes lo que tienes que hacer, de inmediato me puse de rodilla en el suelo y me metí entre sus piernas.
Tome aquella polla de verdadero macho en mi mano, sentí como palpitaba a mi contacto, lo masturbe un poco y después empecé a lamerlo de la base a la punta, sus dos testículos, también los lamia los chupaba, uno por uno los metía en mi boquita.
Lo empecé a chupar como poseída, después lo sacaba de mi boca y le lamia por largo rato el frenillo descubrí que eso lo excitaba lo volvía loco, me daba golpecitos en las mejillas con ella, para después meterla muy despacio en mi boca, sintiendo cada borde, cada vena que entraba en contacto con mis labios y con mi lengua disfrutando sus jugos y su sabor a macho dominante.
Estar ahí a sus pies, dándole placer, oyendo las obscenidades qué me decía, me hacían disfrutar el mentó, sentía un hormigueo en mi pecho, mi piel se erizaba de oír sus insultos y sus gemidos de macho.
Me hacía temblar de placer, solo con su presencia, pero era solo eso placer, un placer animal de ser poseída por ese macho que no podía controlar, muy diferente a la paz y tranquilidad qué me transmitía Daniel cuando me hacia el amor.
Después de estar un buen rato degustando aquella rica polla, sin miramientos me tomo fuerte del pelo y me hizo ponerme en cuatro en el sillón.
Me bajo el short, abajo traía una tanguita roja, que se metía toda en mi colita y en lugar del clásico triangulito, que traen en la parte de atrás era una mariposa.
Mi tío al verla se empezó a reír, no cabe duda que eres toda una puta, maricona, maripositas en el culo y jalando fuerte la tanga, me la arrancó rompiéndola.
Quedando mi culito depilado, expuesto, esta vez no hubo previo, ni estimulación, escupió en mi trasero, y con su mano se ensalivo la polla, que ya babeaba, y de un brusco empellón me metió la mitad.
Dos lágrimas, se me rodaron, por mis mejillas, y un grito agudo y de dolor salió de mi garganta, eso si muy femenino.
Con cuidado tío me lastima, dos nalgadas sonaron en la habitación, yo te cojo como yo quiera, querías ser mujer pues ahora te aguantas, eres mi putita y te cojo como yo quiera, y diciendo esto me dejo ir la otra mitad.
Sentí sus bolas pegar en perineo, haciéndome estremecer, con el dolor mi penecito estaba todo retraído, solo era un pequeño botoncito de piel, mis bolitas perdidas en mi interior, y el dolor empezaba a desaparecer.
Diablos putita qué apretada estas, me decía mientras acariciaba mis nalgas y mis caderas, que buena estás lástima que solo seas un puto, maricona de mierda.
Yo empezaba a sentir rico y a mover mis caderas sus palabras sucias, sus manotas en mis caderas, y su pollón atravesándome, me tenían ya bien caliente.
Así mueve el culo perra, que es para lo que están hechos los putones como tú, así siente la verga de un verdadero macho, hoy si te voy a preñar puta.
Si tío préñeme, así hágame suya, por favor, sea bueno con esta puta, maricona de le su ración de verga, gritaba yo, ya bien excitada y caliente, meneando mis caderas con aquel mástil adentro.
El sin moverse, solo tomándome de las caderas, y pegándose a mi completamente, sentía con cada movimiento como su pené rozaba mi punto P, haciendo que mi botoncito soltara gran cantidad de juguitos qué colgaba espesos formando un hilo que caía sobre el sillón.
Todo aquel juego me tenía caliente y quería más, y se lo pedí ya tío deme duro por favor lo necesito, hágame suya.
Solo tenías que pedirlo cerdita y de una la saco casi toda y me la dejo ir con todo, gemí fuerte y mi cuerpo se arqueo y un chorrito de leche salió mojando el sillón, empezó a darme algo lento la sacaba solo dejando la cabeza adentro, para después introducir despacio, lento sin prisa.
Al rozar su glande con mi próstata, me hacía estremecer, pero también en ese momento, algo que no había sentido antes, el roce de su tronco con mi anillo anal me estaba dando un placer inmenso, me hacía erizarme, y un cosquilleo delicioso recorría mi columna al sentir ese roce.
Que rica estas putita, ese culito prieto y apretado me hace gozar como no tienes idea perra, por eso quiero que seas solo mía, nadie tiene porque probar este culto.
Si tío solo seres suya, pero deme más así duro, recio, hágame su putita, préñeme, hágame mujer, borre con esa vergota, la poca hombría qué pueda quedar en mí, le dije al sentir como aumentaba las embestidas en mi culto.
Hombría, cual hombría tienes tu perra, eres una puta, maricona de mierda, mirate esas piernotas, esas caderas anchas, esas nalgotas prietas y redondas, esa puta cinturita qué te cargas, esas tetitas con pezones negros, mira como te tengo empinada, dándote verga, que hombría vas a tener tu.
A un lado del sillón tenía un espejo de cuerpo entero, y así como estábamos, nos reflejábamos de frente, yo con el culo en alto y el atrás dándome duro, con sus manos en mis caderas.
Entonces él me toma del pelo y me estira con fuerza al tiempo que empezó a embestirme como loco, y me dice mira, que ves en el espejo, acaso ves dos hombres, consideras que te ves como hombre, zorra, puta, eres una mariconcita, mamavergas, mirate, ya viste cual hombría ves en ti ahí.
Vi al espejo, mi maquillaje corrido, el tomándome del pelo, dándome duro, veía como mis ojos se ponían en blanco cada que me la metía toda, estuve a punto de venirme, al ver aquella imagen tan erótica.
El sintió como mi culto se abría y se cerraba en su polla y supo que estaba a punto de venirme, y dándome una fuerte nalgada, me dijo, quien te dio permiso de venirte perra, es cuando yo digo no se te olvide y me deja caer en la otra nalga un fuerte azote que hace que me estremezca y aleja mi orgasmo qué ya estaba en puerta.
Entiéndelo perra, que aquí el que manda soy yo y yo digo cuando te vas a venir, ahora aguanta que esto va para largo.
Me la saca y de un empellón me baja del sillón, y se sienta el con su mástil apuntando al techo, trate de montarme de frente a él y me tomo del brazo y me hizo darle la espalda.
Volteate puta, no me vas a pegar tus miserias a mi cuerpo y de espalda me monto en cuclillas en el sillón sobre él, lo acomode con mi mano en la entrada y me deje caer.
Que delicia de verga, me hizo poner los ojos en blanco y un hilo de baba cayo por las comisuras de mis labios, pegue mi espalda a su pecho y el empezó a besar mi cuello, mis hombros y con sus manos acariciaba, mi abdomen y mis tetitas, yo llevaba el ritmo de la penetración.
Cada vez más duro, y me retorcía mis pezones, y mordisqueaba mi oreja derecha, sentía su aliento caliente y una nueva sensación de orgasmo empezó, y yo como buena sumisa le decía.
Tío, tiito por favor déjeme venir ya no aguanto y cuando sintió que mi culito empezó a cerrarse y abrirse, con una mano apretó mis partes y con la otra mi cuello, me hizo un poco para arriba y empezó a darme durísimo.
Al tiempo que me decía, te dije puton, que no te vas a venir hoy no lo harás, la sensación de asfixia, el dolor de mis partes y las embestidas riquísimas que me estaban dando, me dieron un placer desconocido, mis ojos en blanco, mi boca abierta al máximo jalando aire, me hacían ver estrellitas de placer.
Estuve a punto de perder el sentido, no sé si por la falta de aire, el dolor en mis genitales, o el placer qué me estaba dando o el conjunto de todo aquello con las embestidas brutales que me daba.
Cuando sintió que mi cuerpo se aflojaba, me soltó, y ya no perdí el sentido, jale una fuerte bocanada de aire y caí bruscamente en su polla erecta, soltando un chorro de mis juguitos.
Me bajo de encima de él, y me dijo vamos a la recamara, me tomo del pelo y así me llevo, me aventó en la cama, me puso en el borde de la cama, boca arriba, el de pie en el piso.
Me abrió las piernas y de golpe me la dejo ir toda, mis pies en sus hombros, yo extendida con los brazos hacia arriba, el dándome bien duro y acariciando mis piernas.
Tengo que reconocer putita qué te cargas unas piernotas de concurso, y ese culote qué tienes esta delicioso aunque no dejas de ser un puto mariposon.
Si tío soy lo que usted dice pero no pare deme más, así ábrame toda, deme duro que rico, así tiito, rómpame el culo bien rico como solo usted sabe hacerlo.
El me abrió las piernas todo lo que pudo y me daba bien duro y yo me derretía por venirme, al estar frente a él lo abrace, quise atraerlo hacia mí para darle un beso.
Pero dándome una bofetada me dijo, estás loco mariposon, la perritas como tu son para coger solamente, como crees que te voy a besar cerda, quien sabe cuantas vergas mamarias los días que no vine.
No tío ninguna solo la suya, que rico tío cójame así bien duro, lo que si hizo fue chuparme las tetitas, las lamia, las chupaba, las mordisqueaba, y yo con mis manos más lo pegaba a ellas, así tío cómame, todita cómame, le acaricie sus pectorales con mis piecitos y vi que se erizaba, le gusta tío, le gustan mis caricias.
Me gusta romperte el culo perra, y me excita como te rebajas ante mi perra.
Si tío, humílleme, rebaje me, domíneme que para eso aquí usted es el macho usted manda.
Claro que mando yo perra te voy a preñar, te voy a llenar el culito de leche pero tú no te vas a venir cerda, pobre de ti que te vengas, si llega a salir tu porquería de leche, le muestro, a toda la familia lo cerda que eres tengo fotos y videos tuyos en este momento, tengo una cámara grabando todo lo que hacemos aquí en la recamara.
En seguida volvió a abrir mis piernas a todo lo que daban y me embistió como no lo había hecho la vez anterior, sentía que lo hacía con rabia, con coraje.
Pero eso me fascinaba, que rico tío así deme más, más duro, así, no pare, préñeme, deme toda su leche, así.
Y en dos minutos empecé a sentir como esa polla se hacía más dura, más gorda y más larga, la piel se me erizo toda mis pezones duros qué dolían, mis piecitos engarruñados, y aquel macho descargando toda su hombría en mi culo de putita, que delicia.
Solo yo sé el esfuerzo que tuve que hacer para no venirme, pero le saque toda la leche a aquel macho, siete chorros de leche le conté, me sacó su polla, me dio unos azotes en mi culito, que ya escurra de leche espesa, blanca y grumosa.
Me tomo del pelo y me hizo poner de rodillas, limpiala zorra, y le chupe todos los restos de leche, que tenía, que era bastante, le escurrían hasta las bolas, le limpie su verga y después sus bolas una a una las metí en mi boca hasta dejarlas relucientes.
Ahí me quede en el suelo, caliente a más no poder, sin venirme, con mi culito escurriendo de leche y latiendo, viendo como él se vestía, fue al buro, y tomó la cámara qué había grabado todo.
Abrió un cajón saco el plug anal que me había regalado, y al pasar a un lado de mi me lo aventó.
Y me dijo ahora si cerdita te puedes venir, pero no en mi verga, chorreate con este juguetito, ya que yo me vaya haces tus porquerías.
Apenas escuche que salió de la casa y me subí a la cama, ya me dolía mi vientre, de tanta calentura, me puse de perrito, con mi culo levantado a más no poder, mi pecho pegado a la cama y antes de metérmelo le di unas chupadas, por puro morbo, no ocupaba lubricarlo ya tenía mi culo lubricando de leche.
Y me lo metí de golpe y sin pensarlo, lo sacaba casi todo y lo volvía a meter, mientras imaginaba que aun mi tío me tenía clavada y empecé a gemir y a hablar como loca de calentura, así tío, deme rico como usted sabe, así recio papito, que rico y en un minuto.
Empecé a convulsionar, temblaba y mi culito descontrolado se abría y se cerraba, mi pollita ya sin la presencia de mi tío estaba durísima como piedra, con una mano lo metía y lo sacaba, la otra arañando la cama, mi piel erizada, y explote en un intenso orgasmo, casi doloroso de lo intenso y rico, no sé cuánto tiempo duró, pero cuando ya pasó dure algunos minutos más ahí empinada, temblando y con espasmos de placer, correntazos eléctricos qué recorría mi espalda, toda erizada de la piel y un gran charco de leche en la cama.
Caí rendida sobre el charco de leche manchando mi abdomen, hecha un desastre, maquillaje corrido, despeinada, con las piernas como de trapo.
Y odiándome a mí misma por disfrutar tanto de la humillación de mi tío, pensando en el día que Daniel se enterara, pero deseando que el me lo hiciera igual algún día.
Gracias por leerme amigos, espero que les guste mis relatos, denle like y comenten, para saber que les están gustando y seguro compartiendo con ustedes, mis historias, besitos, chao.
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