El despertar de las formas (1): El umbral de hierro y seda
Quizá por ello, el anhelo que crecía en el pecho de Lenin no se sentía como una simple rebeldía, sino que poseía el aire de un misterio insondable, un fantasma silencioso habitando en su propio torrente sanguíneo. Sus deseos de suavidad, su fascinación hipnótica por los encajes y el anhelo de reconocerse en el espejo de su madre n...